El Azawakh es un lebrel africano nacido en la franja del Sahel, entre Malí, Níger y Burkina Faso, donde durante siglos ha acompañado a los pueblos nómadas como cazador de gacelas y, sobre todo, como guardián del campamento. Delgado hasta lo extremo, con la musculatura y el esqueleto marcándose bajo una piel finísima, el Azawakh no es un galgo de salón: es un perro austero, leal a su familia y profundamente reservado con los extraños. Si buscas un compañero elegante, atlético y con un fuerte vínculo de uno a uno, esta guía te cuenta todo lo que necesitas saber antes de convivir con un Azawakh.
¿Es el Azawakh para ti?
El Azawakh es una raza fascinante, pero también muy especializada. No encaja con cualquier hogar: pide espacio para correr, un dueño que entienda su independencia y mucha paciencia con su recelo natural hacia lo desconocido. Antes de enamorarte de su estampa, conviene mirar con honestidad sus luces y sus sombras.
A favor
- Limpio, sin apenas olor y con muda mínima: el pelaje corto exige cuidados casi nulos.
- Vínculo intensísimo y leal con su familia; se apega especialmente a una o dos personas.
- Atleta nato: compañero ideal para correr, hacer canicross o lure coursing.
- Tranquilo y discreto en casa una vez ha gastado su energía.
- Excelente vigilante: avisa de cualquier novedad sin necesidad de ser ruidoso en exceso.
A tener en cuenta
- Instinto de caza muy fuerte: difícil convivencia con gatos y animales pequeños.
- Reservado y desconfiado con extraños; necesita socialización temprana y constante.
- Independiente: no responde al adiestramiento por obediencia ciega.
- Muy sensible al frío y a la humedad; sufre con el clima continental o lluvioso.
- Requiere ejercicio diario intenso y un entorno vallado y seguro para soltarlo.
Carácter y temperamento
El Azawakh tiene un temperamento que lo distingue del resto de lebreles. Mientras que un Galgo o un Whippet suelen ser sociables y dóciles, el Azawakh es ante todo un guardián. En su tierra de origen su función principal no era cazar, sino proteger el campamento y el ganado, y ese instinto sigue muy vivo: es un perro alerta, territorial y profundamente protector con los suyos.
Con su familia se muestra cariñoso, atento y casi felino en su forma de buscar el contacto físico: le encanta dormir pegado a su gente y desarrolla un vínculo emocional muy estrecho, a menudo con una persona en concreto. Con los desconocidos, en cambio, es reservado y distante; no es agresivo sin motivo, pero tampoco busca el cariño de cualquiera. No esperes que un Azawakh salude efusivamente a las visitas: lo normal es que las observe a cierta distancia hasta que decida que no son una amenaza.
Es un perro sensible, orgulloso e inteligente, que lee muy bien el lenguaje corporal y el estado de ánimo de su dueño. Esa sensibilidad lo hace maravilloso para quien sabe respetarlo, pero también vulnerable a los métodos duros: la dureza solo consigue que se cierre y desconfíe.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños. El Azawakh puede convivir bien con niños de la familia, sobre todo si crece con ellos, pero su carácter reservado y su delicadeza física piden respeto. No es el perro tolerante y “peluche” que aguanta tirones; funciona mejor con niños mayores que entiendan que necesita su espacio y que no es un juguete.
Con otras mascotas. Aquí está su gran limitación. Su instinto de persecución es potentísimo y puede ver a gatos, conejos o perros pequeños como presas, sobre todo en movimiento. Puede llevarse bien con otros perros, preferiblemente de talla media o grande, con los que haya sido criado desde cachorro: de hecho, es una raza muy orientada a la jauría y disfruta de la compañía canina. Pero introducir un gato en casa cuando el Azawakh ya es adulto suele ser arriesgado.
Vida en piso. Sorprendentemente, puede adaptarse a un piso siempre que se le garantice ejercicio intenso a diario. En casa es tranquilo y reposado, busca su rincón cálido y duerme mucho. El problema no es el espacio interior, sino cubrir su enorme necesidad de correr al aire libre.
Soledad. Por su fuerte apego, lleva mal quedarse solo demasiadas horas y puede sufrir ansiedad por separación. Es un perro que quiere estar con su familia, no relegado a un patio. Si pasas muchas horas fuera, no es la raza ideal.
Educación y adiestramiento

Educar a un Azawakh no se parece a educar a un Pastor Alemán o a un Labrador. No es un perro que viva para complacer ni que responda al adiestramiento tradicional basado en la repetición y la obediencia. Es independiente, piensa por sí mismo y decide si tu propuesta merece la pena. Por eso, el refuerzo positivo —premios, juego, paciencia y refuerzo del vínculo— es el único camino que funciona; los métodos coercitivos lo bloquean.
La pieza clave es la socialización temprana. Desde cachorro debe conocer personas, ruidos, entornos, otros perros y situaciones variadas para que su recelo natural no derive en miedo o reactividad. Un Azawakh bien socializado es distante pero equilibrado; uno que no lo está puede volverse asustadizo o demasiado desconfiado.
