El Yorkshire Terrier es uno de los perros de compañía más reconocibles del mundo: minúsculo, de pelo largo y sedoso en tonos azul acero y fuego, pero con un carácter de terrier que sorprende a quien lo ve por primera vez. Detrás de esa imagen de perro de bolso hay un cazador de ratas nacido en las fábricas del norte de Inglaterra, valiente, despierto y muy apegado a su familia. En esta guía repasamos a fondo cómo es el Yorkshire Terrier de verdad: su carácter, sus cuidados, su salud y todo lo que necesitas saber antes de compartir tu vida con uno.
¿Es el Yorkshire Terrier para ti?
El Yorkshire Terrier encaja en muchísimos hogares por su tamaño diminuto y su devoción por la familia, pero no es el perro “fácil” que algunos imaginan. Es un terrier en cuerpo pequeño: ladrador, decidido y con personalidad fuerte. Antes de decidirte, mira con sinceridad sus luces y sus sombras.

A favor
- Tamaño mínimo: ideal para pisos y para vivir en ciudad.
- Muy apegado a su familia y excelente compañía.
- Despierto, valiente y un perfecto perro de alarma.
- Suelta muy poco pelo y se considera de pelaje hipoalergénico.
- Inteligente y aprende rápido con un dueño constante.
- Larga esperanza de vida para un perro.
A tener en cuenta
- Tiende a ladrar y avisa de todo lo que se mueve.
- El pelo largo exige cepillado casi diario.
- Frágil: una caída o un juego brusco puede lesionarlo.
- Carácter terco; necesita educación temprana y firme.
- Sistema digestivo y dentadura delicados.
- Cuidado con las modas “teacup” o mini, llenas de problemas.
Carácter y temperamento
El Yorkshire Terrier es la prueba de que el tamaño no define el carácter. A pesar de pesar poco más de tres kilos, conserva intactos el valor y la tenacidad propios de los terrier, la familia de perros para la que el trabajo duro nunca fue un problema. Es activo, curioso y le encanta ser el centro de atención. No espere de él el temperamento plácido y dependiente de un perro faldero clásico: el Yorkshire fue criado para cazar roedores por su cuenta, sin ayuda humana, y eso le ha dejado una vena independiente y resolutiva.
Con su gente es cariñoso, sociable y muy sociable con todo tipo de personas. Le gusta participar en lo que hace la familia y reclama su ración de mimos y juego. Esa misma seguridad en sí mismo hace que a veces se comporte como un perro mucho más grande de lo que es: planta cara a perros enormes sin medir el peligro, algo que el dueño debe controlar para evitar sustos. En la escala de inteligencia de Stanley Coren ocupa el puesto 27, lo que lo sitúa en un nivel de aprendizaje notable cuando se le educa bien.
El rasgo que más conviene tener presente es su tendencia a ladrar. El Yorkshire avisa de cualquier ruido o visita, lo que lo convierte en un guardián atento pese a su talla. Bien gestionado es una virtud; sin trabajo, el ladrido excesivo puede volverse un problema. La buena noticia es que responde muy bien a un adiestramiento constante.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
- Con niños: disfruta de la familia, pero su fragilidad obliga a la prudencia. Es un perro que se lesiona con facilidad si lo cogen mal, lo aprietan o cae al suelo. Encaja mejor con niños mayores que entienden cómo tratar a un perro tan pequeño que con bebés o críos muy movidos.
- Con otros perros: suele llevarse bien si está socializado, aunque su carácter valiente le lleva a desafiar a perros mucho mayores. Conviene supervisar los juegos para que no salga malparado.
- Con otras mascotas: recuerda que es un cazador de ratas; con roedores pequeños puede despertar su instinto de presa. Con gatos suele convivir bien si crecen juntos.
- En piso: es uno de los perros más adaptados a la vida en apartamento por su tamaño. Lo único a vigilar son los ladridos, que pueden molestar a los vecinos si no se trabajan.
