Greyhound, perro de raza

Greyhound

El Galgo Inglés (Greyhound) es el perro más rápido del mundo y, a la vez, un compañero tranquilo y cariñoso. Guía completa: carácter, cuidados y salud.

OrigenReino Unido (Gran Bretaña)
Grupo FCIGrupo 10 — Lebreles, Sección 3 (lebreles de pelo corto)
TamañoGrande
AlturaMachos 71-76 cm; hembras 68-71 cm
PesoMachos 27-40 kg; hembras 25-34 kg
Esperanza de vida10-13 años
EnergíaMedia
PelajeCorto, fino y liso, sin subpelo
Función originalCaza a la vista de la liebre y carreras (lebrel)
Cariu00f1osoTranquiloSensibleSociableNoble

El Galgo Inglés (Greyhound) es el lebrel por excelencia: el perro terrestre más rápido del planeta y, a la vez, uno de los compañeros de sofá más tranquilos que existen. Detrás de su figura estilizada y atlética se esconde un animal cariñoso, sensible y silencioso, que pasa la mayor parte del día durmiendo plácidamente. Esta guía completa del Galgo Inglés te cuenta, sin rodeos, cómo es de verdad convivir con esta raza milenaria, qué necesita y para quién es (y para quién no).

¿Es el Galgo Inglés para ti?

Mucha gente imagina que un perro capaz de correr a casi 70 km/h necesita horas y horas de ejercicio diario. Con el Galgo Inglés ocurre justo lo contrario: es un velocista, no un fondista. Le bastan un par de carreras cortas y explosivas para quedarse satisfecho y volver a tumbarse. Antes de decidirte, repasa con honestidad sus luces y sus sombras.

A favor

  • Tranquilo y limpio dentro de casa: duerme muchísimas horas.
  • Apenas ladra, ideal para pisos y vecindarios.
  • Cariñoso, sociable y poco agresivo con personas y otros perros.
  • Pelaje cortísimo: mantenimiento mínimo.
  • Necesita menos ejercicio del que la gente cree.
  • La adopción de galgos retirados de las carreras da una segunda vida a perros estupendos.

A tener en cuenta

  • Fuerte instinto de caza: puede salir disparado tras gatos o animales pequeños.
  • Suelta con poca obediencia a la llamada; conviene espacio vallado y bozal en zonas de riesgo.
  • Friolero y sensible al calor: no tiene subpelo ni apenas grasa corporal.
  • Piel fina, propensa a cortes y rozaduras.
  • Particularidades médicas (anestesia, hemorragias) que exigen un veterinario que conozca la raza.
  • No es un perro para deportes de resistencia ni para dejar suelto en el campo sin control.

Carácter y temperamento

Retrato de la cara de un Galgo Inglés de capa atigrada
Retrato de un Galgo Inglés atigrado (brindle). Foto: L. Bower, CC0, vía Wikimedia Commons.

Si tuviéramos que resumir el carácter del Galgo Inglés en una palabra, sería dulzura. Es un perro manso, delicado y profundamente afectuoso, que disfruta del contacto humano y suele seguir a su familia de una habitación a otra: los anglosajones los llaman cariñosamente “perros velcro” por lo pegajosos que llegan a ser con la gente que quieren.

Es, además, un perro notablemente equilibrado. Estudios sobre comportamiento canino lo sitúan entre las razas menos agresivas hacia desconocidos, hacia sus propios dueños y hacia otros perros. No es nervioso ni reactivo: lo normal es que reciba a las visitas con la misma amabilidad tranquila con la que trata a su familia.

Tiene una naturaleza sensible. Funciona muchísimo mejor con órdenes suaves y refuerzo positivo que con dureza, que solo consigue bloquearlo. Conviene conocer un detalle: muchos galgos duermen con los ojos entreabiertos y pueden sobresaltarse si se les despierta de golpe (el llamado “sleep startle”). Por eso es importante avisarles con la voz antes de tocarlos mientras descansan, sobre todo con niños.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

