Bulldog, perro de raza

Bulldog

El Bulldog Inglés es un perro tranquilo, cariñoso y familiar. Descubre su carácter, cuidados, salud, alimentación, esperanza de vida y si encaja contigo.

OrigenInglaterra (Reino Unido)
Grupo FCIGrupo 2 de la FCI (molosoides, tipo dogo)
TamañoMediano
PesoMachos 23-25 kg, hembras 18-23 kg
Esperanza de vida8-10 años (estudios: 7-10)
EnergíaBaja
PelajeCorto, liso y fino; rojo, leonado, blanco, atigrado y manchado (no negro)
Función originalAntiguamente bull-baiting; hoy perro de compañía
Cariu00f1osoTranquiloValienteObstinadoSociable

El Bulldog Inglés es uno de los perros más reconocibles del planeta: cabezón, de hombros anchos, cara arrugada y andar bamboleante. Detrás de ese aspecto rudo se esconde un compañero tranquilo, cariñoso y muy apegado a su familia. Aquí tienes una guía honesta y completa para saber cómo es de verdad convivir con esta raza, qué cuidados exige y si encaja contigo.

¿Es el Bulldog Inglés para ti?

El Bulldog Inglés es un perro de compañía por excelencia: hogareño, equilibrado y poco ladrador. Pero su anatomía tan particular trae consigo necesidades y limitaciones que conviene conocer antes de enamorarse de esa carita. No es un perro para todo el mundo, y serlo honesto al respecto evita disgustos.

Bulldog Inglés de pie en exterior mostrando su cuerpo robusto y musculoso
Bulldog Inglés. Foto: kaz (Pixabay), CC0, vía Wikimedia Commons

A favor

  • Carácter dulce, paciente y muy familiar.
  • Necesita poco ejercicio: ideal para gente tranquila.
  • Se adapta de maravilla a pisos y espacios pequeños.
  • Suele llevarse bien con niños y otras mascotas.
  • Ladra poco: buen vecino.
  • No requiere apenas cepillado por su pelo corto.

En contra

  • Problemas respiratorios por su cara chata (braquicefalia).
  • Muy sensible al calor: riesgo real de golpe de calor.
  • Tendencia a la obesidad y a problemas articulares.
  • Gastos veterinarios potencialmente altos.
  • Ronca, babea y resopla.
  • Las arrugas necesitan limpieza periódica.

Carácter y temperamento

Si por algo destaca el Bulldog Inglés es por su temperamento amable. El estándar del American Kennel Club lo describe como un perro «ecuánime y amable, resuelto y valiente, ni vicioso ni agresivo», de comportamiento pacífico y digno. Esa última palabra le va como anillo al dedo: el bulldog se mueve con una calma casi señorial, como si nada le importara demasiado.

Generaciones de criadores han trabajado para eliminar la agresividad que tuvo su ancestro, y el resultado es un compañero de naturaleza tranquila, paciente y profundamente sociable. Forma vínculos muy fuertes con su gente, especialmente con los niños, y disfruta más de una siesta en el sofá pegado a ti que de cualquier otra cosa.

Eso sí, no te dejes engañar por esa flema británica: el Bulldog Inglés es famoso por su obstinación. Es inteligente, pero terco. Cuando decide que no quiere moverse, parece que pesa el doble. Quien busca un perro servil y dispuesto a obedecer a la primera no lo va a encontrar aquí; quien busca un amigo leal y tranquilo con personalidad propia, sí.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

  • Con niños: es una de sus grandes virtudes. Su tendencia a crear lazos estrechos y su paciencia lo convierten en una excelente mascota familiar. Como con cualquier perro, conviene supervisar el juego y enseñar a los pequeños a respetarlo.
  • Con otras mascotas: generalmente se entiende bien con otros perros y animales de casa, sobre todo si se socializa desde cachorro. No es un perro conflictivo por naturaleza.
  • En piso: es probablemente uno de los mejores perros de raza mediana para vivir en apartamento. Necesita poco espacio, ladra poco y su nivel de actividad es bajo.
  • Ante la soledad: es muy apegado, así que prefiere compañía. Tolera ratos solo, pero no es un perro pensado para pasar el día entero sin nadie. El calor en casa es un punto crítico: nunca lo dejes en un espacio mal ventilado o caluroso.
Bulldog Inglés de color rojo y blanco con su característica cabeza ancha y pliegues faciales
Bulldog Inglés. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Educación y adiestramiento

