El Ratonero Holandés (en neerlandés Hollandse Smoushond, también llamado Dutch Smoushond o Dutch Ratter) es un perro pequeño, rústico y de pelo desgreñado que nació en los establos de los Países Bajos como cazador de ratas y ratones. Emparentado con los Pinscher y los Schnauzer, es una raza escasísima y poco conocida fuera de su tierra, pero conquista a quien lo trata por su aspecto barbudo y entrañable y su carácter alegre y familiar. Si buscas un compañero pequeño, sano y con personalidad, aquí tienes la guía completa del Ratonero Holandés.
¿Es el Ratonero Holandés para ti?

El Ratonero Holandés es un perro de compañía pequeño, equilibrado y de bajo mantenimiento en lo emocional: ni demasiado nervioso ni demasiado apático. Encaja muy bien en familias y personas que quieran un perro cariñoso, manejable y con un toque campechano. Su mayor inconveniente no es su carácter, sino su rareza: encontrar un ejemplar fuera de los Países Bajos puede ser una odisea.
Puntos a favor
- Tamaño pequeño y adaptable a piso.
- Carácter alegre, sociable y muy familiar.
- Raza rústica, en general sana y longeva.
- Pelo que suelta poco y no necesita peluquería constante.
- Energía media: fácil de satisfacer.
A tener en cuenta
- Rareísimo: pocas camadas y listas de espera.
- Conserva instinto cazador de roedores.
- No lleva bien la soledad prolongada.
- Necesita stripping (arreglo manual del pelo) periódico.
- Puede mostrar cierta cabezoneria de terrier.
Carácter y temperamento
El Ratonero Holandés se describe como un perro alegre, amistoso y profundamente apegado a su familia. A diferencia de muchos terriers de granja, no es un manojo de nervios: combina la vivacidad del cazador de alimañas con un fondo tranquilo y equilibrado dentro de casa. Es sociable, afectuoso y le gusta participar en la vida del hogar, siguiendo a su gente de habitación en habitación.
Esa mezcla de viveza y serenidad es justo lo que buscaron quienes reconstruyeron la raza: un perro funcional pero sobre todo agradable como compañero. Es despierto y atento, por lo que avisa de lo que ocurre en la puerta, pero no destaca por ser ladrador compulsivo ni agresivo. Bien socializado, resulta un perro de carácter estable, confiado y con una expresividad muy simpática gracias a su cara barbuda.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: su carácter cariñoso y juguetón lo convierte en buen compañero para familias, siempre con las normas habituales de respeto entre niños y perro. Su tamaño pequeño lo hace cómodo, aunque por eso mismo conviene que los más pequeños de la casa aprendan a manejarlo con cuidado.
Con otras mascotas: suele convivir bien con otros perros si ha sido socializado. El matiz está en su origen como cazador de ratas: ante roedores u otros animales muy pequeños puede despertarse su instinto de presa, así que la convivencia con hamsters, conejos o aves requiere supervisión y sentido común.
En piso: es un perro de interior ideal para la vida urbana. Su tamaño y su carácter equilibrado le permiten estar cómodo en espacios reducidos siempre que salga a pasear y tenga compañía.
Soledad: es su punto débil. Muy unido a su familia, no lleva bien quedarse solo demasiadas horas; si va a pasar mucho tiempo sin compañía puede aburrirse y frustrarse. Es un perro para hogares con presencia razonable durante el día.
Educación y adiestramiento
El Ratonero Holandés es inteligente y deseoso de agradar, lo que facilita su educación. Responde muy bien al refuerzo positivo: premios, juego y refuerzo de las conductas que queremos. Como buen descendiente de perros de granja, puede mostrar momentos de independencia o cabezoneria, de modo que funciona mejor con sesiones cortas, motivadoras y coherentes que con la repetición aburrida o la imposición.
La socialización temprana es la mejor inversión: exponerlo de cachorro a personas, perros, ruidos y entornos distintos da como resultado un adulto seguro y tranquilo. Conviene trabajar desde el principio la tolerancia a la soledad en dosis pequeñas y la llamada (recall), porque su instinto cazador puede hacer que se distraiga con un rastro interesante.
Ejercicio y actividad

Su nivel de energía es medio. No es un atleta que necesite kilómetros de carrera, pero tampoco un perro sedentario: disfruta de dos o tres paseos diarios, ratos de juego y alguna actividad que ponga a trabajar su olfato y su cabeza. Juegos de búsqueda, juguetes interactivos y pequeños retos de obediencia le encantan y le ayudan a gastar energía mental.