  • Con niños: excelente, siempre que el niño aprenda a tratarlo con respeto y a no molestarlo mientras duerme. Su carácter paciente y poco brusco lo hace un buen perro de familia.
  • Con otros perros: generalmente sociable y poco conflictivo. Muchos galgos conviven sin problemas en grupo, algo habitual en las casas de acogida.
  • Con gatos y animales pequeños: el punto delicado. Su instinto de caza por persecución puede activarse ante un gato que corre, un conejo o un pájaro. Hay galgos que conviven perfectamente con gatos en casa, pero requiere presentaciones cuidadosas, supervisión y conocer bien al perro.
  • En piso: sorprendentemente bueno. Al ser tan tranquilo, dormir tanto y ladrar tan poco, se adapta de maravilla a la vida en apartamento, mejor que muchas razas pequeñas hiperactivas.
  • Soledad: tolera ratos solo razonablemente bien si está bien paseado, pero es un perro apegado que agradece compañía. No es un perro de jardín para vivir fuera: por su falta de subpelo y de grasa, debe vivir dentro de casa.

Educación y adiestramiento

El Galgo Inglés es inteligente y aprende, pero hay que entender su mentalidad de lebrel: está diseñado para perseguir presas por su cuenta, a la vista y a toda velocidad, no para esperar instrucciones. Eso significa que su obediencia a la llamada (el “recall”) suele ser floja, sobre todo si algo se mueve y dispara su instinto.

Las claves para educarlo bien:

  • Refuerzo positivo, premios y paciencia: responde fatal a la brusquedad y muy bien a la amabilidad.
  • Sesiones cortas y motivadoras; se aburre con la repetición excesiva.
  • Trabajar la llamada desde cachorro o desde la adopción, pero sin confiarse nunca al 100 %.
  • Por seguridad, las protectoras recomiendan llevarlo siempre con correa fuera de casa y soltarlo solo en recintos vallados; un galgo lanzado tras una presa no oye nada y puede acabar en una carretera o contra una valla.

Ejercicio y actividad

Galgo Inglés corriendo a toda velocidad en una pista
Galgo Inglés a plena carrera, en pleno galope suspendido. Foto: AngMoKio, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Aquí está la gran paradoja de la raza. El Galgo Inglés es un atleta de élite construido para la velocidad pura: su cuerpo ligero y musculado, su corazón grande, su columna flexible y su galope de doble suspensión —en el que las cuatro patas se separan del suelo dos veces por zancada— le permiten alcanzar velocidades punta cercanas a los 70 km/h. Y, sin embargo, en casa es de los perros más perezosos que existen.

La explicación es que es un velocista anaeróbico, no un corredor de fondo. Le encanta un esprint corto e intenso, pero se cansa pronto y no está hecho para acompañarte en maratones ni en rutas de montaña de horas. En la práctica, le bastan:

  • Un par de paseos diarios de unos 20-30 minutos.
  • Alguna oportunidad de correr a tope en un espacio seguro y vallado.
  • El resto del día… durmiendo. Es absolutamente normal que pase 18 horas tumbado.

Por eso, en países anglosajones se lo conoce con cariño como el “perro de sofá de 70 km/h”: explosivo cinco minutos, dormilón el resto del tiempo.

Cuidados: pelaje e higiene

El mantenimiento del pelaje del Galgo Inglés es de los más sencillos del mundo canino. Su pelo es cortísimo, fino y pegado al cuerpo, sin subpelo, así que un cepillado rápido semanal y un guante de goma de vez en cuando bastan para mantenerlo reluciente. Suelta poco pelo comparado con razas de doble capa.

Lo que sí requiere atención son las consecuencias de no tener subpelo ni casi grasa corporal:

  • Frío: es un perro friolero. En invierno agradece un abrigo para los paseos y una cama mullida y caliente en casa.
  • Calor: también es sensible a las temperaturas extremas; evita el ejercicio en las horas de más calor.
  • Piel fina: se hace cortes y rozaduras con facilidad; conviene revisarlo tras correr por el campo.
  • Almohadillas: algunos galgos desarrollan durezas o “corns” en las almohadillas que requieren cuidado veterinario.
  • Completa la rutina con cuidado dental, revisión de orejas y corte de uñas regular.

