German Spitz, perro de raza

German Spitz

El Spitz alemán: carácter, cuidados del pelaje, salud, tamaños (del Wolfsspitz al Pomerania) e historia. Guía completa de esta raza nórdica alegre y vigilante.

OrigenAlemania
Grupo FCIGrupo 5 (Perros tipo Spitz y tipo primitivo)
TamañoPequeño
Altura18-55 cm según variedad (18-24 cm Pomerania; 30-40 cm mediano; 43-55 cm Wolfsspitz)
Peso1,4-30 kg según variedad
Esperanza de vida12-16 años
EnergíaMedia
PelajeDoble manto: pelo externo largo y liso sobre subpelo corto y algodonoso; muchos colores según variedad
Función originalGuardián de granja y perro de compañía
AlegreVigilanteApegado a la familiaLadradorInteligente

El Spitz alemán es una de las razas más antiguas de Europa central: un perro nórdico de aspecto zorruno, pelaje abundante y cola enroscada sobre el lomo que hoy conocemos en cinco tallas, desde el imponente Wolfsspitz hasta el diminuto Pomerania. Alegre, despierto y muy apegado a su familia, el Spitz alemán reúne en un mismo estándar al perro guardián de granja de antes y al compañero de sofá de ahora. Si buscas un perro de carácter, adaptable al piso y con una imagen inconfundible, esta guía te cuenta todo lo que necesitas saber antes de decidirte.

¿Es el Spitz alemán para ti?

Spitz alemán mediano de color crema sable
Spitz alemán de tamaño mediano (Mittelspitz), color crema sable. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El Spitz alemán encaja de maravilla con personas y familias que quieren un perro pequeño o mediano, vistoso y con carácter, que viva dentro de casa y participe en el día a día. No es un perro de trabajo intenso ni un deportista extremo: su gran valor está en la compañía, la alegría y la vigilancia. Antes de enamorarte de su pelaje de peluche, conviene saber que ladra, muda y necesita compañía.

A favor

  • Se adapta muy bien al piso y a la ciudad.
  • Cariñoso, alegre y muy unido a su familia.
  • Inteligente y fácil de motivar para aprender trucos.
  • Excelente perro de aviso y vigilancia.
  • Rústico y longevo, con pocos problemas graves de salud.
  • Elige tu talla: hay cinco variedades para cada estilo de vida.

A tener en cuenta

  • Tiende a ladrar; necesita límites desde cachorro.
  • Doble manto que suelta pelo y exige cepillado regular.
  • Lleva mal la soledad prolongada.
  • Puede ser testarudo y desconfiado con extraños.
  • Las variedades enanas son frágiles con niños pequeños.

Carácter y temperamento

El Spitz alemán es un perro despabilado, vivaz y profundamente ligado a su gente. Bajo su aspecto de juguete late el temperamento de un auténtico perro nórdico: seguro de sí mismo, atento a todo lo que ocurre a su alrededor y siempre dispuesto a dar la voz de alarma. Esa vigilancia natural, herencia de siglos guardando granjas, lo convierte en un excelente perro de aviso pese a su tamaño.

Es alegre, extravertido y le encanta ser el centro de atención. Con los suyos se muestra afectuoso y juguetón, y suele seguir a su dueño por toda la casa. Con los desconocidos tiende a mostrarse reservado y ladrador hasta que gana confianza, por lo que la socialización temprana marca la diferencia entre un perro equilibrado y uno desconfiado.

Tiene también su punto de terquedad: es listo y sabe salirse con la suya si le dejamos. No es agresivo por naturaleza, pero un ejemplar sobreprotegido puede volverse gruñón o territorial. Con límites claros desde cachorro, sin consentirle todo por pequeño y bonito, se convierte en un compañero encantador y manejable.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Spitz alemán negro
Spitz alemán negro, con el típico pelaje denso y la cola sobre el lomo. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Con niños: es cariñoso y juguetón, y disfruta de una familia activa. Las variedades mediana y grande conviven bien con niños que sepan tratarlo con respeto; las enanas (Pomerania, Spitz pequeño) son tan menudas y de huesos tan finos que un juego brusco puede lesionarlas, así que conviene supervisar y enseñar a los pequeños a manejarlo con suavidad. Como todo spitz, tiene carácter y no tolera bien el maltrato involuntario.

