El Norfolk Terrier es uno de los terriers de trabajo más pequeños que existen: un perrito británico compacto, valiente y sorprendentemente cariñoso, con orejas caídas y un pelo duro de color rojizo que le da un aire eternamente despeinado. Nacido en los graneros de East Anglia para cazar alimañas, hoy es ante todo un compañero familiar despierto y manejable. Si buscas un perro pequeño con alma de terrier pero con buen carácter, el Norfolk Terrier merece tu atención.
¿Es el Norfolk Terrier para ti?
El Norfolk Terrier encaja con quien quiere un perro pequeño, robusto y de bajo mantenimiento de tamaño, pero con energía terrier y ganas de participar en todo. No es un perro de adorno: disfruta de los paseos, los juegos y la compañía constante de su gente. Antes de decidirte, pesa sus luces y sus sombras.
A favor
- Tamaño pequeño y manejable, ideal para piso o casa con jardín.
- De los terriers con el carácter más suave y sociable.
- Muy apegado a las personas y bueno con los niños.
- Suele llevarse bien con otros perros (es un perro de jauría).
- Muda escasa y se considera en gran medida hipoalergénico.
- Sano y longevo, con buena esperanza de vida.
A tener en cuenta
- Fuerte instinto de presa: cuidado con roedores, conejos o gatos ajenos.
- El pelo duro necesita stripping (arranque manual), no se rapa.
- Tiene su punto de independencia terca típico del terrier.
- Si se aburre o pasa demasiado tiempo solo, puede cavar o ladrar.
- No es un perro para vivir fuera: necesita estar dentro, con su familia.
- La demanda supera a la oferta: encontrar cachorro de criador serio cuesta.
Carácter y temperamento

El Norfolk Terrier tiene un carácter que desmonta el tópico del terrier nervioso y discutidor. Es valiente y decidido —no en vano se crió para meterse en madrigueras y enfrentarse a alimañas—, pero junto al Norwich Terrier y al Border Terrier se le considera uno de los terriers de temperamento más dulce y equilibrado. Esa combinación de coraje y afabilidad es justo lo que lo hace tan querido.
Es un perro alegre, curioso y muy pegado a las personas. Adapta su nivel de actividad al ritmo de la casa: tan pronto te acompaña en una caminata como se acurruca contigo en el sofá. Eso sí, conserva su independencia: piensa por sí mismo y a veces decide que su plan es mejor que el tuyo. No es testarudez maliciosa, sino la astucia de un cazador acostumbrado a resolver solo.
No es un perro especialmente ladrador ni del tipo que protesta por todo, pero sí tiene instinto de guardián y avisará cuando algo lo merezca. Bajo su aspecto de peluche despeinado late un cazador nato con un marcado instinto de presa hacia los animales pequeños, algo que conviene no olvidar.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
- Con niños: excelente. Es sociable, paciente y juguetón, y disfruta de la vida familiar. Como con cualquier perro pequeño, conviene enseñar a los más pequeños a manejarlo con respeto.
- Con otros perros: muy bueno. El Norfolk se crió para trabajar en jauría, así que la convivencia con otros perros suele darse con naturalidad.
- Con otras mascotas: con matices. Si crece con un gato lo aceptará como parte de la familia, pero su instinto de presa hacia roedores, conejos o pájaros es fuerte; no es buena combinación con hámsters o cobayas.
- En piso: perfectamente adaptable. Su tamaño reducido y su muda escasa lo hacen cómodo en interiores, siempre que reciba sus paseos y estímulos diarios.
- Ante la soledad: es su punto débil. Necesita compañía y contacto humano; si pasa demasiadas horas solo puede aburrirse y desarrollar conductas como cavar o ladrar. No es un perro para dejar en el jardín ni para hogares vacíos todo el día.
Educación y adiestramiento
El Norfolk Terrier es inteligente y aprende rápido, pero su lado independiente exige un enfoque hábil. Responde mucho mejor al refuerzo positivo —premios, juego, voz alegre— que a la imposición. Las sesiones cortas, variadas y divertidas funcionan mejor que las rutinas largas y repetitivas, que lo aburren enseguida.
La socialización temprana es clave: cuanto antes conozca personas, perros, ruidos y entornos distintos, más equilibrado será de adulto. Conviene trabajar también la llamada y el autocontrol, porque su instinto de presa puede llevarlo a salir disparado tras un gato o una ardilla ignorando tus órdenes. Por eso, en espacios abiertos no vallados, la prudencia con la correa es muy recomendable.
Es un perro sensible que no encaja con métodos duros: el trato firme pero amable, la constancia y la paciencia dan los mejores resultados. Bien guiado, el Norfolk es un alumno entusiasta capaz de brillar en obediencia, agility o juegos de olfato.
Ejercicio y actividad

Pese a su tamaño, el Norfolk Terrier es un perro activo y atlético que necesita gastar energía a diario. No le basta con un par de salidas higiénicas: agradece paseos de cierta duración, ratos de juego y, sobre todo, estímulo mental. Un Norfolk que se aburre es un Norfolk que busca diversión por su cuenta, normalmente cavando o entreteniéndose con travesuras.
