El Olde English Bulldogge es un bulldog atlético y musculoso creado en Estados Unidos para recuperar la funcionalidad, la salud y la longevidad del antiguo bulldog de trabajo, sin la fragilidad respiratoria del Bulldog Inglés moderno. Fuerte, equilibrado y sorprendentemente amable, es un perro guardián de tamaño mediano-grande que combina el aspecto imponente del bulldog clásico con un carácter estable y familiar.
¿Es el Olde English Bulldogge para ti?

Antes de enamorarte de su cara de bulldog, conviene entender qué implica convivir con un Olde English Bulldogge. Es un perro de compañía y guarda que pide presencia, ejercicio moderado y una mano tranquila. No es hiperactivo, pero tampoco es un bulldog “de sofá” incapaz de moverse: fue diseñado precisamente para poder trabajar y correr. Estas cajas resumen a quién le encaja y a quién no.
Encaja contigo si…
- Quieres el aspecto de un bulldog pero con un perro más sano y activo.
- Buscas un guardián equilibrado, apegado a la familia y bueno con los niños.
- Puedes darle dos paseos diarios y algo de juego, sin exigir maratones.
- Valoras un perro tranquilo en casa, de baja necesidad de aseo.
- Te comprometes a socializarlo bien desde cachorro.
Piénsatelo si…
- Vives en un clima muy caluroso sin poder controlar el calor y el esfuerzo.
- Pasas muchas horas fuera: no lleva bien la soledad prolongada.
- Te molestan los ronquidos, los babeos y algo de pelo suelto.
- No quieres invertir en educación firme para un perro fuerte y territorial.
- Buscas una raza reconocida por FCI o AKC con pedigrí oficial en esos registros.
Carácter y temperamento
El rasgo que define al Olde English Bulldogge es su equilibrio. David Leavitt buscó de forma deliberada un temperamento mucho menos agresivo que el de los antiguos perros de presa, y el resultado es un animal seguro de sí mismo, valiente pero no conflictivo, que rara vez busca pelea. En casa tiende a ser afectuoso, tranquilo y muy apegado a su gente, con esa mezcla tan bulldog de dignidad y payasadas ocasionales.
Es un perro de una notable estabilidad emocional. No se altera con facilidad, tolera el trajín doméstico y suele ser paciente. Al mismo tiempo conserva un fuerte instinto guardián: vigila su territorio y avisa de lo extraño sin necesidad de ser un perro ladrador. Con extraños suele mostrarse reservado más que hostil, y una vez comprueba que no hay amenaza se relaja. Esa combinación de aplomo y vínculo con la familia lo convierte en un compañero fiable, siempre que reciba socialización y liderazgo desde joven.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: es una de sus grandes bazas. Su tolerancia, su apego a la familia y su solidez lo hacen buen compañero de niños, a los que suele aguantar con paciencia. Por su fuerza y corpulencia conviene supervisar el juego con los más pequeños y enseñar a ambos a respetar los límites.
Con otras mascotas: bien socializado convive sin problemas con otros perros y con gatos con los que se cría. Su instinto de presa es moderado, pero los machos pueden mostrar cierta rivalidad con otros machos, así que la socialización temprana y las presentaciones tranquilas son clave.
En piso: se adapta bien a la vida en apartamento porque dentro de casa es tranquilo y poco inquieto. No necesita un jardín enorme, solo salidas regulares. Eso sí, sus ronquidos y algún babeo forman parte del pack.
Soledad: es un perro muy orientado a las personas y no lleva bien pasar muchas horas solo. La soledad prolongada puede derivar en aburrimiento y ansiedad. Encaja mejor en hogares con presencia frecuente o donde pueda acompañar a su familia.
Educación y adiestramiento
El Olde English Bulldogge es inteligente y quiere agradar, pero también tiene la terquedad clásica del bulldog. La clave es el refuerzo positivo: premios, juego y sesiones cortas y motivadoras funcionan mucho mejor que la dureza, que solo consigue que se cierre en banda. Es un perro sensible al tono y al vínculo, no a la imposición.
La socialización temprana es innegociable. Exponerlo desde cachorro a personas, perros, ruidos y entornos variados moldea al adulto seguro y sociable que promete la raza. Conviene fijar normas claras y coherentes desde el primer día, porque un perro fuerte y algo testarudo necesita saber qué se espera de él. Con paciencia aprende bien la obediencia básica y disfruta de retos mentales sencillos que canalicen su energía.
Ejercicio y actividad
Aquí el Olde English Bulldogge se distingue de otros bulldogs: fue creado para poder moverse. Necesita ejercicio moderado pero regular, del orden de dos paseos diarios más ratos de juego. Disfruta de caminatas, del tira y afloja y de actividades que combinen cuerpo y cabeza. No es, sin embargo, un perro de resistencia ni un corredor de fondo.
