Alano Español, perro de raza

Alano Español

El Alano Español es un moloso de presa español, noble y atlético. Guía completa: carácter, cuidados, ejercicio, salud, historia y consejos de convivencia.

OrigenEspaña
Grupo FCINo reconocida por la FCI; reconocida por la Real Sociedad Canina de España (2004)
TamañoGrande
AlturaHembras 55-60 cm; machos 58-63 cm
PesoHembras 25-34 kg; machos 30-40 kg
Esperanza de vida11-14 años (estimación)
EnergíaAlta
PelajeCorto y grueso; atigrado, leonado o negro y atigrado, con posible máscara negra
Función originalMoloso ligero de presa: caza mayor (jabalí, ciervo), guarda y manejo de ganado
LealValienteTranquilo en casaPoco ladradorRu00fastico y resistente

El Alano Español es uno de los perros más antiguos y genuinos de la península ibérica: un moloso ligero de presa, atlético y sobrio, que estuvo a punto de extinguirse en el siglo XX y que hoy vive una segunda juventud. No es un perro para todo el mundo —necesita espacio, ejercicio de verdad y un dueño con criterio—, pero quien conoce a un Alano Español bien educado se topa con un compañero noble, valiente y sorprendentemente tranquilo en casa. En esta guía repasamos su carácter, sus cuidados, su salud y su fascinante historia para que decidas con conocimiento de causa.

¿Es el Alano Español para ti?

El Alano Español es un perro de presa funcional, criado durante siglos para sujetar reses y cazar jabalí. Eso marca su carácter: enorme energía, instinto firme y una gran lealtad. Encaja con personas activas, con experiencia en perros grandes y, a poder ser, con casa con terreno. No es la mejor elección para quien busca un perro de salón o pasa muchas horas fuera.

A favor

  • Muy leal y entregado a su familia.
  • Tranquilo y poco ladrador dentro de casa.
  • Rústico, resistente y de pelo de mínimo mantenimiento.
  • Sociable con otros perros (se crió en jaurías).
  • Excelente guardián por presencia y valentía natural.

A tener en cuenta

  • Necesita mucho ejercicio diario y espacio.
  • Fuerte instinto de presa: cuidado con animales pequeños.
  • Desconfiado con extraños; exige socialización temprana.
  • Madura despacio (hacia los 2 años) y pide mano firme.
  • No es una raza para pisos pequeños ni dueños primerizos.

Alano Español de capa leonada en perfil
Alano Español de capa leonada. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Carácter y temperamento

La primera sorpresa que se lleva quien convive con un Alano Español es el contraste entre su aspecto imponente y su temperamento equilibrado. En el campo es inquieto, atento a todo lo que se mueve y de un valor que roza la temeridad —se le describe enfrentándose al jabalí «despreciando incluso su propia vida»—, pero en casa tiende a ser un perro sereno, noble y muy apegado a los suyos.

Es un can poco ladrador por naturaleza: avisa cuando hace falta, no por nervios. Con su dueño y su familia se muestra sumiso y cariñoso; con los extraños, receloso y prudente, lo que lo convierte en un guardián fiable sin necesidad de agresividad gratuita. A ese carácter se suma una notable resistencia, tanto al dolor como a la fatiga, herencia directa de su pasado como perro de trabajo.

Conviene recordar que el Alano madura despacio: alcanza su plenitud física y mental hacia los dos años. Hasta entonces es un cachorrón grande, juguetón y a veces atolondrado, que necesita límites claros y constancia. Bien encauzado, el resultado es un perro decidido, seguro de sí mismo y profundamente equilibrado.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños. Un Alano Español bien socializado suele ser paciente y protector con los niños de la casa. Aun así, hablamos de un perro grande y potente: la convivencia debe supervisarse siempre, sobre todo con los más pequeños, y enseñar tanto al perro como a los niños a respetarse.

Con otros perros. Como se seleccionó para cazar en jaurías, tolera bien la compañía de otros perros, mejor que muchas razas de presa. La socialización temprana y las presentaciones tranquilas marcan la diferencia, especialmente entre machos.

