El Lundehund Noruego (Norsk Lundehund) es una de las razas de perro más singulares y raras del planeta: un pequeño spitz nórdico con seis dedos en cada pata, articulaciones imposibles y una historia de casi 500 años cazando frailecillos en los acantilados de Noruega. Si buscas un compañero curioso, ágil y con una biología que parece de otro mundo, el Lundehund Noruego te va a fascinar, pero conviene conocerlo bien antes de dar el paso.
¿Es el Lundehund Noruego para ti?

El Lundehund Noruego no es una raza para cualquiera. Su rareza, sus necesidades digestivas y su carácter independiente lo convierten en un perro para dueños informados y comprometidos. Antes de enamorarte de sus seis dedos, mira honestamente los pros y los contras.
A favor
- Pequeño, limpio de olor y adaptable al piso.
- Alegre, sociable y bueno con los niños bien socializado.
- Ágil, flexible y curioso: un perro fascinante de observar.
- Ladra poco de forma molesta si tiene actividad suficiente.
- Vinculo estrecho con su familia; buen compañero.
En contra
- Predisposición al síndrome del Lundehund (problema digestivo grave).
- Muy raro y caro de conseguir; listas de espera largas.
- Independiente y testarudo: no es un perro obediente de fábrica.
- Puede costar mucho educarlo en la limpieza doméstica.
- Necesita compañía; sufre con la soledad prolongada.
Carácter y temperamento
El Lundehund Noruego es un perro despierto, energico y muy curioso, con la personalidad típica de los spitz nórdicos: inteligente, alerta e independiente. Fue criado para trabajar solo en los acantilados, tomando decisiones sin guía humana, y esa herencia sigue viva en su temperamento. Es cariñoso y leal con su familia, pero suele mostrarse reservado o cauto ante los desconocidos, sin llegar a la agresividad.
Es un perro alegre y juguetón que disfruta explorando, olfateando y trepando. Su lado independiente no significa que sea distante: forma vínculos fuertes con los suyos y busca su compañía. Eso sí, conserva un marcado instinto cazador y una tendencia a hacer las cosas a su manera que conviene canalizar desde cachorro.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: bien socializado tolera bien a los niños y es un buen perro de familia. Como con cualquier raza, conviene enseñar a los pequeños a respetar sus tiempos y su espacio.
Con otras mascotas: puede convivir con otros perros, sobre todo si crece con ellos. Su instinto de caza de aves hace recomendable la precaución con pájaros y animales pequeños.
En piso: su tamaño reducido lo hace apto para pisos, siempre que cubras sus paseos y su necesidad de estimulación. No es un perro que se conforme con estar tumbado todo el día.
Soledad: es un perro apegado que no lleva bien la soledad prolongada. Si pasas muchas horas fuera, esta no es tu raza o necesitarás apoyos (paseador, compañía).
Educación y adiestramiento
Adiestrar a un Lundehund Noruego requiere paciencia y constancia. Es inteligente, pero su independencia y su instinto lo hacen menos “complaciente” que un labrador o un border collie. Funciona mucho mejor con refuerzo positivo, premios y sesiones cortas y variadas que con métodos duros, que solo consiguen que se cierre en banda.
La socialización temprana con personas, perros y entornos distintos es fundamental para un adulto equilibrado. Un aviso realista: el Lundehund tiene fama de ser difícil de educar en la limpieza (control de esfínteres), así que armáte de paciencia y rutina con el cachorro.
Ejercicio y actividad
Es una raza activa que necesita una dosis diaria razonable de ejercicio físico y mental. No es un perro de maratones, pero tampoco de sofá: paseos variados, juego, olfato y algo de reto físico lo mantienen feliz. Su agilidad y flexibilidad extraordinarias piden entornos donde pueda trepar y explorar; disfruta mucho de terrenos irregulares.
El aburrimiento es su enemigo: un Lundehund sin estimulación puede volverse ladrador o desarrollar conductas indeseadas. Los juegos de olfato y la exploración encajan perfectamente con su instinto natural.
Cuidados: pelaje e higiene

El Lundehund Noruego luce un manto doble típico de spitz: pelo exterior denso y áspero con subpelo suave. El pelo es corto en la cabeza y la parte delantera de las patas, y más abundante en el cuello, la parte trasera de los muslos y la cola. No requiere peluquería: basta con un cepillado regular, más intenso en las mudas estacionales, cuando suelta bastante subpelo.
