El Grifón de Bruselas es un perro de compañía diminuto, de cara chata y expresión casi humana, que concentra en menos de cinco kilos una personalidad enorme: orgulloso, despierto, tremendamente apegado a su gente y con un punto de payaso irresistible. Nacido en las cuadras belgas como cazador de ratas y reconvertido en mascota de salón, hoy es una rareza encantadora que engancha a quien lo conoce. En esta guía encontrarás todo lo que necesitas para decidir si el Grifón de Bruselas es el perro para ti y para cuidarlo bien.
¿Es el Grifón de Bruselas para ti?
Antes de dejarte llevar por esa carita, conviene mirar la raza con frialdad. El Grifón de Bruselas es un compañero de vida a tiempo completo, no un perro independiente al que se le pueda dejar «a su aire». Estas son sus luces y sus sombras.
A favor
- Tamaño mínimo: ideal para pisos y ciudad.
- Muy apegado y cariñoso con su familia.
- Inteligente, gracioso y con gran memoria.
- Necesidades de ejercicio moderadas.
- Buena longevidad para un perro de raza.
- Se lleva bien con otros animales de la casa.
A tener en cuenta
- Muy sensible: no tolera soledad ni broncas.
- Propenso a problemas oculares y neurológicos.
- Raza poco común: precio alto y pocas camadas.
- Puede ser cabezota en el adiestramiento.
- El hocico chato pide vigilancia con el calor.
- No es un perro «de exterior» ni de trabajo duro.
Carácter y temperamento

La Federación Cinológica Internacional describe al Grifón de Bruselas como un perro equilibrado, orgulloso y atento, ni tímido ni agresivo, y muy pegado a su dueño. Esa definición oficial resume bien lo que uno se encuentra: un perro pequeño convencido de que es grande, con una expresión seria y unos ojos que parecen entenderlo todo.
Es un animal curioso, limpio por naturaleza y dotado de una memoria notable, lo que significa que aprende rápido tanto lo bueno como lo malo. Suele elegir a una persona de la casa como su favorita y volcarse en ella, aunque reparte cariño con toda la familia. Esa intensidad emocional es su gran virtud y, a la vez, su punto frágil: el Grifón de Bruselas tiene un umbral bajo para la soledad y una sensibilidad grande que le hace responder muy mal a las correcciones duras o a los métodos de adiestramiento bruscos.
No es especialmente paciente, pero le encanta jugar y participar en todo lo que hace su gente. Bajo su aire digno se esconde un payaso que disfruta llamando la atención. Es también un perro alerta que avisa de cualquier novedad, cualidad heredada de su pasado como guardián de cuadras.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: el Grifón de Bruselas es bueno con los niños siempre que no lo molesten ni lo traten con brusquedad. Es cariñoso y juguetón, pero su tamaño diminuto y su escasa paciencia aconsejan supervisar el contacto con los más pequeños, que podrían cogerlo mal o hacerle daño sin querer.
Con otras mascotas: tiende a llevarse bien con otros animales de la casa, incluidos gatos, hurones y otros perros. El detalle curioso es que no tiene ninguna conciencia de su tamaño real y puede intentar dominar a perros mucho más grandes que él, algo que hay que vigilar para evitar sustos.
En piso: es una de las razas más recomendables para vivir en apartamento. Su nivel de energía moderado y su vínculo con la familia hacen que se adapte a la perfección a la vida en interior, siempre que salga a diario.
Ante la soledad: aquí está su gran limitación. El Grifón de Bruselas no está hecho para pasar largas horas solo. Su apego y su sensibilidad hacen que la soledad prolongada le genere ansiedad, ladridos o conductas destructivas. Es un perro para hogares con presencia frecuente de personas.
Educación y adiestramiento

El Grifón de Bruselas es listo y aprende deprisa, pero tiene un carácter fuerte y una sensibilidad a flor de piel que marcan las reglas del juego. Los métodos duros, los gritos o las correcciones bruscas son contraproducentes: se cierran en banda y pierden la confianza. En cambio, responden estupendamente al refuerzo positivo, a las sesiones cortas y a un tono cariñoso.
La socialización temprana es clave para que crezca seguro y no desarrolle miedos ni ladridos excesivos. Conviene exponerlo desde cachorro a personas, ruidos, otros perros y situaciones variadas. El adiestramiento en obediencia básica funciona mejor si se plantea como un juego compartido, aprovechando su enorme memoria y sus ganas de agradar a su persona favorita.
Su terquedad ocasional no debe confundirse con torpeza: entiende perfectamente lo que se le pide, simplemente decide si le apetece. La paciencia, la constancia y el buen humor son las mejores herramientas con esta raza.
Ejercicio y actividad
El Grifón de Bruselas no es un atleta ni necesita grandes dosis de ejercicio. Con uno o dos paseos diarios y algún rato de juego tiene cubiertas sus necesidades físicas. Es, ante todo, un perro de compañía que disfruta más del sofá y de la interacción con su gente que de largas jornadas de campo.
