El Sloughi es uno de los lebreles más antiguos y elegantes del mundo: el galgo del norte de África, criado durante siglos por bereberes y nómadas del Sáhara para cazar a la vista sobre la arena. Reservado, leal y de una nobleza casi melancólica, es un perro que se entrega por completo a su familia pero exige espacio, respeto y kilómetros de galope. Si buscas un compañero silencioso, limpio y atlético con alma de cazador, este es tu perro; si buscas un peluche sociable con cualquiera, el Sloughi te sorprenderá.
¿Es el Sloughi para ti?
El Sloughi no es un perro para cualquiera. Es una raza primitiva de caza que se vincula intensamente con su dueño desde cachorro, pero que mantiene reserva ante los extraños y un instinto de presa que no desaparece con el adiestramiento. Antes de enamorarte de su estampa, mira con honestidad si tu vida encaja con la suya.
Puntos a favor
- Leal y profundamente unido a su familia.
- Limpio, silencioso y tranquilo dentro de casa.
- Pelo corto: mantenimiento mínimo.
- Atlético, resistente y adaptado al calor.
- Salud genética robusta y notable longevidad.
- Buen perro de aviso: alerta y algo territorial.
Puntos a tener en cuenta
- Instinto de caza muy alto: peligro con presas pequeñas.
- Reservado con desconocidos; necesita socialización temprana.
- Requiere correr libre, no solo pasear.
- Sensible: se hunde con métodos duros.
- Sensible a la anestesia y a ciertos fármacos.
- No es ideal para pisos pequeños sin ejercicio planificado.
Carácter y temperamento
El Sloughi tiene un carácter que sus criadores describen con una palabra: nobleza. Es un perro de clase y gracia, con una actitud digna y algo distante que recuerda a la de un galgo aristocrático. La mirada de sus ojos oscuros es suave, pensativa y melancólica, y esa expresión resume bien su temperamento: sensible, inteligente y observador.
Con su familia es otro perro. Se apega de manera extraordinaria a su dueño desde muy joven y desarrolla un lazo estrecho, casi de sombra. Un Sloughi bien criado y socializado es estable, atento y sumamente cariñoso en el hogar. Fuera de él, es reservado con los extraños y espera esa misma reserva de quienes le rodean: no aprecia a la gente demasiado efusiva o invasiva, y tarda en abrirse a nuevos amigos.
Lo que distingue al Sloughi de otros lebreles es su lado primitivo. A diferencia de muchos sighthounds puramente cazadores, el Sloughi es muy alerta y territorial, un rasgo que lo hizo valioso para los bereberes no solo como cazador, sino como guardián sin miedo del campamento. Esa mezcla de galgo veloz y perro de aviso es su seña de identidad.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: los Sloughis acostumbrados a niños son excelentes con ellos. La clave está en la socialización temprana y en enseñar a los pequeños a respetar al perro. Al ser sensible, no tolera bien el trato brusco, pero devuelve con creces el cariño de una familia tranquila.
Con otras mascotas: aquí manda su instinto de caza, de los más altos del mundo canino. Un Sloughi puede convivir de maravilla con gatos, perros pequeños y otros animales si los conoce desde cachorro y aprende que no son presa. Con animales desconocidos, sobre todo en movimiento y al aire libre, su reacción natural será perseguir. Con otros perros, una mala socialización puede volverlo tímido o reactivo, así que el trabajo desde cachorro es innegociable.
En piso y soledad: no es la raza más apta para un piso pequeño salvo que el dueño garantice un plan diario de ejercicio con galope libre. Dentro de casa es tranquilo y ordenado, pero necesita descargar energía fuera. Tolera bien la compañía humana y prefiere estar cerca de su gente; los ratos de soledad los lleva mejor si antes ha corrido a gusto.
Educación y adiestramiento
El Sloughi es inteligente y aprende con facilidad, pero hay que entender cómo funciona. Su carácter es tierno y sensible, y reacciona mal a la corrección dura: los métodos de mano firme o el castigo físico no solo son ineficaces, sino especialmente dañinos para un lebrel, que puede cerrarse por completo. Lo que le motiva es una confirmación amistosa de su buen comportamiento.
El refuerzo positivo, la paciencia y la constancia son el único camino. Conviene empezar pronto la socialización, que debe incluir no solo personas nuevas, sino situaciones, entornos y otros perros, para que el cachorro madure como un adulto equilibrado. Como todo sighthound, mantiene cierta independencia: su obediencia nunca será mecánica ni servil, y la llamada con un instinto de presa activado es un reto permanente que conviene trabajar desde el principio.
