Basset Bleu de Gascogne, perro de raza

Basset Bleu de Gascogne

El Basset Azul de Gascuña (Basset Bleu de Gascogne): carácter, cuidados, educación, salud, historia y fotos de este sabueso francés de patas cortas y gran olfato.

OrigenFrancia (Gascuña)
Grupo FCIGrupo 6 (Sabuesos y razas semejantes), Sección 1.3 sabuesos de talla pequeña
TamañoMediano
Altura34-42 cm (estándar FCI; 30-38 cm según el Kennel Club británico)
Peso16-18 kg
Esperanza de vida12-14 años (estimado)
EnergíaMedia-alta
PelajeCorto, liso y tupido; blanco intensamente moteado de negro (aspecto azulado), con manchas negras y marcas de fuego
Función originalSabueso de caza por rastro (jauría)
Amable y sociableOlfato excepcionalVoz potente (ladra y au00falla)Independiente y testarudoResistente en el campo

El Basset Azul de Gascuña (en francés Basset Bleu de Gascogne) es un sabueso francés de patas cortas y lomo largo, fácil de reconocer por ese manto blanco tan moteado de negro que, visto de lejos, parece teñido de azul. Es un perro de caza por rastro, de nariz prodigiosa y voz potente, hoy poco frecuente fuera de su Gascuña natal. Quien busca un compañero tranquilo en casa pero incansable cuando hay un olor que seguir, encuentra en el Basset Azul de Gascuña una raza con muchísimo carácter en un cuerpo pequeño.

¿Es el Basset Azul de Gascuña para ti?

Antes de enamorarte de esas orejas larguísimas conviene entender qué clase de perro es. El Basset Azul de Gascuña es un sabueso de jauría, criado durante siglos para rastrear y avisar con su voz, no un perro de salón. Eso marca su día a día: querrá usar la nariz, ladrará o aullará con ganas y, cuando capte un olor interesante, su instinto pesará más que tu llamada. A cambio, es de trato dulce, sociable y nada agresivo. Aquí tienes el resumen honesto.

A favor

  • Temperamento amable, equilibrado y muy sociable con personas y otros perros.
  • Tamaño manejable: un sabueso de verdad en formato pequeño-mediano.
  • Pelo corto y liso que apenas necesita mantenimiento.
  • Resistente y disfrutón en el campo; le encanta rastrear y explorar.
  • Bueno con niños si la convivencia es respetuosa.

A tener en cuenta

  • Voz potente: ladra y aúlla; no es ideal para un piso con vecinos sensibles.
  • Nariz que manda: con un rastro se desconecta y puede escaparse.
  • Cabezón y testarudo en la educación; necesita paciencia.
  • Orejas largas y propensión al sobrepeso que exigen vigilancia.
  • Raza rara: encontrar criadores serios fuera de Francia cuesta.

Carácter y temperamento

Basset Azul de Gascuña de cuerpo entero mostrando el manto moteado azul
Basset Azul de Gascuña. Foto: Canarian, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

El Basset Azul de Gascuña es, ante todo, un sabueso de jauría, y eso explica casi todo lo que hace. Es un perro amable, tranquilo en casa y profundamente sociable: criado para trabajar codo con codo con otros perros y con el cazador, no entiende la vida en solitario y rara vez muestra agresividad. Con la familia es cariñoso y apacible, de los que buscan compañía y se acomodan donde estés.

Esa dulzura convive con un fondo independiente y obstinado. Cuando la nariz se pone a trabajar, el perro entra en su mundo y deja de oírte; no es desobediencia caprichosa, es genética: lleva siglos seleccionado para no abandonar un rastro. De ahí su fama de cabezota, que en realidad es una enorme capacidad de concentración mal entendida.

El otro rasgo inconfundible es la voz. Como buen sabueso, ladra y, sobre todo, aúlla con un tono profundo y melodioso que servía para avisar a los cazadores a distancia. Es un perro expresivo que comunica con sonido, algo encantador en el campo y problemático en un bloque de pisos. Entender esto antes de adoptar evita muchos disgustos.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: su carácter paciente y juguetón lo hace buen compañero de los más pequeños, siempre con las normas de respeto habituales: no molestarle mientras come o duerme y supervisar el juego. Su tamaño contenido reduce los empujones accidentales.

