El Grifón nivernais es uno de los sabuesos franceses más singulares y menos conocidos: un perro de caza rústico, de pelo hirsuto y mirada expresiva, criado durante siglos en la región del Nivernais para seguir el rastro del jabalí en los terrenos más difíciles. Resucitado casi de la nada en el siglo XX, hoy es una raza rara que enamora a quien busca un cazador incansable y un compañero leal, siempre que pueda ofrecerle el campo y la actividad que necesita.
¿Es el Grifón nivernais para ti?

El Grifón nivernais no es un perro para todo el mundo. Es, ante todo, un sabueso de trabajo con instinto de caza muy marcado, mucha energía y una voluntad propia notable. Brilla en manos de cazadores, deportistas o personas que viven en el campo y disfrutan de las actividades de olfato al aire libre. En cambio, en un piso de ciudad, con paseos cortos y sin estímulos, se convierte en un perro frustrado. Antes de enamorarte de su carita despeinada, sé sincero sobre tu estilo de vida.
A favor
- Cazador excepcional, con muy buen olfato y voz potente.
- Rústico y resistente, aguanta el frío y la humedad.
- Carácter equilibrado en casa: ni tímido ni agresivo.
- Pelaje de bajo mantenimiento (cepillado pocas veces al año).
- Muy sociable con otros perros por su origen de jauría.
- Leal, valiente y afectuoso con su familia.
A tener en cuenta
- Necesita muchísimo ejercicio y espacio; no es perro de ciudad.
- Obstinado e independiente: la educación exige paciencia.
- Fuerte instinto de rastreo; puede alejarse siguiendo un olor.
- Orejas largas propensas a infecciones si no se cuidan.
- Sensible al calor pese a su resistencia al frío.
- Raza rara: encontrar ejemplares y criadores no es fácil.
Carácter y temperamento
El estándar de la Federación Cinológica Internacional describe al Grifón nivernais como un perro valiente y determinado, nunca miedoso. La Sociedad Central Canina francesa añade matices que lo retratan a la perfección: un carácter equilibrado, ni tímido ni agresivo, tranquilo en casa, obediente aunque a la vez decidido e independiente. Es esa combinación de nobleza y terquedad lo que define a la raza.
En el día a día es un perro afectuoso y apacible con su familia, que disfruta de la compañía y del contacto. Pero cuando sale al campo y engancha un rastro, aflora su naturaleza de sabueso: concentrado, tenaz y capaz de trabajar durante horas sin desanimarse. Esa independencia, tan valiosa en la caza, es también lo que puede desesperar a un dueño primerizo que espere obediencia ciega. El Grifón nivernais colabora, pero a su manera y a su ritmo.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños. Su temperamento equilibrado y su tolerancia lo hacen buen compañero de familias con niños que sepan respetar al perro. Al ser un animal de jauría, está habituado a convivir y a compartir espacio.
Con otros perros. Aquí destaca especialmente: criado para cazar en pequeña jauría, suele llevarse muy bien con otros perros y disfruta de la vida en grupo. La socialización desde cachorro afianza esa buena disposición.
Con otras mascotas. Su potente instinto de caza aconseja prudencia con animales pequeños. Un gato con el que se cría desde cachorro puede formar parte de la familia, pero conejos, aves o roedores despiertan su pulsión de rastreo y persecución.
Piso y soledad. No es un perro urbano. Necesita espacio, salidas largas y estímulo; en un piso sin acceso frecuente al campo se aburre y puede desarrollar conductas indeseadas. Tampoco lleva bien la soledad prolongada: es un perro acostumbrado a la compañía constante de su jauría y de su cazador.
Educación y adiestramiento
Educar a un Grifón nivernais es un ejercicio de equilibrio. Los propios criadores lo resumen bien: su fuerte temperamento pide una educación suave, sin brutalidad, pero sin caer tampoco en el laxismo. Ni el enfrentamiento a la fuerza ni la permisividad funcionan con este sabueso.
La clave está en la coherencia y en el refuerzo positivo. Es un perro inteligente que aprende, pero su independencia hace que necesite motivos para obedecer: premios, juegos de olfato y una relación de confianza rinden mucho más que la imposición. La socialización temprana con personas, perros y entornos variados es fundamental para que su carácter decidido no derive en testarudez. Y conviene trabajar desde cachorro la llamada y el control del instinto de rastreo, porque un adulto que engancha un olor puede ignorar por completo tu voz.