Como todo perro de morro corto, hay que dosificar el esfuerzo con calor y humedad, evitar las horas centrales del día en verano y no forzarlo cuando jadea en exceso. El sobrepeso es su peor enemigo: agrava cualquier problema articular o respiratorio, así que mantener un peso ajustado con ejercicio constante es la mejor inversión en su salud.
Cuidados: pelaje e higiene

Su mantenimiento es sencillo. El pelo es corto, liso y pegado al cuerpo, así que basta un cepillado semanal para retirar el pelo muerto y repartir la grasa natural; en épocas de muda se agradece hacerlo más a menudo. Suelta pelo de forma moderada, sin llegar a los extremos de las razas de doble capa.
La atención va sobre todo a los pliegues y a la cara. Aunque tiene menos arrugas que el Bulldog Inglés, conviene revisar y secar los pliegues faciales para evitar dermatitis, limpiar los oídos con regularidad y vigilar los ojos. Cepillar los dientes varias veces por semana, cortar las uñas cuando haga falta y controlar las almohadillas completan una rutina de higiene muy llevadera. Prepárate también para algo de babeo, típico de la familia bulldog.
Alimentación
Al ser un perro musculado y compacto, el Olde English Bulldogge necesita una dieta de calidad, rica en proteína, ajustada a su tamaño, edad y nivel de actividad. Es fundamental repartir la ración en dos tomas y medir las cantidades, porque tiende a ganar peso con facilidad y cada kilo de más pasa factura a sus articulaciones y a su respiración.
Conviene evitar el sobrepeso a toda costa y limitar los premios extra. Como perro de pecho profundo, es prudente no darle grandes cantidades de golpe ni ejercitarlo justo después de comer, para reducir el riesgo de torsión gástrica. Ante cualquier duda sobre la cantidad exacta o sobre dietas específicas, lo mejor es ajustar la ración con el veterinario según la condición corporal del ejemplar.
Salud y esperanza de vida
La salud es la razón de ser de esta raza. El Olde English Bulldogge se concibió para ser más sano que los bulldogs de tipo moderno, y de hecho investigadores lo han señalado como candidato válido para introducir nuevos genes en el Bulldog Inglés, una raza tan consanguínea que, según estudios genéticos, difícilmente puede recuperar su salud sin sangre nueva. Su esperanza de vida ronda los 10 a 13 años.
Dicho esto, no es un perro inmune a los problemas. Puede verse afectado por algunas de las dolencias comunes en cualquier raza y, por su morfología, conviene vigilar la displasia de cadera y de codo, los problemas articulares, las alergias y dermatitis de piel, y ciertos rasgos braquicéfalos aún presentes. Elegir un criador serio que trabaje la salud, mantener el peso a raya y cuidar el calor son las claves para aprovechar la longevidad que promete la raza.
Aspecto físico
El Olde English Bulldogge es un perro de tamaño mediano, muy musculoso, de gran fuerza y movimiento sorprendentemente ágil y fluido. Está bien equilibrado y proporcionado, con aspecto de poder trabajar sin restricciones respiratorias tanto en calor como en frío. Los machos miden de 43 a 51 cm a la cruz y pesan entre 27 y 36 kg; las hembras miden de 41 a 48 cm y pesan entre 23 y 32 kg.
La cabeza es grande y bien proporcionada al cuerpo, con un cráneo amplio, un surco marcado entre los ojos y un hocico cuadrado, ancho y profundo. La mordida es prognata o en tijera invertida. Los ojos son de tamaño medio, almendrados, de color marrón oscuro a claro, y las orejas, pequeñas, se prefieren de tipo rosa. El cuerpo es robusto, potente y ligeramente rectangular visto de lado, con pecho ancho y profundo y traseros bien musculados. El pelaje es corto y admite el patrón atigrado (brindle) y los colores sólidos, con o sin blanco.
Origen e historia
La historia del Olde English Bulldogge empieza a principios de los años setenta en Coatesville, Pensilvania, de la mano del criador David Leavitt. Su objetivo era recrear el bulldog de las Islas Británicas del siglo XVIII, el perro atlético usado en el antiguo deporte del bull baiting, pero conservando la salud y descartando la agresividad. Para lograrlo con rapidez adaptó un esquema de cría en línea desarrollado para ganado por el profesor Fechimer, de la Universidad Estatal de Ohio.
