El Ratonero de Praga (en checo Pražský Krysařík) es probablemente el perro de raza más pequeño del mundo por estándar: un cazarratas checo de apenas 20 a 23 cm a la cruz que fue compañero de reyes y hoy es un excelente perro de compañía, elegante, despierto y sorprendentemente tranquilo para su tamaño. Rara vez se ve fuera de la República Checa, pero quien lo conoce descubre un perro miniatura con un carácter enorme, muy apegado a su familia y bastante fácil de educar. En esta guía completa encontrarás todo lo que necesitas saber sobre el Ratonero de Praga antes de compartir tu vida con él.
¿Es el Ratonero de Praga para ti?
El Ratonero de Praga es un perro de compañía por excelencia: pequeño, limpio, silencioso y muy adaptable a la vida en piso. Pero su diminuto tamaño exige respeto y cuidado, y su fuerte apego a las personas significa que no es un perro para dejar solo muchas horas. Antes de decidirte, sopesa lo que aporta frente a lo que exige.
A favor
- Tamaño mínimo: ideal para pisos y espacios reducidos.
- Inteligente y con ganas de agradar; aprende con facilidad.
- Muy silencioso para ser un perro pequeño; no suele ser ladrador.
- Pelo corto que apenas necesita mantenimiento.
- Cariñoso, leal y muy apegado a su familia.
- Longevo y, en general, robusto de salud.
A tener en cuenta
- Es frágil: los huesos finos se fracturan con facilidad por caídas o pisotones.
- Sufre con la soledad; no lleva bien pasar muchas horas solo.
- Sensible al frío por su tamaño y pelo corto.
- Raza rara fuera de Chequia y Eslovaquia: cachorros difíciles de encontrar.
- Requiere supervisión con niños muy pequeños y perros grandes.
- Propenso al sarro dental si no se cuida la higiene bucal.

Carácter y temperamento
Si algo define al Ratonero de Praga es la desproporción entre su tamaño y su personalidad. Es un perro vivaz, activo y lleno de carácter propio, que necesita relaciones sólidas y de confianza con las personas. Adora recibir cariño y hacer de perro faldero en los momentos de calma, pero también disfruta jugando y explorando.
Como mascota, se le describe como obediente, leal, cariñoso y muy afectuoso. Es notablemente inteligente y responde bien al trato consistente. Una de sus virtudes más apreciadas es que, a diferencia de muchos perros pequeños con fama de “ladradores”, el Ratonero de Praga suele ser un perro tranquilo y silencioso, lo que lo hace muy agradable para la convivencia en comunidades de vecinos.
Conserva, eso sí, el instinto cazador que le dio nombre: tiene un olfato y un oído muy desarrollados y un notable impulso de presa, por lo que puede lanzarse a perseguir ratones, ratas o ardillas. Es un rasgo a tener presente en paseos por el campo.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: es un perro afectuoso y juguetón, pero su fragilidad marca la convivencia. Con niños mayores que entienden que no es un juguete puede ser un compañero excelente; con niños muy pequeños conviene supervisión constante, porque una caída, un apretón o un pisotón pueden causarle una fractura seria.
Con otras mascotas: suele convivir bien con otros perros y, socializado desde cachorro, también con gatos. Hay que vigilar dos frentes: su instinto de presa hacia roedores y pequeños animales, y su fragilidad frente a perros grandes o bruscos, que pueden lesionarlo sin querer durante el juego.
En piso: es uno de los perros que mejor se adapta a vivir en apartamento y en interiores a tiempo completo. Su tamaño mínimo, su bajo nivel de ruido y su limpieza lo hacen ideal para ciudad. Aun así, necesita salir a pasear y disfrutar del exterior.
Ante la soledad: aquí está su punto débil. Es un perro que vive por y para su gente; necesita atención humana y no lleva bien pasar muchas horas solo. En hogares donde esté acompañado buena parte del día brilla; en casas vacías todo el día puede desarrollar ansiedad.

Educación y adiestramiento
Por su necesidad de atención humana y sus ganas de agradar e impresionar a su dueño, el Ratonero de Praga responde muy bien al adiestramiento básico y a las órdenes. Es un perro brillante, capaz de aprender numerosos trucos y tareas, y muchos propietarios afirman que aprende con facilidad a usar el arenero o la bandeja higiénica, lo que reduce la necesidad de salidas constantes al exterior.
La clave del éxito está en establecer desde el principio una relación de confianza y respeto mutuos. Es un perro algo sensible a las críticas, así que responde mucho mejor al refuerzo positivo y al adiestramiento basado en premios que a los métodos duros. Trabajado con consistencia, es un perro fácil de educar pese a su pequeño tamaño.
Cuidado con el clásico “síndrome del perro pequeño”: por su tamaño se le tiende a consentir todo, y así aparecen malos hábitos. Tratarlo como al perro que es, con normas claras y coherentes, es la mejor forma de tener un compañero equilibrado.