Con otras mascotas: aquí brilla. Acostumbrado a vivir en jauría, suele llevarse de maravilla con otros perros y agradece la compañía canina. Con gatos y conviventes pequeños la cosa cambia: su instinto de caza por rastro está muy vivo, así que la convivencia con conejos, hurones o gatos exige socialización temprana y, aun así, prudencia.

En piso: por tamaño cabría, pero su tendencia a vocalizar y su necesidad de actividad y olfato lo hacen más feliz en una casa con jardín o con dueños muy activos. Si vive en piso, hará falta mucho ejercicio diario y trabajo de nariz para que no se aburra ni se queje.

Soledad: es su punto débil. Un sabueso de jauría sufre estando solo muchas horas; el aburrimiento se traduce en aullidos, destrozos y un perro infeliz. No es una raza para quien pasa el día fuera de casa sin compañía para el perro.

Educación y adiestramiento

Adiestrar a un Basset Azul de Gascuña es un ejercicio de paciencia y buen humor. Es un perro inteligente, pero su inteligencia está orientada al rastreo, no a complacer al humano: hará lo que le pidas si le compensa y le interesa. El refuerzo positivo con premios apetitosos es, sin discusión, el camino; los métodos duros solo consiguen que se cierre en banda.

La prioridad absoluta es la llamada, y conviene asumir desde el principio que nunca será perfecta. En cuanto un olor potente entre en escena, su cabeza desconecta. Por eso se recomienda trabajar la llamada con constancia, premiarla muchísimo y, fuera de zonas valladas y seguras, mantenerlo con correa larga. Confiar al cien por cien en su obediencia al aire libre es pedirle peras al olmo.

Sesiones cortas, variadas y divertidas funcionan mejor que las repeticiones largas, que le aburren. Aprovechar su pasión por la comida y por oler, socializarlo pronto con personas, perros y entornos distintos, y tener mucha paciencia con su testarudez son las claves para un adulto educado y equilibrado.

Ejercicio y actividad

Que tenga las patas cortas no engaña a nadie: este es un perro de campo con un fondo físico notable. Fue criado para pasar horas siguiendo un rastro por terrenos difíciles, y esa resistencia sigue ahí. Necesita ejercicio diario de verdad: paseos largos, ratos de exploración con la nariz pegada al suelo y, a ser posible, espacio para corretear con seguridad.

Más importante incluso que el cansancio físico es el estímulo olfativo. Una caminata en la que pueda olfatear a su ritmo lo satisface más que una carrera monótona. Los juegos de rastreo, buscar comida escondida o las disciplinas deportivas basadas en olfato son ideales para canalizar su instinto y dejarlo mentalmente satisfecho.

Eso sí, conviene respetar su cuerpo. Por su morfología de basset, hay que evitar saltos repetidos y bajadas bruscas de escaleras o muebles, sobre todo de cachorro, para cuidar su larga columna. Ejercicio sí, y mucho, pero del tipo adecuado para un perro alargado y de hueso fuerte.

Cuidados: pelaje e higiene

Perfil de un Basset Azul de Gascuña mostrando orejas largas y manto ticado
Basset Azul de Gascuña. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

En cuanto al pelaje, el Basset Azul de Gascuña es de bajo mantenimiento. Su pelo corto, liso y tupido se contenta con un cepillado semanal para retirar el pelo muerto y repartir la grasa natural que da brillo al manto. No requiere peluquería ni recortes, y los baños solo cuando de verdad haga falta, porque vuelve del campo embarrado con frecuencia.

La verdadera atención está en las orejas. Esas orejas largas, finas y caídas, que llegan al menos a la punta del hocico, tapan el conducto auditivo, retienen humedad y son un imán para infecciones. Hay que revisarlas y limpiarlas con regularidad, y secarlas bien tras los baños o las jornadas húmedas. Es, junto al peso, el cuidado más importante de la raza.

Completan la rutina lo habitual: revisar y limpiar los ojos (su piel facial algo suelta puede acumular legañas), un cepillado dental frecuente, el corte de uñas cuando suenen contra el suelo y la prevención antiparasitaria al día, especialmente si sale al monte.

