El Poitevino (en francés Poitevin, también llamado Chien de Haut-Poitou) es uno de los grandes sabuesos franceses: un perro de jauría atlético, veloz y de una resistencia asombrosa, nacido en el siglo XVII para cazar el lobo en la región de Poitou. Elegante como un lebrel y funcional como un foxhound, el Poitevino es más un atleta de caza mayor que un perro de sofá, y conocerlo bien es la mejor forma de saber si encaja contigo.
¿Es el Poitevino para ti?

El Poitevino es una raza magnífica, pero muy especializada. No es un perro de familia urbano ni un compañero de apartamento: es un sabueso de trabajo criado para correr durante horas en jauría. Antes de plantearte uno, mira con honestidad estas dos columnas.
A favor
- Resistencia y velocidad excepcionales: un atleta natural.
- Olfato extraordinario y voz melodiosa al rastrear.
- Muy sociable con otros perros; ideal para vida en jauría.
- Pelaje corto de mantenimiento mínimo.
- Raza rústica y sana, sin exageraciones morfológicas.
- Equilibrado y nada agresivo con las personas.
En contra
- Necesidades de ejercicio enormes: horas de actividad diaria.
- No se adapta bien a vivir aislado ni en piso.
- Instinto de caza altísimo: la llamada nunca es fiable en campo.
- Más distante e independiente que otros sabuesos.
- Raza muy rara: difícil de encontrar fuera de Francia.
- No indicado para dueños primerizos o sedentarios.
Carácter y temperamento
El Poitevino tiene un temperamento equilibrado, valiente y trabajador, pero con un rasgo que lo distingue del resto de sabuesos franceses: es notablemente más reservado. Sin ser tímido ni asustadizo, se muestra más distante y menos efusivo que un beagle o un bloodhound, y no busca constantemente la aprobación humana. Es un perro que sabe estar, que confía en su propio criterio y que da lo mejor de sí cuando trabaja.
Esa independencia tiene una explicación histórica: durante siglos vivió y cazó en grandes jaurías, donde la cohesión con los compañeros de manada pesaba tanto o más que el vínculo con el hombre. Por eso el Poitevino no adapta bien su carácter cuando se le mantiene solo, fuera de un entorno de manada. Con las personas es amable y nada conflictivo, pero su corazón está en el campo, la carrera y el rastro.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: es un perro tolerante y sin agresividad hacia las personas, así que la convivencia con niños suele ser buena. Ahora bien, su tamaño, su energía desbordante y su carácter algo distante hacen que no sea el típico peluche paciente; funciona mejor con niños mayores que entiendan que es un atleta, no un juguete.
Con otros perros: es su punto fuerte. Criado para la jauría, el Poitevino es profundamente sociable con sus congéneres y de hecho prospera cuando vive acompañado de otros perros. La soledad prolongada, en cambio, lo desequilibra.
Con otras mascotas: aquí hay que tener cuidado. Es un cazador con un instinto de presa muy marcado, pensado para perseguir lobos, jabalíes y ciervos. Gatos, conejos y animales pequeños pueden despertar su faceta cazadora, así que la convivencia exige socialización temprana y supervisión.
En piso y ante la soledad: no es una raza de piso. Necesita espacio, ejercicio intensísimo y compañía. Un Poitevino aburrido y solo es un perro frustrado que ladra, aúlla y se estresa. Su sitio es el medio rural, con actividad y manada.
Educación y adiestramiento
El Poitevino es inteligente y muy capaz, pero su educación pide un enfoque realista. En lo que le apasiona —rastrear, seguir una pista, cazar— aprende con una facilidad pasmosa y trabaja con enorme entrega. En la obediencia doméstica, en cambio, aflora su independencia: puede decidir que hay cosas más interesantes que hacer que sentarse cuando se lo pides.
La clave es empezar pronto, con refuerzo positivo, sesiones cortas y mucha coherencia. El castigo y la dureza no funcionan con un perro reservado: lo cierran aún más. Conviene canalizar su energía hacia actividades con sentido para él (rastreo, trabajo de nariz, deporte canino) y aceptar una realidad de todos los sabuesos: cuando captan un rastro, la nariz manda y la llamada deja de ser fiable. Por eso, en campo abierto y sin cercado, la seguridad depende del control físico, no solo de la obediencia.
Ejercicio y actividad
Si hay un apartado que define a esta raza, es este. El Poitevino es una máquina de resistencia. En jauría se han documentado persecuciones de hasta siete horas seguidas y velocidades cercanas a los 56 km/h; no en vano lo apodan «el galgo entre los sabuesos franceses». Ese motor necesita quemarse todos los días.
