Pekingese, perro de raza

Pekingese

El Pequinés, el perro león de los emperadores chinos: guía de su carácter, cuidados del pelaje, salud braquicéfala, educación, historia y preguntas frecuentes.

OrigenChina
Grupo FCIGrupo 9 — Perros de compañía y toy
TamañoPequeño
Altura15-23 cm
Peso3,2-6,4 kg
Esperanza de vida12-14 años
EnergíaBaja
PelajeLargo, doble y abundante, liso con melena
Función originalPerro de compañía
LealValienteIndependienteCariu00f1osoDigno

El Pequinés es un perro de compañía pequeño, milenario y de carácter enorme: nació entre los muros de la Ciudad Prohibida como mascota exclusiva de los emperadores chinos. Bajo su melena leonina hay un compañero leal, valiente y profundamente independiente, más parecido a un pequeño león que a un perro faldero dócil. Si buscas un perro tranquilo de interior, con personalidad propia y aire aristocrático, el Pequinés tiene mucho que ofrecer, siempre que asumas sus cuidados de pelaje y las precauciones de salud que exige su cara chata.

¿Es el Pequinés para ti?

Antes de enamorarte de su estampa, conviene saber a qué te comprometes. El Pequinés es un perro de baja energía y mucho carácter: encaja de maravilla con quien quiere un compañero hogareño y digno, pero no tanto con quien busca un perro sumiso, deportista o de exterior. Estas son sus grandes luces y sus sombras.

A favor

  • Tamaño reducido, ideal para pisos y vida urbana.
  • Necesidades de ejercicio mínimas; muy adaptable al ritmo de casa.
  • Leal y muy apegado a su familia; excelente compañía.
  • Buen “timbre de alarma”: avisa de extraños sin ser ladrador compulsivo.
  • Tranquilo y silencioso en interior, con un porte elegante inconfundible.

A tener en cuenta

  • Pelaje exigente: cepillado casi diario y peluquero periódico.
  • Cara chata (braquicéfalo): riesgo respiratorio y de golpe de calor.
  • Ojos grandes y salientes, propensos a heridas y úlceras.
  • Terco e independiente: la educación requiere paciencia.
  • No es el mejor perro para niños muy pequeños o brusquedad.

Carácter y temperamento

Pequinés adulto de pelo largo dorado
Pequinés adulto de pelo largo. Foto: Lilly M, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Hay un dicho clásico entre los criadores: el Pequinés “se cree un león con cuerpo de perro”. Y no van desencaminados. Es un animal seguro de sí mismo, orgulloso y con una dignidad casi felina. No es de los que persiguen pelotas sin parar ni buscan agradar a toda costa; más bien decide cuándo y cómo se relaciona, y espera que lo respeten.

Con su familia es cariñoso, sensible y tremendamente leal. Suele elegir a una o dos personas favoritas a las que sigue por la casa y a cuyo lado le encanta descansar. Esa devoción convive con una marcada independencia: tolera bien los ratos a solas mejor que muchas razas pequeñas, aunque, como cualquier perro, no debe pasar jornadas enteras aislado.

Es un excelente perro de alerta. No ladra por todo, pero avisa de inmediato cuando algo le parece sospechoso, lo que lo convierte en un discreto guardián de interior. Su valentía, eso sí, a veces le juega malas pasadas: no se amilana ante perros mucho mayores que él y puede plantar cara a un pastor alemán o a un mastín sin medir consecuencias, así que conviene supervisarlo en los encuentros caninos. En la conocida escala de obediencia de Stanley Coren ocupa un puesto bajo (alrededor del 73), pero eso no refleja falta de inteligencia, sino su naturaleza terca e independiente: entiende perfectamente lo que le pides; otra cosa es que decida hacerlo.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

  • Con niños: mejor con niños mayores que entiendan cómo tratarlo. Es pequeño, de huesos delicados y poco tolerante con la brusquedad; no es un perro para tirones de pelo ni juegos toscos. Con respeto, es un compañero estupendo.
  • Con otras mascotas: puede convivir bien con perros y gatos, sobre todo si se socializa desde cachorro. Su carácter dominante hace recomendable presentar a otros perros con calma; con los de su tamaño o mayores, vigila que no se crezca.
  • En piso: es prácticamente el perro de piso ideal. Pequeño, tranquilo en interior y de necesidades de ejercicio bajas, se adapta sin problema a apartamentos y a la vida en ciudad.
  • Ante la soledad: lleva la soledad mejor que muchas razas de compañía, pero sigue siendo un perro apegado. Acostúmbralo de forma gradual a quedarse solo y evita ausencias demasiado largas y repetidas.
  • Clima: punto clave. Su doble manto y su cara chata lo hacen muy sensible al calor; en verano necesita sombra, frescor y agua, y nunca esfuerzos en las horas de más calor.

