El Biewer Terrier es un perro toy de origen alemán, primo cercano del Yorkshire Terrier pero inconfundible por su elegante capa tricolor de blanco, negro y dorado. Pequeño, vivaz y profundamente apegado a su familia, este terrier de bolsillo combina la belleza de una melena sedosa con un carácter alegre y sociable que lo ha convertido en uno de los compañeros de compañía más codiciados de las últimas décadas.
¿Es el Biewer Terrier para ti?
Antes de enamorarte de esa carita tricolor, conviene saber qué implica convivir con un Biewer Terrier. Es un perro hecho para la compañía estrecha, no para pasar horas solo ni para una vida a la intemperie. Aquí tienes, sin rodeos, sus luces y sus sombras.
A favor
- Tamaño toy ideal para piso y para llevarlo a todas partes.
- Cariñoso, alegre y muy sociable, incluso con desconocidos.
- Suelta muy poco pelo y desprende poco olor.
- Inteligente y dispuesto a aprender; disfruta agradando.
- Suficiente energía para jugar, pero sin exigencias de gran deportista.
A tener en cuenta
- Su pelo largo y sedoso exige cepillado casi diario.
- Mal lleva la soledad: puede sufrir ansiedad por separación.
- Tendencia al ladrido si no se socializa y educa bien.
- Frágil: no es el perro ideal para niños muy pequeños o bruscos.
- Predisposición a problemas de tráquea, rótulas y dientes.
Carácter y temperamento

El Biewer Terrier es, ante todo, un perro de compañía con mayúsculas. Forma vínculos intensos con sus personas y busca participar en todo lo que ocurre en casa: te sigue de habitación en habitación, se acomoda en tu regazo y reclama su ración de mimos. Esa devoción es precisamente lo que enamora a sus dueños.
A diferencia de otros terriers más tercos o territoriales, el Biewer tiene un temperamento notablemente equilibrado y amable. Es sociable por naturaleza, suele recibir a las visitas con curiosidad y buen humor en lugar de con recelo, y mantiene viva esa chispa juguetona típica de los terriers sin caer en la testarudez. Es despierto, observador y le gusta tener algo que hacer.
Conserva, eso sí, una herencia terrier que conviene no ignorar: es alerta y avisa de lo que pasa, por lo que puede convertirse en un ladrador entusiasta si no se le enseña desde cachorro cuándo está bien callarse. Bien guiado, es un compañero sensible, expresivo y enormemente agradecido.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: el Biewer Terrier es afectuoso y juguetón, pero su diminuto tamaño lo hace frágil. Encaja mejor en hogares con niños mayores que entienden cómo tratar a un perro pequeño; con niños muy pequeños existe riesgo de caídas o apretones involuntarios. La supervisión siempre es obligada.
Con otras mascotas: suele llevarse bien con otros perros y, si se cría con ellos, también con gatos. Su instinto de caza es mucho más suave que el de los terriers de trabajo, aunque puede perseguir a animales pequeños por puro juego. Las presentaciones tranquilas y graduales funcionan muy bien.
En piso: es casi el inquilino perfecto. Ocupa poco, hace buena parte de su ejercicio dentro de casa y se adapta sin problema a la vida urbana. Solo hay que gestionar el ladrido para mantener la buena relación con los vecinos.
Ante la soledad: aquí está su talón de Aquiles. Es un perro tan apegado que lleva mal quedarse solo muchas horas y puede desarrollar ansiedad por separación, con ladridos o conductas destructivas. No es la raza adecuada para quien pasa el día entero fuera de casa sin compañía.
Educación y adiestramiento
El Biewer Terrier es inteligente y muy motivado por agradar, una combinación que facilita mucho el adiestramiento. Responde de maravilla al refuerzo positivo —premios, juego y voz alegre— y se apaga enseguida con métodos duros, que además son del todo innecesarios en un perro tan sensible.
Hay dos prioridades claras. La primera es la socialización temprana: exponerlo de cachorro a personas, ruidos, otros perros y situaciones variadas evita que de adulto se vuelva miedoso o ladrador. La segunda es el aprendizaje de la limpieza, que en las razas toy suele costar más tiempo; la clave es la constancia, las rutinas fijas y mucha paciencia, sin castigos.
Conviene también evitar el clásico “síndrome del perro pequeño”: por ser diminuto y adorable, es fácil consentirle conductas que no toleraríamos en un perro grande. Tratarlo como a un perro de verdad, con normas y límites amables pero firmes, da como resultado un compañero educado y seguro de sí mismo.
Ejercicio y actividad

No es un atleta, pero tampoco un cojín: el Biewer Terrier tiene la energía vivaz propia de los terriers y necesita gastarla a diario. Con uno o dos paseos cortos al día y varias sesiones de juego en casa cubre de sobra sus necesidades físicas.