Ejercicio y actividad
Si hay un punto innegociable con esta raza, es el ejercicio. El Grifón nivernais fue criado para seguir el jabalí durante horas en marismas, matorrales y terrenos accidentados, y esa maquinaria de resistencia sigue intacta. Necesita actividad física intensa y diaria: largas caminatas, carreras, exploración y, sobre todo, trabajo de olfato, que es lo que de verdad lo satisface.
Un simple paseo alrededor de la manzana no le sirve. Lo ideal es el campo, donde pueda usar la nariz y gastar energía. Es resistente al frío y a la humedad, pero hay que tener cuidado con el calor, al que es sensible: en verano conviene ejercitarlo a primera y última hora del día. Para deportistas, cazadores y aficionados al mantrailing o las pruebas de rastro, es un compañero infatigable.
Cuidados: pelaje e higiene

La buena noticia es que su característico pelaje hirsuto es sorprendentemente fácil de mantener. Basta con cepillarlo y almohazarlo tres o cuatro veces al año para eliminar el pelo muerto y conservar la textura áspera y natural que lo protege de la intemperie. No requiere peluquería ni cortes.
El verdadero punto de atención son las orejas. Largas, caídas y bastante peludas, se ventilan mal y tienden a acumular humedad y suciedad, lo que puede favorecer infecciones leves. Hay que revisarlas y limpiarlas con regularidad, y depilar con cuidado el exceso de pelo del canal auditivo. Completan la higiene básica el corte de uñas, la revisión de las almohadillas tras las salidas al campo y el cuidado dental habitual.
Alimentación
El Grifón nivernais necesita una alimentación de calidad acorde a un perro activo, con suficiente aporte energético para sostener su nivel de ejercicio. Más importante que la marca es cómo se le da de comer: la raza es propensa a la torsión o dilatación gástrica, un cuadro grave que puede desencadenarse al comer mucho y de golpe o al hacer ejercicio con el estómago lleno.
Por eso los criadores recomiendan repartir la ración en dos tomas diarias y, sobre todo, respetar un periodo de reposo después de comer, evitando la actividad física intensa justo antes y justo después de las comidas. Agua fresca siempre disponible y control del peso completan una pauta sencilla pero decisiva para su bienestar.
Salud y esperanza de vida
El Grifón nivernais es una raza rústica y, en general, sana: no se han documentado enfermedades hereditarias particulares ni patologías características. Su reconstrucción a partir de perros de trabajo seleccionados por su funcionalidad ha contribuido a mantener una población robusta.
Dicho esto, hay dos aspectos que marcan su cuidado veterinario. El primero son las orejas, cuya conformación caída y peluda las hace propensas a otitis si no se limpian con constancia. El segundo es el riesgo de torsión gástrica, común en perros de pecho profundo, que se previene con buenas pautas de alimentación y descanso. Con revisiones periódicas, vacunación, desparasitación y esos cuidados específicos, es un perro que disfruta de una vida larga y activa, en línea con los sabuesos de tamaño similar.
Aspecto físico
El Grifón nivernais es un perro de tamaño mediano, de 55 a 60 cm a la cruz, de aspecto rústico y robusto pero de construcción seca, sin nada de pesadez. Su cuerpo se inscribe en un rectángulo sin exageración y es algo más largo que el de la mayoría de sabuesos franceses, una proporción pensada para la resistencia antes que para la velocidad.
Lo más llamativo es su pelaje: largo, hirsuto, tosco y despeinado, que le da ese inconfundible aire de vagabundo simpático. El color es leonado carbonado, con matices que van del gris claro al gris jabalí gracias a los pelos blancos diseminados por el manto. El estándar recoge tonalidades con nombres pintorescos: poil de lièvre (pelo de liebre), gris loup (gris lobo) y gris bleu (gris azul). Se admite una pequeña mancha blanca en el pecho.
La cabeza es ligera, seca y alargada, con líneas de cráneo y hocico paralelas, ojos oscuros bajo cejas marcadas que le dan expresión, y orejas caídas, finas y peludas que llegan hasta el nacimiento de la trufa. La cola, de longitud media e inserción algo alta, se lleva ligeramente por debajo de la horizontal en reposo y en sable hacia arriba cuando el perro trabaja.
Origen e historia
La historia del Grifón nivernais es una de las más novelescas de la cinología francesa. Se considera descendiente del chien gris de Saint-Louis, el perro gris que, según la tradición, llegó a Europa tras la octava cruzada, a mediados del siglo XIII, y que formó las jaurías reales hasta el reinado de Francisco I, cuando su popularidad declinó frente al perro blanco. Los caballeros del Nivernais conservaron aquel tipo antiguo, empleado en los siglos siguientes para cazar lobos y jabalíes, hasta que la Revolución Francesa hizo desaparecer la raza junto con la nobleza que la mantenía.
