Whippet, perro de raza

Whippet

El Whippet, lebrel inglés de tamaño mediano: carácter tranquilo en casa y velocista en el campo. Guía completa de cuidados, salud, educación y convivencia.

OrigenGran Bretaña (Inglaterra)
Grupo FCIGrupo 10 - Lebreles, Sección 3 (Lebreles de pelo corto), estándar nº 162
TamañoMediano
AlturaMachos 47-51 cm; hembras 44-47 cm
Peso11-18 kg
Esperanza de vida12-15 años (media ~13,4)
EnergíaMedia-alta
PelajeCorto, liso y fino, sin subpelo; todos los colores excepto merle
Función originalCaza a la vista (liebre y conejo), coursing y carreras; perro de compañía
AfectuosoTranquiloSensibleVelozJuguetu00f3n

El Whippet es un lebrel inglés de tamaño mediano que parece un Greyhound en miniatura: elegante, aerodinámico y de una dulzura desarmante. En casa es el perro más tranquilo del mundo, capaz de dormir el día entero hecho un ovillo; en el campo se transforma en una flecha que roza los 55 km/h. Si buscas un compañero silencioso, limpio y cariñoso que además te deje sin aliento cuando corre, el Whippet tiene muchas papeletas.

¿Es el Whippet para ti?

Whippet de perfil mostrando su silueta esbelta de lebrel
Whippet en estación, de perfil. Foto: Pleple2000, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Antes de enamorarte de esa silueta de galgo en pequeño, conviene ser honesto sobre lo que pide y lo que regala esta raza. El Whippet es un perro de contrastes: dócil y dormilón puertas adentro, intenso y veloz puertas afuera. Encaja de maravilla con quien valora la tranquilidad doméstica pero puede ofrecerle carreras seguras; encaja peor con quien quiere un perro de guarda o un compañero de maratones de resistencia.

A favor

  • Tranquilo, limpio y silencioso en casa; ideal para piso.
  • Muy cariñoso y apegado a su familia.
  • Pelaje cortísimo: casi no suelta pelo ni huele.
  • Raza sana y longeva, con pocos problemas hereditarios.
  • Bueno con niños y con otros perros.
  • No ladra en exceso.

A tener en cuenta

  • Instinto de presa alto: cuidado con gatos y animales pequeños.
  • Necesita esprintar a diario en zona vallada y segura.
  • Pasa frío: requiere abrigo en invierno y cama caliente.
  • Puede sufrir ansiedad por separación si se le deja mucho solo.
  • Físico delicado: piel fina propensa a cortes y arañazos.
  • No sirve como perro guardián.

Carácter y temperamento

Quien convive con un Whippet suele describirlo con la misma palabra: equilibrio. Es un perro sereno, reservado y de modales suaves, que en el salón se comporta con una dignidad casi felina y agradece tanto el contacto físico que buscará tu regazo o se colará bajo la manta sin que lo invites. El American Kennel Club lo define como “tranquilo y digno en el salón de su dueño”, y añade que es un excelente perro de interior. Esa calma, sin embargo, no es apatía.

En cuanto pisa un espacio abierto, el Whippet enseña su otra cara: la del lebrel. Brotan entonces explosiones de carrera de una potencia asombrosa, virajes imposibles y una alegría puramente atlética, antes de volver a su estado natural de descanso. Es un perro de picos: máxima intensidad en ráfagas cortas, seguidas de largas siestas. Bajo toda esa elegancia late además un instinto de caza muy vivo, heredado de generaciones criadas para perseguir liebres y conejos a la vista. Es sensible, algo tímido con los extraños y profundamente fiel; rara vez se muestra dominante o conflictivo.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Retrato de la cabeza de un Whippet con su expresión dulce
Retrato de un Whippet. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El Whippet es uno de los lebreles que mejor se adapta a la vida en familia. Estos son los puntos clave de su convivencia:

  • Con niños: es paciente, dulce y tolerante, una gran elección para hogares con hijos. Conviene enseñar a los más pequeños a respetar su delicada constitución y supervisar los juegos bruscos, porque su piel fina se lesiona con facilidad.
  • Con otros perros: sociable y poco conflictivo, suele llevarse bien con sus congéneres, sobre todo si se ha socializado de cachorro.
  • Con gatos y animales pequeños: aquí está el matiz importante. Su fuerte instinto de presa puede hacer que persiga gatos, conejos o ardillas. Muchos Whippets conviven sin problema con el gato de casa si crecen juntos, pero fuera de casa cualquier animal que corra puede activar la persecución.
  • En piso: perfecto. Es callado, tranquilo y de tamaño manejable; siempre que tenga su dosis de carrera diaria, no necesita jardín.
  • Ante la soledad: es su talón de Aquiles. El Whippet se apega muchísimo a su familia y puede desarrollar ansiedad por separación si pasa demasiadas horas solo. No es la raza ideal para quien falta de casa todo el día.

Educación y adiestramiento

El Whippet es inteligente y aprende rápido, pero no es el típico perro obediente que vive para complacer: tiene la independencia de carácter propia de los lebreles. Responde extraordinariamente bien al refuerzo positivo —premios, juego, voz amable— y se cierra en banda ante los métodos duros, que solo consiguen asustar a un perro tan sensible. La socialización temprana, exponiéndolo de cachorro a personas, ruidos, perros y entornos distintos, es clave para que su timidez natural no derive en miedo.

El gran reto del adiestramiento es la llamada. Cuando un Whippet fija una presa a la vista, su instinto puede más que tu voz: sale disparado y, a esa velocidad, no atiende a razones. Por eso la recomendación de seguridad es casi universal entre los expertos en la raza: trabaja la llamada a conciencia, pero suéltalo sin correa solo en espacios vallados o realmente seguros, lejos de carreteras.

Ejercicio y actividad

Whippet corriendo a galope tendido con las cuatro patas en el aire
Whippet corriendo a toda velocidad. Foto: Blkhwkdrv, dominio público, vía Wikimedia Commons

Aquí conviene deshacer un malentendido: que el Whippet sea tan tranquilo en casa no significa que no necesite ejercicio. Lo necesita, pero de un tipo concreto. No es un perro de resistencia que aguante horas trotando; es un velocista. Lo que de verdad le llena es poder esprintar a fondo, soltar esas explosiones de galope que lleva en los genes, y después descansar.

En la práctica, le bastan unos 45 a 60 minutos diarios bien aprovechados: paseos combinados con ratos de carrera libre en una zona segura y cerrada. Disfruta enormemente de deportes como el lure coursing (persecución de un señuelo), las carreras, el agility o el flyball, actividades en las que la raza brilla por su velocidad y agilidad. Un Whippet que puede correr a diario es un perro feliz y equilibrado; uno al que solo se pasea al paso acumulará frustración.

Cuidados: pelaje e higiene

Si hay una raza de bajo mantenimiento en cuanto a pelo, es esta. El manto del Whippet es corto, fino, liso y pegado al cuerpo, sin subpelo, de modo que la muda es mínima y apenas deja pelo por casa. Con un cepillado semanal con guante de goma para retirar el pelo muerto y sacar brillo es más que suficiente. Los baños solo cuando se ensucie de verdad; abusar reseca su piel.

El verdadero cuidado del Whippet no está en el pelo, sino en protegerlo. Su piel es muy fina y se corta o araña con facilidad entre matorrales, así que conviene vigilar heridas tras las carreras por el campo. Y su escasa grasa corporal lo hace muy friolero: en invierno necesita un abrigo para los paseos y una cama mullida y cálida en casa. Completan la rutina lo de siempre: revisar y limpiar las orejas, cortar las uñas y cuidar la higiene dental.

Alimentación

El Whippet es un perro atlético, de músculo magro y muy poca grasa, y su alimentación debe reflejarlo. Necesita una dieta completa y de calidad, con buen aporte de proteína para mantener su musculatura, ajustada a su edad, peso y nivel de actividad. No es una raza propensa a la obesidad, pero el equilibrio cuenta: por su delgadez natural, lo normal y saludable es notarle las últimas costillas; no hay que confundir su figura esbelta con falta de peso ni intentar “rellenarlo”.

Conviene repartir la comida en dos tomas diarias y, como en todos los perros de pecho profundo, evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer para reducir riesgos digestivos. El agua siempre fresca y disponible. Ante cualquier duda sobre cantidades o tipo de alimento, lo mejor es seguir la pauta del veterinario, que ajustará la ración a cada ejemplar.