Alimentación

La palabra clave en la mesa del Basset Azul de Gascuña es control. Como tantos sabuesos, es un comilón entusiasta capaz de comer mucho más de lo que necesita, y su estructura de patas cortas y lomo largo sufre especialmente con el sobrepeso. Cada kilo de más es una carga extra sobre su columna y sus articulaciones.

Conviene ofrecerle un pienso o dieta de calidad ajustada a su edad, peso y nivel de actividad, repartida en raciones medidas y, mejor, en dos tomas al día. Hay que llevar la cuenta de los premios (que usarás bastantes en el adiestramiento) y descontarlos de la ración, además de vigilar que no se haga con comida que no le toca.

El mejor termómetro es su silueta: deberías poder palpar las costillas sin verlas marcadas y apreciarle cintura. Ante la duda, el veterinario es quien debe pautar la cantidad concreta. Mantenerlo delgado es, probablemente, lo más sano que puedes hacer por este perro.

Salud y esperanza de vida

El Basset Azul de Gascuña es, en líneas generales, un perro rústico y robusto, fruto de una selección orientada al trabajo más que a la estética extrema. Su esperanza de vida se estima en torno a los 12-14 años, en línea con otros sabuesos de tamaño similar y con un cuidado responsable.

Dicho esto, comparte los puntos débiles propios de los perros tipo basset, de cuerpo alargado y orejas caídas. Conviene vigilar:

  • Espalda y columna: su morfología condrodistrófica (cuerpo largo, patas cortas) lo predispone a problemas de discos intervertebrales; de ahí la importancia de evitar saltos y sobrepeso.
  • Oídos: las orejas largas y cerradas favorecen otitis e infecciones si no se higienizan.
  • Ojos: la piel facial algo laxa puede asociarse a párpados invertidos o evertidos e irritaciones, como en otros sabuesos.
  • Sobrepeso: no es una enfermedad, pero agrava todo lo anterior y es el factor que más depende de ti.

Como en cualquier raza poco numerosa, acudir a un criador responsable que seleccione por salud y temperamento, junto a revisiones veterinarias periódicas, es la mejor garantía de una vida larga y sana.

Aspecto físico

El Basset Azul de Gascuña es un sabueso pequeño de construcción típicamente basset: cuerpo largo y patas cortas, pero sin resultar pesado ni excesivamente bajo. La FCI lo encuadra entre los sabuesos de talla pequeña, con una alzada a la cruz de unos 34 a 42 cm (el estándar del Kennel Club británico maneja un rango algo menor, de 30 a 38 cm) y un peso aproximado de 16 a 18 kg.

Su sello es el manto: pelo corto y liso de fondo blanco, intensamente moteado o salpicado de negro hasta dar ese característico aspecto azulado a distancia que da nombre a la raza. Sobre esa base aparecen manchas negras y unas marcas de fuego (leonado) muy reconocibles: dos por encima de los ojos —los clásicos “cuatro ojos” de los sabuesos azules de Gascuña—, en las mejillas, en el interior de las orejas y en las extremidades.

La cabeza es alargada y noble, con ojos de color marrón oscuro de mirada dulce y algo triste, y orejas finas, enroscadas y de inserción baja, tan largas que alcanzan al menos el extremo del hocico. El conjunto transmite la imagen de un sabueso serio y trabajador en formato reducido.

Origen e historia

Basset Azul de Gascuña rastreando en el campo
Basset Azul de Gascuña en el campo. Foto: Elevage d’An Naoned, dominio público, vía Wikimedia Commons

Los orígenes del Basset Azul de Gascuña se hunden en la Edad Media. Desciende directamente del antiguo Gran Sabueso Azul de Gascuña (Grand Bleu de Gascogne), una de las estirpes de sabuesos franceses más venerables, de la que tomó el manto azulado y la pasión por el rastro pero en una versión de patas cortas, pensada para una caza más lenta y a pie.

Se cuenta que Gastón III de Foix-Béarn, conocido como Gastón Febo y autor del célebre Livre de chasse —uno de los grandes tratados de caza medieval—, mantenía jaurías de estos sabuesos azules para cazar jabalíes y lobos. La raza acompañó durante siglos a los cazadores de la región de Gascuña, en el suroeste de Francia.

