Otterhound, perro de raza

Otterhound

El Otterhound, sabueso britanico grande y peludo criado para cazar nutrias: caracter, cuidados, salud, adiestramiento y por que es una de las razas mas raras.

OrigenReino Unido (Inglaterra)
Grupo FCIGrupo 6: Perros tipo sabueso, de rastro y razas semejantes
TamañoGrande
AlturaMachos ~69 cm; hembras ~61 cm a la cruz
Peso36-52 kg
Esperanza de vida~10 anos
EnergíaMedia-alta
PelajeDoble, aspero e impermeable (4-8 cm); colores entero, grizzle, arena, rojo, trigueno y azul, con marcas blancas
Función originalCaza de nutrias (sabueso de rastro acuatico)
SociableResistenteIndependienteRuidosoExcelente olfato

El Otterhound es un sabueso británico grande, peludo e inconfundible: pelaje áspero e impermeable, barba empapada, orejas colgantes y una voz grave que se oye a kilómetros. Criado para cazar nutrias en los ríos de Inglaterra, hoy es una de las razas más raras del mundo y uno de los compañeros más nobles y campechanos que existen. Si buscas un perro sociable, resistente y con carácter, sigue leyendo: el Otterhound tiene muchas virtudes, pero también exigencias que conviene conocer antes de enamorarse de esa cara barbuda.

¿Es el Otterhound para ti?

Otterhound de perfil, cuerpo entero, color leonado y negro
Otterhound. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El Otterhound es un perrazo entrañable, pero no encaja en cualquier hogar. Es grande, ruidoso, activo y trae agua, barro y olor a perro allá donde va. A cambio, ofrece un temperamento excepcionalmente amable, mucha resistencia y una personalidad con la que es difícil aburrirse. Antes de buscar uno (y son muy escasos), sopesa honestamente estos puntos:

A favor

  • Carácter dulce, sociable y equilibrado; buen perro de familia.
  • Muy resistente y disfruta del ejercicio, el campo y el agua.
  • Suele tolerar bien a niños y a otros perros.
  • Olfato prodigioso; ideal para juegos de rastreo.
  • Poco agresivo y nada rencoroso.
  • Aspecto único que llama la atención por donde pasa.

En contra

  • Voz muy potente y grave; ladra y aúlla con gusto.
  • Necesita mucho ejercicio diario: no es sedentario.
  • Ensucia: barba mojada, barro, algo de baba y olor.
  • Independiente y olfativo, cuesta más adiestrarlo.
  • Rarísimo: muy difícil de conseguir y con lista de espera.
  • Predispuesto a la torsión gástrica; requiere cuidado.

Carácter y temperamento

Quien convive con un Otterhound suele describirlo con las mismas palabras: bonachón, alegre y un poco payaso. Es un sabueso de jauría, así que lleva en la sangre la sociabilidad y la tolerancia hacia otros perros y hacia las personas. No es un perro dominante ni desconfiado; su reacción por defecto ante un desconocido es la amabilidad, no la guardia. Por eso, aunque su tamaño y su vozarrón imponen, es un mal candidato a perro de defensa.

Dentro de esa nobleza convive una vena claramente independiente. El Otterhound fue criado para trabajar durante horas rastreando por su cuenta, siguiendo un olor sin esperar instrucciones a cada paso. Esa autonomía se traduce en un perro cariñoso pero con criterio propio, que a veces “hace oídos sordos” cuando su nariz encuentra algo interesante. No es terquedad malintencionada: simplemente su cerebro está diseñado para seguir rastros.

Es también un perro expresivo y comunicativo. Usa una gama amplia de sonidos, desde gruñidos de conversación hasta el famoso aullido melodioso y profundo que servía para avisar a la jauría. Quien busque un perro silencioso debería mirar otra raza.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: el Otterhound suele ser un excelente perro de familia, paciente y de buen fondo. El único matiz es su tamaño y su torpeza cuando se emociona: puede tirar a un niño pequeño sin querer, así que conviene supervisar los juegos y enseñarle a moderar el entusiasmo.

