El Löwchen, cuyo nombre significa “pequeño león” en alemán, es uno de los perros de compañía más singulares y raros del mundo: un can pequeño, alegre y muy sociable que durante siglos acompañó a la aristocracia europea. Su seña de identidad es el recorte tradicional “de león”, que deja melena en el tren delantero y rapa la parte trasera. Si buscas un compañero de tamaño manejable, equilibrado y profundamente apegado a su familia, el Löwchen merece que lo conozcas a fondo.
¿Es el Löwchen para ti?
El Löwchen es un perro de compañía de manual: vive para estar cerca de su gente y se adapta bien a la vida en interior, pero esa misma dependencia emocional lo hace poco indicado para quien pasa muchas horas fuera de casa. Antes de decidirte, sopesa sus luces y sus sombras.
A favor
- Tamaño pequeño y manejable, ideal para piso.
- Carácter amistoso, alegre y muy sociable con la familia.
- Muy inteligente y receptivo al adiestramiento.
- Pelaje que apenas suelta pelo, considerado de baja carga alergénica.
- Buen compañero para familias con niños.
- Esperanza de vida larga para un perro: a menudo supera los 13-14 años.
A tener en cuenta
- No lleva bien la soledad prolongada: necesita compañía.
- Puede ser ladrador cuando se excita o reclama atención.
- El pelaje largo exige cepillado frecuente y peluquería periódica.
- Es una raza rara: encontrar criadores responsables puede costar.
- Su precio suele ser alto por la escasez de ejemplares.
Carácter y temperamento

Por encima de su llamativo aspecto, lo que define al Löwchen es su temperamento. Hablamos de un perro amistoso, equilibrado y notablemente alegre, que combina la viveza de un terrier con la docilidad de un buen perro faldero. Es activo y juguetón, pero sin caer en el nerviosismo: disfruta tanto de una sesión de juego en el salón como de tumbarse en el regazo de su dueño al final del día.
Su inteligencia es uno de sus rasgos más citados. Aprende rápido, lee muy bien las emociones de su familia y se muestra atento a lo que ocurre a su alrededor. Esa sensibilidad lo convierte en un compañero estupendo, pero también en un perro que necesita estímulo mental y presencia humana para estar pleno. El Löwchen se crió durante generaciones para vivir pegado a las personas, y ese vínculo sigue siendo el centro de su carácter: quiere participar en la vida del hogar, no observarla desde lejos.
Con los extraños suele ser confiado y abierto, aunque algunos ejemplares avisan con ladridos de cualquier novedad, lo que lo convierte en un discreto perro de alarma. No es agresivo ni temeroso por naturaleza, sino curioso y dispuesto a interactuar.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
- Con niños: es uno de sus puntos fuertes. Su temperamento amable y juguetón encaja muy bien con familias con peques, siempre con la supervisión y el respeto que merece cualquier perro pequeño.
- Con otras mascotas: al ser sociable y poco conflictivo, suele convivir sin problemas con otros perros e incluso con gatos, sobre todo si se socializa desde cachorro.
- En piso: su tamaño reducido y su carácter tranquilo dentro de casa lo hacen perfecto para apartamentos, siempre que cubra sus paseos y su dosis diaria de atención.
- Ante la soledad: aquí está su talón de Aquiles. El Löwchen no es feliz si se le deja solo durante largas jornadas; puede volverse demandante o vocalizar en exceso. Es un perro para hogares con presencia frecuente.
Educación y adiestramiento
Adiestrar a un Löwchen es, por lo general, una tarea agradecida. Su inteligencia y su deseo de agradar hacen que asimile rápidamente las rutinas básicas, los modales en casa y los pequeños trucos. Responde de maravilla al refuerzo positivo: premios, voz amable y juego le motivan mucho más que cualquier corrección dura, que además resulta contraproducente con un perro tan sensible.
Conviene trabajar dos frentes desde cachorro. El primero es la socialización: exponerlo de forma gradual y positiva a personas, otros animales, ruidos y entornos para que crezca seguro. El segundo es la gestión de la soledad: acostumbrarlo poco a poco a quedarse solo ratos cortos previene la ansiedad por separación y el ladrido excesivo, sus dos posibles flaquezas. Las sesiones breves, frecuentes y divertidas dan mejor resultado que las largas y monótonas.
Ejercicio y actividad
El Löwchen es activo pero no incansable: sus necesidades de ejercicio son moderadas y fáciles de cubrir. Un par de paseos diarios, algún rato de juego y un poco de estimulación mental bastan para mantenerlo equilibrado y en forma. Disfruta de los juegos de buscar, de los retos de olfato y de actividades como el agility a pequeña escala, donde su agilidad e inteligencia lucen.