Dicho esto, es un perro despierto que agradece el estímulo mental. Los juegos de olfato, los juguetes interactivos y las pequeñas sesiones de aprendizaje lo mantienen equilibrado. Algunos ejemplares incluso destacan en deportes caninos como el agility, donde su agilidad y sus ganas de jugar sorprenden dado su tamaño. Ojo con el calor: su hocico chato lo hace sensible a las temperaturas altas, así que conviene evitar el ejercicio en las horas más calurosas del día.
Cuidados: pelaje e higiene

Los cuidados dependen de la variedad de pelaje. El Grifón de Bruselas de pelo duro (áspero y desgreñado) apenas muda y necesita un cepillado semanal, además de un stripping o arreglo periódico para mantener la textura correcta del manto. El Petit Brabançon, de pelo corto y liso, requiere aún menos: un repaso ocasional basta.
La zona que más atención pide es la cara. Los ojos grandes y saltones acumulan legañas y son vulnerables, por lo que conviene limpiarlos con suavidad y revisarlos a menudo. La barba y los pliegues del hocico también deben mantenerse limpios y secos para evitar irritaciones. Como en todo perro, no hay que olvidar el corte de uñas, la higiene dental y la limpieza de oídos de forma regular.
Alimentación
Al ser un perro tan pequeño, el Grifón de Bruselas necesita raciones ajustadas y un alimento de calidad, formulado para razas mini, que aporte energía sin excederse en cantidad. Repartir la comida en dos tomas diarias ayuda a mantener estable su metabolismo y evita el picoteo ansioso.
El control del peso es importante: unos gramos de más suponen mucho en un cuerpo tan menudo y sobrecargan articulaciones y corazón. Conviene medir las raciones, moderar los premios y adaptarlos a su nivel de actividad y a su edad. Ante cualquier duda sobre cantidades o dietas específicas, el veterinario es la mejor referencia.
Salud y esperanza de vida
El Grifón de Bruselas goza de una longevidad notable: un estudio británico de 2024 situó su esperanza de vida media en 13,3 años, por encima de la media de los perros de raza pura (12,7 años). Aun así, la raza arrastra algunos problemas de salud que conviene conocer.
Los más graves son de tipo neurológico. La siringomielia es una afección del cerebro y la médula espinal, con cavidades llenas de líquido en la médula, que puede provocar desde molestias leves hasta dolor intenso y parálisis parcial. Suele asociarse a la malformación tipo Chiari, ligada a la forma del cráneo; según un estudio, el 61,7 % de los grifones con siringomielia presentaban también esta malformación. Un buen criador debe realizar pruebas para descartar estos defectos congénitos.
El otro gran capítulo es el de los ojos. Sus grandes ojos y su hocico corto los dejan muy expuestos: son frecuentes las heridas y úlceras en la córnea (que, sin tratar, pueden causar ceguera), las cataratas propias de la edad, la luxación del cristalino y el glaucoma. Revisiones oculares periódicas son muy recomendables. En las hembras, los partos suelen desarrollarse sin problemas, aunque a veces las complicaciones obligan a practicar una cesárea, sobre todo en camadas grandes.
Aspecto físico
El Grifón de Bruselas es un perro de talla pequeña y estructura compacta y robusta. Mide de media entre 23 y 28 cm a la cruz y pesa entre 3,6 y 4,5 kg, con un peso ideal en torno a los 4 kilos para ambos sexos. Su rasgo más característico es la cabeza: redondeada y grande en proporción al cuerpo, con hocico muy corto, mentón prominente (ligero prognatismo) y unos ojos grandes y oscuros que le dan esa expresión casi humana. La nariz es ancha, negra y situada casi a la altura de los ojos.
Bajo el nombre de Grifón de Bruselas conviven en realidad tres variedades muy próximas, idénticas en todo salvo en el manto y el color: el Grifón de Bruselas propiamente dicho, de pelo duro y color rojo; el Grifón belga, también de pelo duro pero negro o negro y fuego; y el Petit Brabançon, de pelo corto y liso. En muchos estándares se consideran variedades de una misma raza. Los colores habituales van del rojo intenso al negro y fuego, pasando por combinaciones de negro y rojizo.
Origen e historia
El Grifón de Bruselas toma su nombre de su ciudad de origen, Bruselas. Las tres variedades descienden de un perro llamado Smousje, un pequeño can de pelo áspero y aire terrier que se mantenía en las cuadras para eliminar roedores, emparentado con el Smoushond holandés. Se cree que el perrito de pelo tosco que aparece en primer plano en el célebre cuadro de Jan van Eyck El matrimonio Arnolfini es una forma primitiva de esta raza.
En la Bélgica del siglo XIX, los cocheros apreciaban a sus pequeños grifones de cuadra y empezaron a cruzarlos con perros de compañía importados. El cruce con el Pug (Carlino) y el King Charles Spaniel definió el tipo actual: aportó la cara chata, el pelo corto negro que dio origen al Petit Brabançon (al principio considerado un defecto) y los ricos colores rojo y negro y fuego de los grifones modernos.