Alimentación

El Galgo Inglés necesita una dieta de calidad, completa y equilibrada, ajustada a su peso, edad y nivel de actividad. Por su anatomía particular —pecho profundo y cuerpo esbelto— conviene cuidar algunos aspectos:

  • Repartir la comida en dos tomas al día en lugar de una sola muy abundante, una práctica prudente en perros de pecho hondo.
  • Evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer.
  • Vigilar la condición corporal: en un galgo sano es normal que se le marquen ligeramente las últimas costillas y la cintura; no hay que confundir su delgadez natural con falta de peso.
  • Agua siempre fresca y disponible, especialmente tras correr.

Ante cualquier duda sobre cantidades o tipo de alimento, lo mejor es seguir las pautas de tu veterinario, que ajustará la ración a tu perro concreto.

Salud y esperanza de vida

El Galgo Inglés es, en general, un perro robusto y de pocos problemas hereditarios graves, pero tiene una fisiología tan peculiar que conviene conocerla bien. Su esperanza de vida ronda los 10 a 13 años (un estudio británico de 2024 situó la media en torno a los 11,5 años).

Particularidades médicas que todo dueño debería conocer:

  • Anestesia: metaboliza de forma distinta los anestésicos barbitúricos porque su hígado tiene menos enzimas oxidativas; necesita protocolos adaptados.
  • Hemorragias tardías: existe el llamado síndrome fibrinolítico del galgo, por el que tras una cirugía o un traumatismo puede aparecer un sangrado retardado a las 36-48 horas. Es importante que el veterinario lo conozca.
  • Analítica atípica: tiene más glóbulos rojos y menos plaquetas que la media, y niveles de tiroxina por debajo del rango normal del resto de perros; un veterinario no familiarizado podría malinterpretar sus valores.
  • Sensibilidad a insecticidas: hay que evitar productos a base de piretrinas y usar antiparasitarios seguros para la raza.
  • Temperaturas extremas: su falta de subpelo y de grasa lo hace vulnerable al frío y al calor intensos.

La recomendación de oro es contar con un veterinario que conozca las particularidades del galgo, sobre todo de cara a cualquier intervención que requiera anestesia.

Aspecto físico

Galgo Inglés de capa leonada de cuerpo entero, de perfil
Galgo Inglés de capa leonada (fawn), con su característica silueta esbelta y musculada. Foto: Tux-Man, CC0, vía Wikimedia Commons.

El Galgo Inglés es la imagen clásica del lebrel: alto, esbelto, musculado y aerodinámico, con esa inconfundible silueta en forma de “S” que comparten los perros de caza a la vista. Tiene el cráneo largo y estrecho (es dolicocéfalo), el hocico alargado, el pecho profundo, el vientre recogido y una cola larga y fina.

En cuanto al tamaño, es un perro grande pero ligero: los machos miden de 71 a 76 cm a la cruz y pesan entre 27 y 40 kg, mientras que las hembras son algo menores, de 68 a 71 cm y entre 25 y 34 kg.

El pelaje es corto, fino y liso. Se reconocen alrededor de treinta variaciones de color: blanco, leonado (fawn), negro, rojo, gris azulado (blue) y atigrado (brindle), entre otros, presentes solos o combinados con manchas blancas. Es una raza con muchísima variedad cromática.

Origen e historia

El Galgo Inglés es una de las razas de perro más antiguas que se conocen. Existen representaciones de perros de tipo lebrel en yacimientos y obras de arte de hace miles de años en Oriente Próximo y el norte de África, y restos óseos de tipo galgo/saluki excavados en Tell Brak, en la actual Siria, datados en torno a 4.000 años de antigüedad. Su antecesor europeo más citado es el vertragus, el primer lebrel documentado en Europa, asociado a los pueblos celtas.

Curiosamente, la arqueozoología descartó que existiera un verdadero galgo en Gran Bretaña antes de la ocupación romana: fueron las tropas continentales quienes llevaron o dieron a conocer este tipo de perro y su uso para la caza. El hallazgo más antiguo identificado claramente como galgo procede de un fuerte en la actual República Checa, con huesos de los siglos VIII-IX d. C. genéticamente casi idénticos al galgo moderno.

Durante la Edad Media, el Galgo Inglés se convirtió en un símbolo de estatus. En Inglaterra llegó a haber leyes que reservaban la caza con galgos a la realeza y la nobleza; los plebeyos no podían poseerlos y, en algunos casos, a los pocos ejemplares permitidos a hombres libres se los mutilaba para que no pudieran competir cazando. De ahí su fama de “perro de reyes”.

