El Clumber Spaniel es el más grande y corpulento de los spaniels ingleses: un perro de caza tranquilo, pesado y profundamente cariñoso, con una cabeza enorme de expresión melancólica. Criado en Inglaterra para levantar y cobrar piezas en maleza espesa, hoy es sobre todo un compañero sereno y leal. Si buscas un spaniel calmado, hogareño y con mucha personalidad, el Clumber Spaniel merece tu atención. Es, además, una de las razas nativas británicas catalogadas como vulnerables por su escaso número.
¿Es el Clumber Spaniel para ti?
Antes de enamorarte de esa carita noble conviene saber a qué te comprometes. El Clumber Spaniel es un perro de temperamento dulce y bajo nivel de drama dentro de casa, pero también es grande, baboso y necesita un dueño paciente con su carácter independiente. Estos son sus puntos fuertes y débiles de un vistazo.
A favor
- Temperamento tranquilo, equilibrado y muy cariñoso con su familia.
- Tremendamente leal y apegado a su gente; disfruta estando contigo.
- Ladra poco: es un perro discreto, no un guardián escandaloso.
- Calmado en casa: le encanta el sofá tanto como el campo.
- Olfato excelente y mente despierta; gran cobrador en terreno difícil.
- Sociable y amable una vez que coge confianza.
A tener en cuenta
- Babea bastante por sus belfos caídos.
- Suelta pelo de forma moderada y requiere cepillado frecuente.
- Tozudo e independiente: el adiestramiento exige paciencia.
- Predisposición a problemas articulares (displasia, hernia discal).
- Muy sensible al calor; necesita sombra y agua siempre.
- Reservado y distante con los extraños hasta que entra en confianza.
Carácter y temperamento

Si hubiera que resumir al Clumber Spaniel en tres palabras serían dulce, leal y digno. Es un perro de modales pausados, casi señorial, que rara vez monta escándalos. Con su familia se muestra increíblemente afectuoso y disfruta de la compañía constante: le da igual estar tumbado a tus pies en el salón o rastreando en el monte, lo que de verdad le importa es estar contigo.
Con los desconocidos cambia el registro. No es agresivo ni miedoso, simplemente reservado y un poco distante: observa, evalúa y, una vez que decide que alguien es de fiar, se relaja por completo. Esa misma cabeza tranquila explica por qué no es un perro ladrador; avisa lo justo, así que como guardián resulta más decorativo que efectivo. Su papel natural es el de compañero dentro del hogar.
Tiene, eso sí, una marca de la casa muy divertida: la “mentalidad de trofeo”. Al Clumber le encanta llevar cosas en la boca casi todo el tiempo —un juguete, un calcetín, lo primero que pille—, herencia directa de su trabajo como cobrador. Es entrañable, aunque conviene vigilar que no acabe tragándose lo que transporta. También tiene criterio propio: no es un perro servil, sino un compañero con opiniones, curioso y juguetón sobre todo de cachorro.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
El carácter equilibrado del Clumber Spaniel lo hace un perro doméstico muy llevadero, siempre que se respeten sus particularidades.
- Con niños: su paciencia y su talante apacible encajan bien con la vida familiar. Como con cualquier perro de su porte, conviene supervisar el juego con los más pequeños y enseñar a los niños a respetar sus tiempos de descanso.
- Con otros perros: tiende a ser algo reservado al principio y prefiere tomarse su tiempo antes de confiar en otro can. Tras las presentaciones suele convivir sin problemas.
- Con otras mascotas: es sociable, pero recuerda que sigue siendo un perro de caza con un olfato finísimo; las presentaciones con animales pequeños deben hacerse con cabeza.
- En piso: su nivel de actividad bajo dentro de casa lo hace sorprendentemente adaptable a un piso, a condición de sacarlo a diario. Ojo con escaleras y saltos por su espalda y sus caderas.
- Soledad: es un perro muy apegado; tolera ratos solo, pero no está hecho para pasar el día entero sin compañía. La convivencia estrecha es parte de su esencia.