La reconstrucción comenzó en el siglo XIX, cuando cazadores de la región recuperaron el tipo bajo el nombre popular de “perro del país”, cruzando ejemplares que descendían de aquellos perros grises con el Gran Grifón vandeano, el Foxhound inglés y el Otterhound. En 1925 se fundó el Club del Griffon Nivernais, presidido por el vizconde d’Anchald. La Segunda Guerra Mundial dejó los efectivos bajo mínimos, y no fue hasta 1969 cuando el club reactivó la selección. Reconocida por la FCI con el estándar nº 17 dentro del grupo de los sabuesos, la raza vive hoy un modesto renacimiento y se exporta a otros países como una rareza para quien busca un perro único.
Curiosidades
- Es una raza reconstruida: la original desapareció tras la Revolución Francesa y la actual se recreó en el siglo XX a partir de otros sabuesos.
- Su antepasado, el chien gris de Saint-Louis, habría llegado a Francia desde Oriente con los cruzados.
- Los perros medievales de los que desciende cazaban lobos y jabalíes y eran mucho más grandes que el Grifón nivernais actual.
- Los evocadores nombres de sus colores —”pelo de liebre”, “gris lobo”, “gris azul”— forman parte del propio estándar de la raza.
- Pese a su resistencia al frío y la humedad de las marismas, es sensible al calor, un contraste curioso para un perro tan rústico.
- Entre las razas empleadas en su reconstrucción está el Otterhound, otro sabueso de pelo áspero hoy también muy escaso.
Si te atrae el temperamento sabueso del Grifón nivernais, quizá te interesen otras razas cazadoras y rastreadoras de carácter afín. Puedes descubrir el olfato legendario del Bloodhound, las inconfundibles orejas del Basset Hound, la alegría rastreadora del Beagle o el clásico sabueso británico que es el Foxhound, una de las razas que intervino en su reconstrucción.
Preguntas frecuentes sobre el Grifón nivernais
¿El Grifón nivernais es un buen perro de compañía?
Puede serlo para la persona adecuada. Es un sabueso de caza rústico, valiente y muy apegado a su trabajo. Como mascota resulta afectuoso y tranquilo en casa, pero necesita muchísimo ejercicio y espacio; el propio estándar y los criadores coinciden en que no está pensado para la vida urbana.
¿Cuánto mide un Grifón nivernais?
Es un perro de tamaño mediano: mide entre 55 y 60 cm a la cruz. Su cuerpo es más largo que el de la mayoría de sabuesos franceses, construido más para la resistencia que para la velocidad.
¿El Grifón nivernais se lleva bien con los niños?
Su carácter equilibrado, ni tímido ni agresivo, encaja bien con niños que sepan tratar a un perro. Al ser un cazador de jauría está acostumbrado a convivir en grupo. Como con cualquier perro grande y enérgico, conviene supervisar el juego con los más pequeños.
¿Necesita mucho ejercicio el Grifón nivernais?
Sí, muchísimo. Está criado para rastrear y perseguir jabalí durante horas en terreno difícil. Necesita largas salidas diarias, mejor en el campo, y actividades que estimulen su olfato. Un paseo corto por ciudad no le basta.
¿Cuánto pelo suelta y qué cuidados de pelaje necesita?
Su pelo es largo, duro e hirsuto, de mantenimiento sencillo. Basta cepillarlo y almohazarlo tres o cuatro veces al año para retirar el pelo muerto. Lo que sí requiere atención constante son las orejas caídas y peludas, que hay que limpiar con cuidado.
¿Tiene problemas de salud el Grifón nivernais?
No se han documentado enfermedades hereditarias particulares en la raza. Los dos puntos a vigilar son las orejas largas y tapadas (propensas a infecciones si no se limpian) y el riesgo de torsión gástrica, por lo que conviene repartir la comida y dejarle reposar tras comer.
¿Se adapta bien a vivir en un piso?
No es su ambiente natural. Es un perro de campo, resistente al frío y la humedad pero sensible al calor, que necesita espacio y salidas largas. En un piso sin acceso frecuente a zonas amplias donde correr y olfatear se frustra con facilidad.
¿Es fácil de adiestrar el Grifón nivernais?
Es inteligente pero obstinado e independiente, rasgos típicos del sabueso. Responde a una educación firme, coherente y en positivo, nunca brusca ni permisiva. La socialización temprana y el trabajo de olfato ayudan mucho a canalizar su carácter.