Con un par de paseos diarios decentes más algún juego de buscar, lanzar o rastrear olores tiene de sobra para mantenerse feliz y en forma. Le encantan las actividades que despiertan su instinto cazador, como los juegos de olfato o el earthdog, y su agilidad lo hace destacar en el agility a pequeña escala.
Su nivel de energía es flexible: se acopla bastante al estilo de vida de su familia. Eso lo convierte en un buen compañero tanto para gente activa como para hogares más tranquilos, siempre que no se descuide su dosis diaria de ejercicio y atención.
Cuidados: pelaje e higiene
El manto del Norfolk Terrier es doble: una capa externa dura, áspera y de aspecto alambrado, y una capa interna suave y abrigada. Esta textura es la que lo protege de la intemperie y de la maleza, y mantenerla requiere un cuidado concreto.
El cepillado es sencillo: con pasar un peine metálico una vez por semana basta para retirar el pelo muerto y evitar enredos; lo ideal sería a diario, pero no es imprescindible en un perro de compañía. La clave está en el stripping o arranque manual del pelo, que se hace al menos dos veces al año (típicamente en otoño y primavera). Es importante no rapar ni cortar el manto con tijera o máquina, porque eso arruina su color y su textura áspera característica, dejándolo blando y apagado.
Por lo demás es un perro muy limpio. Se baña solo cuando está sucio, con un champú adecuado para perros. Suelta muy poco pelo durante el año y se le considera en gran medida hipoalergénico, lo que lo hace atractivo para muchos hogares. Completa la rutina con lo habitual: revisar oídos y ojos, cortar las uñas y cuidar la higiene dental.
Alimentación
Al ser un perro pequeño pero activo, el Norfolk Terrier necesita una alimentación completa y equilibrada, ajustada a su tamaño, edad y nivel de actividad. Un pienso de calidad para razas pequeñas o una dieta bien formulada cubren perfectamente sus necesidades; lo importante es la calidad y la cantidad adecuada, no la marca concreta.
Conviene vigilar las raciones y repartir la comida en dos tomas diarias. Como buen terrier glotón, el Norfolk puede ganar peso con facilidad si se le sobrealimenta o se abusa de los premios, y el sobrepeso castiga sus articulaciones y su corazón. Mantenerlo en su peso ideal es una de las mejores cosas que puedes hacer por su salud a largo plazo. Ten siempre agua fresca a su disposición y adapta la dieta a cada etapa de su vida, desde el cachorro hasta el perro sénior.
Salud y esperanza de vida

El Norfolk Terrier es una raza robusta y notablemente longeva. Un estudio británico de 2024 estimó su esperanza de vida en torno a los 13,5 años, por encima de la media de los perros de raza, lo que confirma su fama de perro sano y resistente.
Aun así, como toda raza tiene predisposiciones que conviene conocer. Entre las más documentadas están la enfermedad de la válvula mitral (un problema cardíaco), la luxación de rótula y las maloclusiones o defectos de mordida (dientes que no encajan según el estándar). También se han descrito caderas poco profundas y displasia de cadera en varias líneas de sangre, por lo que los criadores responsables radiografían y evalúan las caderas de sus reproductores.
La mejor garantía de un cachorro sano es acudir a un criador serio que realice las pruebas de salud pertinentes, que críe solo con ejemplares sanos y de buen temperamento, y que críe en un entorno adecuado, ya que las primeras semanas marcan el carácter del perro de por vida. Sumado a una buena alimentación, ejercicio regular, control del peso y revisiones veterinarias periódicas, el Norfolk tiene todas las papeletas para acompañarte muchos años.
Aspecto físico
El Norfolk Terrier es, junto a su pariente el Norwich, el más pequeño de los terriers de trabajo. Es un perro compacto, bajo y bien proporcionado, de buena osamenta y aspecto resistente: ni demasiado pesado (perdería agilidad) ni demasiado fino (parecería un perro de juguete). Esa solidez equilibrada es la que le permite moverse como un ágil ratonero.
La altura ideal ronda los 23 a 25 cm a la cruz, con un peso aproximado de 5 a 5,4 kg. Su rasgo más distintivo frente al Norwich son las orejas caídas (dobladas hacia delante), mientras que el Norwich las lleva erguidas; de hecho, fue esa diferencia la que separó ambas razas. Tiene un cuerpo ligeramente alargado, buena angulación y un movimiento de buen alcance.
El manto es duro, áspero y de aspecto alambrado, con pelo más abundante en cuello y hombros. Según el estándar, se admiten todas las tonalidades de rojo, trigueño (wheaten), negro y fuego (black and tan) y grisáceo (grizzle). La expresión es viva y avispada, con ojos oscuros y una mirada despierta que delata su carácter alerta y bonachón.