Educación y adiestramiento
El Clumber Spaniel es inteligente y aprende bien, pero tiene ideas propias. No esperes la obediencia entusiasta y rapidísima de un Border Collie: este perro decide si la propuesta le convence. Por eso el adiestramiento funciona mucho mejor desde la motivación que desde la imposición.
Las claves son refuerzo positivo, sesiones cortas y mucha paciencia. Premia con comida, juego o esa cosa que tanto le gusta llevar en la boca, y evita los métodos duros: con un perro tan sensible y digno, la dureza solo genera bloqueos. La socialización temprana —personas, ruidos, otros animales, entornos— es especialmente importante para suavizar su reserva natural con los extraños.
Aprovecha sus instintos: los juegos de olfato y de cobro le resultan naturales y refuerzan el vínculo. Un Clumber bien socializado y educado con cariño se convierte en un compañero tranquilo y fiable.
Ejercicio y actividad
Aquí hay que deshacer un malentendido. El Clumber Spaniel parece —y es— un perro tranquilo y algo perezoso en casa, feliz de echarse una siesta en el sofá. Pero sigue siendo un perro de caza con buena resistencia: en el campo es lento comparado con otros spaniels, aunque incansable, con un trote constante y mucho fondo.
Eso se traduce en una necesidad de ejercicio moderada pero diaria: paseos tranquilos, exploración olfativa y algo de juego le bastan para estar feliz y en forma. No es un perro para corredores de maratón ni para deportes caninos de altísima intensidad, pero tampoco un cojín: si no lo mueves, engorda y se aburre.
Dos avisos importantes derivados de su físico. Primero, el calor: el Clumber es muy sensible a las temperaturas altas y, sin sombra y agua, se deshidrata con facilidad; en verano, ejercicio a primera y última hora. Segundo, las articulaciones: por su predisposición a la displasia y a problemas de espalda, conviene moderar saltos, escaleras y esfuerzos bruscos, sobre todo durante el crecimiento.
Cuidados: pelaje e higiene
El manto del Clumber Spaniel es denso, liso, sedoso y resistente a la intemperie, con flecos más largos en orejas, vientre y patas. Es bonito, pero pide mantenimiento. Suelta pelo a un ritmo medio durante todo el año, así que un cepillado frecuente (varias veces por semana) es indispensable para evitar nudos y mantener a raya el pelo suelto por casa.
El gran tema de esta raza es el babeo. Sus belfos caídos hacen que babee bastante, sobre todo tras beber o comer; quien busque un perro impoluto debería tenerlo muy presente. Conviene tener un paño a mano y limpiar los pliegues de la cara para evitar irritaciones.
El resto de la higiene es la habitual con un punto de atención extra: revisar y limpiar las orejas grandes y caídas para prevenir infecciones, cuidar los ojos (la raza es propensa a problemas de párpados), cortar las uñas y mantener una buena higiene dental. Presta también atención a las glándulas anales, que en esta raza pueden obstruirse y requerir vaciado por el veterinario.
Alimentación
Al ser un perro de hueso pesado, gran apetito y tendencia a tomarse la vida con calma, el Clumber Spaniel engorda con facilidad. El control del peso no es un detalle estético: cada kilo de más castiga unas caderas y una columna ya de por sí delicadas. Por eso la regla de oro es ajustar las raciones a su actividad real, no a su cara de hambre permanente.
Una dieta completa y de calidad, repartida en dos tomas diarias y con las cantidades medidas, es lo ideal. Vigila los premios (suman muchas más calorías de lo que parece) y evita darle de comer justo antes o después del ejercicio intenso en perros de pecho profundo. Como siempre, lo más sensato es ajustar marca, cantidad y tipo de alimento con tu veterinario según edad, peso y estado físico.
Salud y esperanza de vida
El Clumber Spaniel es, por desgracia, una raza con varios problemas de salud específicos que conviene conocer antes de adoptar. Un estudio británico de 2024 situó su esperanza de vida en torno a los 12,3 años, ligeramente por debajo de la media de los perros de raza.