Educar a un Bulldog Inglés es un ejercicio de paciencia. Es listo y capta rápido lo que le pides, pero su terquedad hace que la motivación sea la clave de todo. Olvídate de la disciplina militar: con este perro funcionan el refuerzo positivo, las sesiones cortas y, sobre todo, la comida como premio (es un glotón nato).

Empieza la socialización pronto, exponiéndolo a personas, perros, ruidos y entornos distintos durante la etapa de cachorro. Trabaja desde el principio las órdenes básicas y los límites de comportamiento, y repásalos a menudo: la constancia compensa su tozudez. Conviene también acostumbrarlo desde joven a que le manipules la cara, las orejas, las patas y las arrugas, porque vas a tener que hacerlo toda la vida.

No esperes un perro de obediencia de competición ni un atleta de agility. El Bulldog Inglés aprende lo que necesita para convivir feliz, y con eso basta.

Ejercicio y actividad

Aquí hay que ser muy claro: el Bulldog Inglés moderno no está hecho para el esfuerzo físico intenso. Su cara chata limita su respiración y su capacidad de regular la temperatura, de modo que un exceso de ejercicio puede ser peligroso, no solo cansado.

Lo recomendable son paseos suaves de entre 20 y 30 minutos al día, o como mínimo en días alternos, a paso medio (sin trotar) y siempre en las horas más frescas. Evita el ejercicio bajo el sol o con calor, y deja un margen de tiempo antes y después de las comidas para reducir el riesgo de problemas digestivos. Un poco de juego diario en casa, breve y sin agobios, le viene de maravilla para mantenerse en forma y reforzar vuestro vínculo.

Mención aparte para el agua: muchos bulldogs nadan mal o directamente no flotan por su constitución, así que nunca lo dejes sin vigilancia cerca de una piscina.

Cuidados: pelaje e higiene

El mantenimiento del pelo es de lo más sencillo. Su manto es corto, liso y pegado al cuerpo, así que con un cepillado cada dos o tres días basta para retirar el pelo muerto y mantenerlo brillante.

La parte exigente está en las arrugas. Los pliegues de la cara y del hocico acumulan humedad, restos de comida y suciedad, y si no se limpian pueden provocar dermatitis e infecciones. La rutina recomendada incluye revisar y limpiar bien los pliegues, bañarlo y cortarle las uñas cada tres o cuatro semanas (o cuando lo necesite), además de mantener una buena higiene dental. Tras limpiar las arrugas, sécalas siempre a fondo: la humedad es el principal enemigo de su piel.

Vigila también los ojos y las orejas, zonas en las que esta raza tiende a dar problemas.

Bulldog Inglés en un patio exterior mostrando su porte bajo y compacto
Bulldog Inglés. Foto: OtisGD, CC0, vía Wikimedia Commons

Alimentación

El Bulldog Inglés adora comer, y ese es precisamente el problema. Su marcada tendencia a la obesidad obliga a controlar las raciones con disciplina, porque cada kilo de más agrava su displasia de cadera, recarga sus articulaciones y empeora su ya delicada respiración.

Ofrécele un alimento de calidad adaptado a su edad y peso, reparte la comida en varias tomas y ajusta las cantidades a su nivel de actividad (que, recuerda, es bajo). Cuidado con los premios: úsalos para entrenar, pero descuéntalos de la ración diaria. Y un detalle clave por su salud digestiva: respeta un intervalo de descanso entre la comida y el paseo, antes y después, para reducir el riesgo de molestias y de torsión gástrica.