Conviene enfocar la educación con sesiones cortas, motivadoras y sin frustración. La llamada (recall) es especialmente importante y a la vez difícil: en cuanto detecta movimiento, su instinto de persecución puede más que cualquier orden. Por seguridad, lo más prudente es soltarlo solo en zonas valladas.
Ejercicio y actividad

El Azawakh es un atleta de resistencia y velocidad construido para el desierto. Puede alcanzar puntas cercanas a los 60-65 km/h y posee una resistencia notable, fruto de la selección durísima del Sahel, donde solo los ejemplares más aptos sobrevivían. Esto significa que necesita ejercicio de verdad: no le basta con un paseo tranquilo a la manzana.
Lo ideal es combinar paseos largos con sesiones de carrera libre en espacios seguros y vallados, donde pueda estirar el galope. Es un excelente compañero para corredores y disfruta enormemente de actividades como el lure coursing (persecución de señuelo) o el canicross, que canalizan su instinto de caza de forma controlada. Un Azawakh que gasta su energía es un perro tranquilo y reposado en casa; uno que no la gasta puede volverse nervioso o destructivo.
Ahora bien, su delgadez y su pelo casi inexistente lo hacen muy sensible al frío: en invierno conviene un abrigo y evitar el ejercicio bajo lluvia o temperaturas bajas. En climas templados es feliz; en los fríos hay que adaptarse a él.
Cuidados: pelaje e higiene
Aquí el Azawakh es de mantenimiento mínimo. Su pelaje es corto, fino y muy pegado, casi inexistente en el vientre. No necesita peluquería ni cepillados elaborados: un guante de goma o un paño una vez por semana basta para retirar el pelo muerto y dar brillo. La muda es escasa y discreta.
Los baños deben ser esporádicos, solo cuando se ensucie de verdad, usando champús suaves para no resecar su piel fina. El resto de la higiene es la habitual de cualquier perro: revisar y limpiar las orejas, vigilar las uñas (las recorta en parte la actividad, pero conviene comprobarlas) y mantener una buena higiene dental con cepillado regular.
El punto importante no es el pelo, sino la protección térmica. Al tener tan poca grasa corporal y un manto tan ligero, pasa frío con facilidad. Una camita cálida, mantas y un abrigo para salir en invierno no son un lujo, sino una necesidad real de la raza.
Alimentación
El Azawakh es un perro naturalmente delgado, y esa esbeltez forma parte de su estándar: deben apreciarse las costillas y la estructura ósea bajo la piel. No hay que confundir su complexión enjuta con falta de alimentación ni intentar “rellenarlo”: un Azawakh con sobrepeso pierde salud y funcionalidad.
Una dieta de calidad, ajustada a su edad, peso y nivel de actividad, cubre perfectamente sus necesidades. Conviene un aporte adecuado de proteína para mantener su musculatura seca y repartir la ración en dos comidas diarias. Como en todos los lebreles de pecho profundo, el riesgo de torsión gástrica obliga a una precaución clave: evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer, y no permitir que coma o beba con ansia tras una carrera.
Ten siempre agua fresca disponible, especialmente tras el ejercicio, y ajusta las cantidades observando su cuerpo: el galgo africano debe verse atlético, nunca esquelético ni rollizo.
Salud y esperanza de vida
El Azawakh es, en general, una raza rústica y sana, resultado de una selección natural muy exigente en su tierra de origen. Su esperanza de vida ronda los 12 años, y muchos ejemplares superan esa cifra con buenos cuidados.
Aun así, hay que conocer sus predisposiciones. Se le asocian la epilepsia, la torsión gástrica (dilatación-vólvulo del estómago, una urgencia vital típica de los perros de pecho profundo), la espondilosis y ciertos problemas autoinmunes. Como en otros lebreles, también puede mostrar sensibilidad a determinados anestésicos, algo que conviene comentar siempre con el veterinario. Y, por encima de todo, su escasa tolerancia al frío: no es una enfermedad, pero sí un factor de bienestar de primer orden.
Acudir a criadores responsables que realicen pruebas de salud, mantener las revisiones veterinarias y vacunaciones al día, y protegerlo del frío son las mejores garantías de una vida larga y plena.
Aspecto físico
El Azawakh es la elegancia hecha perro. De silueta alta y estilizada, da la impresión de finura extrema: su esqueleto y su musculatura “seca” (plana, no abultada como la del Greyhound) se transparentan bajo una piel finísima. Es un lebrel longilíneo, más alto que largo, con una línea inferior muy recogida que dibuja un pronunciado vientre arremangado.
- Altura: machos de 64 a 74 cm; hembras de 60 a 70 cm a la cruz (se admiten alturas algo mayores si la armonía no se compromete).
- Peso: machos de 20 a 25 kg aproximadamente; hembras de 15 a 20 kg.
- Cabeza: larga, fina y cincelada, con cráneo plano, hocico recto y ojos almendrados oscuros o ámbar.
- Orejas: de inserción alta, finas y triangulares, caídas pegadas al cráneo.