Los puntos a vigilar más importantes son:
- Displasia de cadera: es uno de los grandes talones de Aquiles de la raza. Históricamente ha presentado de las peores puntuaciones medias y un porcentaje muy alto de ejemplares afectados; la cría responsable con perros testados ha sido clave para reducirla.
- Hernia discal (espalda): por su cuerpo largo y bajo, puede sufrir protrusiones de los discos intervertebrales, con dolor e incluso problemas de movilidad en los casos graves.
- Cojera juvenil temporal: al ser perros grandes y de crecimiento rápido, entre los 6 y los 12 meses pueden cojear de forma pasajera mientras el hueso termina de formarse.
- Problemas de párpados: entropión (párpado hacia dentro) y ectropión (párpado hacia fuera), que irritan el ojo y a veces requieren cirugía.
- Sensibilidad al calor: sin sombra y agua se sobrecalienta y deshidrata con facilidad.
- Glándulas anales obstruidas y, en algunos ejemplares, hipotiroidismo o sensibilidad a la anestesia.
- Reproducción: las hembras suelen tener partos complicados y no es raro que necesiten cesárea.
La mejor prevención es acudir a un criador serio que realice las pruebas de salud pertinentes (caderas, ojos), mantener al perro en su peso, cuidar sus articulaciones y hacer revisiones veterinarias periódicas.
Aspecto físico

El Clumber Spaniel es el spaniel más grande y pesado, con una silueta inconfundible: cuerpo largo, bajo y macizo, de hueso fuerte. Pese a ser el mayor de los spaniels, no es un perro alto —mide entre 43 y 51 cm a la cruz—, sino más bien rectangular y rotundo. Su peso ronda los 25 a 39 kg, con los machos en la parte alta del rango.
Su seña de identidad es la cabeza: enorme, ancha y de expresión melancólica y algo soñadora, a la que a menudo se describe como “fundida” (melting). Tiene el hocico cuadrado, belfos caídos —de ahí el babeo— y unas orejas grandes en forma de hoja de vid, caídas y cubiertas de pelo. No es raro ver pecas en el morro y en las patas delanteras.
El manto es denso, liso, plano y resistente a la intemperie, con flecos en orejas, vientre y patas. El color es predominantemente blanco con marcas limón, naranja o castañas, sobre todo alrededor de los ojos y en la base de la cola. La cola, larga y bien poblada de pelo, completa esa estampa de perro robusto y tranquilo.
Origen e historia
La historia del Clumber Spaniel antes de mediados del siglo XIX es incierta y se mueve entre dos teorías. La más romántica sostiene un origen francés: durante la Revolución, el duque de Noailles habría entregado su valiosa perrera de spaniels al duque de Newcastle, en el parque de Clumber (Clumber Park), en Nottinghamshire (Inglaterra), para salvarlos. La otra teoría defiende un desarrollo británico a partir de viejas razas de spaniels, posiblemente con cruces con sabuesos como el Basset Hound.
Lo que sí está claro es de dónde viene el nombre: del propio Clumber Park, donde el guardabosque del duque, William Mansell, recibe el mérito de haber desarrollado y mejorado la raza. Pronto se convirtió en un perro de la aristocracia y, muy especialmente, de la realeza británica: el príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria, fue un gran aficionado, igual que su hijo el rey Eduardo VII —que los criaba en Sandringham— y, más tarde, el rey Jorge V. La propia reina Victoria los menciona con cariño en su diario en 1840.
La raza se exhibió en Inglaterra desde 1859 y cruzó el Atlántico pronto: llegó a Norteamérica en 1844 y en 1884 fue una de las diez primeras razas reconocidas por el American Kennel Club. La Primera Guerra Mundial estuvo a punto de hacerla desaparecer al detenerse la cría, hasta que el rey Jorge V relanzó una línea en 1925. Hoy el Kennel Club británico la considera una raza nativa vulnerable, con menos de 300 inscripciones anuales.