Salud y esperanza de vida

Seamos sinceros: la salud es el gran talón de Aquiles de esta raza, y conviene asumirlo antes de adoptar. El origen de buena parte de sus problemas es la braquicefalia, es decir, su cráneo achatado y su hocico cortísimo. Esa conformación deforma las vías respiratorias y provoca el llamado síndrome braquiocefálico, que se traduce en ronquidos, resoplidos y dificultad para respirar.

De ahí derivan otros riesgos importantes: una enorme sensibilidad al calor (no puede refrescarse jadeando con eficacia, lo que lo hace muy propenso al golpe de calor), apnea del sueño y problemas digestivos. De hecho, muchas aerolíneas prohíben que estos perros viajen en bodega por la alta mortalidad asociada.

La lista de afecciones frecuentes es larga e incluye displasia de cadera (la raza presenta una de las tasas más altas), luxación de rótula, dermatitis en los pliegues de la piel, problemas oculares como entropión y ectropión, y mayor predisposición a la dermatitis atópica y la demodicosis. Además, por la forma de su pelvis y el tamaño de la cabeza de los cachorros, más del 80% de las camadas nacen por cesárea, y la reproducción suele requerir inseminación artificial.

En cuanto a la esperanza de vida, los estudios británicos arrojan cifras que van desde unos 7,4 años hasta cerca de 9,8 años, con medianas en torno a los 8 años. Una buena genética, un peso ajustado, evitar el calor y las revisiones veterinarias periódicas (idealmente cada seis meses) marcan una diferencia enorme. Esta preocupación por su bienestar es tan seria que países como los Países Bajos y Noruega han llegado a restringir o prohibir su cría, y desde 2009 se trabaja en estándares revisados para conseguir bulldogs más sanos: cabezas algo menores, menos pliegues, hocicos más largos y patas más altas.

Aspecto físico

El Bulldog Inglés es un perro de tamaño mediano, bajo, ancho y muy musculoso, con un centro de gravedad pegado al suelo que le da ese andar característico. Lo primero que llama la atención es su cabeza grande en proporción al cuerpo, coronada por unos hombros igualmente anchos.

Su rostro es inconfundible: gruesos pliegues de piel en la frente, ojos negros, redondos, grandes y muy separados, un hocico corto con un pliegue marcado por encima de la nariz, papada colgante bajo el cuello, labios caídos y la típica mordida inferior prominente (prognatismo mandibular), con la mandíbula ligeramente hacia arriba. La cola es naturalmente corta y puede caer recta o enroscarse en forma de sacacorchos; una cola larga y erguida se considera un defecto.

El pelaje es corto, liso y fino, en colores como el rojo, el leonado (fawn), el blanco, el atigrado (brindle) y el manchado (piebald), así como combinaciones de estos. El negro como color predominante no se admite. En cuanto al peso, en su Reino Unido natal el estándar sitúa a los machos en torno a los 25 kg y a las hembras alrededor de 22-23 kg, mientras que en Estados Unidos las cifras son algo menores (unos 23 kg en machos y 18 kg en hembras).

Origen e historia

El Bulldog Inglés es originario de Inglaterra y pertenece al grupo de los molosos, perros de tipo mastín. Su nombre, que significa «perro toro», lo dice todo sobre su pasado: su ancestro, el Antiguo Bulldog Inglés, se empleaba en el bull-baiting, un cruel «deporte» en el que se lanzaba al perro contra un toro atado para que lo sujetara por el hocico. La primera mención escrita de la palabra «bulldog» se remonta a comienzos del siglo XVI.

Conviene aclarar que aquel bulldog de antaño no se parecía al actual: era un animal más ligero, atlético y de patas más largas, mucho más cercano a un bóxer que al perro rechoncho que conocemos hoy. Era, ante todo, un perro de trabajo y de pelea, valiente y resistente al dolor.

Todo cambió en 1835, cuando el bull-baiting fue prohibido en Inglaterra por la ley de protección animal. El bulldog perdió su función original y, en lugar de desaparecer, fue transformado. A través de cruces con otras razas —entre ellas el carlino o pug, del que heredó su hocico chato y su musculatura compacta— se fue moldeando el perro de compañía moderno. En 1875 se fundó el club de la raza que aún existe hoy, en 1886 lo reconoció el American Kennel Club y a finales del siglo XIX ya estaba plenamente asentado como mascota. Por el camino, el bulldog dejó su huella genética en razas como el bullmastiff, el bóxer y el bull terrier.