El primer ejemplar se registró en 1883 en el libro de orígenes del club canino belga (LOSH). La raza ganó fama gracias a la reina María Enriqueta, gran aficionada a los perros, que se convirtió en criadora y le dio proyección internacional. Las dos guerras mundiales estuvieron a punto de acabar con ella: al final de la Segunda Guerra Mundial apenas quedaban ejemplares en Bélgica, y solo la dedicación de criadores del Reino Unido salvó la raza. Nunca ha sido numerosa, y hoy sigue siendo un perro poco común.
Curiosidades
- La expresión peluda y de grandes ojos del Grifón de Bruselas inspiró el diseño de los Ewok de La Guerra de las Galaxias.
- Su popularidad en Estados Unidos se disparó tras aparecer en la película Mejor imposible (As Good as It Gets), junto a Jack Nicholson.
- El Grifón de Bruselas no tiene ninguna noción de su tamaño y puede plantar cara a perros mucho mayores que él.
- Los cachorros nacen diminutos, con un peso de apenas unos 100 gramos, y caben en la palma de la mano de un adulto.
- Un perrito muy parecido aparece ya en el cuadro El matrimonio Arnolfini de Jan van Eyck, pintado en 1434.
- Es una raza limpia por naturaleza, lo que facilita mucho su educación en el hogar.
Si te atrae el Grifón de Bruselas pero quieres comparar con otros perros pequeños de compañía y carácter marcado, echa un vistazo a estas razas afines: Pug, Bulldog Francés, Yorkshire Terrier y Shih Tzu. Comparten con el Grifón de Bruselas el tamaño reducido, la vocación de perro faldero y una personalidad que ocupa mucho más de lo que miden.
Preguntas frecuentes sobre el Grifón de Bruselas
¿El Grifón de Bruselas es un buen perro para principiantes?
Puede serlo. No necesita grandes dosis de ejercicio ni un manejo complicado, y su tamaño lo hace fácil de gestionar en casa. El punto delicado es su sensibilidad emocional y su tendencia a apegarse mucho a una persona: quien lo adopte debe estar dispuesto a acompañarlo, educarlo con dulzura y no dejarlo solo largas horas. Con esa disposición, es una raza asequible para alguien novato.
¿Ladra mucho el Grifón de Bruselas?
Es un perro alerta que avisa de lo que ocurre a su alrededor, de modo que ladra cuando detecta visitas o ruidos. No es un ladrador incansable, pero su carácter vigilante y su apego pueden derivar en ladridos por aburrimiento o ansiedad si pasa demasiado tiempo solo. Un buen ejercicio mental y una educación temprana mantienen los ladridos en un nivel razonable.
¿Cuánto vive un Grifón de Bruselas?
Un estudio británico de 2024 situó su esperanza de vida media en 13,3 años, por encima de la media de los perros de raza pura. Con buena alimentación, control veterinario y atención a sus problemas oculares y neurológicos, muchos ejemplares superan holgadamente esa cifra.
¿El Grifón de Bruselas se lleva bien con los niños?
Sí, siempre que los niños lo traten con respeto y no lo molesten. Es cariñoso y juguetón, pero poco paciente y de tamaño pequeño, así que conviene supervisar el contacto con niños muy pequeños que puedan cogerlo bruscamente o hacerle daño sin querer. En hogares con niños mayores y educados suele encajar de maravilla.
¿Cuánto pelo suelta y cuántos cuidados necesita?
Depende de la variedad. El de pelo duro apenas muda y necesita un cepillado semanal y stripping periódico; el Petit Brabançon, de pelo corto, requiere aún menos mantenimiento. Ninguna variedad es especialmente exigente comparada con otras razas, pero la cara, los pliegues y los ojos sí piden limpieza regular.
¿Puede vivir en un piso pequeño?
Es una de las razas más adecuadas para piso. Su tamaño mínimo, su nivel de energía moderado y su vínculo con la familia hacen que se adapte muy bien a la vida en interior, siempre que salga a pasear a diario y reciba estímulo mental. Es más un perro de compañía de sofá que un atleta de campo.
¿Qué problemas de salud tiene el Grifón de Bruselas?
Los más serios son de origen neurológico: la siringomielia y la malformación tipo Chiari, ligadas a la forma de su cráneo. También son frecuentes los problemas oculares (heridas en la córnea, cataratas, luxación del cristalino y glaucoma) por sus ojos grandes y su hocico corto. Comprar a criadores que realicen pruebas genéticas reduce mucho el riesgo.
¿Por qué se parece a un Ewok?
La cara expresiva y peluda del Grifón de Bruselas, con su barba y sus grandes ojos, inspiró el diseño de los Ewok de La Guerra de las Galaxias. La raza también ganó fama gracias a su aparición en la película Mejor imposible, junto a Jack Nicholson, que disparó el interés por estos perros en Estados Unidos.