Otterhound negro y fuego de cuerpo entero en exposición canina
Otterhound. Foto: Canarian, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

Con otros perros: por su origen de jauría, la convivencia con otros perros suele ser fácil y natural. Es de los pocos gigantes que rara vez busca conflicto. Con gatos y pequeños mamíferos, en cambio, hay que ir con cuidado: su instinto de caza está muy vivo y puede ver a una mascota pequeña como una presa. La convivencia es posible con socialización temprana, pero nunca hay que darla por segura.

En piso: no es su ambiente ideal. Es grande, activo y ruidoso; su aullido resonará por toda la escalera. Puede vivir en piso si recibe muchísimo ejercicio, pero está mucho mejor en una casa con jardín donde poder moverse y olfatear.

Soledad: es un perro social que no lleva bien la soledad prolongada. Aislado y aburrido, tiende a aullar, cavar y buscarse entretenimiento a su manera, normalmente destructiva. Necesita compañía y estímulo; no es un perro para quien pasa el día fuera de casa.

Educación y adiestramiento

Educar a un Otterhound es un ejercicio de paciencia y buen humor. Es inteligente, capta las cosas, pero su independencia de sabueso y su nariz dominante hacen que no obedezca por complacer como lo haría un Border Collie o un Golden. Hay que motivarlo, no imponerle.

Las claves que funcionan: refuerzo positivo (premios de comida, que le encantan), sesiones cortas y divertidas, y mucha constancia. La socialización temprana es fundamental para que su sociabilidad natural se afiance y para acostumbrarlo a gatos y animales pequeños si van a convivir. La llamada (el “aquí”) es el punto más difícil: cuando sigue un rastro, puede desconectar del mundo, por lo que la seguridad en zonas abiertas exige trabajo específico o mantenerlo con correa larga. El adiestramiento duro o basado en el castigo no solo es innecesario, sino contraproducente con un perro tan noble y sensible.

Ejercicio y actividad

Aquí no hay atajos: el Otterhound necesita ejercicio de verdad. Fue seleccionado durante generaciones para trabajar jornadas enteras en ríos fríos y terrenos difíciles, con una resistencia física notable. Un paseo corto a la manzana no le basta ni de lejos.

Lo ideal es combinar paseos largos diarios, ratos de olfateo y juego, y siempre que se pueda, natación: adora el agua y nada de maravilla gracias a sus patas palmeadas. Las actividades de rastreo (mantrailing, juegos de nariz) son perfectas para él porque canalizan su instinto y lo cansan mentalmente. Un Otterhound bien ejercitado es un perro tranquilo y feliz en casa; uno que no gasta energía se vuelve ruidoso, inquieto y destructor.

Cuidados: pelaje e higiene

Otterhound de perfil mostrando el pelaje áspero e impermeable
Otterhound. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Su manto doble es la seña de identidad de la raza: una capa externa áspera, densa e impermeable de entre 4 y 8 cm, y un subpelo más lanoso y aislante. Este pelaje protege del agua y del frío, pero pide mantenimiento. Conviene un cepillado a fondo una o dos veces por semana para deshacer nudos y retirar restos, prestando atención a la barba, que se ensucia y se moja constantemente.

No es un perro de peluquería sofisticada, pero sí de convivencia “campera”: arrastra agua, barro y olor a perro dentro de casa, sobre todo tras un baño en el río. Los baños completos, solo cuando haga falta, y secando bien el subpelo. Como en todas las razas, hay que revisar y limpiar las orejas colgantes (propensas a humedad), cepillar los dientes y cortar las uñas con regularidad. Quien no tolere algo de suciedad y desorden no disfrutará de este perro.

Alimentación

El Otterhound es un perro grande y activo, así que necesita una dieta completa y equilibrada acorde a su tamaño, edad y nivel de actividad, con proteína de calidad. La ración debe ajustarse para mantenerlo en un peso saludable: el sobrepeso castiga sus articulaciones y su corazón.