Con otras mascotas. Aquí está su punto delicado: el instinto de presa es muy alto. Gatos, conejos o gallinas pueden activar su impulso de persecución. La convivencia es posible si crece con ellos desde cachorro, pero exige cabeza y vigilancia.

Piso y soledad. No es un perro de piso. Puede vivir en uno si recibe muchísimo ejercicio, pero su sitio natural es una casa con terreno donde estirar las patas. Tolera la soledad mejor que otras razas si está bien ejercitado, aunque no conviene dejarlo solo demasiadas horas: es un perro que necesita formar parte de la familia.

Educación y adiestramiento

El Alano Español es inteligente y está «seleccionado primordialmente por su predisposición al trabajo», así que aprende con gusto cuando entiende qué se le pide. Eso no significa que sea fácil para un principiante: su fuerza, su instinto y su independencia exigen un guía sereno, coherente y con autoridad tranquila.

La clave es el refuerzo positivo combinado con normas estables desde el primer día. Funciona mucho mejor la constancia amable que la dureza: castigarlo o intentar dominarlo por la fuerza solo genera desconfianza en un perro tan sensible al trato de su dueño. Las sesiones cortas, variadas y motivadoras dan los mejores resultados.

La socialización temprana es innegociable. Exponerlo de cachorro a personas, ruidos, entornos urbanos y otros animales, siempre en positivo, es lo que convierte su recelo natural hacia los extraños en una vigilancia equilibrada en lugar de en miedo o reactividad. Un Alano bien socializado y obediente es un perro seguro; uno descuidado, un problema de gestión.

Alano Español atigrado en el exterior
Ejemplar atigrado, la capa más típica del Alano Español. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Ejercicio y actividad

Si hay un capítulo que no admite atajos con esta raza, es el ejercicio. El Alano Español es un atleta: «de estructura corredora, dotado de gran agilidad, velocidad y resistencia», con movimientos elásticos que recuerdan a los de un felino. Un par de paseos cortos no le bastan ni de lejos.

Necesita actividad diaria intensa: largas caminatas, carrera, juego, trabajo de olfato y, si es posible, espacio seguro donde correr a sus anchas. Es un perro que disfruta teniendo una tarea —deportes caninos, mantrailing, canicross o simplemente acompañar a su dueño en rutas largas—. Un Alano que se aburre o que acumula energía sin descargarla acaba desarrollando conductas destructivas o de frustración. La regla es sencilla: a más ejercicio físico y mental, mejor compañero dentro de casa.

Cuidados: pelaje e higiene

En cuanto a mantenimiento, el Alano Español es agradecido. Su pelaje es corto y grueso, nunca aterciopelado, y solo necesita un cepillado semanal para retirar el pelo muerto y mantener la piel sana; en las mudas conviene aumentar la frecuencia. No requiere peluquería ni baños frecuentes: con un baño puntual cuando esté realmente sucio basta.

Su piel es muy gruesa y presenta algunos pliegues en el cuello y la cara. Esos pliegues conviene revisarlos y mantenerlos secos para evitar irritaciones. Como en cualquier perro, se completa la rutina con la revisión y limpieza de las orejas (de inserción alta y caídas si no están cortadas), el corte o desgaste de las uñas y la higiene dental regular. Es un perro rústico y de cuidados sencillos, pensado para vivir trabajando al aire libre.

Alimentación

Como moloso mediano-grande, atlético y activo, el Alano Español necesita una dieta de calidad, rica en proteína y ajustada a su gasto energético real, que es alto cuando trabaja o hace mucho ejercicio. La cantidad debe adaptarse a la edad, el peso, la actividad y el estado del animal: un Alano de caza no come lo mismo que uno de compañía urbana.

Durante el crecimiento, al ser un perro de desarrollo lento y talla grande, conviene un pienso específico para razas grandes que cuide el correcto desarrollo óseo y articular, sin acelerarlo. En la edad adulta, lo prudente es repartir la ración en dos tomas y, dada su conformación de pecho profundo, evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer para reducir el riesgo de torsión gástrica. Agua siempre fresca y disponible, y control del peso para no sobrecargar sus articulaciones.