Con otras mascotas: se lleva bien con otros perros y gatos, sobre todo si crece con ellos. Las presentaciones tempranas y graduales son la clave. Su instinto de presa es moderado, pero conviene vigilar con animales muy pequeños.

En piso: es uno de sus puntos fuertes. Por tamaño y por su carácter casero, el Spitz alemán vive perfectamente en un apartamento siempre que salga a pasear y se le dé compañía. El único matiz es el ladrido: si reacciona a cada ruido del rellano, hay que trabajarlo para no molestar a los vecinos.

Ante la soledad: es un perro muy apegado y lleva peor que otros quedarse solo muchas horas. Acostumbrado de forma gradual desde cachorro tolera ausencias razonables, pero no es la raza ideal para quien pasa fuera todo el día; la soledad prolongada alimenta el ladrido y la ansiedad.

Educación y adiestramiento

El Spitz alemán es inteligente y aprende rápido, lo que lo hace muy agradecido de entrenar con métodos en positivo, premios y juego. Responde de maravilla a los trucos y a las sesiones cortas y divertidas, que además le vienen de perlas para gastar energía mental.

La otra cara es su tozudez: si detecta que ladrando o poniéndose pesado consigue lo que quiere, lo repetirá. Por eso conviene ser constante, marcar normas claras desde el primer día y no ceder por su carita de peluche. Dos prioridades educativas destacan en esta raza: la socialización (para que no sea desconfiado ni ladrador en exceso) y el control del ladrido, enseñándole una señal de silencio y premiando la calma. Con paciencia y buen humor, es un alumno brillante.

Ejercicio y actividad

No necesita las jornadas de ejercicio de un perro de trabajo, pero tampoco es un cojín: es ágil, despierto y le gusta moverse. Con uno o dos paseos diarios y ratos de juego cubre de sobra sus necesidades físicas. Lo importante con esta raza es combinar el ejercicio con estimulación mental: juegos de olfato, juguetes interactivos, trucos y, para los más activos, iniciación al agility o al obedience a nivel aficionado.

Las variedades más grandes (Wolfsspitz, Gran Spitz) agradecen paseos algo más largos y activos; las enanas se conforman con menos, aunque siguen necesitando su dosis diaria de movimiento y estimulación para no aburrirse ni engordar.

Cuidados: pelaje e higiene

Spitz alemán mediano en exposición
Ejemplar de Spitz alemán mediano en una exposición canina. Foto: Svenska Mässan, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

El pelaje es la seña de identidad de la raza y su principal exigencia de cuidado. El Spitz alemán tiene un doble manto: una capa interna densa y algodonosa que hace de aislante, y una capa externa larga, lisa y más áspera que forma la característica melena y el collar alrededor del cuello. Ese pelo se mantiene solo, sin cortes de peluquería, pero necesita cepillado varias veces por semana para evitar nudos, y a diario durante las mudas.

Muda estacionalmente, sobre todo en primavera y otoño, cuando suelta buena cantidad de subpelo; un buen cepillado en esas épocas reduce mucho el pelo por casa. Convive bien el baño ocasional (solo cuando esté realmente sucio, para no dañar la capa protectora del manto). El resto de la higiene es la habitual: revisar y limpiar oídos, cortar uñas, y prestar especial atención a la higiene dental, un punto sensible en las variedades pequeñas, con cepillados frecuentes para prevenir sarro y pérdida de piezas.

Alimentación

El Spitz alemán necesita una alimentación completa y equilibrada, ajustada a su talla, edad y nivel de actividad. Al abarcar tallas tan distintas, las raciones varían enormemente: un Wolfsspitz come mucho más que un Pomerania, que apenas necesita un puñado de pienso al día. Por eso conviene guiarse por las indicaciones del fabricante y, sobre todo, por la condición corporal del perro.

