Drever, perro de raza

Drever

El Drever es un sabueso sueco de patas cortas y olfato excepcional: descubre su carácter, cuidados, salud, ejercicio e historia en esta guía completa.

OrigenSuecia
Grupo FCIGrupo 6 (Sabuesos y razas semejantes), Sección 1.3: Sabuesos de pequeño tamaño
TamañoMediano
AlturaMachos 32-38 cm (ideal 35); hembras 30-36 cm (ideal 33)
Peso14-16 kg aprox.
Esperanza de vida12-15 años
EnergíaAlta
PelajeCorto, denso y pegado; rojo y blanco o tricolor (negro, fuego y blanco). Siempre con marcas blancas, nunca todo blanco
Función originalSabueso de rastro para caza de corzo, liebre y zorro
SociableResistenteOlfato excepcionalVocalIndependiente

El Drever es un sabueso sueco de patas cortas y cuerpo alargado, criado para rastrear y levantar ciervos, liebres y zorros empujándolos despacio hacia el cazador. Detrás de su silueta de perro “bajito” hay un trabajador incansable, de olfato finísimo y carácter equilibrado, que en su Suecia natal vive sobre todo en casas de caza pero que, bien entendido, también puede ser un compañero familiar afable y sociable. Si buscas un perro mediano, robusto, vocal y con mucha resistencia, el Drever merece que lo conozcas a fondo.

¿Es el Drever para ti?

El Drever es un perro de trabajo con alma de cazador, y eso condiciona casi todo lo demás. No es un perro de exposición que se conforme con dos paseos cortos: necesita usar la nariz, moverse y sentir que tiene un propósito. A cambio te da un temperamento estable, cariñoso con su gente y una rusticidad poco común. Antes de enamorarte de su carita de sabueso, sopesa lo bueno y lo menos bueno.

A favor

  • Carácter equilibrado: nunca ansioso, agresivo ni miedoso según su estándar.
  • Muy sociable y afable con la familia, incluidos los niños.
  • Resistencia y rusticidad enormes; un perro sano y funcional.
  • Pelo corto, fácil de mantener.
  • Tamaño manejable (mediano-pequeño) con cuerpo fuerte.
  • Olfato excepcional: brilla en seguimiento de rastro y caza.

En contra

  • Ladra y “da voz”; no es un perro silencioso.
  • Instinto de caza alto: tiende a seguir rastros y a irse.
  • Independiente y algo cabezón; no es ideal para novatos.
  • Necesita ejercicio diario de verdad y estímulo olfativo.
  • Raza poco común fuera de Escandinavia; difícil de encontrar.
  • Aburrido o solo demasiadas horas, puede vocalizar y frustrarse.

Carácter y temperamento

Drever tricolor de pie de perfil
Drever. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El Drever combina dos mundos que no siempre conviven en un mismo perro: la tenacidad del sabueso de caza y la calma amable del compañero de casa. Su estándar lo describe con claridad como un perro de temperamento equilibrado, nunca ansioso, agresivo ni tímido. Es un animal entusiasta del trabajo, seguro de sí mismo y de una sociabilidad notable, tanto con las personas como con otros perros.

En el día a día se traduce en un perro cariñoso, que busca a su familia y se integra bien en la vida doméstica. Esa cara amable, sin embargo, convive con un instinto de rastreo muy marcado: cuando su nariz engancha un olor interesante, el Drever se concentra en él con una determinación casi obsesiva. De ahí su fama de algo independiente e incluso testarudo. No es un perro que obedezca por complacer; obedece cuando entiende para qué y cuando confía en quien lo guía.

Es también un perro que se expresa con la voz. Como buen sabueso de rehala, ladra y “canta” cuando juega, cuando avisa o cuando sigue un rastro. Quien busque un perro silencioso de piso pequeño debe tener esto muy presente.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños. El Drever suele ser un excelente perro de familia: paciente, tolerante y de buen fondo. Su tamaño mediano y su carácter estable lo hacen un buen compañero de juegos para niños, siempre con la supervisión y el respeto mutuo que cualquier perro merece.

Con otros perros. Por su origen como perro de jauría tiende a llevarse bien con sus congéneres y a disfrutar de la compañía canina. Una socialización temprana asienta esa base sociable.

Con otras mascotas. Aquí conviene cautela. Es un cazador con un instinto de presa real, pensado para perseguir liebres, zorros y corzos. La convivencia con gatos, conejos u otros animales pequeños no es imposible, pero exige presentaciones graduales y, en muchos casos, una vigilancia constante.

Piso y soledad. El Drever puede vivir en piso si se le da ejercicio suficiente, pero su tendencia a vocalizar y su necesidad de actividad lo hacen más feliz en hogares con acceso fácil al exterior. No lleva bien la soledad prolongada: un Drever aburrido y solo durante muchas horas tira de ladridos y de frustración.

Educación y adiestramiento

No nos engañemos: el Drever no es el perro más fácil de adiestrar, y por eso no es la mejor elección para un dueño primerizo. Es inteligente, sí, pero también independiente y algo cabezota; la obediencia no le sale “de fábrica”. Necesita un líder tranquilo, coherente y firme, que marque normas claras desde cachorro y las mantenga.