El punto crítico es la torsión gástrica (dilatación-vólvulo), a la que esta raza es especialmente propensa. Para reducir el riesgo, se recomienda repartir la comida en dos tomas diarias en lugar de una sola copiosa, evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer, y no dejar que trague agua y aire de golpe tras el esfuerzo. Ante cualquier signo de abdomen hinchado, arcadas improductivas o inquietud repentina, hay que acudir de urgencia al veterinario: la torsión es una emergencia vital.

Salud y esperanza de vida

La esperanza de vida del Otterhound ronda los 10 años, según una encuesta a socios del club de la raza en el Reino Unido, que arrojó una media de 10,21 años. Es una cifra coherente con un perro de gran tamaño.

El problema de salud más señalado en esa misma encuesta es la torsión gástrica: un 9% de los ejemplares la había padecido y era atribuible el 7,4% de las muertes, un dato muy relevante que obliga a extremar las precauciones en la alimentación. Como en la mayoría de razas grandes, también conviene vigilar la salud articular (caderas y codos) y, dado el pequeñísimo tamaño de la población de la raza, apoyarse en criadores serios que trabajen la diversidad genética y hagan pruebas de salud. Revisiones veterinarias periódicas, control del peso y buena higiene de oídos completan la prevención.

Aspecto físico

El Otterhound es un perro grande, de líneas rectas y aire desaliñado y simpático. Los machos miden alrededor de 69 cm a la cruz y las hembras unos 61 cm, con un peso que suele situarse entre los 36 y 52 kg. La cabeza es profunda, no ancha, y el pelaje le forma una especie de barba y bigote muy característicos. La nariz es ancha y potente, acorde a su condición de sabueso.

Los ojos van hundidos y las orejas son largas, colgantes y se enrollan ligeramente hacia dentro, creando ese pliegue “drapeado” tan propio de la raza. El cuello es largo, con una ligera papada permitida. Los miembros son rectos y bien musculados, y los pies grandes, redondos, de almohadillas gruesas y palmeados, lo que lo convierte en un nadador excepcional. La cola es gruesa en la base y no se enrosca sobre el dorso. El manto, de 4 a 8 cm, es denso, áspero e impermeable, con aspecto quebrado. Los colores reconocidos incluyen manto entero, gris atigrado (grizzle), arena, rojo, trigueño y azul, con marcas blancas admitidas, además de manchas limón, azul o “tejón”.

Origen e historia

El Otterhound es un perro profundamente inglés, ligado a una actividad hoy desaparecida: la caza de la nutria. La caza de nutrias se remonta al medievo (hay referencias ya en el siglo XIV, en tiempos de Eduardo III), pero la raza como tal solo puede rastrearse con claridad hasta el siglo XVIII, y su primera aparición documentada en una exposición canina fue en Leeds en 1861. Los primeros Otterhounds parecidos a los actuales aparecen en el noroeste de Inglaterra en la primera mitad del siglo XIX, con jaurías tan célebres como la Hawkstone Otter Hunt.

Para estar a la altura de una presa tan escurridiza, se decía que el Otterhound necesitaba “el valor de un Bulldog, la fuerza en el agua de un Terranova, el olfato de un Pointer, la sagacidad de un Retriever, la resistencia de un Foxhound, la paciencia de un Beagle y la inteligencia de un Collie”. Para forjar ese perro total, en la segunda mitad del siglo XIX se cruzaron grifones franceses, incluidos aportes de Grand Basset Griffon Vendéen, y a principios del XX se sumó el Griffon Nivernais; un perro concreto, “Boatman”, cruce de Grand Griffon Vendéen y Bloodhound, se convirtió en antepasado de varias líneas.

En 1978, tras el declive de las poblaciones de nutria, esta se declaró especie protegida en Gran Bretaña y la caza cesó. Muchas jaurías se disolvieron o se reconvirtieron a la caza del visón; solo unas pocas líneas resultaban aptas para la vida como perro de compañía. De aquel giro histórico nace la situación actual: el Otterhound quedó como una raza escasísima que hoy se lucha por conservar.

