Cuidados

Cuidado de los ojos del perro: limpieza, legañas y señales de alerta

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Cuidado de los ojos del perro: limpieza, legañas y señales de alerta

Las legañas de cada mañana, esa mancha rojiza bajo el lagrimal, un ojo que de repente amanece medio cerrado… Los ojos de tu perro te cuentan muchas cosas, y saber limpiar los ojos de tu perro correctamente es uno de esos cuidados básicos que marcan la diferencia: previene irritaciones, te permite detectar problemas a tiempo y, en algunas razas, puede literalmente salvarle la visión. En esta guía te explicamos paso a paso cómo hacerlo bien, qué legañas son normales y cuáles no, y qué señales exigen dejar lo que estés haciendo e ir al veterinario.

Cómo limpiar los ojos de tu perro paso a paso

La rutina es sencilla y no te llevará más de dos minutos. La clave está en hacerlo con material adecuado y sin prisas, sobre todo las primeras veces, hasta que tu perro se acostumbre.

  1. Lávate las manos. Vas a trabajar sobre una zona muy sensible y fácil de contaminar.
  2. Prepara el material: suero fisiológico estéril (solución salina al 0,9 %, sin aditivos) y gasas estériles. Las toallitas oculares específicas para perros también valen.
  3. Elige un momento tranquilo. Después del paseo o cuando esté relajado. Sujeta la cabeza con suavidad, sin inmovilizarlo a la fuerza.
  4. Empapa la gasa en suero y pásala con suavidad desde el lagrimal (la esquina interna del ojo) hacia fuera, en una sola pasada. Nunca frotes hacia dentro ni toques el globo ocular.
  5. Si la legaña está seca y pegada, no tires de ella: apoya la gasa humedecida unos segundos para reblandecerla y retírala después sin arrastrar.
  6. Usa una gasa nueva para cada ojo. Si un ojo tiene una infección incipiente, reutilizar la misma gasa es la forma más rápida de contagiar el otro.
  7. Premia al final. Un premio y unas caricias hacen que la próxima limpieza sea más fácil. Con constancia, la mayoría de perros acaban aceptándolo sin protestar.

¿Con qué frecuencia? Depende del perro. A muchos les basta con una revisión rápida un par de veces por semana; los perros de ojos prominentes, hocico chato o lagrimeo abundante agradecen una limpieza diaria. Lo importante es que la observación sí sea diaria: mirar los ojos de tu perro cada día te permite detectar cambios en cuanto aparecen.

Qué usar y qué no usar nunca

Aquí es donde más se equivoca la gente, muchas veces con toda la buena intención del mundo. Lo seguro:

  • Suero fisiológico estéril (monodosis o botella, al 0,9 % y sin conservantes añadidos): es la opción recomendada por los veterinarios para limpiar e irrigar.
  • Gasas estériles o una compresa limpia y suave.
  • Toallitas oculares veterinarias, útiles para el día a día y para la zona periocular.

Y lo que no debes usar:

  • Algodón: suelta fibras que quedan pegadas al ojo y lo irritan.
  • Agua oxigenada, alcohol o jabones: dañan la córnea y la piel del párpado.
  • Colirios humanos (antirojeces, descongestivos, etc.): algunos contienen principios activos peligrosos para perros. Solo colirios que haya prescrito tu veterinario.
  • Aceites esenciales y remedios caseros sin respaldo veterinario.
  • Manzanilla: merece mención aparte porque es el remedio casero más extendido en España. Aunque se ha usado toda la vida, hoy la mayoría de veterinarios la desaconsejan: una infusión no es estéril, puede llevar restos vegetales y hay perros que desarrollan reacciones alérgicas justo en el tejido más delicado. El suero fisiológico es igual de barato, estéril y sin riesgos. Si aun así quieres usarla, consúltalo antes con tu veterinario.

Legañas: cuáles son normales y cuáles no

Las legañas son una mezcla de moco, lágrima seca, células muertas y partículas que el ojo va expulsando. Una pequeña cantidad al despertar, de color claro o marrón rojizo, es completamente normal: es el resultado del parpadeo reducido durante el sueño. El problema empieza cuando cambian de color, de cantidad o de textura.