Tan importante como el ejercicio físico es la estimulación mental. Es un perro listo que disfruta con juguetes interactivos, juegos de olfato, pequeños retos de obediencia y trucos. De hecho, muchos Biewer se lucen en disciplinas como el agility en miniatura o el rally de obediencia, donde su inteligencia y su ganas de colaborar brillan.
Por su tamaño hay que ser prudente: evitar saltos desde alturas, calor extremo y caminatas demasiado largas para sus patitas. Un arnés en lugar de collar protege su delicada tráquea durante el paseo.
Cuidados: pelaje e higiene
El manto es la seña de identidad del Biewer Terrier y también su principal exigencia de cuidado. Es un pelo largo, liso, fino y sedoso, de crecimiento continuo y sin subpelo lanoso, muy parecido al cabello humano. Esto tiene una ventaja —suelta muy poco pelo— y un coste: se enreda con facilidad y hay que cepillarlo prácticamente a diario si se lleva en melena larga.
Muchas familias optan por un corte de mantenimiento más corto, tipo “puppy cut”, que reduce drásticamente el trabajo diario sin perder gracia. Sea en melena o en corte, conviene un baño cada pocas semanas con champús suaves y un buen secado para evitar nudos.
El resto de la higiene es la habitual de una raza toy, pero con un punto crítico: los dientes. Los perros pequeños acumulan sarro con facilidad, así que el cepillado dental frecuente es casi obligatorio. Completa la rutina revisando y limpiando las orejas, recortando las uñas y vigilando la zona de los ojos para que el pelo no los irrite.
Alimentación
El Biewer Terrier necesita un alimento de calidad formulado para razas pequeñas o toy, con croqueta de tamaño reducido adaptada a su boca diminuta. Al ser un perro de pocos kilos, las cantidades son modestas y el control del peso resulta esencial: el sobrepeso castiga sus articulaciones y su tráquea.
Un punto importante en cachorros toy es el riesgo de hipoglucemia (bajadas de azúcar), por lo que de pequeños suelen necesitar varias comidas repartidas a lo largo del día para mantener estables sus niveles de energía. De adulto, dos tomas diarias bien medidas son lo habitual.
Cuida los premios —es fácil pasarse con un perro tan pequeño— y mantén siempre agua fresca disponible. Ante cualquier duda sobre raciones, dieta o suplementos, lo mejor es consultar con el veterinario, que ajustará la pauta a su edad, peso y nivel de actividad.
Salud y esperanza de vida

Bien cuidado, el Biewer Terrier suele disfrutar de una vida larga, en torno a los 12 a 16 años, algo típico de los terriers toy. Aun así, comparte con otras razas miniatura ciertas predisposiciones que conviene conocer y vigilar.
Las más relevantes son el colapso traqueal (debilidad de la tráquea que provoca tos, muy frecuente en razas pequeñas, mejor prevenido usando arnés), la luxación de rótula (la rodilla se desplaza), los cálculos en la vejiga, el shunt portosistémico congénito (una anomalía vascular del hígado) y la hipoglucemia, sobre todo en cachorros. Como en todos los perros pequeños, la salud dental también merece atención constante.
La mejor receta de longevidad combina criadores responsables que realicen pruebas de salud, revisiones veterinarias periódicas, control del peso, higiene dental y un arnés en lugar de collar para proteger esa delicada tráquea. Con esos cuidados, la mayoría de Biewer llegan a edades avanzadas en plena forma.
Aspecto físico
El Biewer Terrier es un perro toy de líneas elegantes y porte erguido que rara vez supera los 28 cm a la cruz ni los 3,6 kg de peso. Pese a su tamaño, transmite seguridad y vivacidad, con la cabeza alta y una expresión despierta enmarcada por el largo pelo de la cara.
Su rasgo distintivo es la capa tricolor, fruto del gen piebald recesivo que heredó de sus antepasados Yorkshire. Se presenta en dos combinaciones: blanco, azul y negro, o bien blanco, negro y dorado/fuego. La cabeza luce tonos oscuros y dorados, mientras que el pecho, el vientre y las patas tienden al blanco puro, dibujando un contraste muy llamativo.
El pelo es largo, liso y sedoso, y cae a ambos lados del cuerpo como una cortina brillante. A diferencia del Yorkshire tradicional, el Biewer Terrier conserva la cola entera, sin amputar, cubierta por un penacho de pelo que remata su silueta. Las orejas, pequeñas y erguidas, completan una estampa inconfundible.
Origen e historia
La historia del Biewer Terrier es relativamente reciente y muy concreta. En 1984, los criadores alemanes Werner y Gertrude Biewer obtuvieron en su criadero dos cachorros tricolores a partir de dos Yorkshire Terriers que, sin saberlo, portaban el gen piebald recesivo. Fascinados por aquel patrón de colores inesperado, decidieron fijarlo y dieron origen a una nueva línea.