El principal riesgo dietético de la raza es el sobrepeso, sobre todo en las variedades pequeñas: son perros golosos y fáciles de sobrealimentar con premios. El exceso de peso sobrecarga articulaciones y corazón y acorta su vida. Controla las raciones, modera los premios y ten siempre agua fresca disponible. En las variedades enanas conviene vigilar además las bajadas de azúcar en cachorros muy pequeños.

Salud y esperanza de vida

El Spitz alemán es, en general, una raza rústica y sana, fruto de siglos de selección natural como perro de granja. Su esperanza de vida ronda los 12-16 años en las variedades pequeñas y medianas, y no es raro que ejemplares menudos y bien cuidados la superen.

Aun así, conviene conocer algunas predisposiciones, sobre todo en las variedades más pequeñas: problemas dentales y acumulación de sarro, luxación de rótula, colapso traqueal, y ciertas afecciones oculares. En las tallas mayores pueden aparecer, como en otras razas, problemas articulares. Un capítulo aparte merece la piel: una alteración conocida como alopecia X puede provocar pérdida de pelo sin afectar a la salud general. La mejor prevención es acudir a criadores responsables que realicen pruebas de salud, mantener al perro en su peso, cuidar su higiene dental y no saltarse las revisiones veterinarias.

Aspecto físico

El Spitz alemán tiene una silueta inconfundible: cuerpo compacto y casi cuadrado, cabeza de zorro con hocico afilado, orejas pequeñas, triangulares y siempre erguidas, ojos oscuros y expresión despierta, y una cola tupida que se enrosca sobre el lomo. Todo el conjunto queda envuelto en su abundante doble manto, que forma una melena o collar alrededor del cuello.

Lo que más varía entre variedades es el tamaño. Según el estándar de la FCI:

  • Wolfsspitz / Keeshond: la variedad más grande, de 43 a 55 cm a la cruz; capa gris plata con sombreado negro. Puede rondar los 25-30 kg.
  • Gran Spitz (Großspitz): unos 43-55 cm y en torno a 17-18 kg; capa blanca, negra o marrón.
  • Spitz mediano (Mittelspitz): de 30 a 40 cm y unos 10-11 kg; admite muchos colores (blanco, negro, marrón, naranja, gris sombreado y mezclas).
  • Spitz pequeño (Kleinspitz): de 24 a 30 cm y 3-5 kg; misma variedad de colores.
  • Spitz enano o Pomerania (Zwergspitz): de 18 a 24 cm y 1,4-3 kg; la variedad más pequeña y popular.

Todas comparten el mismo tipo de manto: pelo externo largo y liso sobre un subpelo corto, espeso y algodonoso.

Origen e historia

El Spitz alemán es una de las razas más antiguas de Europa central. Las primeras menciones de estos perros tipo spitz en la literatura alemana se remontan al año 1450. En 1750, el naturalista Buffon los describió como el antepasado de todas las razas alemanas, un reflejo de lo arraigada que estaba ya entonces esta estirpe. Descienden de antiguos perros nórdicos del norte de Europa, emparentados con otras razas de tipo spitz.

Originalmente se criaban en las granjas para múltiples tareas: pastorear, vigilar y guardar la propiedad, avisando con sus ladridos de cualquier intruso. Con el paso de los siglos, algunas líneas se fueron seleccionando en tamaños cada vez menores para otros cometidos, hasta convertirse en pequeños perros de compañía. La variedad enana, el Pomerania, toma su nombre de la región de Pomerania, a orillas del Báltico, donde el spitz ganó fama como mascota y perro de labor. Su salto a la alta sociedad llegó de la mano de la realeza británica: la reina Carlota y, sobre todo, su nieta la reina Victoria popularizaron los ejemplares pequeños, impulsando la reducción de talla hasta el diminuto Pomerania actual.