Estamos hablando de dos horas o más de ejercicio intenso diario: carrera larga, marchas por el campo, acompañar a la bici o al caballo, rastreo y trabajo olfativo. Un paseo tranquilo por la manzana no le hace ni cosquillas. Un Poitevino sin ejercicio suficiente acumula frustración y desarrolla conductas problemáticas. Por eso es un perro para gente activa, deportista o cazadora, con acceso a espacios amplios.
Cuidados: pelaje e higiene

En contraste con sus altísimas necesidades de ejercicio, el mantenimiento del Poitevino es de los más sencillos. Su pelo es corto, denso y pegado al cuerpo, así que basta con un cepillado semanal para retirar el pelo muerto y repartir la grasa natural que le da brillo. Los baños solo cuando de verdad haga falta.
Como perro de campo, conviene revisarlo tras cada jornada en el monte: garrapatas, espigas entre los dedos, arañazos y cuerpos extraños. Merecen atención especial sus orejas caídas, que retienen humedad y pueden infectarse; hay que limpiarlas y secarlas con regularidad. Completa la rutina el corte de uñas cuando no se desgasten solas y una buena higiene dental.
Alimentación
Al ser un perro de talla media-grande con un gasto energético altísimo, el Poitevino necesita una dieta de calidad y bien ajustada a su nivel de actividad. Un ejemplar que caza o entrena varias horas al día quema muchísimas más calorías que un perro sedentario, y su ración debe reflejarlo, con un aporte proteico y graso suficiente para sostener el esfuerzo y recuperar el músculo.
Como norma general se reparte la comida en dos tomas diarias y se evita el ejercicio intenso justo antes o después de comer, algo especialmente importante en perros de pecho profundo por el riesgo de torsión gástrica. Ajusta las cantidades según su condición corporal y su temporada de trabajo, y consulta siempre con el veterinario la dieta concreta.
Salud y esperanza de vida
El Poitevino es una raza rústica, funcional y poco manipulada por la selección estética, lo que en la práctica se traduce en un perro sano y robusto. No arrastra el catálogo de patologías hereditarias de razas más extremas. Su esperanza de vida se sitúa, como en otros sabuesos de su tamaño, en torno a los 10 a 13 años.
Al tratarse de un perro muy activo y de campo, sus principales riesgos son los propios de esa vida: lesiones musculoesqueléticas por el ejercicio, otitis por las orejas colgantes, parásitos externos e internos y accidentes durante la caza. Como en todas las razas de talla grande y pecho profundo, conviene vigilar la torsión gástrica. Con revisiones veterinarias periódicas, vacunación, desparasitación y control del ejercicio, es un perro que se mantiene en plena forma muchos años.
Aspecto físico
El Poitevino es un sabueso refinado y atlético que recuerda a una mezcla de foxhound y galgo. Es de talla media-grande: mide alrededor de 58 a 72 cm a la cruz y pesa aproximadamente entre 20 y 30 kg, según sexo y línea. Su silueta transmite ligereza y potencia a la vez.
Tiene el cráneo plano y ligeramente inclinado, el hocico largo, estrecho y afilado, y un cuello esbelto y bien musculado. Las patas son largas, rectas y de hueso fuerte, y la cola, larga. El pelo es corto y suele ser tricolor —a veces con una única gran mancha negra a modo de manto—, aunque también se admiten ejemplares con grandes manchas negras o en blanco y naranja. Ese conjunto de rasgos de lebrel sobre un cuerpo de sabueso es lo que le da su estampa inconfundible y su reputación de velocista.
Origen e historia
El Poitevino nace en la región francesa de Poitou en el siglo XVII, específicamente para una tarea exigente: la caza del lobo. Su historia arranca en 1692, cuando doce staghounds ingleses fueron regalados al delfín de Francia. Parte de su descendencia llegó a manos de François de Larrye, marqués de Haut-Poitou, que los cruzó con sabuesos locales. De esos cruces salieron perros tricolores fuertes y atléticos: los primeros Poitevinos, la reputada jauría de Larrye.