Curiosidades

  • La raza nativa más amenazada del Reino Unido. Con unos 600 ejemplares en el mundo y apenas 41 registros en 2016, el Kennel Club lo incluye en su lista de razas nativas vulnerables.
  • Nadador nato. Sus pies palmeados y su pelaje impermeable lo convierten en uno de los sabuesos más acuáticos que existen.
  • Un olfato de leyenda. Podía seguir el rastro de una nutria en el agua horas después de que hubiera pasado.
  • Voz de barítono. Su aullido profundo y melodioso servía para guiar a los cazadores; es de los perros más “habladores”.
  • “El perro que necesita siete perros”. La vieja descripción que reunía las virtudes de siete razas distintas resume por qué es tan especial.

Si te atrae el carácter noble y trabajador del Otterhound, quizá te interesen otros sabuesos y perros de agua parecidos. Puedes echar un vistazo al Bloodhound, pariente directo y maestro del rastro; al Basset Hound, otro sabueso de olfato y orejas legendarias; al Beagle, sabueso alegre y sociable en versión compacta; o al Terranova, el gigante del agua cuya fuerza acuática se citaba como modelo para el propio Otterhound.

Preguntas frecuentes sobre el Otterhound

¿El Otterhound es un perro raro?

Sí, muchísimo. Está considerado la raza nativa más amenazada del Reino Unido: se estima que hay en torno a 600 ejemplares en todo el mundo y en 2016 solo se registraron 41 nuevos cachorros. Encontrar un Otterhound fuera de las islas británicas es difícil, y quien lo consigue suele entrar en listas de espera de criadores muy pequeños.

¿Cuánto vive un Otterhound?

Una encuesta a socios del club de la raza en Reino Unido situó la esperanza de vida media en unos 10 años (10,21 según ese estudio), una cifra normal para un perro de su tamaño. Cuidar la alimentación, el peso y vigilar la torsión gástrica ayuda a acercarse al extremo alto del rango.

¿El Otterhound huele y babea mucho?

Su pelaje áspero e impermeable, pensado para el agua, retiene humedad y olores más que el de otras razas, sobre todo la barba tras beber. La ligera papada hace que pueda soltar algo de baba. No es un perro para quien quiera una casa impoluta: hay que asumir barro, agua y cierto olor a perro.

¿Se lleva bien con los niños?

Por lo general sí. Es un sabueso jovial, tolerante y de buen carácter, que suele encajar bien en familias. Eso sí, es grande y torpe cuando se emociona, así que conviene supervisar el trato con niños pequeños para evitar empujones o caídas involuntarias.

¿Necesita mucho ejercicio?

Bastante. Es un sabueso de resistencia criado para trabajar horas en el agua y el terreno, con energía media-alta. Necesita paseos largos, olfateo y, si es posible, natación. Un Otterhound aburrido y sin gasto físico puede volverse ruidoso y destructor.

¿Puede vivir en un piso?

No es su hábitat ideal. Es un perro grande, activo y con una voz potente y grave que usa con ganas. Puede adaptarse a un piso si recibe muchísimo ejercicio diario, pero está mucho más cómodo en una casa con jardín y espacio, preferiblemente lejos de vecinos muy pegados.

¿Es fácil de adiestrar?

Es inteligente pero independiente y de olfato dominante, típico de los sabuesos. Aprende, aunque a su ritmo y con distracciones olfativas constantes. Funciona con refuerzo positivo, paciencia y sesiones cortas; el adiestramiento a base de dureza no da resultado con él.

¿Cuánto mantenimiento lleva su pelaje?

Un cepillado a fondo una o dos veces por semana para evitar nudos en el manto áspero y desenredar la barba. No requiere pelado profesional constante, pero sí atención tras los baños en río o barro. Es un pelo que ensucia el entorno, más que uno que exija peluquería sofisticada.