Origen e historia
El Norfolk Terrier es un perro británico nacido en East Anglia, en el este de Inglaterra, y debe su nombre al condado de Norfolk. Sus orígenes se remontan a la década de 1880, cuando deportistas y aficionados ingleses buscaron un terrier de trabajo pequeño y eficaz para librar los graneros de ratas y otras alimañas. Para ello cruzaron terriers locales de patas cortas con pequeños terriers de tipo irlandés y con los pequeños terriers rojos que usaban los ratoneros romaníes de la zona.
Aquellos perros tuvieron nombres curiosos antes de asentar el actual. Primero se los llamó Cantab Terrier, cuando se pusieron de moda entre los estudiantes de la Universidad de Cambridge, que los tenían en sus habitaciones. Luego pasaron a llamarse Trumpington Terrier, por la calle Trumpington donde se siguió desarrollando la raza en unas caballerizas. Y poco antes de la Primera Guerra Mundial, el jinete irlandés Frank Jones vendió muchos de estos terriers de patas cortas en Estados Unidos, donde se los conoció como Jones Terriers.
En 1932, el Kennel Club británico reconoció al Norwich Terrier y redactó su primer estándar; la variedad de orejas erguidas y la de orejas caídas convivían entonces bajo el mismo nombre. La separación llegó en 1964, cuando el Kennel Club reclasificó la variedad de orejas caídas como una raza independiente, el Norfolk Terrier, dejando el nombre de Norwich para la de orejas erguidas. El American Kennel Club y el Canadian Kennel Club reconocieron la división en 1979, el mismo año en que lo hizo el United Kennel Club. Hoy la raza está encuadrada en el Grupo 3 (Terriers), Sección 2 de terriers de talla pequeña, de la FCI.
Curiosidades
- Hermanos separados: Norfolk y Norwich Terrier eran la misma raza hasta 1964; lo único que los distingue es la forma de las orejas (caídas en el Norfolk, erguidas en el Norwich).
- Los más pequeños del oficio: ambos comparten el título de terriers de trabajo más pequeños que existen.
- De Cambridge a América: pasaron por llamarse Cantab, Trumpington y Jones Terrier antes de fijar su nombre definitivo.
- Carácter de oro: está considerado, junto al Norwich y al Border Terrier, uno de los terriers de temperamento más suave.
- Perro de jauría: a diferencia de muchos terriers, fue criado para trabajar en grupo, lo que explica su buena sociabilidad con otros perros.
- Manto que no se corta: rapar a un Norfolk arruina el color y la textura de su pelo; lo correcto es el arranque manual.
Si te atrae el Norfolk Terrier, seguramente disfrutarás conociendo a otras razas afines. Su pariente más directo es el Norwich Terrier, prácticamente idéntico salvo por las orejas. También comparte ese carácter terrier amable el Border Terrier, otro de los pequeños trabajadores de temperamento dulce. Y si te gustan los terriers compactos de origen británico, échales un vistazo al rústico Cairn Terrier y al popular Yorkshire Terrier.
Preguntas frecuentes sobre el Norfolk Terrier
¿El Norfolk Terrier es un buen perro para familias con niños?
Sí. Es sociable, cariñoso y juguetón, y se le considera uno de los terriers de temperamento más suave. Disfruta de la vida familiar y se lleva bien con los niños, siempre que se les enseñe a tratarlo con respeto.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Norfolk Terrier?
Es uno de los terriers más pequeños: mide alrededor de 23 a 25 cm a la cruz y pesa aproximadamente entre 5 y 5,4 kg. Es compacto y robusto, sin llegar a ser un perro de juguete.
¿Cuántos años vive un Norfolk Terrier?
Es una raza longeva. Un estudio británico de 2024 situó su esperanza de vida en torno a los 13,5 años, por encima de la media de los perros de raza. Con buenos cuidados es fácil que supere esa cifra.
¿El Norfolk Terrier suelta mucho pelo? ¿Es hipoalergénico?
Suelta muy poco pelo a lo largo del año y se le considera en gran medida hipoalergénico. A cambio, su pelo duro necesita arranque manual (stripping) un par de veces al año y no debe raparse.
¿Se lleva bien con otros perros y mascotas?
Con otros perros suele llevarse muy bien, ya que fue criado para trabajar en jauría. Con gatos puede convivir si crece con ellos, pero su fuerte instinto de presa lo hace poco recomendable junto a roedores u otros animales pequeños.
¿Necesita mucho ejercicio?
Es activo y necesita gastar energía a diario: un par de paseos, ratos de juego y estímulo mental. Aun así, adapta bastante su nivel de actividad al ritmo de la casa, por lo que encaja tanto en hogares dinámicos como tranquilos.
¿Cuál es la diferencia entre el Norfolk Terrier y el Norwich Terrier?
Son razas casi idénticas que compartieron nombre hasta 1964. La diferencia clave está en las orejas: el Norfolk las lleva caídas (dobladas hacia delante) y el Norwich las lleva erguidas. Por lo demás, comparten tamaño, carácter y origen.
¿El Norfolk Terrier ladra mucho?
No es un perro especialmente ladrador. Avisa cuando algo lo merece, por su instinto de guardián, pero no suele ser ruidoso salvo que se aburra o pase demasiado tiempo solo.