La raza estuvo varias veces al borde de la desaparición. Durante la Revolución Francesa, el marqués de Larrye fue guillotinado en 1793, en pleno Terror, y su jauría se dispersó. Dos hermanos de Montmorillon, Émile y Arthur de la Besage, reunieron los pocos ejemplares que quedaban y reconstruyeron una jauría. En 1842, un brote de rabia en las perreras casi la aniquiló, y la raza se recuperó recurriendo al cruce con foxhounds ingleses, hasta que en tres generaciones la influencia del foxhound resultó apenas perceptible. Las dos guerras mundiales volvieron a diezmar la raza, que de nuevo necesitó aportes de foxhound para reconstituirse. Hoy sobrevive gracias a las jaurías francesas que la mantienen viva.
Curiosidades
- Su apodo lo dice todo: «el galgo entre los sabuesos franceses», por su velocidad y sus rasgos de lebrel.
- El duque de Brissac escribió de él en su libro La Vénerie que era capaz de perseguir la presa durante más de siete horas.
- El Poitevino fue clave en la creación de dos de los sabuesos de jauría más populares de Francia: el Grand Anglo-Français Tricolore y el Chien Français Tricolore, además del Anglo-Français de Petite Vénerie.
- Muchas razas de sabueso tricolor citan sangre Poitevina en su ascendencia; su capa tricolor es casi una marca de origen.
- Hoy, aunque se creó para el lobo, las jaurías supervivientes cazan sobre todo jabalí y ciervo dentro de la tradición de la «Grande Vénerie».
Si te atrae el Poitevino por su perfil de sabueso atlético y de jauría, quizá te interesen otras razas con vocación de rastreo, caza o gran energía. Puedes seguir explorando el Beagle, el imponente Bloodhound, el clásico Basset Hound o, por sus rasgos de velocista, el Greyhound.
Preguntas frecuentes sobre el Poitevino
¿El Poitevino es un buen perro de compañía para un piso?
No es su ambiente natural. El Poitevino se crió durante siglos para vivir y cazar en jauría, y es un sabueso de gran resistencia acostumbrado a jornadas de carrera de varias horas. En un piso, sin muchísimo ejercicio diario y sin la compañía de otros perros, tiende a aburrirse, a ladrar y a mostrarse distante. Encaja mucho mejor en el campo, con espacio, actividad intensa y, a ser posible, otros perros.
¿Cuánto ejercicio necesita al día un Poitevino?
Muchísimo. Hablamos de una raza capaz de perseguir una presa durante hasta siete horas y de alcanzar en jauría velocidades cercanas a los 56 km/h. Necesita como mínimo un par de horas largas de ejercicio físico intenso al día: carrera, marcha, bici-joring o rastreo. Un simple paseo por el barrio no le basta ni de lejos.
¿El Poitevino se lleva bien con otros perros?
Sí, y de hecho lo necesita. Es un perro de jauría por excelencia y no se adapta bien cuando vive aislado de otros perros. Con sus congéneres es sociable y equilibrado. Con gatos y animales pequeños, en cambio, hay que ir con cuidado por su fortísimo instinto de caza.
¿Es fácil de adiestrar el Poitevino?
Es inteligente y trabajador, pero independiente y más reservado que otros sabuesos. Responde bien al trabajo de rastreo y a la caza, para los que tiene un talento natural, pero la obediencia doméstica exige constancia, refuerzo positivo y paciencia. Cuando capta un rastro, su nariz manda: la llamada nunca es totalmente fiable en campo abierto.
¿Cuánto vive un Poitevino?
Como sabueso rústico y funcional de talla media-grande, su esperanza de vida ronda los 10 a 13 años. Es una raza sana, sin las patologías selectivas de razas más manipuladas, siempre que se le dé el ejercicio, la alimentación y la revisión veterinaria que necesita.
¿Para qué se usa hoy el Poitevino?
Originalmente se creó en el siglo XVII para cazar el lobo. Hoy varias jaurías se mantienen en Francia y se emplean sobre todo para la caza del jabalí y del ciervo dentro de la tradición de la ‘Grande Vénerie’. Fuera de la caza mayor en jauría es una raza muy poco frecuente.
¿De qué colores es el pelaje del Poitevino?
Su pelo es corto y habitualmente tricolor, a veces con una única gran mancha negra tipo manto, y también se admiten ejemplares con grandes manchas negras o en blanco y naranja. De hecho, muchas otras razas de sabueso tricolor citan al Poitevino en su ascendencia.
¿El Poitevino y el Poitevin son la misma raza?
Sí. ‘Poitevin’ es el nombre francés original y ‘Poitevino’ su forma castellanizada. También se le conoce como Chien de Haut-Poitou. Es una única raza de sabueso francés originaria de la región de Poitou.