El resto de la higiene es la habitual: revisar y limpiar las orejas (que puede plegar sobre sí mismas), cortar las uñas, cuidar la higiene dental y bañarlo solo cuando haga falta. Presta atención a esos dedos extra y sus almohadillas al revisar las patas.
Alimentación
La alimentación del Lundehund Noruego merece una atención especial por su predisposición a problemas digestivos. Un pienso o dieta de calidad, adecuado a su tamaño pequeño y a su nivel de actividad, es la base. Hay indicios de que una dieta baja en grasa y más rica en proteína tiene efectos muy positivos sobre la salud digestiva de la raza y ayuda a prevenir o manejar el síndrome del Lundehund.
Ante cualquier signo de diarrea persistente, vómitos o pérdida de peso, consulta al veterinario cuanto antes: en esta raza esos síntomas no se deben tomar a la ligera. Lo ideal es diseñar la dieta con apoyo profesional, especialmente si el perro muestra sensibilidad intestinal.
Salud y esperanza de vida
La salud es el gran tema del Lundehund Noruego. El cuello de botella genético que sufrió la raza (reducida a seis perros en 1963) dejó una consanguinidad muy alta, con signos de depresión endogámica: camadas pequeñas, fertilidad reducida y baja calidad seminal.
El problema estrella es el síndrome del Lundehund, una linfangiectasia intestinal (enteropatía con pérdida de proteínas) que provoca diarrea, vómitos, adelgazamiento y ascitis, y que en casos extremos impide al perro absorber nutrientes por mucho que coma. No tiene cura, aunque se puede manejar con dieta y tratamiento. Un estudio de mortalidad encontró que el 30 % de las muertes antes de los 11 años se debían a este síndrome, y otro 10 % a otras enfermedades gastrointestinales.
Para reducir estos problemas, el club noruego de la raza, con ayuda de genéticos, puso en marcha un programa de cruce controlado con otras razas nórdicas (Buhund Noruego, Perro Pastor Islandés y Norrbottenspets) que busca ampliar la diversidad genética y reducir los trastornos recesivos. La esperanza de vida ronda los 12 años, muy condicionada por la salud digestiva de cada ejemplar.
Aspecto físico
El Lundehund Noruego es un spitz pequeño y de silueta rectangular. Los machos miden 35-38 cm y pesan unos 7 kg; las hembras, 32-35 cm y unos 6 kg. Pero lo que lo distingue de cualquier otra raza son sus rasgos anatómicos únicos:
- Seis dedos en cada pata (polidactilia), completos y funcionales, con almohadillas extra.
- Una flexibilidad extrema: puede doblar la cabeza hacia atrás hasta tocar su propia columna y girar las patas delanteras 90º hacia los lados, como brazos humanos.
- Orejas plegables: puede cerrar el pabellón auricular hacia delante o atrás para sellar el oído y proteger el conducto de suciedad y parásitos.
- Articulaciones extra en la nuca y hombros muy móviles que otras razas no tienen.
La cabeza es cónica y de anchura media, con ojos almendrados de iris marrón amarillento y orejas triangulares erguidas y muy móviles. La cola, de implantación alta, se lleva enroscada o caída. El pelaje combina siempre con blanco, en tonos que van del bermejo al leonado, gris o blanco con manchas oscuras; con la edad las puntas del pelo tienden a oscurecerse.
Origen e historia
El nombre lo dice todo: lunde viene del noruego lundefugl (frailecillo) y hund significa perro. El Lundehund Noruego se desarrolló hace siglos en las islas de la costa noruega para cazar frailecillos y recoger sus huevos en nidos situados en cuevas y acantilados inaccesibles. Su cuerpo imposible —dedos extra, flexibilidad, orejas sellables— era la herramienta perfecta para meterse en las grietas y sacar las aves.
Fue un animal de trabajo valioso durante más de 400 años. El primer registro escrito conocido data de 1591, cuando un funcionario describió en la isla de Værøy cómo “no es fácil sacar [los frailecillos] de la profundidad sin tener un perro pequeño acostumbrado a arrastrarse dentro del agujero y sacar las aves”. El interés por la raza decayó cuando llegaron las redes para cazar frailecillos y un impuesto sobre los perros; hacia 1900 solo quedaba en el aislado pueblo de Måstad, en Lofoten.