Alano Español de capa oscura negro y atigrado
Capa oscura, negro y atigrado. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Salud y esperanza de vida

El Alano Español tiene fama bien ganada de perro robusto. Se le describe como «muy resistente tanto al dolor como a las enfermedades», fruto de una selección natural durísima: solo sobrevivieron y se reprodujeron los ejemplares más funcionales y sanos de las zonas rurales donde la raza se mantuvo. No arrastra los problemas extremos de otras razas molosas muy modificadas, en parte porque su braquicefalia es «mínima» y conserva un hocico funcional.

No existe una cifra oficial de longevidad en el estándar, pero criadores y fuentes especializadas sitúan su esperanza de vida en torno a los 11 a 14 años, lo habitual en un moloso mediano sano y bien cuidado. Como en cualquier perro grande de pecho profundo, conviene vigilar la posible displasia de cadera o codo y prevenir la torsión gástrica. Su hocico, aunque funcional, es más corto que el de un perro de tipo lebrel, por lo que merece prudencia con el calor extremo. Revisiones veterinarias periódicas, vacunación, desparasitación y control del peso completan una vida larga y saludable.

Aspecto físico

El Alano Español es un perro de tipo molosoide ligero, eumétrico y de estructura corredora: potente pero nunca pesado. Es de tamaño medio-grande. Según las distintas referencias del estándar, las hembras miden en torno a 55-60 cm a la cruz y pesan unos 25-34 kg, mientras que los machos son algo mayores, alrededor de 58-63 cm y 30-40 kg. La impresión general es la de un atleta musculado, ágil y resistente.

La cabeza es grande, fuerte y de aspecto rectangular (nunca cilíndrica ni globosa), con cráneo ancho, depresión naso-frontal marcada pero no brusca como en el Bóxer, y un hocico corto, romo, ancho y profundo. Es braquicéfalo «en su mínima expresión». La nariz es ancha y de color negro; la mandíbula inferior, ligeramente cóncava, tolerándose un ligero prognatismo. Las orejas son de inserción alta y caen si no están cortadas. La piel, muy gruesa, forma pliegues en el cuello y algunas arrugas en la cara.

El pelaje es corto, grueso y nunca aterciopelado. La capa más típica es la atigrada (en cualquier color, incluido el gris o azulado), pero también se admiten el leonado en toda su gama, del color arena al rojo, y el negro y atigrado. La cara puede llevar o no máscara negra. Se aceptan pequeñas manchas blancas en cuello, pecho o patas, aunque el exceso de blanco se penaliza.

Origen e historia

La historia del Alano Español es la de un superviviente. Su nombre remite al pueblo de los alanos, un pueblo nómada que, según la hipótesis más aceptada, trajo a la península ibérica sus perros de presa de tipo «alaunt» hacia el siglo V, tras la caída del Imperio romano. Eran ejemplares robustos y primitivos, usados indistintamente para la guerra, la caza y el manejo del ganado.

Las primeras referencias escritas en España son muy antiguas: aparece citado por Gonzalo de Berceo en el siglo XIII y, sobre todo, en el Libro de la montería del rey Alfonso XI (siglo XIV), donde ya se describen perros «alani» de hermosos colores. A lo largo de los siglos, el alano quedó retratado en pinturas de Velázquez y Goya, y fue tan reconocible que Cervantes y Lope de Vega hablaban de los «alanos de los tercios».

Estos perros viajaron a América con los conquistadores y se hicieron tristemente célebres como perros de guerra. Dos nombres pasaron a la leyenda: Becerrillo, propiedad de Juan Ponce de León, y su hijo Leoncico, que acompañó a Vasco Núñez de Balboa y fue el primer perro europeo en ver el océano Pacífico. La fama del alano cruzó fronteras: se exportó a Francia, Inglaterra y Alemania para mejorar otras razas, y su sangre está en el origen del antiguo bulldog inglés, del extinto bullenbeisser alemán, del dogo argentino y del cimarrón uruguayo.