Por su tamaño, no requiere grandes distancias ni esfuerzos extenuantes, lo que lo hace adecuado para personas mayores o para quien no busca un perro deportivo. Eso sí, aburrido y sin actividad puede desarrollar conductas molestas, así que la clave no es la cantidad de ejercicio, sino la constancia y la variedad.
Cuidados: pelaje e higiene

El manto del Löwchen es largo, ondulado y de doble textura, con una mezcla equilibrada de pelos más sedosos y gruesos y otros más suaves. A diferencia del manto algodonoso del Bichón Frisé, el suyo cae de forma más recta y resulta sedoso al tacto. Una gran ventaja: apenas suelta pelo y se considera de baja carga alergénica, aunque conviene recordar que ningún perro es totalmente hipoalergénico, ya que la saliva y la caspa también pueden desencadenar reacciones en personas sensibles.
Que suelte poco pelo no significa que sea de bajo mantenimiento. Su melena necesita cepillado frecuente, idealmente varias veces por semana, para evitar nudos y enredos, sobre todo en las zonas de fricción. La mayoría de propietarios recurren además a la peluquería canina cada pocas semanas, ya sea para mantener el largo o para el característico recorte de león. Completa la rutina con la higiene básica: revisión y limpieza de orejas, corte de uñas y cuidado dental periódico.
Alimentación
Como perro pequeño, el Löwchen necesita una alimentación de calidad ajustada a su tamaño, edad y nivel de actividad. Lo más sencillo es ofrecerle un pienso completo y equilibrado, formulado para razas pequeñas, repartido en dos tomas diarias para los adultos y en raciones más frecuentes durante el cachorro.
Por su complexión menuda, es importante controlar la cantidad y el peso: el sobrepeso recarga las articulaciones y resta calidad de vida. Mide las raciones, modera los premios y ten siempre agua fresca disponible. Ante cualquier duda sobre la dieta concreta, las cantidades o un posible cambio de alimento, lo mejor es consultar con el veterinario, que adaptará la pauta a cada ejemplar.
Salud y esperanza de vida
El Löwchen tiene fama de perro sano y longevo. Un estudio británico de 2024 situó su esperanza de vida en torno a los 13,9 años, por encima de la media tanto de los perros de raza pura como de los mestizos, y no es raro que muchos ejemplares alcancen e incluso superen los catorce años con buena calidad de vida.
Al tratarse de una raza poco numerosa, su acervo genético es limitado, por lo que la salud depende en buena medida de un trabajo de cría serio. Acudir a criadores responsables que hagan las pruebas de salud recomendadas en sus reproductores es la mejor garantía. Como ocurre con muchos perros de tamaño pequeño, conviene mantener al día las revisiones veterinarias y prestar atención a la higiene dental. Con buenos cuidados, alimentación adecuada y ejercicio moderado, el Löwchen suele disfrutar de una vida larga y activa.
Aspecto físico

El Löwchen es un perro pequeño, compacto y de proporciones casi cuadradas, con una silueta equilibrada y angulaciones moderadas. Los machos miden alrededor de 30 a 36 cm a la cruz y las hembras unos 28 a 33 cm, con un peso que ronda los 4,5 a 8 kg según el sexo y el ejemplar. La cabeza es uno de sus rasgos más importantes: cráneo ancho, hocico relativamente amplio, ojos redondos y vivaces y orejas colgantes, todo ello con una expresión amable y, a la vez, con ese aire regio que recuerda a un pequeño león.
Su manto largo y ondulado puede presentarse en muchos colores. Son habituales el sable, el plateado, el crema, el blanco, el chocolate y el rojo o dorado, además de los patrones particolor e Irish pied; el atigrado es menos frecuente. Curiosamente, el color puede cambiar a lo largo de la vida: muchos cachorros nacen oscuros y aclaran hacia tonos crema o plata. Los estándares no dan preferencia a ningún color. La cola, de inserción a la altura de la línea superior, se lleva sobre el dorso con la forma de un asa de taza cuando el perro se mueve.
Origen e historia
La historia del Löwchen es tan antigua como esquiva. Pequeños perros recortados “a lo león” aparecen en obras de arte europeas desde el siglo XVI, aunque no siempre está claro si eran ejemplares de esta raza o simplemente perros de tipo bichón peinados de esa forma. Lo que sí parece firme es su papel: durante siglos fue un perro de compañía de la gente acomodada y de la élite, retratado en cuadros y tapices junto a sus dueños.
