El Sabueso Artesiano (en francés Chien d’Artois, también llamado Perro de Artois) es uno de esos sabuesos franceses de jauría que estuvieron a punto de desaparecer y que hoy sobreviven gracias al empeño de un puñado de criadores. Es un perro de rastro de tamaño medio, robusto y musculoso, con un olfato extraordinario, una voz potente y un carácter sociable propio de los perros que se criaron para trabajar en grupo. No es una mascota fácil de encontrar fuera de Francia, y entender de dónde viene ayuda a saber si encaja contigo.
¿Es el Sabueso Artesiano para ti?
Antes de enamorarte de su estampa clásica de sabueso tricolor conviene ser sincero: el Sabueso Artesiano se creó para cazar en jauría, seguir un rastro durante horas y avisar con la voz. Esas cualidades, que son una maravilla en el campo, condicionan por completo la vida con él en casa. Es un perro para gente activa, con espacio y con paciencia para canalizar su instinto, no para un piso pequeño donde se pase el día solo.
A favor
- Equilibrado, sociable y nada agresivo, fiel a su pasado de jauría.
- Resistente y rústico, hecho para el ejercicio prolongado al aire libre.
- Olfato excepcional: disfruta enormemente de juegos y deportes de rastreo.
- Se lleva bien con otros perros y suele ser tolerante con los niños.
- Pelaje corto que apenas necesita peluquería ni mantenimiento complejo.
A tener en cuenta
- Ladrido potente y “musical”: puede ser ruidoso para vecinos.
- Sigue cualquier rastro: necesita valla segura y poco suelto sin control.
- Mucha energía: se aburre y se frustra si no se ejercita a diario.
- Independiente y testarudo; la obediencia ciega no es lo suyo.
- Raza muy rara fuera de Francia: difícil de conseguir y poco conocida.
Carácter y temperamento
El temperamento del Sabueso Artesiano es el de un perro de trabajo tranquilo y sociable. Se le describe como un animal de buena construcción cuyo paso lento y elegante transmite fuerza y energía contenida, y ese mismo equilibrio se nota en su carácter: no es nervioso ni agresivo, sino un compañero amable que confía en la gente y que rara vez busca conflicto. Procede de razas de jauría, donde decenas de perros tienen que convivir y cooperar sin pelearse, y ese instinto gregario lo lleva grabado.
Eso sí, es un sabueso de pura cepa, y eso significa que vive a través de la nariz. Cuando capta un olor interesante entra en “modo rastro” y desconecta del entorno: deja de oírte, tira de la correa y se concentra en seguir la pista. No es desobediencia ni mala voluntad, es exactamente para lo que se le seleccionó durante siglos. A esa intensidad olfativa se le suma una voz característica, sonora y modulada —los franceses hablan de un ladrido “musical”— que usaba para indicar a los cazadores por dónde iba la pieza. En casa, esa voz no desaparece.

Es un perro inteligente pero independiente. Aprende rápido lo que le interesa y se hace el sordo con lo que no, así que conviene tratarlo con firmeza amable y sin esperar la sumisión de un perro de pastor. Bien socializado y con suficiente actividad, resulta un compañero cariñoso, estable y agradecido, que disfruta tanto de una larga jornada en el campo como de descansar después junto a su familia.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con la familia, el Sabueso Artesiano suele ser un perro afable y paciente. Su talante tranquilo y su tolerancia lo hacen apto para convivir con niños, siempre con la supervisión y el respeto que exige cualquier perro de su tamaño; no es un animal brusco, pero su energía y su corpulencia pueden tumbar a un niño pequeño en pleno juego.
Con otros perros es donde mejor se ve su herencia: criado para trabajar codo con codo en jaurías numerosas, acepta de forma natural la compañía canina y rara vez es conflictivo. La historia con otras mascotas pequeñas es distinta. Hablamos de un cazador con un instinto de presa marcado, así que gatos, conejos o aves pueden activar su impulso de persecución. Si ha de convivir con ellos, lo ideal es que se críe junto a esas mascotas desde cachorro, y aun así conviene mantener cierta prudencia.