Curiosidades

  • La FCI considera al Spitz alemán una sola raza con cinco variedades; en cambio, en algunos países anglosajones el Keeshond y el Pomerania se registran como razas independientes.
  • El popularísimo Pomerania no es más que la versión enana del Spitz alemán.
  • La reina Victoria de Inglaterra fue una gran aficionada: volvió de Florencia con un Pomerania y contribuyó a poner de moda la raza en toda Europa.
  • Dos de los tres únicos perros que sobrevivieron al hundimiento del Titanic eran Pomeranias.
  • Su pelaje se mantiene sin cortes de peluquería: basta con cepillarlo. Cortar el manto de un spitz puede dañarlo permanentemente.

Si te atrae el Spitz alemán por su carácter alegre y su pelaje espectacular, quizá también te interesen otras razas de tipo nórdico o de compañía con personalidad. Echa un vistazo al Samoyedo, otro spitz blanco y sonriente; al robusto y leónístico Chow Chow; al versátil Caniche, también muy inteligente y de pelo característico; o al pequeño y valiente Chihuahua, ideal si buscas un compañero de talla mini.

Preguntas frecuentes sobre el Spitz alemán

¿Cuántas variedades de Spitz alemán existen?

Según la FCI, el Spitz alemán es una única raza con cinco variedades diferenciadas por tamaño y color: el Wolfsspitz o Keeshond (el mayor), el Gran Spitz (Großspitz), el Spitz mediano (Mittelspitz), el Spitz pequeño (Kleinspitz) y el Spitz enano o Pomerania (Zwergspitz). Todas comparten la misma silueta compacta y el doble manto, y solo cambian la alzada y la paleta de colores admitida.

¿El Pomerania es un Spitz alemán?

Sí. El Pomerania (Zwergspitz o «Spitz enano») es la variedad más pequeña del Spitz alemán dentro de la clasificación de la FCI, con unos 18-24 cm a la cruz. En algunos países anglosajones se registra como raza aparte, pero en el estándar europeo forma parte de la misma familia.

¿Ladra mucho el Spitz alemán?

Tiende a ladrar. Es un perro alerta y vigilante que avisa de cualquier ruido o novedad, un rasgo heredado de su pasado como guardián de granja. Con socialización temprana y enseñándole una señal de «silencio» desde cachorro se controla bien, pero conviene tenerlo en cuenta si vives en un piso con vecinos cercanos.

¿Cuánto vive un Spitz alemán?

Las variedades pequeñas y medianas suelen vivir entre 12 y 16 años, y no es raro que algunos ejemplares pequeños superen esa cifra. Es una raza rústica y longeva cuando se mantiene un peso adecuado, revisiones veterinarias regulares y buena higiene dental.

¿Suelta mucho pelo?

Sí, tiene un doble manto que muda, sobre todo en primavera y otoño. Necesita cepillado varias veces por semana (a diario en la muda) para evitar nudos y controlar el pelo suelto en casa. A cambio, no requiere cortes de tijera: su pelaje se mantiene solo con cepillado.

¿Es un buen perro para pisos y familias con niños?

Sí, se adapta muy bien a la vida en piso por su tamaño y su carácter casero. Con niños es cariñoso y juguetón, aunque las variedades muy pequeñas son frágiles y conviene supervisar el juego. Es un excelente perro de compañía siempre que se atienda su tendencia a ladrar y su necesidad de compañía.

¿Necesita mucho ejercicio?

Menos que un perro de trabajo, pero más de lo que su aspecto de peluche sugiere. Con uno o dos paseos diarios y ratos de juego cubre sus necesidades. Es ágil y despierto, así que disfruta de juegos de olfato, trucos y actividades como el agility a nivel amateur.

¿Se puede quedar solo en casa?

Tolera peor la soledad que otras razas porque es muy apegado a su familia. Puede aprender a quedarse solo unas horas si se le acostumbra de forma gradual desde cachorro, pero periodos largos y repetidos de soledad favorecen el ladrido y la ansiedad. No es la mejor opción si pasas fuera todo el día.