Salud y esperanza de vida

El Whippet es una de las razas más sanas que existen, y no por casualidad: siglos de selección por funcionalidad —caza, coursing y carreras— le han dado una estructura sólida y equilibrada, libre de las exageraciones físicas que originan tantos problemas en otras razas. Está bastante a salvo de dolencias frecuentes en otros perros, como infecciones de oído de repetición, alergias cutáneas o trastornos digestivos. La displasia de cadera es rara y los defectos oculares genéticos, aunque existen, son poco frecuentes. Un estudio británico de 2024 cifró su esperanza de vida en torno a los 13,4 años, por encima de la media de los perros de raza.

Dicho esto, hay particularidades que todo dueño debe conocer. La primera es médica y muy importante: como otros lebreles, el Whippet es intolerante a los anestésicos barbitúricos, debido a su bajo nivel de grasa corporal y a un hígado que los metaboliza mal; es imprescindible que el veterinario lo sepa antes de cualquier intervención. La segunda es su corazón, grande y de latido lento, que en reposo puede sonar irregular o intermitente y alarmar a quien no conoce la raza, aunque durante el ejercicio funciona con un ritmo perfecto. En perros mayores, las afecciones cardíacas —en especial la enfermedad de la válvula mitral— figuran entre las principales causas de mortalidad, por lo que las revisiones veterinarias periódicas son muy recomendables. Por último, una curiosidad genética: una mutación del gen de la miostatina propia de la raza hace que los ejemplares con doble copia desarrollen una musculatura desproporcionada y se conozcan como “Bully Whippets”, sin que ello suponga problemas de salud relevantes.

Aspecto físico

El Whippet es la definición misma de la elegancia funcional. De tamaño mediano, presenta el cuerpo aerodinámico típico de los lebreles, diseñado al milímetro para la velocidad: pecho profundo que aloja unos pulmones generosos, vientre recogido en una línea inferior muy marcada, lomo arqueado, patas largas y finas y una musculatura seca y definida. La cabeza es alargada y estilizada, con orejas pequeñas en forma de rosa y una expresión atenta y dulce.

Según el estándar británico, los machos miden entre 47 y 51 cm a la cruz y las hembras entre 44 y 47 cm, mientras que los estándares estadounidense y canadiense admiten ejemplares algo mayores. El peso típico ronda los 11 a 18 kg. El pelo es corto, liso, fino y muy pegado, y en cuanto al color reina la libertad absoluta: para la FCI el color es “inmaterial”, es decir, no se valora, de modo que el Whippet aparece en prácticamente cualquier tonalidad y combinación —negro, blanco, leonado, atigrado, azul, crema y todas sus mezclas—. La única excepción es el patrón merle, que el Kennel Club británico dejó de admitir en 2019 por no ser un color natural de la raza.

Origen e historia

El Whippet nació en el norte de Inglaterra como “el galgo del pobre”. A finales del siglo XVIII y durante el XIX, las clases trabajadoras —mineros y obreros de regiones como Lancashire, Yorkshire, Durham y Northumberland— no podían costear un Greyhound de verdad, considerado un perro de la nobleza, así que crearon su propia versión: más pequeña, asequible y manejable, pero igual de rápida en distancias cortas. Para lograrlo cruzaron galgos ingleses y galgos italianos con varios terriers —Bedlington, Manchester, Yorkshire y otros—, buscando combinar la velocidad y la estampa del lebrel con la resistencia y el coraje del terrier.

El resultado fue un perro polivalente que servía para cazar conejos y, sobre todo, para correr. Las carreras de Whippet se convirtieron en un fenómeno popular: los perros se soltaban en una pista y corrían hacia sus dueños, que en el otro extremo agitaban un trapo o una toalla para llamarlos —de ahí el viejo apodo de la raza, “snap dog”, el perro que tira a morder—. Apodado “el caballo de carreras del pobre”, el Whippet fue una auténtica fuente de orgullo y, a veces, de ingresos para muchas familias humildes. El Kennel Club británico reconoció oficialmente la raza en 1891, tres años después de que lo hiciera el American Kennel Club, en 1888, de la mano de operarios textiles que llevaron los primeros ejemplares a Massachusetts. Desde entonces, el Whippet ha pasado de las pistas de ceniza a los salones y a los rings de exposición, sin perder un ápice de su esencia.