Educación y adiestramiento

Educar a un Pequinés es un ejercicio de paciencia y constancia más que de repeticiones interminables. Es inteligente, pero independiente y poco interesado en obedecer “porque sí”, de modo que el adiestramiento basado en órdenes y correcciones suele estrellarse contra su terquedad. Lo que funciona es el refuerzo positivo: premios, voz amable y sesiones cortas y entretenidas que le compense seguir.

La socialización temprana es la mejor inversión. Exponerlo de cachorro a personas, ruidos, otros perros y situaciones distintas evita que su seguridad natural derive en territorialidad o en ladridos de aviso excesivos. Conviene también acostumbrarlo desde pequeño a la manipulación (cepillado, limpieza de ojos y pliegues, revisión de orejas), porque serán rutinas de por vida.

El aprendizaje de la limpieza puede ser algo más lento que en otras razas; la rutina, la previsibilidad y no regañar los accidentes aceleran el proceso. Y un consejo de oro: por adorable que sea, no le consientas todo. El Pequinés que aprende que mandar él en casa puede volverse caprichoso y defensivo. Límites claros y cariñosos desde el principio.

Ejercicio y actividad

Aquí está una de sus grandes ventajas y, a la vez, una de sus mayores precauciones. El Pequinés necesita muy poco ejercicio: un par de paseos cortos y tranquilos al día y algo de juego en casa bastan para mantenerlo en forma y feliz. Rara vez tolera más de unos 30 minutos de actividad continuada.

El motivo no es solo su carácter pausado, sino su anatomía: al ser un perro braquicéfalo (de hocico muy corto), respira con más dificultad que un perro de nariz larga. Por eso hay que vigilarlo de cerca durante el ejercicio, especialmente con calor. Si empieza a jadear de forma ruidosa o a “roncar” al respirar, hay que parar de inmediato, llevarlo a un sitio fresco y dejar que recupere el ritmo respiratorio antes de seguir, siempre con agua a mano. El calor y el esfuerzo intenso son, literalmente, una mala combinación para esta raza.

Cuidados: pelaje e higiene

El manto del Pequinés es espectacular, pero pide trabajo. Tiene doble capa: un pelo externo largo, abundante y liso, con una melena prominente alrededor del cuello y los hombros, y un subpelo interno denso y lanudo. Para evitar nudos y enredos necesita cepillado a fondo casi a diario, prestando especial atención a las zonas de fricción (detrás de las orejas, axilas e ingles).

Más allá del cepillo, hay rutinas específicas de la raza:

  • Pliegues faciales: límpialos a menudo y mantenlos secos para evitar dermatitis e irritaciones en la piel de la cara.
  • Ojos: revísalos y límpialos a diario; sus ojos grandes y salientes acumulan legañas y son sensibles a cualquier roce.
  • Zona trasera (“pantalones”): el pelo largo de la parte posterior se ensucia con facilidad; hay que mantenerlo limpio y bien recortado.
  • Peluquería: una visita cada 8-12 semanas ayuda a mantener el manto. Si no es un perro de exposición, un corte tipo “puppy cut” facilita mucho el mantenimiento diario.
  • Calor: nunca lo rapes al cero pensando que pasará menos calor; su manto también aísla. Mejor recortar con cabeza y, sobre todo, mantenerlo en ambientes frescos.

Alimentación

Como buen perro pequeño, el Pequinés necesita poca cantidad de comida, pero de calidad y bien repartida. Lo recomendable es un alimento completo y equilibrado adaptado a razas de talla pequeña, ajustando la ración a su peso, edad y nivel de actividad. Al ser un perro poco activo, es muy fácil que coja sobrepeso, y cada gramo de más castiga sus articulaciones, su corazón y, sobre todo, su ya comprometida respiración.

Conviene repartir la comida en dos tomas diarias, controlar los premios y evitar las sobras de la mesa. Su hocico chato hace que algunos ejemplares coman de forma algo aparatosa; piensos con croqueta adecuada a su boca y comederos estables ayudan. Y, dada su sensibilidad al calor, el agua fresca siempre disponible no es un lujo, es una necesidad.