Ejercicio y actividad
Es un perro activo y despierto, pero sus necesidades de ejercicio son moderadas y muy asumibles. Le encanta salir a pasear tranquilamente, jugar a buscar la pelota y participar en juegos que estimulen su mente. Combinar paseos diarios con ratos de juego en casa cubre de sobra sus necesidades físicas.
Donde de verdad disfruta es en las actividades que aprovechan su inteligencia y sus sentidos. Pese a su tamaño, es un perro apto para deportes caninos: puede entrenarse en agility, obediencia, freestyle o rastreo si se le trata con constancia. Su olfato y su oído finísimos hacen del trabajo de nariz un pasatiempo perfecto para él.
Cuidados: pelaje e higiene
El mantenimiento del Ratonero de Praga es de los más sencillos que existen. Existen dos variedades de manto: la de pelo corto, liso, brillante y denso, y la de pelo largo, con flecos en orejas, extremidades y cola. La variedad de pelo corto solo necesita un cepillado ocasional para retirar el pelo muerto y mantener el brillo; la de pelo largo requiere algo más de atención en los flecos.
Un punto que no conviene descuidar es la higiene dental. Esta raza es propensa a acumular sarro, que provoca mal aliento y puede derivar en periodontitis, y a la retención de dientes de leche. El cepillado dental regular y las revisiones veterinarias para eliminar placa son parte fundamental de sus cuidados. Completa la rutina con el cuidado de uñas, oídos y ojos.
Por su tamaño y su pelo corto, es sensible al frío: en invierno agradece un abrigo para los paseos y un lugar templado y resguardado en casa.
Alimentación
Al ser un perro miniatura, el Ratonero de Praga necesita raciones pequeñas pero de calidad. Un alimento formulado para razas mini, con buen aporte proteico y croquetas de tamaño adecuado a su boca diminuta, es la mejor opción. Es importante ajustar la cantidad a su peso real (en torno a 2 o 3 kg) y a su nivel de actividad para evitar tanto el sobrepeso como la delgadez.
Los perros muy pequeños pueden ser propensos a bajadas de azúcar, sobre todo de cachorros, por lo que suele recomendarse repartir la comida en varias tomas al día en lugar de una sola. Como esta raza puede presentar problemas gastrointestinales, conviene evitar cambios bruscos de dieta y las sobras de la mesa, y consultar con el veterinario ante cualquier signo digestivo. Agua fresca siempre disponible.
Salud y esperanza de vida
El Ratonero de Praga está considerado una de las razas caninas sin problemas de salud significativos, con una esperanza de vida de entre 12 y 14 años. Aun así, como todo perro miniatura, tiene predisposiciones que conviene vigilar:
- Enfermedades dentales y de las encías: tendencia a formar sarro, que favorece el mal aliento y la periodontitis, y retención de dientes de leche, que a veces hay que extraer.
- Fracturas óseas: por su pequeño tamaño y huesos finos, son frecuentes las fracturas de metacarpo y antebrazo tras caídas o golpes.
- Luxación de rótula: dolencia común en razas pequeñas, de origen congénito y hereditario.
- Problemas gastrointestinales: distintos trastornos digestivos son relativamente frecuentes.
La mejor prevención pasa por una buena higiene dental, cuidar sus articulaciones, evitar saltos y caídas desde altura, y mantener revisiones veterinarias periódicas.
Aspecto físico
El Ratonero de Praga es un perro miniatura de aspecto elegante y esbelto, a menudo confundido con el Chihuahua y el Pinscher miniatura, aunque tiene identidad propia. Es la raza canina de menor tamaño del mundo en cuanto al estándar, porque su altura máxima permitida a la cruz es 20 cm inferior a la altura mínima del Pinscher miniatura (los Chihuahuas, en cambio, se miden por peso y no por altura).
- Altura: de 20 a 23 cm a la cruz (la ideal ronda esos valores).
- Peso: entre 1,5 y 3,5 kg, aunque lo habitual es alrededor de 2,6 kg.
- Manto: pelo corto, liso, brillante y denso, o variedad de pelo largo con flecos.
- Colores: el más común y original es el negro y fuego; también se admiten marrón y fuego, azul y fuego, lila y fuego, amarillo, rojo y merle.
Cabeza fina en forma de pera, orejas erguidas y triangulares, ojos oscuros y expresivos y una cola que completa su silueta grácil. Todo en él transmite delicadeza y viveza.
Origen e historia
El Ratonero de Praga procede de la República Checa, y los criadores checos reivindican que los krysaříci (cazarratas) son una de las razas checas más antiguas. Las primeras menciones de estos perros aparecen en escritos del historiador Einhard, entre los siglos VIII y IX. El cronista polaco Gallus Anonymus habla de los queridos cazarratas del rey Boleslao II el Generoso (1058-1081), que llegó a importar dos ejemplares desde Bohemia a Polonia.