- Ante la soledad: es muy apegado y no lleva bien quedarse solo demasiadas horas. Si pasa el día sin compañía puede desarrollar ansiedad por separación y ladridos. No es la mejor elección para quien falta de casa todo el día.
Educación y adiestramiento
El Yorkshire Terrier es inteligente y capaz de aprender mucho, pero arrastra el carácter independiente y algo terco del terrier. La clave está en la constancia: si el dueño es firme y coherente, responde muy bien; si le permite hacer lo que quiere “porque es pequeño”, aprovechará cada hueco. El error más común con esta raza es el llamado síndrome del perro pequeño, es decir, tolerarle conductas (saltar a la gente, gruñir, ladrar sin freno, mandar en casa) que jamás se permitirían a un perro grande.
El refuerzo positivo, con premios y juego, funciona de maravilla. Las sesiones cortas y divertidas le sientan mejor que las largas y repetitivas. Hay dos frentes a priorizar desde cachorro: la socialización temprana con personas, perros, ruidos y entornos variados, y el control del ladrido, enseñándole a callar a la orden. El aprendizaje para hacer sus necesidades a veces requiere paciencia, en parte porque su vejiga es minúscula; ayuda establecer rutinas claras y, si se usa empapador, mantenerlo siempre en el mismo sitio.

Ejercicio y actividad
Que sea pequeño no significa que sea sedentario. El Yorkshire Terrier es enérgico y necesita ejercicio acorde a su tamaño y condición física: un par de paseos diarios, ratos de juego en casa y algo de estimulación mental bastan para mantenerlo equilibrado. Un Yorkshire que se aburre canaliza esa energía sobrante en ladridos, mordisqueos y travesuras.
Disfruta de los juegos de buscar, de los juguetes interactivos y de los pequeños retos de olfato, que aprovechan su instinto cazador. Eso sí, conviene adaptar el ejercicio a su fragilidad: cuidado con los saltos desde el sofá o la cama, con las escaleras y con los juegos demasiado bruscos, porque su esqueleto ligero se resiente. En días fríos agradece abrigo, ya que su cuerpo menudo pierde calor con facilidad.
Cuidados: pelaje e higiene
El pelaje es la seña de identidad del Yorkshire y, a la vez, su cuidado más exigente. El pelo es largo, fino, liso y sedoso, parecido al cabello humano, sin subpelo lanoso. Esa textura tiene una ventaja: apenas muda y suelta muy poco pelo, lo que ha hecho que se incluya entre las razas de pelaje hipoalergénico. A cambio, ese pelo crece de forma continua y se enreda con facilidad.
Si se mantiene el manto largo de exposición, hay que cepillarlo a diario y dedicarle un mantenimiento intenso; tradicionalmente los criadores llegaban a proteger el pelo con papeles y aceites para que no se rompiera. La mayoría de las familias optan por un corte de mascota más corto, mucho más cómodo, que solo requiere cepillados frecuentes y visitas regulares a la peluquería canina. El baño se hace cada pocas semanas con productos suaves. Conviene revisar y limpiar el pelo alrededor de los ojos y recortar el de las orejas y las almohadillas.
Por su tamaño, la higiene dental es especialmente importante: las razas pequeñas acumulan sarro con facilidad y pierden piezas antes de tiempo, así que el cepillado de dientes debe formar parte de la rutina. Completa los cuidados el corte periódico de uñas y la limpieza de oídos.
Alimentación
El Yorkshire Terrier necesita un alimento de calidad formulado para razas pequeñas, con croqueta de tamaño adecuado a su boca diminuta y un buen aporte energético, porque su metabolismo es rápido. Las raciones son lógicamente pequeñas y conviene repartirlas en varias tomas al día, sobre todo en cachorros, que son propensos a las bajadas de azúcar (hipoglucemia) si pasan demasiadas horas sin comer.
Es una raza con el sistema digestivo delicado: los cambios bruscos de comida o las sobras de la mesa le provocan con facilidad vómitos o diarrea, así que lo mejor es mantener una dieta estable y evitar los caprichos fuera de su pauta. Vigila el peso: en un perro tan pequeño, unos pocos gramos de más suponen un porcentaje enorme de su cuerpo y sobrecargan articulaciones y corazón. Agua siempre limpia y disponible.