Esta exigencia moderada es una de sus grandes ventajas: es fácil de mantener satisfecho para familias normales, personas mayores activas o quien no quiera un perro hiperactivo. Eso sí, el aburrimiento y la falta de estímulo sí pueden traducirse en conductas molestas, así que conviene darle variedad.
Cuidados: pelaje e higiene
El sello de identidad del Ratonero Holandés es su pelo duro, áspero y desgreñado, de unos 4-7 cm, que le da ese aire de perro “despeinado”. Es un manto de tipo alambre, resistente a la intemperie, que suelta relativamente poco pelo pero requiere mantenimiento específico:
- Cepillado: un par de veces por semana para evitar enredos y retirar pelo muerto.
- Stripping (arreglo manual): a diferencia de otros perros, su pelo de alambre no se debe rapar a máquina, sino arrancar a mano el pelo muerto un par de veces al año para conservar la textura áspera y el color. Raparlo ablanda el manto y apaga su tono amarillo característico.
- Baños: solo cuando esté sucio; el exceso de baños reblandece el pelo rústico.
- Higiene básica: revisión y limpieza de orejas, control de uñas, y muy importante en razas pequeñas, higiene dental regular.
- Cara y barba: conviene limpiar la barba tras la comida para mantenerla aseada.
Alimentación
Como perro pequeño y activo, el Ratonero Holandés necesita una alimentación de calidad y bien ajustada a su talla, edad y nivel de actividad. Sirve tanto un buen pienso para razas pequeñas como una dieta húmeda o mixta de calidad, siempre con proteína de origen animal como base y raciones medidas para evitar el sobrepeso, un problema frecuente en razas pequeñas muy queridas que reciben demasiados premios.
Conviene repartir la comida en dos tomas diarias, vigilar el peso (se nota fácilmente bajo su pelo desgreñado palpando las costillas) y tener siempre agua fresca disponible. Ante dudas sobre cantidades o dietas especiales, lo mejor es seguir las indicaciones del veterinario.
Salud y esperanza de vida
El Ratonero Holandés es, en general, un perro rústico y sano, herencia de su origen funcional en granjas y establos. No arrastra una larga lista de enfermedades hereditárias famosas, en parte por su selección hacia la funcionalidad. Su esperanza de vida suele rondar los 12-15 años, propia de las razas pequeñas bien cuidadas.
El gran reto de la raza no es una patología concreta, sino su reducidísimo censo: con tan pocos ejemplares, mantener la diversidad genética y evitar la consanguinidad es la principal preocupación, y por eso la cría responsable a través del club de la raza es fundamental. Como en cualquier perro pequeño, conviene vigilar la salud dental, la posible luxación de rótula y la salud ocular, y mantener al día vacunas, desparasitación y revisiones veterinarias.
Aspecto físico
El Ratonero Holandés es un perro pequeño de construcción casi cuadrada y robústa para su talla. Mide aproximadamente entre 35 y 42 cm a la cruz y pesa como máximo en torno a 9-10 kg. Su silueta es la de un perrito compacto, ágil y de aspecto natural.
Lo más característico es su cabeza, ancha y corta vista desde arriba, rematada por unas orejas pequeñas, triangulares y de inserción alta que caen planas hacia delante pegadas a las mejillas. El pelaje es duro, áspero y desgreñado, de 4 a 7 cm, de color amarillo en todas sus tonalidades, preferentemente pajizo oscuro; las orejas, la barba, el bigote y las cejas pueden ser algo más oscuros, lo que acentúa su simpática expresión barbuda. El manto, impermeable, le protege bien de la intemperie.
Origen e historia
El Ratonero Holandés nació sin un plan de cría: surgió del propio trabajo. Eran los pequeños perros de pelo duro que vivían en establos y cuadras de los Países Bajos manteniéndolos libres de ratas y ratones. Está emparentado con el tipo Pinscher y Schnauzer; de hecho, una hipótesis sitúa su origen en ejemplares de tono amarillo que aparecían en las camadas de Schnauzer y que, en lugar de descartarse, dieron pie a un perro propio.
El nombre smous alude a su pelo desgreñado y su cara barbuda. El apellido “holandés” se añadió para distinguirlo del Grifón belga, de aspecto parecido. A comienzos del siglo XX ganó admiradores que decidieron fijarlo como raza, y en 1905 se fundó el club neerlandés del Smoushond para documentarlo y registrarlo, pues ya entonces corría peligro de desaparecer.
La Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de acabar con la raza. A partir de 1973, un grupo de criadores emprendió su reconstrucción con los poquísimos ejemplares que quedaban, muchos ya cruzados con otras razas; buena parte de esa recuperación se apoyó en cruces con Border Terrier. El esfuerzo dio fruto y la Fédération Cynologique Internationale (FCI) reconoció definitivamente la raza reconstruida en 1981. Hoy figura en el Grupo 2 de la FCI (Pinscher y Schnauzer), Sección 1.3 “Smoushonds”, con el estándar número 308.
Curiosidades
- El artista neerlandés Rien Poortvliet recogió una ilustración de la raza en su libro Dogs (1996), un pequeño homenaje a un perro muy ligado a la cultura holandesa.
- Su recuperación moderna se apoyó en cruces con Border Terrier, lo que explica que algunos ejemplares recuerden a ese terrier británico.
- Es tan poco conocido fuera de los Países Bajos que muchos aficionados a los perros nunca han visto uno en persona.
- Se le conoce también como “Dutch Ratter” (ratonero holandés) por su trabajo original cazando alimañas en los establos.
- No conviene raparlo: su precioso color amarillo y la aspereza del pelo dependen del arreglo a mano, no de la máquina.
Si te interesa el Ratonero Holandés, quizá quieras comparar su tamaño, carácter y cuidados con otras razas pequeñas y de tipo ratonero o de compañía: el Yorkshire Terrier, el Teckel, el Caniche o el Shih Tzu comparten con él esa vida de perro pequeño, familiar y de interior.
Preguntas frecuentes sobre el Ratonero Holandés
¿El Ratonero Holandés es una raza rara?
Sí. El Ratonero Holandés (Hollandse Smoushond) es una de las razas más escasas de Europa y apenas se conoce fuera de los Países Bajos. Estuvo a punto de extinguirse en el siglo XX y hoy su censo sigue siendo muy reducido, con la cría concentrada sobre todo en Holanda. Conseguir un cachorro fuera de su país de origen suele implicar listas de espera y contacto directo con el club de la raza.
¿Es bueno con los niños y otras mascotas?
Por carácter es un perro alegre, sociable y muy apegado a su familia, lo que lo hace buen compañero para hogares con niños que sepan tratarlo con respeto. Con otros perros suele convivir bien si está socializado. El punto a vigilar es su instinto de cazador de alimañas: ante roedores, conejos o aves pequeñas puede activarse, así que la convivencia con mascotas muy pequeñas requiere prudencia.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Ratonero Holandés?
Es un perro pequeño y compacto: ronda los 35-42 cm a la cruz y un peso máximo en torno a los 9-10 kg. Su construcción es casi cuadrada y robústa para su talla, propia de un perro rústico de granja.
¿Cuánto vive el Ratonero Holandés?
Como raza pequeña, rústica y de origen funcional, su esperanza de vida suele situarse alrededor de los 12-15 años. Una alimentación adecuada, ejercicio diario, control de peso y revisiones veterinarias periódicas ayudan a aprovechar todo ese recorrido.
¿Necesita mucho ejercicio?
Tiene una energía media: disfruta de paseos diarios, juego y algún rato de actividad mental, pero no es un perro hiperactivo ni exige rutinas deportivas exigentes. Con dos o tres paseos al día y juego en casa queda satisfecho, lo que lo hace muy manejable para la mayoría de familias.
¿Hay que cepillar mucho su pelo? ¿Suelta pelo?
Su manto es duro, áspero y desgreñado, de tipo alambre. Suelta relativamente poco pelo, pero necesita cepillado regular (un par de veces por semana) y un arreglo manual del pelo muerto (stripping) un par de veces al año para mantener la textura. No se recomienda raparlo a máquina, porque el pelo pierde su aspereza y color característicos.
¿Se adapta bien a un piso?
Sí. Por tamaño y carácter equilibrado se adapta perfectamente a la vida en piso, siempre que reciba sus paseos y compañía. Es un perro de interior, muy unido a su gente, que no lleva bien quedarse solo durante muchas horas.
¿Es fácil de educar?
Es un perro despierto y deseoso de agradar, lo que facilita el adiestramiento en positivo. Como buen terrier de granja puede mostrar cierta cabezoneria, así que responde mejor a sesiones cortas, divertidas y coherentes que a la imposición. La socialización temprana es clave para un adulto equilibrado.