Tipo de secreción Qué suele indicar Qué hacer
Pequeña legaña clara u oscura al despertar Normal Limpieza rutinaria
Lagrimeo claro y acuoso puntual Irritación leve: polvo, viento, polen, alergia Suero fisiológico y observar; si persiste días, veterinario
Secreción amarilla o verdosa, espesa Probable infección (conjuntivitis bacteriana) Veterinario cuanto antes, no esperes
Mucosidad blanco-grisácea espesa y recurrente Posible ojo seco (queratoconjuntivitis seca) Veterinario: necesita diagnóstico y tratamiento crónico
Secreción con sangre o tras un golpe Traumatismo, cuerpo extraño, úlcera Urgencia veterinaria

Una regla que no falla: secreción amarilla o verde nunca es normal. Indica pus, y las infecciones oculares pueden dañar la córnea en poco tiempo. Y otra: si además de la legaña el ojo está rojo, cerrado o el perro se lo rasca, el problema no es la legaña, es el ojo.

Manchas de lágrima: por qué salen y cómo tratarlas

Esas marcas de color marrón rojizo bajo los ojos, tan visibles en perros de capa blanca, tienen nombre: manchas lagrimales. Las causan las porfirinas, unas moléculas con hierro que el organismo elimina, entre otras vías, por las lágrimas. Cuando la lágrima desborda y moja el pelo de forma continua, la porfirina se oxida con la luz y tiñe el pelo de ese tono óxido tan característico.

En la mayoría de los casos no hay enfermedad detrás: es pura anatomía. Muchos perros pequeños tienen conductos lagrimales estrechos o párpados que hacen que la lágrima rebose hacia la cara en vez de drenar hacia la nariz (lo que los veterinarios llaman epífora). Aun así, la primera vez conviene que el veterinario descarte causas tratables: conductos obstruidos, pestañas que rozan, entropión o una infección.

Para mantenerlas a raya:

  • Limpieza diaria de la zona con suero y gasa: si el pelo no está húmedo de forma crónica, la mancha no se fija.
  • Pelo corto alrededor de los ojos, recortado por un peluquero canino o con tijeras de punta roma y mucho cuidado.
  • Secar la zona después de beber o de mojarse.
  • Paciencia con el pelo ya teñido: la mancha antigua no se “borra”, desaparece cuando crece pelo nuevo limpio.

Desconfía de los productos milagro antimanchas, sobre todo de los que llevan antibióticos (como la tilosina) sin receta: usarlos por tu cuenta contribuye a las resistencias bacterianas y puede enmascarar un problema real. Si las manchas te preocupan, es una conversación para tener con tu veterinario, no con un anuncio.

Señales de alerta: cuándo ir al veterinario

Los problemas oculares en perros comparten una característica traicionera: empeoran rápido. Una úlcera de córnea que se trata el primer día puede curar en una semana; la misma úlcera, tres días después, puede haberse profundizado y complicado seriamente. Acude a tu veterinario el mismo día si observas:

  • Ojo entrecerrado o cerrado (blefarospasmo): en un perro, guiñar el ojo de forma sostenida significa dolor, no un tic.
  • Enrojecimiento intenso de la conjuntiva o del blanco del ojo.
  • Córnea turbia, azulada o blanquecina de aparición repentina.
  • Secreción amarilla, verde o con sangre.
  • Se frota el ojo con la pata o contra el suelo o los muebles.
  • Pupilas de distinto tamaño o que no responden a la luz.
  • Un bulto rojo en la esquina interna del ojo: probablemente sea un “ojo cereza” (prolapso de la glándula del tercer párpado). No es una urgencia de horas, pero sí debe valorarse en uno o dos días.

Y hay un escenario que es urgencia inmediata, también de madrugada: ojo repentinamente rojo, turbio, duro o más saliente de lo normal, con dolor evidente o pérdida súbita de visión. Puede ser un glaucoma agudo, y la presión intraocular elevada puede destruir la visión de forma irreversible en cuestión de horas. Ante la duda, llama a un servicio de urgencias veterinarias: con los ojos, llegar pronto lo es todo.

Razas con más riesgo de problemas oculares

Todos los perros necesitan revisión ocular, pero algunas razas juegan con desventaja anatómica y necesitan una rutina más estricta.

Razas braquicéfalas: ojos grandes, órbitas pequeñas

Los perros de hocico chato como el Carlino, el Bulldog Francés, el Shih Tzu o el Pekinés tienen órbitas poco profundas y ojos prominentes, con menos protección del párpado. Muchos ni siquiera cierran del todo los ojos al parpadear, así que la córnea se lubrica peor y queda expuesta a roces, arañazos y pliegues nasales. Los estudios sobre el llamado síndrome ocular braquicéfalo muestran que estas razas tienen un riesgo de úlcera corneal muy superior al de otros perros (hasta más de diez veces mayor en algunos trabajos), y para colmo su córnea es menos sensible, así que muestran el dolor más tarde. Si convives con uno: limpieza diaria, ni un día de retraso ante un ojo entrecerrado y mucho cuidado con juegos bruscos a la altura de la cara.