- Cola: larga, fina y baja, terminada en una característica brocha blanca.
- Pelaje: muy corto y fino, en tonos leonados que van del arena claro al castaño oscuro, también atigrado, rojo y con máscara. Suele presentar marcas blancas en pecho, extremo de la cola y pies.
Su andar es ligero, flexible y elástico, con un galope de doble suspensión que es una de las señas de identidad de la raza. Cabe señalar que el estándar de la FCI europea es más restrictivo en colores que el estándar americano (AKC/UKC), que admite toda la variedad cromática presente en África.
Origen e historia
El Azawakh es un perro de orígenes muy antiguos, criado durante siglos en la zona saheliana de Malí, Níger y Burkina Faso. Su nombre procede del valle del Azawagh, una cuenca seca de esa región. Aunque suele asociarse al pueblo tuareg —que lo conoce como “oska” o idii—, también lo criaron y poseyeron otros pueblos como los peul, los bella y los hausa.
En su tierra, el Azawakh cumplía una doble función esencial para la vida nómada: guardián del campamento y el ganado, y cazador de gacelas y liebres a la carrera. La extrema dureza del entorno saheliano hizo el resto: solo los ejemplares más resistentes, rápidos e independientes sobrevivían, lo que forjó la rusticidad y el carácter autónomo que definen a la raza. A diferencia de otros lebreles más solitarios, el Azawakh caza en jauría y derriba a la presa con los cuartos traseros una vez la ha agotado.
Genéticamente está más emparentado con el Sloughi que con el Saluki. Llegó a Europa en la segunda mitad del siglo XX y, aunque sigue siendo una raza poco común, cuenta con un grupo creciente de aficionados. La FCI lo reconoce dentro del grupo de los lebreles, y el American Kennel Club lo admitió en su grupo de sabuesos en 2019.
Curiosidades
- Su nombre viene del valle del Azawagh, en pleno Sahel africano.
- Para los tuareg no era una mercancía: tradicionalmente no se vendía, sino que se regalaba como muestra de honor y amistad.
- A diferencia de la mayoría de lebreles, su función principal no era cazar, sino vigilar y proteger el campamento.
- Tiene una memoria excelente: es capaz de reconocer a sus congéneres tras largos periodos de separación.
- Le encanta el calor y odia la lluvia; suele dormir amontonado con otros perros para darse calor y compañía.
- Su galope de doble suspensión —en el que el cuerpo queda dos veces “en el aire” por zancada— es una rareza compartida solo con unos pocos lebreles.
Si te atrae el Azawakh por su elegancia atlética y su carácter de lebrel, quizá te interesen otras razas afines como el Greyhound, el ágil Whippet, el versátil Vizsla o el imponente Gran Danés. Comparar su carácter y necesidades te ayudará a decidir cuál encaja mejor con tu estilo de vida.
Preguntas frecuentes sobre el Azawakh
¿El Azawakh es un buen perro de familia?
Puede serlo en la familia adecuada: hogares activos, con experiencia, sin animales pequeños y donde no pase muchas horas solo. Es leal y cariñoso con los suyos, pero reservado con extraños y no apto para quien busque un perro sociable y complaciente con todo el mundo.
¿Cuánto vive un Azawakh?
Su esperanza de vida ronda los 12 años, y con buenos cuidados, dieta adecuada y protección frente al frío muchos ejemplares la superan.
¿El Azawakh se lleva bien con gatos?
Generalmente no. Su instinto de caza es muy fuerte y tiende a perseguir animales pequeños en movimiento. La convivencia con gatos es difícil, sobre todo si el perro llega adulto; resulta algo más viable si se crían juntos desde cachorros, pero nunca está garantizada.
¿Cuánto ejercicio necesita el Azawakh?
Bastante. Necesita ejercicio diario intenso: paseos largos más sesiones de carrera libre en zonas valladas. Es ideal para correr, hacer canicross o lure coursing. Un Azawakh que gasta su energía es tranquilo en casa.
¿Por qué el Azawakh está tan delgado?
Su delgadez es normal y forma parte del estándar de la raza: deben verse las costillas y la estructura ósea bajo una piel muy fina. Es un lebrel de musculatura “seca”, no un perro desnutrido. No hay que intentar engordarlo.
¿Pasa frío el Azawakh?
Sí, mucho. Al tener un pelaje casi inexistente y muy poca grasa corporal, es muy sensible al frío y a la humedad. En invierno necesita abrigo para salir, una cama cálida y evitar el ejercicio bajo lluvia o bajas temperaturas.
¿Es fácil de adiestrar el Azawakh?
No es fácil en el sentido clásico. Es independiente y no vive para obedecer, así que responde mal a los métodos tradicionales. Funciona con refuerzo positivo, paciencia, sesiones cortas y, sobre todo, una socialización temprana muy cuidada.
¿De dónde es originario el Azawakh?
Es un lebrel africano originario de la zona del Sahel, entre Malí, Níger y Burkina Faso. Su nombre procede del valle del Azawagh, y está tradicionalmente ligado al pueblo tuareg, aunque también lo criaron otros pueblos de la región.