Curiosidades

  • Es uno de los símbolos nacionales de Inglaterra, asociado al coraje y la determinación. La BBC lo ha llegado a calificar de icono nacional.
  • Durante la Segunda Guerra Mundial, al primer ministro Winston Churchill se le comparó con un bulldog por su firmeza frente a la Alemania nazi.
  • Es la mascota favorita de innumerables universidades y equipos deportivos: Handsome Dan (Yale), Uga (Universidad de Georgia) o Chesty (Cuerpo de Marines de EE. UU.), entre muchos otros.
  • El cine y la televisión están llenos de bulldogs: Spike, el perro de Tom y Jerry; Héctor, el de los Looney Tunes; o Luiz, el de la película Río.
  • Es de las pocas razas con cola naturalmente corta y rizada, sin necesidad de cortarla.
  • Pese a su fama de duro, el bulldog actual ya no podría hacer el trabajo para el que nació: ni resistiría la carrera ni podría agarrar con un hocico tan corto.

Si te atrae el carácter molosoide y quieres comparar antes de decidir, échale un vistazo a otras razas emparentadas o de aire similar: el Bulldog Francés, su primo pequeño y también braquicéfalo; el Bulldog Americano, más atlético y grande; el Bóxer, descendiente directo de aquellos bulldogs antiguos; y el Carlino, que comparte con él la cara chata y el carácter campechano.

Preguntas frecuentes sobre el Bulldog Inglés

¿El Bulldog Inglés es un perro agresivo?

No. Aunque su ancestro fue un perro de pelea, el Bulldog Inglés actual se ha criado para ser todo lo contrario: amable, pacífico y nada agresivo. El estándar lo describe como un perro ecuánime, valiente pero ni vicioso ni violento, y suele llevarse bien con personas, niños y otros animales.

¿Cuánto vive un Bulldog Inglés?

Los estudios británicos sitúan su esperanza de vida entre unos 7,4 y unos 9,8 años, con una mediana en torno a los 8 años. Mantenerlo en su peso, evitar el calor y hacerle revisiones veterinarias periódicas ayuda a que viva más y mejor.

¿Puede vivir en un piso?

Sí, es de las mejores razas para vivir en apartamento. Necesita poco espacio y poco ejercicio, y ladra poco. Lo fundamental es que la casa esté bien ventilada y fresca, porque el calor le afecta mucho.

¿Por qué ronca y respira con tanto ruido?

Por su braquicefalia: el cráneo achatado y el hocico muy corto deforman sus vías respiratorias y provocan ronquidos, resoplidos y dificultad para respirar. Es algo característico de la raza y conviene vigilarlo, sobre todo con calor o esfuerzo.

¿Es bueno con los niños?

Mucho. Es una de sus mayores cualidades: forma vínculos muy fuertes con los niños y es paciente y cariñoso. Como siempre, conviene supervisar el juego y enseñar a los pequeños a tratarlo con respeto.

¿Cuánto ejercicio necesita?

Poco. Bastan paseos suaves de 20 a 30 minutos al día, a paso medio y en las horas frescas. No es un perro para correr ni para grandes esfuerzos, ya que su respiración limita la actividad intensa y aumenta el riesgo de golpe de calor.

¿Por qué tantos bulldogs nacen por cesárea?

Por la forma de su pelvis y, sobre todo, por el gran tamaño de la cabeza de los cachorros, que puede quedar atascada en el canal del parto. Más del 80% de las camadas nacen por cesárea, y la reproducción suele requerir inseminación artificial.

¿Qué cuidados necesitan sus arrugas?

Los pliegues de la cara acumulan humedad y suciedad, así que hay que revisarlos y limpiarlos con regularidad, secándolos siempre a fondo después. Si se descuidan, aparecen dermatitis e infecciones de la piel. Es la parte más exigente de su higiene.

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