La clave está en el refuerzo positivo y en aprovechar lo que más le motiva: la comida y, sobre todo, el olfato. Las sesiones cortas, variadas y motivadoras funcionan mucho mejor que las largas y repetitivas, que lo aburren. Trabajar la llamada (el recall) es prioritario y, a la vez, lo más difícil: cuando un Drever engancha un rastro, su cerebro se va detrás del olor. Por eso conviene reforzar la llamada desde el principio y ser realista con las sueltas en zonas sin vallar.

La socialización temprana —personas, perros, entornos, ruidos— redondea a un perro ya de por sí equilibrado y evita timideces o reactividades.

Ejercicio y actividad

Drever rojo y blanco de pie sobre hierba
Drever. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Aquí está el corazón de la raza. El Drever fue criado para trabajar durante horas siguiendo un rastro por terreno difícil, incluso con nieve, y esa resistencia la lleva dentro aunque viva en un sofá. Necesita ejercicio diario de verdad: paseos largos, exploración y, muy importante, estímulo olfativo. Un Drever que no usa la nariz es un Drever a medio gas.

Más que carreras explosivas, lo suyo es la actividad sostenida: caminatas, senderismo, rastreo deportivo (mantrailing), juegos de búsqueda de comida y trabajo de nariz. Estas actividades cansan su cuerpo y, sobre todo, su mente, que es lo que de verdad lo deja satisfecho. Donde la ley lo permite y el dueño caza, sigue siendo un perro de caza de primera para corzo, liebre y zorro.

Ojo con el cuerpo alargado: aunque es un perro de trabajo robusto y nada exagerado, conviene evitar saltos repetidos desde altura y el sobrepeso para cuidar su espalda.

Cuidados: pelaje e higiene

En esto el Drever es agradecido. Su pelo es corto, denso y pegado al cuerpo, pensado para resistir la intemperie. El mantenimiento es sencillo: un cepillado semanal basta para retirar el pelo muerto y repartir la grasa natural que mantiene el manto sano y brillante. En las épocas de muda conviene cepillar algo más a menudo.

Baños, solo los necesarios; un exceso reseca la piel. Como buen sabueso de orejas caídas, sus oídos necesitan revisión y limpieza periódica para prevenir infecciones, ya que la oreja colgante ventila peor. Completa la rutina con el corte de uñas cuando haga falta y una buena higiene dental.

Alimentación

El Drever necesita una dieta completa y equilibrada, ajustada a su edad, su peso y —sobre todo— a su nivel de actividad. Un ejemplar que caza o entrena en rastreo gasta mucha más energía que uno que hace vida familiar tranquila, y la ración debe reflejarlo.

Su mayor riesgo dietético es el sobrepeso. Es un perro goloso y de cuerpo largo, una combinación en la que cada kilo de más castiga las articulaciones y la espalda. Conviene medir las raciones, vigilar las chuchetas (muy útiles, eso sí, como premio en el adiestramiento) y controlar la condición física con regularidad. Agua siempre fresca y disponible, y reparto en dos comidas al día como pauta razonable para un perro adulto.

Salud y esperanza de vida

El Drever tiene fama merecida de perro rústico y sano, sin un listado largo de enfermedades hereditarias que lo definan. Su esperanza de vida se sitúa habitualmente en torno a los 12 a 15 años. Conviene matizar este optimismo con un dato real: un estudio sueco de registros de seguros de 2005 halló que el 45 % de los Drever moría antes de los 10 años, una cifra algo superior a la media canina de aquel estudio (35 %).

Como en todo sabueso de orejas caídas, los oídos merecen vigilancia para evitar otitis. Su anatomía de cuerpo largo aconseja cuidar la espalda evitando el sobrepeso y los saltos bruscos. Y hay un detalle de color con base genética: los ejemplares totalmente blancos se asocian a un mayor riesgo de sordera congénita, motivo por el cual el estándar exige siempre marcas blancas pero nunca un manto enteramente blanco. Revisiones veterinarias periódicas, vacunación, desparasitación y control de peso son la mejor receta para una vida larga.

Aspecto físico

Drever tricolor presentado en exposición
Drever. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El Drever es un sabueso de formato rectangular: cuerpo largo y patas cortas, pero sin las proporciones extremas de un Teckel o un Basset. Esa es justamente su seña de identidad funcional: lo bastante bajo para trabajar despacio el rastro, lo bastante atlético para aguantar horas en el monte. Es un perro fuerte y bien proporcionado, todo músculo bajo una talla contenida.

Según el estándar de la FCI (nº 130), la alzada a la cruz ideal es de unos 35 cm en machos (rango 32-38 cm) y 33 cm en hembras (rango 30-36 cm), con un peso aproximado de 14 a 16 kg. La cabeza es típica de sabueso, con orejas de inserción media, colgantes y de longitud moderada, y una cola larga que suele llevar algo levantada en acción.

El pelo es corto, denso y bien pegado. En cuanto al color, se admite cualquier color siempre que haya marcas blancas visibles: los mantos más habituales son el rojo (leonado) y blanco y el tricolor (negro, fuego y blanco). Lo único vetado es el blanco total, por su vínculo con la sordera.