Salud y esperanza de vida
El Yorkshire Terrier es, en general, un perro longevo y con una esperanza de vida por encima de la media: distintos estudios británicos, italianos y japoneses sitúan su longevidad en torno a los 13 a 14 años de media, y los ejemplares dentro del peso estándar pueden alcanzar con facilidad los 15 años o más con buenos cuidados. Aun así, la raza tiene predisposición a ciertos problemas que conviene conocer.
Entre las afecciones que se observan con más frecuencia están la bronquitis, la linfangiectasia, la derivación (o shunt) portosistémica, las cataratas y la queratoconjuntivitis seca (ojo seco). Además, suelen tener un sistema digestivo sensible y, por su pequeño tamaño, peor tolerancia a la anestesia, algo que el veterinario tendrá en cuenta en cualquier intervención. Al ser tan menudo, también es más vulnerable a las lesiones por caídas o golpes. Otros problemas habituales en perros mini son la luxación de rótula y las enfermedades dentales.
Capítulo aparte merecen los mal llamados Yorkshire “teacup” o mini. Ni la FCI ni los clubes oficiales reconocen ese término: es un reclamo comercial para vender ejemplares enanos, conseguidos cruzando los perros más pequeños y débiles. Por debajo de los 2 kg se disparan los problemas de salud (luxación de rótula, fallos cardiacos, hidrocefalia, hipoglucemia, fontanelas abiertas, convulsiones) y la vida del animal se acorta. Si buscas un Yorkshire, huye de quien te lo venda como “teacup”.
Aspecto físico
El Yorkshire Terrier es uno de los perros más pequeños que existen. El estándar fija un peso máximo de unos 3,2 kg, sin un mínimo concreto, y un cuerpo compacto, de líneas rectas y porte erguido y elegante que, según el club británico, transmite cierto aire de importancia. Curiosamente, el Yorkshire original de las fábricas era bastante mayor, de unos 6 o 7 kilos; su reducción de tamaño se debe a la selección a lo largo del tiempo.

Lo más característico es su manto. El pelo es largo, perfectamente liso, fino y sedoso, con una raya que recorre el lomo desde la cabeza hasta la cola. El color es muy preciso: azul acero oscuro desde la nuca hasta la base de la cola, y un tono fuego (tostado) brillante en la cabeza, el pecho y las patas, más oscuro en la raíz y más claro en las puntas. Curiosamente, los cachorros nacen casi negros con marcas fuego, y el color azul definitivo puede tardar hasta tres años en asentarse. Ninguna otra combinación de colores se acepta en el estándar de la FCI ni del Kennel Club. La raza se clasifica dentro del Grupo 3 de la FCI (Terriers), en la sección de terriers tipo toy.
Origen e historia
El Yorkshire Terrier nació en el siglo XIX en el norte de Inglaterra, en los condados de Yorkshire y Lancashire, de donde toma su nombre. No fue un perro de la aristocracia, sino de la clase trabajadora: los obreros de los molinos y las fábricas de algodón y lana lo criaron para acabar con las ratas y otros roedores que infestaban los talleres y las viviendas. Buena parte de aquellos trabajadores habían llegado de Escocia llevando consigo varios tipos de terrier.
De esa mezcla salió la raza. Entre sus antepasados figuran perros como el Paisley Terrier (una versión más pequeña del Skye Terrier, criado por su pelo largo y sedoso), el Clydesdale Terrier y el waterside terrier; algunos autores apuntan también al Maltés. Los documentos de la época son escasos, en parte porque, como reconocía una criadora en 1886, los obreros que dieron origen a la raza no acostumbraban a dejar nada por escrito.