En cuanto al piso, no es su entorno natural. Es un perro de campo, con necesidades de movimiento altas y una voz potente que en un bloque de vecinos puede dar problemas. Vive mucho mejor en una casa con jardín bien vallado —recuerda que un sabueso seguirá un rastro por debajo o por encima de una valla floja—. Y respecto a la soledad, su instinto de jauría juega en contra: es un perro hecho para estar acompañado, que lleva mal el aislamiento prolongado y que, aburrido y solo, puede ladrar, aullar o buscar vías de escape.
Educación y adiestramiento
Adiestrar a un Sabueso Artesiano es un ejercicio de paciencia y constancia. Es listo y capaz, pero su independencia de sabueso hace que no obedezca “porque sí”: necesita entender qué gana, y nada le motiva tanto como la comida y la oportunidad de usar la nariz. El refuerzo positivo —premios, juego, voz amable— funciona infinitamente mejor que la dureza, que con esta raza sensible solo genera bloqueo o desconfianza.
Hay dos frentes que conviene trabajar desde cachorro. El primero es la llamada y el control con olores: como en cuanto huele algo interesante tiende a desconectar, hay que reforzar muchísimo el “ven” en entornos cada vez más distractores, y asumir que la suelta total solo será segura en lugares cerrados. El segundo es la gestión de la voz: enseñarle pronto a no ladrar de forma indiscriminada evita problemas de convivencia más adelante. La socialización temprana con personas, perros, ruidos y situaciones variadas completa la base de un adulto equilibrado.
Ejercicio y actividad
Esta es la clave de toda la convivencia. El Sabueso Artesiano fue concebido para seguir un rastro durante horas, recorriendo kilómetros sin cansarse, y esa resistencia sigue intacta en el perro moderno. Necesita ejercicio diario abundante: paseos largos, carrera, exploración y, sobre todo, actividades que pongan a trabajar su olfato. Un perro de estas características que solo da una vuelta corta a la manzana acabará frustrado, ruidoso y, probablemente, buscándose problemas.
Más allá del gasto físico, lo que de verdad le llena es el trabajo de nariz. Los juegos de rastreo, buscar comida escondida, el mantrailing deportivo o cualquier actividad olfativa lo dejan satisfecho y mentalmente cansado, que es como mejor descansa un sabueso. Si tienes acceso al campo y costumbre de caminar largo, este perro estará en su elemento; si tu vida es sedentaria, conviene pensárselo dos veces.
Cuidados: pelaje e higiene
En el apartado de mantenimiento, el Sabueso Artesiano es de los perros más agradecidos. Su pelo es corto, ancho, bastante duro y pegado al cuerpo, sin la longitud ni el subpelo lanoso de otras razas. Un cepillado semanal con un guante o un cepillo de cerdas basta para retirar el pelo muerto y mantenerlo limpio y brillante; en época de muda puede convenir cepillarlo más a menudo.
El punto que más atención exige son las orejas. Las tiene largas, caídas y pegadas a la cabeza, y ese tipo de oreja retiene humedad y poca ventilación, lo que favorece las otitis, sobre todo si el perro se moja o trabaja entre maleza. Conviene revisarlas y limpiarlas con regularidad. Completa la rutina lo habitual en cualquier perro: cortar las uñas cuando hagan falta, cuidar la higiene dental y vigilar las almohadillas tras las jornadas de campo.
Alimentación
Al ser un perro atlético y de tamaño medio-grande, el Sabueso Artesiano necesita una dieta completa y equilibrada, ajustada a su elevado nivel de actividad. Un ejemplar que trabaja o se ejercita mucho gastará más energía que uno con vida tranquila, y la ración debe adaptarse a ese gasto real, a su edad y a su estado físico para mantenerlo en forma y sin sobrepeso.