Curiosidades

  • El más rápido de su categoría. El Whippet es el perro más veloz dentro de su rango de tamaño y peso, y se le atribuye la aceleración de parado a carrera más rápida de cualquier raza.
  • Galope de doble suspensión. Al correr, sus cuatro patas se despegan del suelo dos veces en cada zancada —una con el cuerpo estirado y otra con él recogido—, el mismo galope que usan los galgos para volar.
  • “Snap dog”. Uno de sus antiguos nombres aludía a su tendencia a “atrapar de un bocado” cualquier presa cercana, fruto de su instinto de caza.
  • Bully Whippets. Una mutación genética propia de la raza, la del gen de la miostatina, produce en doble dosis ejemplares hipermusculados, sin equivalente conocido en otros lebreles.
  • Estrella de las exposiciones. Un Whippet ganó el Best in Show del Westminster Kennel Club en 1964, y la raza se ha llevado el máximo galardón de Crufts en varias ediciones.
  • Su nombre viene de la velocidad. “Whippet” deriva de un término inglés antiguo que significaba “moverse con brío”.

Si te atrae el Whippet, seguramente disfrutes conociendo a sus parientes y a otros perros de carácter parecido. No te pierdas a su hermano mayor, el Greyhound, ni a su versión en miniatura, el Galgo Italiano. Y dentro de la familia de los lebreles, merecen una visita el elegantísimo Saluki y el espectacular Galgo Afgano.

Preguntas frecuentes sobre el Whippet

¿El Whippet es un buen perro para vivir en piso?

Sí, y de los mejores. Dentro de casa el Whippet es tranquilo, limpio y silencioso: pasa buena parte del día durmiendo en el sofá. Lo único innegociable es darle a diario una o dos sesiones de carrera libre en una zona segura para que queme su energía explosiva. Con eso cubierto, se adapta perfectamente a un apartamento.

¿Cuánto ejercicio necesita un Whippet al día?

Le bastan unos 45-60 minutos diarios, pero con calidad: necesita esprintar a galope, no solo pasear al paso. Lo ideal son dos salidas con ratos de carrera libre en lugar vallado. Es un perro de explosiones cortas e intensas seguidas de largos descansos, no de resistencia sostenida.

¿El Whippet se lleva bien con niños y otros perros?

Con niños suele ser excelente: dulce, paciente y nada agresivo, aunque por su finura conviene supervisar con niños muy pequeños y bruscos. Con otros perros es sociable. El punto delicado son los animales pequeños (gatos, conejos): su fuerte instinto de presa puede dispararse, así que la convivencia con gatos requiere socialización temprana.

¿Pierde mucho pelo el Whippet?

Muy poco. Tiene pelo corto, fino y sin subpelo, así que la muda es mínima y el mantenimiento bajísimo: un cepillado semanal y poco más. Es una de las razas más cómodas en cuanto a higiene del pelaje.

¿Por qué el Whippet pasa tanto frío?

Por su pelo corto sin subpelo y su escasísima grasa corporal. No está aislado del frío, así que en invierno agradece un abrigo para perro en los paseos y una cama caliente en casa. Es habitual verlo buscar mantas y rincones cálidos.

¿Cuánto vive un Whippet?

Es una raza muy longeva y sana: un estudio británico de 2024 situó su esperanza de vida en torno a los 13,4 años, por encima de la media de los perros de raza. Con buenos cuidados es normal que llegue a los 13-15 años.

¿Es fácil de educar el Whippet?

Es inteligente y quiere agradar, pero también sensible e independiente como buen lebrel. Responde muy bien al refuerzo positivo y nada a la dureza. El mayor reto es la llamada cuando hay una presa a la vista: por seguridad conviene soltarlo solo en zonas valladas.

¿El Whippet sirve como perro guardián?

No, y no hay que pedírselo. Puede avisar con algún ladrido si oye algo raro, pero su carácter es amable y tímido: prefiere retirarse antes que enfrentarse. Es un compañero, no un guardián.

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