Cuando los grandes bosques de caza escasearon, el galgo se reorientó hacia la persecución de la liebre en campo abierto (el coursing) y, ya en el siglo XX, hacia las carreras en pista tras un señuelo mecánico. La primera carrera de este tipo se celebró en Londres en 1876, pero no cuajó hasta los años 20; en 1926 se popularizó la pista ovalada en Manchester, y de ahí saltó a Estados Unidos, Irlanda, Australia y otros países. Hoy, con el cierre de canódromos y las prohibiciones en muchos lugares, miles de galgos retirados encuentran una segunda vida como mascotas a través de programas de adopción.

Curiosidades

  • Es el perro terrestre más rápido: alcanza velocidades punta de unos 70 km/h, solo por detrás del guepardo entre los animales corredores.
  • Su galope es de “doble suspensión”: en cada zancada completa las cuatro patas se despegan del suelo dos veces.
  • No tiene parentesco directo con el color: el nombre “Greyhound” no significa “perro gris”; procede del inglés antiguo grighund y la raza luce decenas de colores distintos.
  • Es el único perro mencionado por su nombre en varias traducciones clásicas de la Biblia, entre “los que tienen un andar majestuoso”.
  • Aparece desde la Edad Media en heráldica y escudos de armas como emblema de nobleza; figura, por ejemplo, en el escudo de Enrique VII de Inglaterra.
  • El primer Best in Show de la historia de la exposición canina de Crufts, en 1928, lo ganó un Galgo Inglés.
  • Tiene el mayor porcentaje de fibras musculares rápidas de cualquier raza, lo que explica su explosividad.

Si te atrae el mundo de los lebreles y los perros atléticos y elegantes, te interesará conocer a sus parientes y razas afines: el ágil Whippet, una versión en miniatura del galgo; el delicado Galgo Italiano; el exótico y veloz Saluki; o el espectacular Galgo Afgano, todos ellos lebreles de caza a la vista con su propio encanto.

Preguntas frecuentes sobre el Galgo Inglés

¿El Galgo Inglés es un buen perro de compañía?

Sí, y mucho mejor de lo que su imagen de atleta sugiere. Es cariñoso, tranquilo, limpio dentro de casa y muy apegado a su familia. Pasa gran parte del día durmiendo y apenas ladra, por lo que es un compañero doméstico excelente.

¿Cuánto ejercicio necesita un Galgo Inglés?

Menos del que la gente cree. Es un velocista, no un fondista: le bastan un par de paseos de 20-30 minutos al día y alguna carrera corta a tope en un espacio vallado. El resto del tiempo prefiere descansar.

¿El Galgo Inglés puede vivir en un piso?

Se adapta muy bien a un piso porque es tranquilo, dormilón y casi no ladra. Necesita salir a pasear a diario y una cama cómoda y caliente, pero su comportamiento dentro de casa es de los más fáciles de llevar.

¿Se lleva bien con niños y otros perros?

En general, sí. Es paciente y poco brusco con los niños (que deben aprender a no molestarlo mientras duerme) y suele ser sociable y poco conflictivo con otros perros, una de las razas menos agresivas según los estudios.

¿Un Galgo Inglés puede convivir con gatos?

Puede, pero con cautela. Su fuerte instinto de caza por persecución puede activarse ante un gato que corre. Muchos galgos conviven con gatos en casa tras presentaciones graduales y supervisadas, pero depende de cada perro.

¿Cuánto vive un Galgo Inglés?

Su esperanza de vida ronda los 10 a 13 años; un estudio británico de 2024 situó la media en torno a los 11,5 años. Es importante contar con un veterinario que conozca sus particularidades fisiológicas.

¿El Galgo Inglés ladra mucho?

No. Es un perro especialmente silencioso que solo ladra de forma ocasional, lo que lo hace ideal para entornos urbanos y comunidades de vecinos.

¿Necesita mucho mantenimiento de pelaje?

Muy poco. Su pelo es cortísimo y sin subpelo: con un cepillado semanal basta. Eso sí, al carecer de subpelo y grasa es friolero, así que en invierno agradece un abrigo para salir.

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