Un amigo veterinario propuso bautizar la raza como “Biewer Yorkshire Terrier”. Más tarde, una pareja de cachorros fue a parar a la cantante alemana Margot Eskens, a quien se atribuye la idea de añadir la coletilla “à la Pom Pon”, de modo que el nombre completo quedó como “Biewer Yorkshire Terrier à la Pom Pon”.
A partir de 2002, aficionados estadounidenses comenzaron a importar ejemplares desde Alemania. La raza ganó adeptos y en 2006 se fundó el Biewer Terrier Club of America (BTCA) para promoverla. El club encargó a un laboratorio de genética el análisis de varias muestras de sangre, que confirmó que el Biewer era una raza diferenciada del Yorkshire Terrier. Ese respaldo científico abrió la puerta al reconocimiento oficial: ingresó en el servicio de fundación del American Kennel Club en 2014 y, en 2021, se convirtió en la raza número 197 reconocida por el AKC. En mayo de 2024, también la federación canina alemana (VDH) aceptó la raza en su país de origen.
Curiosidades
- Su nombre no significa nada en alemán: es simplemente el apellido de la familia Biewer, los criadores que lo originaron.
- Todo empezó por un capricho de la genética: el gen piebald que crea su patrón tricolor estaba “escondido” en dos Yorkshire normales.
- Una cantante famosa, Margot Eskens, dejó su huella en el nombre oficial con el añadido “à la Pom Pon”.
- Es una de las incorporaciones más recientes al American Kennel Club, que lo reconoció en 2021.
- A diferencia del Yorkshire clásico, el Biewer Terrier luce su cola natural sin amputar, algo cada vez más valorado.
- Pese a su aire de perro de lujo, conserva la viveza y la curiosidad de sus raíces terrier.
Si te atrae el Biewer Terrier por su tamaño manejable y su carácter dulce, quizá te interesen otras razas afines. Su pariente directo es el Yorkshire Terrier, del que hereda tipo de pelo y temperamento. En la liga de los pequeños compañeros de melena larga también brilla el Shih Tzu, mientras que el Chihuahua comparte ese formato toy ideal para piso. Y si buscas un compañero pequeño, sociable y juguetón, echa un vistazo también al Pug.
Preguntas frecuentes sobre el Biewer Terrier
¿El Biewer Terrier es lo mismo que un Yorkshire Terrier?
No exactamente. El Biewer Terrier nació en 1984 de dos Yorkshire Terriers que portaban un gen piebald recesivo, responsable de su patrón tricolor con blanco. Durante años se le consideró una variedad del Yorkshire, pero un análisis genético encargado por el club americano confirmó que es una raza diferenciada. Comparte tamaño y tipo de pelo con el Yorkshire, pero se distingue por su capa de tres colores y por llevar la cola sin amputar.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Biewer Terrier?
Es un perro de la categoría toy: pesa entre 1,8 y 3,6 kg y mide aproximadamente entre 18 y 28 cm a la cruz. Es un perro de bolsillo, fácil de llevar a cualquier sitio y muy cómodo para vivir en piso.
¿Qué colores tiene el Biewer Terrier?
Siempre es tricolor gracias al gen piebald. Hay dos combinaciones principales: blanco, azul (un negro azulado) y negro; o bien blanco, negro y dorado/fuego. La cabeza suele combinar tonos oscuros y dorados, mientras que el pecho, el vientre y las patas tienden al blanco.
¿Es un buen perro para vivir en piso?
Sí, es una de las razas más adecuadas para piso. Su tamaño diminuto, su nivel de actividad moderado y su apego a la familia lo hacen ideal para apartamentos. Eso sí, necesita compañía, paseos diarios y juego en casa para no aburrirse ni ladrar en exceso.
¿Cuánto vive un Biewer Terrier?
Como la mayoría de terriers toy bien cuidados, suele vivir entre 12 y 16 años. La longevidad depende mucho de la prevención del colapso traqueal, del cuidado dental y de un peso adecuado a lo largo de su vida.
¿Necesita mucho cepillado?
Sí. Su pelo es largo, fino, liso y sedoso, parecido al del Yorkshire, y se enreda con facilidad. Lo ideal es cepillarlo a diario o casi a diario si se lleva en melena larga. Muchos propietarios optan por un corte de mantenimiento más corto, que reduce mucho el trabajo diario.
¿El Biewer Terrier suelta mucho pelo?
Suelta muy poco. Su manto es de pelo (no de subpelo lanoso), de crecimiento continuo y similar al cabello humano, por lo que apenas deja pelo por casa. Esto suele encajar bien con personas sensibles al pelo, aunque ningún perro es totalmente hipoalergénico.
¿Es fácil de educar?
Es listo y le encanta agradar, así que aprende rápido con refuerzo positivo y sesiones cortas. Los dos puntos en los que conviene insistir desde cachorro son la socialización (para que no se vuelva ladrador o desconfiado) y el aprendizaje de la limpieza, que en razas toy requiere más paciencia y rutina.