El siglo XX estuvo a punto de acabar con la raza: un brote de moquillo durante la Segunda Guerra Mundial redujo la población a solo dos perros, y otro brote en 1963 dejó apenas seis supervivientes. De ese puñado de perros, con una cría muy estricta, desciende toda la población actual.
Curiosidades
- Puede doblar la cabeza hacia atrás sobre su columna, un rasgo que comparte con muy pocos cánidos como el dingo o el perro cantor de Nueva Guinea.
- Sus orejas funcionan casi como tapones: las pliega para cerrar el conducto auditivo.
- Toda la población mundial desciende de un puñado de perros que sobrevivieron a los brotes de moquillo.
- En el aeropuerto de Tromsø se ha probado la raza para buscar y retirar huevos de aves y prevenir colisiones de pájaros con los aviones.
- Sus seis dedos no son una mutación defectuosa, sino un rasgo seleccionado y recogido en el estándar oficial.
Si te atrae este spitz nórdico pequeño e independiente, quizá quieras comparar su carácter y necesidades con otras razas afines. Puedes echar un vistazo al Samoyedo, al versátil Husky Siberiano, al despierto Corgi Galés de Pembroke o al leal Akita, todos ellos perros de tipo spitz o nórdico con personalidades marcadas.
Preguntas frecuentes sobre el Lundehund Noruego
¿El Lundehund Noruego es una raza rara?
Sí, es una de las razas de perro más raras del mundo. Estuvo al borde de la extinción en los años 60, cuando la población mundial quedó reducida a solo seis ejemplares tras dos brotes de moquillo. Gracias a un programa de cría muy cuidado, hoy se estiman alrededor de 1.500 perros en todo el mundo (dato de 2022), de los cuales unos 900 viven en Noruega. Fuera de los países nórdicos es difícil de encontrar.
¿Por qué el Lundehund tiene seis dedos en cada pata?
Es un rasgo único de la raza: el Lundehund Noruego es polidáctilo y suele tener seis dedos completamente formados, con articulaciones y músculos propios, en lugar de los cuatro habituales. Esos dedos extra le daban agarre y estabilidad para trepar por acantilados resbaladizos y meterse en las grietas donde anidaban los frailecillos. No es un defecto: forma parte del estándar de la raza.
¿Qué es el síndrome del Lundehund?
Es una enteropatía con pérdida de proteínas (linfangiectasia intestinal) a la que la raza está muy predispuesta. Provoca diarrea intermitente, vómitos, pérdida de peso y dificultad para absorber los nutrientes del alimento. No tiene cura, pero se puede manejar con una dieta baja en grasa y más rica en proteína y con seguimiento veterinario. Es la principal preocupación de salud de la raza.
¿Es buen perro de familia el Lundehund Noruego?
Sí. Bien socializado es un perro alegre, sociable y que tolera bien a los niños. Es cariñoso con los suyos y se adapta a la vida familiar, aunque conserva un carácter independiente y algo cauto con los desconocidos, herencia de su origen nórdico. Necesita compañía y actividad; no es un perro para dejar solo muchas horas.
¿Cuánto ejercicio necesita?
Es una raza activa que necesita una cantidad razonable de ejercicio diario: paseos, juego y estimulación mental. No es un atleta de resistencia como un husky, pero tampoco un perro sedentario. Su agilidad y flexibilidad extremas piden salidas variadas donde pueda trepar, olfatear y explorar.
¿Es fácil de adiestrar?
Es inteligente pero independiente y con instinto de cazador, así que no es la raza más obediente. Responde mejor al refuerzo positivo, a las sesiones cortas y a la paciencia que a la imposición. La socialización temprana es clave. Un punto a tener en cuenta: puede ser difícil de educar en la limpieza doméstica.
¿Cuánto vive un Lundehund Noruego?
Su esperanza de vida se sitúa en torno a los 12 años, aunque varía mucho según la salud digestiva del ejemplar. El síndrome del Lundehund reduce la longevidad en los perros afectados, por lo que la prevención, la dieta adecuada y las revisiones veterinarias son determinantes.
¿Puede vivir en un piso?
Sí. Por su tamaño pequeño (unos 6-7 kg) se adapta a un piso siempre que cubras su necesidad diaria de ejercicio y compañía. Es un perro que puede ladrar y que necesita estimulación; con paseos suficientes y atención convive bien en espacios reducidos.