Como buen sabueso, es muy comilón y la comida es su gran motivación, así que vigilar la cantidad es fundamental: el exceso de peso castiga las articulaciones y resta calidad de vida. Reparte la comida en dos tomas diarias, ten siempre agua fresca disponible y, si haces deporte o caza con él, evita el ejercicio intenso justo después de comer. Ante cualquier duda sobre cantidades o tipo de alimento, lo más sensato es consultar con el veterinario.
Salud y esperanza de vida
El Sabueso Artesiano es un perro rústico y resistente, fruto de siglos de selección para el trabajo duro en el campo. No arrastra la fama de fragilidad de otras razas, y su esperanza de vida ronda los 13 años, una cifra muy razonable para un perro de su porte.
Eso no quiere decir que no haya que cuidarlo. Sus orejas largas y caídas lo predisponen a infecciones de oído si no se revisan, y como en todo perro de tamaño medio-grande y activo conviene vigilar las articulaciones y mantenerlo en su peso ideal para protegerlas. Al tratarse de una raza reconstruida a partir de muy pocos ejemplares, su base genética es estrecha, un motivo más para acudir a criadores serios que prioricen la salud. Las revisiones veterinarias periódicas, el calendario de vacunas y desparasitaciones y una buena prevención hacen el resto.
Aspecto físico
El Sabueso Artesiano es un sabueso de tamaño medio, musculoso y bien construido, con una alzada a la cruz de unos 53 a 58 cm y un peso que ronda los 28-30 kg (algunas fuentes lo sitúan entre 25 y 30 kg). Su silueta transmite a la vez fuerza y agilidad, sin pesadez.
La cabeza es grande y fuerte, de longitud media, con un hocico de perfil más bien cuadrado, ojos grandes y oscuros de expresión dulce y labios gruesos. Las orejas, insertadas a la altura de los ojos, son largas y cuelgan pegadas a la cara. La cola es larga y la lleva alta, curvada en forma de hoz o de sable.
El manto es corto, denso y duro, pegado al cuerpo. El color clásico es el tricolor sobre fondo blanco, con manto y manchas negras y marcas leonadas (fuego), una capa que los estándares describen evocando el pelaje de la liebre o del tejón. Es, en conjunto, la imagen del sabueso francés tradicional: elegante, equilibrado y funcional.
Origen e historia
El Sabueso Artesiano toma su nombre de Artois, la región histórica del norte de Francia junto al Canal de la Mancha. Es un perro de raíces muy antiguas, descendiente del legendario Perro de San Huberto, y aparece en los textos desde muy pronto: ya en 1609 el príncipe Alexandre de Gray mencionaba en una carta “una jauría de pequeños perros de Artois”. Conocido también como Picard, fue muy apreciado para la caza en tiempos de Enrique IV y Luis XIII, una época en la que estos sabuesos brillaban como cazadores de jauría.
El siglo XIX estuvo a punto de borrarlo. La moda de cruzarlo con razas británicas se extendió tanto que hacia 1890 el cinólogo Le Couteulx de Canteleu, en su Manuel de Vénerie Française, lamentaba lo difícil que resultaba encontrar un Artois puro, aunque reconocía que seguía siendo uno de los mejores perros para la caza de la liebre. Hubo intentos de recuperar el tipo antiguo, como los de Ernest Levair en Picardía en los años 1880, pero la Segunda Guerra Mundial fue devastadora y dejó a la raza prácticamente extinguida.
Su salvación llegó en los años 70, cuando un grupo de aficionados —con el criador Audréchy, de Buigny-les-Gamaches, y la señora Pilat a la cabeza— decidió reconstruir la raza a partir de los poquísimos ejemplares que quedaban, incluidos algunos del Príncipe de Condé. Gracias a ese trabajo, el Sabueso Artesiano actual se parece mucho al histórico. Hoy está reconocido por la FCI (Grupo 6 de sabuesos y perros de rastro, sección de sabuesos de talla media, estándar nº 28) y por el United Kennel Club, aunque sigue siendo una raza rara incluso en su Francia natal.