El punto de inflexión llegó a finales de la década de 1860 con un perro de exposición llamado Huddersfield Ben, propiedad de Mary Ann Foster. Se le considera el “padre de la raza”: a través de su descendencia fijó el tipo del Yorkshire moderno. El nombre oficial de la raza se adoptó en 1870. Pronto se puso de moda en la Inglaterra victoriana como perro de compañía y de exposición, cruzó el Atlántico hacia Norteamérica (donde se registró en el AKC en 1885) y, con el tiempo, se convirtió en uno de los perros más populares del mundo. La historia de Smoky, una perrita Yorkshire que se hizo famosa como mascota durante la Segunda Guerra Mundial, ayudó a relanzar el interés por la raza.
Curiosidades
- De cazarratas a perro de salón: empezó persiguiendo roedores en las fábricas y acabó siendo uno de los perros de compañía más glamurosos del mundo.
- El padre de la raza disecado: tras morir, el cuerpo de Huddersfield Ben se conservó en una vitrina para que la gente pudiera seguir viendo al perro más célebre de la raza.
- Una heroína de guerra: Smoky acompañó a los soldados en la Segunda Guerra Mundial y es considerada una de las primeras perras de terapia.
- El más pequeño del mundo: un Yorkshire llamado Lucy figuró en el libro Guinness de los récords como uno de los perros más diminutos jamás registrados.
- Pelo casi humano: su manto se parece más a un cabello que a un pelaje canino, lo que explica que mude tan poco.
- Sangre de campeones: ha contribuido al desarrollo de otras razas, como el Australian Silky Terrier, y de cruces de moda como el Yorkipoo.
Si te atrae el mundo de los perros pequeños y con carácter, te interesará comparar al Yorkshire con otras razas de tamaño similar. Échale un vistazo al Chihuahua, otro diminuto de personalidad enorme; al espectacular Pomerania; al sereno Shih Tzu; o, si lo que te gusta es el espíritu terrier, al West Highland White Terrier.
Preguntas frecuentes sobre el Yorkshire Terrier
¿Cuánto vive un Yorkshire Terrier?
Es un perro longevo. Varios estudios sitúan su esperanza de vida media en torno a los 13 o 14 años, y los ejemplares dentro del peso estándar y bien cuidados superan a menudo los 15 años.
¿Cuánto pesa un Yorkshire Terrier adulto?
El estándar de la raza marca un peso máximo de unos 3,2 kg, sin un mínimo establecido. El Yorkshire original de las fábricas era mayor, de unos 6 a 7 kg.
¿El Yorkshire Terrier suelta mucho pelo? ¿Es hipoalergénico?
Suelta muy poco pelo, ya que su manto es fino y sedoso y apenas muda. Por eso se incluye entre las razas de pelaje hipoalergénico, aunque ninguna raza es 100% libre de alérgenos, porque la caspa y la saliva también pueden provocar reacciones.
¿El Yorkshire Terrier ladra mucho?
Sí, tiende a ladrar y avisa de cualquier ruido o visita, lo que lo hace buen perro de alarma. El ladrido excesivo se controla bien con socialización y un adiestramiento constante desde cachorro.
¿Es un buen perro para niños?
Es cariñoso y disfruta de la familia, pero su fragilidad obliga a la prudencia: se lesiona con facilidad si lo cogen mal o cae. Conviene más con niños mayores que sepan tratarlo que con bebés o críos muy movidos.
¿Qué es un Yorkshire “teacup” o mini?
Es un reclamo comercial, no una variedad reconocida. Designa a ejemplares enanos por debajo de los 2 kg, conseguidos con cruces poco éticos y asociados a numerosos problemas de salud. Los clubes oficiales y la FCI no lo reconocen y desaconsejan comprarlos.
¿Cuánto ejercicio necesita un Yorkshire Terrier?
Es enérgico para su tamaño: le bastan un par de paseos diarios, ratos de juego en casa y algo de estimulación mental. Si se aburre, descarga la energía sobrante ladrando o haciendo travesuras.
¿Es difícil de educar?
Es inteligente y aprende rápido, pero tiene el carácter independiente y algo terco del terrier. Con refuerzo positivo, sesiones cortas y, sobre todo, constancia y coherencia, responde muy bien. Evita consentirle conductas que no permitirías a un perro grande.