El gran tropiezo llegó en el siglo XIX: con el declive de ciertas modalidades de caza, el Basset Azul estuvo al borde de la extinción. Su recuperación se atribuye al trabajo de Alain Bourbon, el criador que rescató y reconstruyó la raza a comienzos del siglo XX. Hoy está reconocida por la Fédération Cynologique Internationale (grupo 6, sabuesos), por el Kennel Club británico como raza importada y por el United Kennel Club estadounidense desde 1991, aunque sigue siendo poco frecuente fuera de Francia.

Curiosidades

  • El “azul” de su nombre es un efecto óptico: no hay pelo azul, sino una mezcla densa de negro sobre blanco que el ojo interpreta como un tono azulado a distancia.
  • Las dos marcas de fuego sobre los ojos le dan el apodo de perro de “cuatro ojos”, un rasgo compartido por toda la familia de sabuesos azules de Gascuña.
  • Es uno de los seis tipos de basset reconocidos por la FCI, junto a vecinos como el Basset Leonado de Bretaña o los grifones vandeanos.
  • No conviene confundirlo con sus parientes: el Grifón Azul de Gascuña (de pelo duro) ni el Pequeño Sabueso Azul de Gascuña son la misma raza.
  • Pese a su reconocimiento internacional, no está admitido por el American Kennel Club, lo que da idea de lo minoritario que sigue siendo.

Si te atrae este sabueso francés de patas cortas, quizá quieras comparar su carácter con el de otras razas afines antes de decidir. Te interesará conocer al inconfundible Basset Hound, primo cercano en cuanto a silueta; al rastreador por excelencia, el Bloodhound; al siempre alegre Beagle; y al elegante Cocker Spaniel, otro perro de orejas largas con vocación de compañero.

Preguntas frecuentes sobre el Basset Azul de Gascuña

¿El Basset Azul de Gascuña ladra mucho?

Sí. Es un sabueso de jauría con una voz potente y melodiosa, y tanto el ladrido como el aullido forman parte de su naturaleza. Avisa, se expresa y “canta” cuando sigue un rastro. Por eso no es la raza más cómoda para un piso con vecinos sensibles al ruido.

¿Es un buen perro de familia?

Mucho. Es amable, tranquilo en casa, sociable y nada agresivo, y suele entenderse bien con niños y con otros perros. Su único requisito es compañía y actividad: sufre la soledad prolongada y necesita ejercicio y olfato a diario.

¿Se puede soltar sin correa?

Con prudencia. Su instinto de rastreo es tan fuerte que, ante un olor interesante, deja de atender a la llamada y puede alejarse. Fuera de espacios vallados y seguros, lo recomendable es mantenerlo con correa, mejor larga, para que olfatee sin riesgo de fuga.

¿Cuánto ejercicio necesita?

Más del que su tamaño sugiere. Aunque tiene las patas cortas, es un perro de campo resistente que necesita paseos largos y, sobre todo, oportunidades para usar la nariz. Le vienen de maravilla los juegos de rastreo, aunque conviene evitar saltos bruscos por su columna alargada.

¿Cuánto vive y qué problemas de salud tiene?

Su esperanza de vida se estima en torno a los 12-14 años. Como otros bassets, conviene vigilar la espalda (discos intervertebrales), las orejas largas (otitis), los ojos y, muy especialmente, el sobrepeso, que agrava todo lo demás.

¿Es difícil de educar?

Es inteligente pero testarudo e independiente, con la nariz como prioridad. No es el perro más fácil para un principiante exigente con la obediencia. Con refuerzo positivo, premios, sesiones cortas y mucha paciencia se educa bien, asumiendo que la llamada nunca será perfecta.

¿Qué cuidados de pelo necesita?

Pocos. Su pelo corto y liso se mantiene con un cepillado semanal y baños puntuales. El cuidado clave no es el manto, sino las orejas largas y caídas, que hay que revisar y limpiar con regularidad para prevenir infecciones.

¿Por qué se llama “azul” si no es azul?

Por un efecto visual. Su manto blanco está tan moteado de negro que, a distancia, el ojo percibe un tono azulado. No existe pigmento azul; es el característico “ticado” de los sabuesos de Gascuña lo que crea esa impresión.