Origen e historia

El Drever es un perro genuinamente sueco, pero sus raíces son alemanas. Desciende del Tejonero de Westfalia (Westfälische Dachsbracke), un pequeño sabueso de patas cortas del tipo Bracke, traído de Alemania a Suecia alrededor de 1910 para rastrear ciervos. Allí se cruzó con otros sabuesos para adaptarlo mejor al terreno y a la caza escandinavos.

Hacia los años 40 existían en Suecia dos tamaños diferenciados de este Dachsbracke. Para bautizar a la variedad algo más grande, un periódico organizó en 1947 un concurso de nombres: el elegido fue Drever, derivado de la palabra sueca drev, que designa la modalidad de caza en la que los perros conducen la pieza despacio hacia el cazador. Ese mismo año de 1947, el Club Canino Sueco lo reconoció como raza independiente.

El reconocimiento fue cruzando fronteras: el Canadian Kennel Club lo admitió en 1956 y el United Kennel Club estadounidense en 1996. Internacionalmente lo reconoce la FCI dentro del Grupo 6 (sabuesos y razas semejantes), Sección 1.3, sabuesos de pequeño tamaño. En Estados Unidos figura en el programa Foundation Stock Service del AKC. Fuera de Escandinavia sigue siendo una raza rara, promovida sobre todo como perro de caza y, en menor medida, como mascota poco común.

Curiosidades

  • Su nombre nació de un concurso periodístico en 1947 y viene de drev, “batida” o caza en la que se conduce a la pieza.
  • En Suecia el Drever es ante todo un perro de caza: rara vez se tiene solo como mascota.
  • Las patas cortas no son un capricho estético: permiten mover al corzo —una presa muy nerviosa— despacio y sin alarmarlo, incluso con nieve tardía.
  • Comparte ancestro, el Dachsbracke, con perros tan distintos en apariencia como el Teckel (Dachshund).
  • El estándar prohíbe el manto totalmente blanco por su asociación genética con la sordera congénita.
  • Es un perro “que canta”: su voz de sabueso forma parte de su trabajo y de su carácter.

Si te atrae el perfil del Drever —sabueso compacto, narizotas y vocal— puede que también te interesen otras razas afines. Echa un vistazo al Beagle, otro sabueso mediano sociable y olfativo; al Basset Hound, el rastreador de patas cortas por excelencia; al Dachshund (Teckel), que comparte ese ancestro Dachsbracke; y al Bloodhound, el rey del rastro por olfato.

Preguntas frecuentes sobre el Drever

¿El Drever es un buen perro de compañía para familias?

Sí, puede serlo. Es cariñoso, sociable y equilibrado, y suele integrarse bien en hogares activos con niños. Eso sí, conserva un fuerte instinto de caza y necesidad de ejercicio, así que encaja mejor con familias que puedan darle paseos largos y estímulo olfativo a diario.

¿Cuánto mide y pesa un Drever?

Según el estándar de la FCI, la alzada ideal es de unos 35 cm en machos (32-38 cm) y 33 cm en hembras (30-36 cm), con un peso aproximado de 14 a 16 kg. Es un perro mediano-pequeño de cuerpo largo y patas cortas, pero robusto y atlético.

¿El Drever ladra mucho?

Tiende a ser vocal. Como buen sabueso, ladra y “da voz” al jugar, al avisar y al seguir un rastro. No es el perro ideal si necesitas un compañero silencioso para un piso con vecinos muy sensibles al ruido.

¿Es fácil de adiestrar el Drever?

No especialmente. Es inteligente pero independiente y algo testarudo, por lo que no se recomienda a dueños primerizos. Responde bien al refuerzo positivo, a las sesiones cortas y al trabajo de olfato, pero requiere un liderazgo tranquilo, coherente y constante.

¿Cuánto vive un Drever?

Su esperanza de vida ronda los 12 a 15 años. Es una raza rústica y sana, aunque un estudio sueco de seguros de 2005 observó que el 45 % moría antes de los 10 años. El control del peso y las revisiones veterinarias periódicas ayudan a una vida larga.

¿El Drever se lleva bien con otras mascotas?

Con otros perros suele ser muy sociable por su pasado de jauría. Con gatos, conejos u otros animales pequeños hay que ir con cuidado: su instinto de presa es real, así que conviene socialización temprana, presentaciones graduales y supervisión.

¿Cuánto ejercicio necesita un Drever?

Bastante. Fue criado para trabajar horas siguiendo un rastro, así que necesita ejercicio diario sostenido y, sobre todo, estímulo olfativo: paseos largos, senderismo, rastreo y juegos de búsqueda. Sin actividad suficiente puede aburrirse y volverse más vocal.

¿De dónde viene el Drever?

Es una raza sueca creada a partir del Tejonero de Westfalia alemán, llevado a Suecia hacia 1910 y cruzado con otros sabuesos. Recibió el nombre de Drever en un concurso de 1947, el mismo año en que el Club Canino Sueco lo reconoció como raza propia.