Curiosidades
- Su nombre oficial en francés es Chien d’Artois; “Sabueso Artesiano” es la traducción asentada en español de la nomenclatura de la FCI.
- Estuvo al borde de la extinción tras la Segunda Guerra Mundial y todo el linaje actual desciende de un puñado de ejemplares recuperados en los años 70.
- Su ladrido modulado y sonoro, descrito como “musical”, servía para que los cazadores siguieran a la jauría de oído, sin verla.
- El estándar describe su capa tricolor comparándola con el pelaje de la liebre o del tejón, un guiño a sus presas y a su entorno de caza.
- A pesar de su antigüedad histórica y de aparecer en textos del siglo XVII, sigue siendo prácticamente desconocido fuera de Francia.
Si te atrae el carácter equilibrado y olfativo de este sabueso francés, te interesará comparar otras razas de rastro y de caza con personalidad parecida. Échale un vistazo al Beagle, otro sabueso vocal y sociable de jauría; al Bloodhound o Perro de San Huberto, el gran patriarca de los rastreadores y antepasado del Artesiano; al Basset Hound, primo de orejas largas y olfato prodigioso; y al Pointer, otro clásico de la caza con un temperamento muy distinto pero igual de marcado.
Preguntas frecuentes sobre el Sabueso Artesiano
¿El Sabueso Artesiano es un buen perro de familia?
Sí, dentro de su perfil. Es sociable, equilibrado y tolerante con los niños, y rara vez agresivo. Pero es un cazador de jauría con mucha energía y voz potente, así que encaja mejor en familias activas con espacio que en pisos pequeños.
¿Ladra mucho?
Tiende a ser vocal. Su ladrido sonoro y “musical” es parte de su trabajo como sabueso de jauría, y lo usa cuando rastrea, se aburre o está solo. Con educación temprana se gestiona, pero conviene no ignorar este rasgo si tienes vecinos cerca.
¿Cuánto ejercicio necesita?
Bastante. Fue criado para seguir rastros durante horas, así que necesita ejercicio diario abundante: paseos largos, carrera y, sobre todo, actividades de olfato. Sin ese desgaste físico y mental se frustra y desarrolla conductas molestas.
¿Se puede tener en un piso?
No es lo ideal. Es un perro de campo, ruidoso y muy activo, que vive mucho mejor en una casa con jardín bien vallado. En piso solo funcionaría con una dedicación enorme al ejercicio y a la gestión de la voz.
¿Es fácil de adiestrar?
Es inteligente pero independiente y testarudo, típico de sabueso. Aprende bien con refuerzo positivo y comida como motivación, pero no esperes obediencia ciega. La llamada y el control cuando capta un olor son los puntos que más hay que trabajar.
¿Cuánto vive y qué salud tiene?
Es un perro rústico y resistente, con una esperanza de vida en torno a los 13 años. Hay que vigilar sus orejas largas (propensas a otitis), mantenerlo en su peso para cuidar las articulaciones y acudir a criadores serios, ya que su base genética es estrecha.
¿Se lleva bien con otros perros y mascotas?
Con otros perros, muy bien: su instinto de jauría lo hace naturalmente sociable. Con mascotas pequeñas (gatos, conejos, aves) hay que tener cuidado, porque su instinto de caza puede activarse; la convivencia es más segura si crece con ellas.
¿Es una raza rara?
Mucho. Estuvo casi extinta tras la Segunda Guerra Mundial y se reconstruyó en los años 70 a partir de pocos ejemplares. Hoy sigue siendo poco común incluso en Francia y resulta muy difícil de encontrar fuera de su país de origen.