Salud y esperanza de vida

Primer plano de la cara chata y los ojos grandes de un Pequinés
El rostro chato y los grandes ojos del Pequinés. Foto: SheltieBoy, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

La esperanza de vida del Pequinés ronda los 12-14 años. Un amplio estudio británico de 2024 situó su longevidad media en torno a los 13 años, por encima de la media de los perros de raza, mientras que encuestas anteriores la rebajaban a unos 11-12. En conjunto, hablamos de un perro que, bien cuidado, puede acompañarte largo tiempo.

Su principal reto de salud deriva de su anatomía. Es una raza braquicéfala, y la selección hacia caras cada vez más planas puede provocar el síndrome braquicefálico (dificultad respiratoria por las vías aéreas estrechas), con ronquidos, fatiga al esfuerzo y, en casos graves, problemas serios. De ahí su escasa tolerancia al ejercicio y al calor, y un riesgo real de golpe de calor.

Otros puntos a vigilar:

  • Ojos: sus ojos grandes y prominentes son delicados; son frecuentes las úlceras corneales, el ojo seco (queratoconjuntivitis seca) y, en algunas líneas, la atrofia progresiva de retina.
  • Piel: los pliegues faciales y las zonas húmedas pueden desarrollar dermatitis y “hot spots” si no se mantienen limpios y secos.
  • Traumatismos: al ser un perro tan pequeño, las caídas y golpes son una causa importante de lesiones; cuidado con saltos y manejo brusco.
  • Corazón: conviene un seguimiento veterinario de la función cardíaca a lo largo de su vida.

La preocupación por estos problemas llevó a clubs caninos como el británico a modificar el estándar de la raza en 2008 para favorecer un hocico más evidente y una respiración mejor. Al elegir cachorro, prioriza criadores responsables que seleccionen por salud (caras menos extremas, narices más abiertas) y que realicen revisiones, antes que por una “carita plana” llamativa.

Aspecto físico

Pequinés de exposición de pie mostrando el cuerpo bajo y la melena
Ejemplar mostrando el cuerpo bajo y la melena característica. Foto: Pets Adviser, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

El Pequinés es un perro pequeño pero macizo, claramente más largo que alto, con un perfil rectangular y pegado al suelo. Pesa entre unos 3,2 y 6,4 kg y mide alrededor de 15 a 23 cm a la cruz; los estándares descalifican a los ejemplares que superan cierto peso. Su silueta responde a una proporción aproximada de 3 de alto por 5 de largo, lo que le da ese aspecto bajo y compacto tan reconocible.

La cabeza es grande para su tamaño, ancha y bastante plana por arriba, con la cara cubierta de pliegues. Los ojos son grandes, oscuros y brillantes, bien separados y algo prominentes. El hocico es ancho, corto y achatado, con la nariz negra y de orificios abiertos. Las orejas, en forma de corazón, cuelgan pegadas a la cara cubiertas de pelo largo. El cuello es corto y robusto, el pecho ancho y la espalda recta; las patas delanteras son cortas y de hueso fuerte, ligeramente arqueadas.

Su seña de identidad es el manto: doble, con pelo externo largo y liso, una melena marcada en cuello y hombros, y “plumas” de pelo más largo en orejas, cola, parte posterior de las patas y pies. La cola, muy poblada, la lleva enroscada sobre la espalda. Los colores admitidos son muy variados: predominan el dorado, el rojo y el sable, pero también aparecen el crema, el negro, el blanco, el leonado, el negro y fuego e, incluso, tonos grisáceos. Muchos ejemplares lucen una característica máscara negra en la cara. Existe además una variedad histórica en miniatura, el llamado Pequinés “de manga” o sleeve.

Origen e historia

El Pequinés es una de las razas de compañía más antiguas que existen. Sus raíces se remontan a los pequeños perros del entorno tibetano y a la corte imperial china, donde ya aparece documentado hace más de mil años, en plena dinastía Tang. Su nombre alude directamente a Pekín (Beijing), la ciudad donde se alza la Ciudad Prohibida, su hogar durante siglos.

Fue, literalmente, un perro de emperadores. Vivía en el palacio imperial como una joya viviente, criado exclusivamente para la realeza y la alta nobleza, con su exportación prohibida. El protocolo a su alrededor era extremo: faltar al respeto a uno de estos perros podía acarrear duros castigos, y robar o dañar a un ejemplar imperial se pagaba muy caro. Para la cultura china, este “perro león” estaba ligado al budismo y a la simbología del león guardián.