Los cruces fundacionales combinaron aproximadamente un medio de Bulldog Inglés, un sexto de American Bulldog, un sexto de Bullmastiff y un sexto de otras razas. Tras muchas camadas planificadas surgió un perro que se parecía a los bulldogs de 1820 pero con temperamento amable, menos problemas de salud y mayor longevidad. Leavitt fundó la Olde English Bulldogge Association para gestionar el libro de orígenes; en 1993 se retiró y cedió el registro. En 2004 rebautizó su propia línea como Leavitt Bulldog para diferenciarla de la de otros criadores, que continuaron con el nombre Olde English Bulldogge. El United Kennel Club reconoció oficialmente la raza el 1 de enero de 2014, dentro de su grupo de perros guardianes.
Curiosidades
- La grafía arcaica “Olde” y “Bulldogge” es intencionada: evoca el inglés antiguo y el bulldog histórico que la raza quiere homenajear.
- Leavitt se inspiró en un método de cría pensado para ganado vacuno, no para perros, con el fin de fijar los rasgos deseados en pocas generaciones.
- La ciencia lo ha propuesto como “candidato viable” para rescatar genéticamente al Bulldog Inglés, demasiado consanguíneo para sanar por sí solo.
- El propio creador acabó separando su línea con el nombre de Leavitt Bulldog, de modo que hoy conviven dos nombres para perros de origen común.
- Muchos criadores suizos lo han usado para crear el Continental Bulldog y adaptar el bulldog a las estrictas leyes de bienestar animal del país.
Si te atrae este bulldog atlético y equilibrado, quizá te interesen otras razas de aire fuerte y temperamento familiar. Puedes comparar el Olde English Bulldogge con el clásico Bulldog Inglés del que desciende, con el popular Bulldog Francés, con el enérgico Bóxer o con el imponente Cane Corso, otro moloso guardián de gran presencia.
Preguntas frecuentes sobre el Olde English Bulldogge
¿El Olde English Bulldogge es un Bulldog Inglés?
No. Aunque comparte antepasados y aspecto, el Olde English Bulldogge es una raza estadounidense creada en los años setenta por David Leavitt cruzando Bulldog Inglés, American Bulldog, Bullmastiff y otras razas. El objetivo era recuperar la funcionalidad del antiguo bulldog de trabajo del siglo XVIII, pero con un perro más atlético, sano y longevo que el Bulldog Inglés moderno.
¿El Olde English Bulldogge tiene problemas para respirar?
Está pensado precisamente para evitarlos. El estándar exige un perro capaz de moverse y ejercitarse sin restricciones respiratorias, con un hocico algo más largo y menos arrugas que el Bulldog Inglés. Aun así conserva rasgos braquicéfalos moderados, así que conviene evitar el calor extremo y el sobrepeso, y elegir criadores que prioricen la salud respiratoria.
¿Es un perro agresivo o peligroso?
No de forma natural. Leavitt buscó de forma deliberada un temperamento amigable y estable. Bien socializado, el Olde English Bulldogge suele ser cariñoso, tranquilo en casa y protector sin ser conflictivo. Como cualquier perro fuerte, necesita socialización temprana y guía coherente para gestionar su carácter territorial.
¿Cuánto vive un Olde English Bulldogge?
Su esperanza de vida ronda los 10 a 13 años, bastante más que muchos bulldogs de tipo moderno. La selección hacia la salud y la reducción de la consanguinidad son parte del propósito de la raza, aunque la longevidad concreta depende del criador, la alimentación y el mantenimiento del peso ideal.
¿Cuánto pesa y mide?
Los machos pesan entre 27 y 36 kg y miden de 43 a 51 cm a la cruz; las hembras pesan entre 23 y 32 kg y miden de 41 a 48 cm. Es un perro mediano-grande, muy musculado y compacto, con más masa de la que su altura sugiere.
¿Necesita mucho ejercicio?
Necesita ejercicio moderado y regular: un par de paseos diarios y algo de juego bastan para mantenerlo en forma. Es atlético para ser un bulldog, pero no es un perro de resistencia. Hay que dosificar el esfuerzo con calor y no forzar a cachorros ni a ejemplares con sobrepeso.
¿Está reconocido por alguna asociación canina?
Sí. El United Kennel Club (UKC) lo reconoció como raza el 1 de enero de 2014 y lo encuadra en el grupo de perros guardianes (Guardian Dog Group). No está reconocido por la FCI ni por el AKC. Existen además clubes específicos como la OEBKC y asociaciones internacionales que gestionan el estándar.
¿Es un buen perro para familias con niños?
Suele serlo. Es tolerante, apegado a su familia y de temperamento equilibrado, lo que lo hace buen compañero para hogares con niños. Por su fuerza y corpulencia conviene supervisar el juego con los más pequeños y enseñar a los niños a respetar sus tiempos de descanso.