Razas pequeñas de capa clara: las reinas de la mancha lagrimal

El Bichón Maltés o el Caniche combinan lagrimeo por anatomía con pelo blanco que delata cada gota: son los candidatos típicos a manchas de porfirina. No suele ser un problema médico, pero sí estético y de higiene, y la limpieza diaria marca la diferencia.

Otras predisposiciones que conviene conocer

El Cocker Spaniel aparece de forma recurrente entre las razas predispuestas a glaucoma, ojo seco y problemas de párpados, y las razas con flequillo o pelo facial largo necesitan recortes regulares para que el pelo no roce la córnea. Si tu perro pertenece a un grupo de riesgo, coméntalo en la revisión anual: una exploración ocular básica es rápida y puede adelantarse años a un problema serio.

Errores comunes que debes evitar

  • Arrancar la legaña seca en frío, tirando del pelo y de la piel del párpado. Siempre reblandecer antes.
  • Usar la misma gasa para los dos ojos: si hay infección, la acabas repartiendo.
  • Limpiar con manzanilla, agua del grifo o toallitas de bebé en lugar de suero fisiológico estéril.
  • Ponerle un colirio humano “que a ti te va genial”: puede empeorar el cuadro o ser tóxico.
  • Esperar “a ver si mejora solo” con un ojo cerrado, rojo o con pus. En oftalmología veterinaria, esperar es el error más caro.
  • Cortar el pelo de alrededor del ojo con tijeras de punta afilada y el perro despierto y nervioso: un movimiento brusco y tienes una urgencia.
  • Sacar la cabeza por la ventanilla del coche: el viento a esa velocidad reseca la córnea y proyecta partículas contra el ojo.

Preguntas frecuentes

¿Con qué frecuencia hay que limpiar los ojos de un perro?

Depende del perro: a la mayoría les basta una limpieza cuando se acumulan legañas, un par de veces por semana. Las razas braquicéfalas, las de ojos prominentes y las que tienen lagrimeo abundante o manchas lagrimales se benefician de una limpieza diaria con suero fisiológico y gasa estéril. La observación, eso sí, debería ser diaria en todos los casos.

¿Puedo limpiar los ojos de mi perro con manzanilla?

No es lo recomendable. Aunque es un remedio tradicional muy extendido, una infusión no es estéril, puede contener restos vegetales y hay perros que desarrollan reacciones alérgicas en el tejido ocular. Los veterinarios recomiendan suero fisiológico estéril al 0,9 %, que es barato, seguro y está pensado exactamente para eso.

¿Es normal que mi perro tenga legañas por la mañana?

Sí, una pequeña cantidad de legaña clara o marrón rojiza al despertar es normal: durante el sueño se parpadea menos y el ojo acumula residuos. Deja de ser normal si la secreción es amarilla o verde, muy abundante, con mal olor, o si va acompañada de ojo rojo, dolor o el ojo entrecerrado.

¿Cómo quito las manchas marrones bajo los ojos de mi perro?

Primero, descarta con tu veterinario que haya una causa médica (conducto lagrimal obstruido, pestañas mal implantadas, infección). Después, la estrategia es constancia: limpieza diaria con suero y gasa, pelo corto alrededor de los ojos y zona siempre seca. El pelo ya teñido no se destiñe: la mancha desaparece a medida que crece pelo nuevo sin teñir.

¿Puedo usar colirios humanos en mi perro?

No sin prescripción veterinaria. Algunos colirios humanos, como los descongestivos antirojeces, contienen principios activos que pueden ser perjudiciales para los perros, y usar el colirio equivocado puede agravar el problema (por ejemplo, corticoides sobre una úlcera corneal). Lo único seguro sin receta es el suero fisiológico estéril.

¿Cuándo son las legañas una urgencia veterinaria?

Acude el mismo día si la secreción es amarilla, verde o con sangre, o si el perro tiene el ojo cerrado o entrecerrado, muy rojo, turbio o se lo frota constantemente. Es urgencia inmediata, incluso de madrugada, si el ojo aparece de repente duro, saliente, azulado o el perro pierde visión: puede ser un glaucoma agudo y hay pocas horas para salvar la vista.

Este artículo es informativo y no sustituye el diagnóstico de un profesional. Ante cualquier síntoma ocular en tu perro, consulta siempre a tu veterinario: en los ojos, actuar pronto marca la diferencia.

Razas mencionadas en este artículo

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