Ejercicio y actividad
El Sloughi es un perro atlético, veloz, ágil y con enorme resistencia a la distancia, cualidades que lo hicieron un cazador apreciado en el Sáhara. Necesita ejercicio diario amplio para cubrir sus necesidades físicas, emocionales y mentales. Lo importante no es solo la cantidad de tiempo, sino la posibilidad de galopar libremente: un Sloughi que solo pasea con correa acumula frustración.
Actividades como el lure coursing (persecución de señuelo), las carreras y las largas caminatas por terreno seguro le van como anillo al dedo. Ojo con soltarlo: su velocidad y su instinto pueden llevarlo lejos en segundos tras un conejo o un gato, así que necesita espacios cercados o zonas realmente seguras. Bien ejercitado, en casa se convierte en el perro más tranquilo del mundo.
Cuidados: pelaje e higiene
Aquí el Sloughi es de una sencillez agradecida. Su pelo es corto, fino y pegado al cuerpo, sin flecos ni subpelo abundante, por lo que el mantenimiento es mínimo: un cepillado semanal con guante o cepillo suave basta para retirar el pelo muerto y mantener el manto brillante. No requiere peluquería ni cuidados sofisticados.
Los baños serán solo los necesarios; su pelaje se ensucia poco y desprende escaso olor. Como todo perro, conviene revisar y cuidar orejas, dientes y uñas con regularidad. Por su bajísimo porcentaje de grasa corporal y su pelo tan fino, el Sloughi es sensible al frío: en climas fríos agradecerá un abrigo en los paseos de invierno y una cama mullida donde acurrucarse.
Alimentación
El Sloughi es un perro de constitución seca, con musculatura larga y plana y muy poca grasa: su aspecto delgado es normal y saludable, no señal de que le falte comida. Se le deben ver las últimas costillas de forma sutil. El objetivo es mantenerlo en su peso atlético y evitar el sobrepeso, que castiga las articulaciones de un galgo.
Una dieta completa y de calidad, ajustada a su edad, tamaño y nivel de actividad, es lo adecuado. Como perro deportista, reparte bien la ración según su gasto real. Al ser un lebrel de pecho profundo, conviene tomar las precauciones habituales frente a la dilatación-torsión gástrica: evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer y, si acaso, fraccionar la ración en dos tomas diarias. Agua fresca siempre disponible, sobre todo tras el ejercicio.
Salud y esperanza de vida
El Sloughi apenas ha cambiado desde tiempos antiguos y conserva una salud genética notablemente robusta. Muy pocas enfermedades hereditarias afectan a la raza. Las mejor documentadas son la atrofia progresiva de retina (PRA) y algunos trastornos autoinmunes como la enfermedad de Addison. La buena noticia sobre la PRA es que existe un test genético con una simple muestra de sangre, y los criadores responsables lo usan para ir eliminándola de las líneas de cría.
Como todos los lebreles, el Sloughi es muy sensible a la anestesia y puede reaccionar también a vacunas, desparasitantes y otros medicamentos, por su escasa grasa corporal. Por ello, los tratamientos rutinarios deberían espaciarse en el tiempo en lugar de administrarse todos a la vez, y conviene un veterinario familiarizado con las particularidades de los sighthounds. Con buenos cuidados, la raza tiende a disfrutar de excelente salud hasta edad avanzada, con una esperanza de vida habitual de 12 a 16 años.
Aspecto físico
El Sloughi es un lebrel robusto pero elegante y racial, de líneas armónicas y extremidades, espalda y cola bien proporcionadas. Su cabeza es larga y refinada, con orejas caídas, y recuerda a un galgo algo más corto y compacto. La musculatura es “seca”, con músculos más planos y largos que los de otros lebreles como el Whippet, incluso en plena forma. La línea superior es prácticamente horizontal y se funde con una grupa ligeramente inclinada; la cola es larga, baja y con una curva ascendente en la punta.
Los machos miden alrededor de 66-72 cm a la cruz y pesan unos 22-28 kg; las hembras, 61-68 cm y 18-24 kg. Los ojos son idealmente marrón oscuro, a veces ámbar, con esa expresión melancólica tan característica. El pelaje, corto y fino, va del color arena al rojo arena, rojo o caoba, y puede presentar manto negro, máscara negra y orejas negras. Según el estándar, solo se admite una pequeña mancha blanca en el pecho; las manchas blancas extensas no están permitidas.
Origen e historia
El Sloughi es una raza antiquísima, arraigada durante siglos en el norte de África: Marruecos —de donde la FCI lo reconoce como país de origen—, Argelia, Túnez, Libia y Egipto. La palabra sloughi es una pronunciación distinta del árabe saluki, el lebrel de aspecto y comportamiento similares de Oriente Medio; ambas razas comparten con toda probabilidad un antepasado común.