Desde finales del siglo XIX comenzó su declive: la prohibición de los «perros al toro» en 1880, los cambios en la montería y en la ganadería, y la sustitución por razas importadas lo llevaron casi a la extinción. Su última aparición pública conocida fue en Madrid, en el Retiro, en 1963. Pero no había desaparecido: pequeños núcleos sobrevivieron en zonas apartadas, especialmente en la comarca vizcaína de Las Encartaciones y el Valle de Mena, ligados al manejo del ganado monchino. Con esos ejemplares se lanzó en los años ochenta un proyecto de recuperación que culminó con el reconocimiento oficial de la raza por la Real Sociedad Canina de España y el Ministerio de Agricultura en 2004. Hoy el Alano Español no está reconocido por la FCI, pero cuenta de nuevo con una población amplia repartida por toda España.

Curiosidades

  • Su nombre no viene del campo ni del toro, sino de un pueblo: los alanos, jinetes nómadas de origen sármata.
  • Está considerado uno de los antepasados de varias razas mundialmente conocidas, entre ellas el bulldog inglés antiguo y el dogo argentino.
  • Pese a su porte de moloso, se mueve «como un felino»: el estándar destaca su agilidad y elasticidad.
  • Aparece en cuadros de Velázquez y Goya, prueba de lo extendido que estuvo en la España de los siglos XVII y XVIII.
  • Es un perro poco ladrador, algo poco común en un guardián de su tamaño.
  • No lo reconoce la FCI, pero sí la legislación española, que lo incluyó en 2004 entre las razas autóctonas a proteger.

Si te atrae el Alano Español por su carácter de moloso de presa noble y equilibrado, puede que también te interesen razas afines por tipo, función o historia. Echa un vistazo al Cane Corso, otro moloso guardián de raíces antiguas; al Bóxer, emparentado a través del viejo bullenbeisser; al enérgico Bulldog, cuyo ancestro bebió de la sangre del alano; o al imponente Mastín (Mastiff), otro gran perro de presa y guarda.

Preguntas frecuentes sobre el Alano Español

¿El Alano Español es un perro peligroso o agresivo?

No es un perro agresivo por naturaleza. Es valiente, territorial y reservado con los extraños, pero un Alano Español bien socializado y educado es equilibrado y noble. Como todo perro grande y potente, requiere un dueño responsable y socialización desde cachorro.

¿Cuánto mide y pesa un Alano Español?

Es un perro de tamaño medio-grande. Las hembras rondan los 55-60 cm a la cruz y 25-34 kg; los machos son algo mayores, en torno a 58-63 cm y 30-40 kg, según las distintas referencias del estándar.

¿Puede vivir en un piso?

No es lo ideal. Puede adaptarse a un piso si recibe muchísimo ejercicio diario, pero es un perro atlético y enérgico que rinde mucho mejor en una casa con terreno donde pueda correr y mantenerse activo.

¿Se lleva bien con niños y otros perros?

Bien socializado suele ser paciente y protector con los niños de la familia, siempre bajo supervisión por su tamaño. Con otros perros tolera la convivencia mejor que muchas razas de presa, ya que históricamente cazaba en jaurías. Con animales pequeños conviene precaución por su instinto de presa.

¿Cuánto vive un Alano Español?

No hay una cifra oficial en el estándar, pero se estima su esperanza de vida en torno a los 11-14 años, lo habitual en un moloso mediano sano. Es una raza rústica y resistente con buenos cuidados, ejercicio y control veterinario.

¿Cuánto ejercicio necesita?

Mucho. Es un perro corredor y resistente que necesita actividad diaria intensa: largas caminatas, carrera, juego y, a ser posible, una tarea o deporte canino. Sin suficiente ejercicio físico y mental tiende a frustrarse y a desarrollar conductas destructivas.

¿Está reconocido por la FCI?

No. El Alano Español no está reconocido por la Fédération Cynologique Internationale, pero sí lo reconocen la Real Sociedad Canina de España y la legislación española, que lo incluyó en 2004 entre las razas autóctonas a conservar.

¿Es un buen perro guardián?

Sí. Une presencia imponente, valentía y un carácter reservado con los desconocidos, lo que lo convierte en un guardián fiable. Además es poco ladrador, así que avisa con criterio y no por nerviosismo. Necesita socialización para que su vigilancia sea equilibrada.