Su historia está ligada a la realeza europea. Se cuenta que Carlos IV de Luxemburgo regaló tres cazarratas al rey Carlos V de Francia durante su visita en 1377, y estos perros aparecen en crónicas junto a Wenceslao IV, Rodolfo II y otros gobernantes. En una época sin gatos en Europa, estos diminutos perros protegían de los roedores las propiedades de la nobleza. La leyenda dice incluso que en las casas reales se les permitía caminar sobre las mesas durante las comidas para catar la comida y proteger a sus dueños de posibles envenenadores.
Con la decadencia del Estado checo, el cazarratas dejó de ser exclusivo de las casas nobles y se extendió a hogares campesinos y burgueses, e incluso a las peleas de ratas populares en Europa, antes de acabar como perro de compañía en los salones. Su popularidad decayó en el siglo XIX cuando el Pinscher miniatura se puso de moda. La raza vivió un renacimiento en la década de 1980, cuando checos y eslovacos volvieron a criarla: en 1980 se registró el primer Pražský Krysařík en el libro de orígenes. Finalmente, en 2019 la FCI reconoció oficialmente la raza.
Curiosidades
- Es considerado el perro de raza más pequeño del mundo por estándar, gracias a su reducidísima altura máxima a la cruz.
- Su nombre, krysařík, significa literalmente “cazarratas”: conserva un olfato y un oído finísimos y sigue siendo un excelente cazador de roedores.
- Fue perro de reyes: aparece en crónicas junto a monarcas de Bohemia, Polonia y Francia.
- Existen solo unos 6.000 ejemplares registrados en el mundo, y las camadas suelen ser de apenas 1 a 3 cachorros.
- Hasta finales del siglo XX vivió casi en exclusiva dentro de las fronteras de Chequia y Eslovaquia; hoy hay pequeñas poblaciones en Escandinavia, Rusia, EE. UU., Australia y Japón.
- Muchos aprenden a usar el arenero como un gato, algo poco habitual en un perro.
Si te atrae este perro miniatura pero quieres comparar con otras razas de tamaño pequeño o de temperamento parecido, echa un vistazo al Chihuahua, con quien tan a menudo se confunde; al Teckel, otro pequeño cazador lleno de carácter; al elegante Yorkshire Terrier como perro faldero urbano; o al Whippet, que comparte esa silueta grácil y esbelta en un formato mayor.
Preguntas frecuentes sobre el Ratonero de Praga
¿Cuánto mide y pesa un Ratonero de Praga?
Mide entre 20 y 23 cm a la cruz y pesa de 1,5 a 3,5 kg, aunque lo más habitual es que ronde los 2,6 kg. Es el perro de raza más pequeño del mundo según el estándar por su altura máxima permitida.
¿Cuánto vive el Ratonero de Praga?
Su esperanza de vida se sitúa entre los 12 y los 14 años. Está considerada una raza sin problemas de salud significativos, aunque con las predisposiciones típicas de los perros miniatura.
¿Es un buen perro para piso?
Sí, es uno de los perros que mejor se adapta a la vida en apartamento: es diminuto, muy silencioso y limpio, y se adapta perfectamente a vivir en interiores. Aun así necesita sus paseos y no lleva bien la soledad prolongada.
¿Ladra mucho el Ratonero de Praga?
No. A diferencia de muchos perros pequeños con fama de ladradores, el Ratonero de Praga destaca por ser un perro tranquilo y silencioso, lo que lo hace muy cómodo para la convivencia en comunidad.
¿Se lleva bien con niños y otras mascotas?
Es cariñoso y juguetón, pero por su fragilidad conviene supervisión con niños muy pequeños. Con otros perros y con gatos socializados suele convivir bien; hay que vigilar su instinto de presa hacia roedores y protegerlo de perros grandes o bruscos.
¿Es difícil de educar?
No especialmente. Es inteligente y con muchas ganas de agradar, así que aprende con facilidad si se le trata con consistencia y refuerzo positivo. Muchos incluso aprenden a usar el arenero. Es sensible a las críticas, por lo que se desaconsejan los métodos duros.
¿Qué colores tiene el Ratonero de Praga?
El color más común y original es el negro y fuego. También se admiten otras variedades: marrón y fuego, azul y fuego, lila y fuego, amarillo, rojo y merle. El manto puede ser de pelo corto o de pelo largo con flecos.
¿Es una raza fácil de encontrar?
No. Es una raza rara: existen solo unos 6.000 ejemplares registrados en el mundo, con camadas de apenas 1 a 3 cachorros, y hasta hace poco vivía casi en exclusiva en Chequia y Eslovaquia. Conseguir un cachorro puede requerir paciencia y acudir a criadores especializados.