Su historia se pierde en el tiempo. Pinturas rupestres del Neolítico en Argelia y representaciones en tumbas y jeroglíficos de Egipto muestran perros esbeltos de orejas caídas que apuntan a los orígenes remotos de este tipo de lebrel; algunos fragmentos antiguos, de hacia el 3000 a. C., ya recuerdan a un Sloughi. Durante generaciones fue el perro de los nómadas y bereberes del Sáhara, que lo emplearon para cazar a la vista liebres, zorros, chacales, gacelas y otras presas, y también como guardián valiente del campamento. El Sloughi fue aceptado por la FCI en 1998 y reconocido por el American Kennel Club el 1 de enero de 2016, donde compite en el grupo de lebreles.
Curiosidades
- Es uno de los dos únicos lebreles africanos reconocidos por la FCI (el otro es el Azawakh, con el que probablemente está emparentado, y no con el Saluki pese al parecido).
- Su expresión melancólica es tan característica que forma parte del estándar de la raza.
- A pesar de su elegancia, no es un perro frágil ni tímido: fue criado como cazador y guardián a la vez.
- Dentro de casa es casi felino: silencioso, limpio y muy tranquilo, un contraste total con su explosividad al correr.
- Su tolerancia a la sequía y al calor, herencia del desierto, es uno de sus rasgos más valorados.
- El American Kennel Club lo reconoció muy tarde, en 2016, pese a ser una de las razas más antiguas que existen.
Si te atrae el Sloughi, quizá te interesen otros lebreles y perros nobles de temperamento afín. Descubre el Greyhound, el veloz Whippet, el estilizado Vizsla y el imponente Doberman Pinscher, otro perro alerta y territorial.
Preguntas frecuentes sobre el Sloughi
¿El Sloughi es un buen perro para tener en un piso?
No es su entorno ideal. El Sloughi es un lebrel de trabajo criado para galopar por el desierto, así que necesita salidas diarias donde pueda correr a fondo. En casa es tranquilo y limpio, casi felino, pero sin ese desahogo físico se frustra. Puede vivir en piso solo si el dueño se compromete a ejercicio abundante y frecuente; de lo contrario, es mejor una casa con espacio.
¿El Sloughi se lleva bien con los niños?
Sí, cuando ha crecido con ellos o ha sido socializado desde cachorro. Los Sloughis acostumbrados a niños son excelentes con ellos, cariñosos y pacientes. Aun así es un perro sensible y reservado, por lo que conviene enseñar a los pequeños a respetar su espacio y no agobiarlo.
¿El Sloughi puede convivir con gatos u otros perros pequeños?
Puede, pero con condiciones. Su instinto de caza (prey drive) es altísimo por siglos de selección para perseguir presas. Si se cría desde cachorro junto a gatos o perros pequeños y aprende que forman parte de la familia, la convivencia funciona. Con animales desconocidos fuera de casa, su reacción será perseguir.
¿Cuánto ejercicio necesita un Sloughi al día?
Necesita ejercicio diario intenso: paseos largos más, idealmente, oportunidades de galopar libre y seguro varias veces por semana. No pide más horas que otros perros de su tamaño, pero sí calidad: correr de verdad. Un Sloughi solo paseado con correa acaba aburrido y con energía acumulada.
¿El Sloughi es fácil de adiestrar?
Es inteligente y aprende rápido, pero a su manera. Responde al refuerzo positivo y a un trato amable; los métodos duros o los castigos lo bloquean y dañan su carácter. Como todo lebrel, tiene independencia y su obediencia nunca será mecánica: hay que ganarse su confianza.
¿Qué esperanza de vida tiene el Sloughi?
Es una raza longeva y genéticamente robusta. Con buenos cuidados suele disfrutar de excelente salud hasta edad avanzada, con una esperanza de vida en torno a los 12-16 años, habitual en los lebreles.
¿El Sloughi es sensible a la anestesia?
Sí, como casi todos los lebreles. Su bajo porcentaje de grasa corporal lo hace especialmente sensible a la anestesia y también puede reaccionar a vacunas y otros fármacos. Conviene un veterinario que conozca la particularidad de los sighthounds y espaciar los tratamientos en lugar de acumularlos.
¿En qué se diferencia el Sloughi del Saluki o del Galgo?
Aunque comparten familia y probablemente un antepasado común, no son la misma raza. El Sloughi es el lebrel del norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia), de pelo corto y sin flecos, a diferencia del Saluki de Oriente Medio, que suele lucir plumas en orejas y cola. Frente al Galgo, el Sloughi es más territorial y reservado, con instinto de guarda.