Su salida de China fue tan abrupta como histórica. En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, las tropas anglo-francesas saquearon e incendiaron el Antiguo Palacio de Verano de Pekín. Entre el botín viajaron varios pequineses; uno de ellos fue llevado a Inglaterra y presentado a la reina Victoria, que lo bautizó como “Looty”. Décadas después, la emperatriz viuda Cixí regaló ejemplares a destacadas figuras occidentales, y la raza fue ganando popularidad en Europa y Estados Unidos a comienzos del siglo XX, hasta convertirse en el conocido perro de compañía que es hoy.

Curiosidades

  • El perro-león. Una leyenda china cuenta que nació del amor entre un león, que renunció a su tamaño, y una pequeña mona: de ahí su valor de fiera en cuerpo diminuto.
  • Looty, el perro de la reina Victoria. El primer Pequinés que sobrevivió al viaje a Inglaterra acabó en manos de la reina Victoria, que le puso ese nombre tras llegar como parte del botín de 1860.
  • Superviviente del Titanic. Un Pequinés llamado “Sun Yat Sen” fue uno de los poquísimos perros que sobrevivieron al naufragio del Titanic en 1912.
  • El “perro de manga”. Los ejemplares más diminutos se transportaban dentro de las amplias mangas de los trajes de la corte imperial; de ahí el nombre de Pequinés sleeve.
  • Su andar característico. El balanceo de su marcha, ese caminar “rodante”, se cree que se potenció con la cría para que los perros de palacio no se alejaran demasiado.
  • Triunfador en Westminster. En 2021, un Pequinés llamado Wasabi ganó el “Best in Show” del prestigioso concurso de Westminster, la cuarta vez que la raza se lleva ese título.

Si te atrae el Pequinés, seguramente disfrutes conociendo otras razas de compañía con historia y carácter parecidos. Te recomendamos echar un vistazo al Shih Tzu, otro pequeño perro de origen asiático que comparte cara chata y porte regio; al Japanese Chin, su pariente más cercano dentro de los perros toy orientales; al Lhasa Apso, también ligado a los templos y palacios de Asia; y al Pug (Carlino), otro braquicéfalo de compañía con muchísima personalidad.

Preguntas frecuentes sobre el Pequinés

¿El Pequinés ladra mucho?

No es un ladrador compulsivo, pero sí un buen perro de alerta: avisa enseguida cuando aparece un extraño o algo le resulta sospechoso. Con socialización y límites desde cachorro, sus ladridos se mantienen en un nivel razonable.

¿Cuánto vive un Pequinés?

Su esperanza de vida ronda los 12-14 años. Un estudio británico de 2024 situó su longevidad media en torno a los 13 años, por encima de la media de los perros de raza. Unos buenos cuidados y el control del peso ayudan a alcanzar el extremo alto de ese rango.

¿Es buena raza para vivir en piso?

Sí, es casi el perro de piso ideal: pequeño, tranquilo en interior y con necesidades de ejercicio muy bajas. Solo hay que cuidar que el ambiente no se caliente en exceso, porque es muy sensible al calor.

¿Cuánto ejercicio necesita?

Muy poco. Con un par de paseos cortos y algo de juego en casa le basta. Al ser braquicéfalo, rara vez tolera más de unos 30 minutos seguidos de actividad y hay que vigilar su respiración, sobre todo si hace calor.

¿Pierde mucho pelo y cuesta mucho cuidarlo?

Tiene doble manto, muda y se enreda con facilidad, así que necesita cepillado a fondo casi a diario y visitas periódicas a la peluquería. También hay que limpiar pliegues faciales, ojos y la zona trasera. Es una raza exigente en mantenimiento.

¿Se lleva bien con niños y otras mascotas?

Convive mejor con niños mayores que respeten su espacio, ya que es delicado y poco tolerante con la brusquedad. Con otros perros y gatos puede llevarse bien si se socializa desde cachorro, aunque su carácter dominante exige presentaciones tranquilas.

¿Tiene problemas de salud por su cara chata?

Sí, es su principal reto. Como raza braquicéfala puede sufrir dificultades respiratorias (síndrome braquicefálico), intolerancia al calor y problemas oculares por sus ojos grandes. Elegir criadores que seleccionen por salud y evitar el sobrepeso y el calor reduce mucho los riesgos.

¿Es difícil de educar?

Es inteligente pero terco e independiente, así que requiere paciencia. Funciona muy bien el refuerzo positivo con sesiones cortas y premios, y la socialización temprana. No responde bien a métodos duros ni a la repetición sin motivación.

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