Curiosidades
- Perro de reyes. Pocas razas pueden presumir de tantos padrinos de la realeza británica: Alberto, Victoria, Eduardo VII y Jorge V.
- El más grande de los spaniels. Su cuerpo macizo y su hueso pesado lo distinguen de cualquier otro perro de su familia.
- Coleccionista nato. Su “mentalidad de trofeo” le empuja a ir siempre con algo en la boca.
- Estrella de Crufts. Ha ganado el Best in Show de Crufts, la exposición canina más prestigiosa del mundo, incluido un triunfo en su edición centenaria de 1991. También conquistó el Best in Show de Westminster en 1996.
- Raza vulnerable. Comparte la etiqueta de “raza nativa vulnerable” del Reino Unido con otros spaniels poco comunes como el Field Spaniel o el Sussex Spaniel.
- Cazador silencioso. Trabaja sin apenas ladrar, con un olfato finísimo y un hocico ancho que le permite cobrar piezas de distinto tamaño.
Si te atrae el Clumber Spaniel por su carácter tranquilo y su porte de spaniel, quizá te interesen otras razas de la misma familia o de temperamento afín. Echa un vistazo al English Cocker Spaniel y al English Springer Spaniel, dos spaniels de caza más ágiles; al Field Spaniel, otra raza nativa vulnerable emparentada; o al Cavalier King Charles Spaniel, un spaniel de compañía mucho más pequeño pero igual de cariñoso. Si lo que buscas es un cobrador familiar, compáralo también con el Golden Retriever.
Preguntas frecuentes sobre el Clumber Spaniel
¿El Clumber Spaniel es un buen perro de familia?
Sí. Es un perro dulce, leal y muy cariñoso con su gente, tranquilo dentro de casa y paciente, lo que encaja bien con la vida familiar. Conviene supervisar el juego con niños pequeños y darle su espacio de descanso. Con los extraños es reservado pero no agresivo.
¿Cuánto ejercicio necesita un Clumber Spaniel?
Una cantidad moderada pero diaria. Aunque es tranquilo y algo perezoso en casa, sigue siendo un perro de caza con buena resistencia: paseos, exploración olfativa y algo de juego le bastan. Hay que moderar saltos y escaleras por sus articulaciones y evitar el ejercicio con calor.
¿Suelta mucho pelo y baba?
Suelta pelo a un ritmo medio durante todo el año y necesita cepillado frecuente. Y sí, babea bastante por sus belfos caídos, sobre todo después de beber o comer. No es la raza ideal para quien busca un perro impoluto.
¿Es fácil de adiestrar?
Es inteligente, pero tiene carácter independiente y algo tozudo, así que no obedece de forma tan inmediata como otras razas. Funciona muy bien con refuerzo positivo, sesiones cortas, paciencia y socialización temprana; los métodos duros son contraproducentes.
¿Cuánto vive un Clumber Spaniel?
Su esperanza de vida ronda los 12-13 años. Un estudio británico de 2024 la situó en unos 12,3 años de media, algo por debajo de la media de los perros de raza.
¿Qué problemas de salud tiene la raza?
Es propensa a displasia de cadera, hernia discal, cojera juvenil temporal durante el crecimiento, problemas de párpados (entropión y ectropión), sensibilidad al calor, glándulas anales obstruidas y, en las hembras, partos complicados. Acudir a un criador que teste a los reproductores reduce muchos de estos riesgos.
¿Es una raza rara o difícil de encontrar?
Sí, es poco común. El Kennel Club británico la clasifica como raza nativa vulnerable, con menos de 300 inscripciones nuevas al año, junto a otros spaniels minoritarios como el Field Spaniel y el Sussex Spaniel.
¿El Clumber Spaniel ladra mucho? ¿Sirve de guardián?
Ladra poco: es un perro discreto y tranquilo, considerado más un compañero de hogar que un perro de guarda. Avisa lo justo, pero su talante apacible no lo convierte en un buen vigilante.