Sus orígenes se sitúan en Europa, con Francia a menudo señalada como cuna, y su historia moderna puede rastrearse hasta los aficionados de finales del siglo XIX en lo que hoy son Bélgica, Alemania y los Países Bajos. Está emparentado con el Bichón Frisé y comparte raíces con la familia de los bichones. En 1944, Madame Bennert puso en marcha un programa de cría decisivo, más tarde con la ayuda del veterinario Dr. Rickert, que ayudó a salvar la raza.
El Löwchen llegó a Gran Bretaña en 1968 y obtuvo el reconocimiento del Kennel Club británico en 1971. Ese mismo año cruzó a Estados Unidos, donde se fundó el Löwchen Club of America y se fijó oficialmente el nombre alemán de la raza. El American Kennel Club lo admitió en su clase Miscellaneous en 1996 y lo reconoció plenamente dentro del grupo Non-Sporting en 1999. A escala internacional está clasificado por la FCI en el Grupo 9 (perros de compañía), sección de los bichones, con el estándar número 233.
Curiosidades
- El perro más raro del mundo: en 1973 solo había 65 ejemplares registrados, y el Löwchen llegó a ostentar el título de raza canina más rara del planeta, igual que en su momento el Perro de Agua Portugués o el Bichón Habanero.
- Sigue siendo escaso: aún hoy se registran pocos cientos de cachorros al año en todo el mundo, y la raza figura en listas de razas en riesgo.
- Su nombre lo dice todo: “Löwchen” significa “pequeño león” en alemán, y en francés se le llama petit chien lion, “pequeño perro león”.
- El recorte de león no es solo estética: se especula que las zonas rapadas daban calor a sus dueños mientras la melena larga atrapaba parásitos, además de su evidente valor decorativo en la corte.
- Camadas pequeñas: lo habitual es que nazcan entre dos y cinco cachorros por camada.
Si te atrae el Löwchen por su tamaño manejable y su carácter de compañía, quizá quieras comparar con otras razas de la misma familia de los bichones. Te recomendamos asomarte al Bichón Frisé, su pariente más cercano, al alegre Bichón Habanero, al elegante Bichón Maltés y al esponjoso Cotón de Tulear. Todos comparten esa vocación de perro faldero sociable y apegado a las personas.
Preguntas frecuentes sobre el Löwchen
¿El Löwchen es hipoalergénico?
Se le considera de baja carga alergénica porque apenas suelta pelo, lo que lo hace más tolerable para muchas personas sensibles. Aun así, ningún perro es 100% hipoalergénico: la saliva y la caspa también pueden provocar reacciones, así que conviene convivir con uno antes de decidir si te conviene.
¿Cuánto vive un Löwchen?
Es una raza longeva. Un estudio británico de 2024 estimó su esperanza de vida en torno a los 13,9 años, y muchos ejemplares superan los catorce con buena calidad de vida si reciben los cuidados adecuados.
¿Es difícil de educar?
Al contrario: es muy inteligente y deseoso de agradar, por lo que aprende rápido con refuerzo positivo. Lo importante es socializarlo bien desde cachorro y enseñarle a quedarse solo ratos cortos para prevenir la ansiedad y el ladrido excesivo.
¿Ladra mucho?
Puede ser vocal cuando se excita o reclama atención, y algunos avisan de cualquier novedad como discretos perros de alarma. Con educación y rutinas adecuadas, el ladrido se mantiene bajo control.
¿Se adapta a vivir en un piso?
Muy bien. Su tamaño pequeño y su carácter tranquilo dentro de casa lo hacen ideal para apartamentos, siempre que cubra sus paseos diarios y, sobre todo, su necesidad de compañía.
¿Cuánto cuesta cuidar su pelaje?
Aunque suelta poco pelo, su melena necesita cepillado varias veces por semana para evitar nudos y, habitualmente, visitas a la peluquería canina cada pocas semanas, ya sea para mantener el largo o para el recorte de león.
¿Es bueno con los niños y otras mascotas?
Sí. Su temperamento amistoso y juguetón encaja bien con familias con niños, y suele convivir sin problemas con otros perros y gatos, especialmente si se socializa desde pequeño.
¿Por qué es una raza tan rara?
Estuvo al borde de la extinción y en 1973 solo quedaban 65 ejemplares registrados. Gracias a programas de cría como el de Madame Bennert se recuperó, pero aún hoy se registran pocos cientos de cachorros al año en todo el mundo, lo que la mantiene como una de las razas menos comunes.