El Bichón Maltés es uno de los perros de compañía más antiguos y reconocibles del mundo: un perrito menudo de manto blanco, largo y sedoso, hecho para vivir pegado a su familia. Pesa apenas 3 o 4 kilos, cabe en cualquier piso y compensa su tamaño diminuto con una personalidad enorme, despierta y cariñosa. Si buscas un compañero faldero, alegre y muy sociable, el Bichón Maltés es una de las grandes referencias entre las razas toy. Aquí tienes la guía completa para conocerlo de verdad antes de decidirte.
¿Es el Bichón Maltés para ti?
Antes de enamorarte de esa carita, conviene saber a qué te comprometes. El Bichón Maltés es un perro de compañía puro: necesita poco espacio y poco ejercicio, pero exige mucha presencia humana y un mantenimiento de pelaje constante. No es un perro de adorno que se cuida solo. Estas dos cajas resumen lo bueno y lo que debes tener claro.
A favor
- Tamaño mini: ideal para piso y para ciudad.
- Muy cariñoso y apegado a su familia.
- Apenas suelta pelo y se considera bastante hipoalergénico.
- Sociable, alegre y juguetón hasta de mayor.
- Buen perro de alarma pese a su tamaño.
- Necesita poco ejercicio: encaja con gente mayor o sedentaria.
A tener en cuenta
- El pelo largo pide cepillado casi diario y peluquería frecuente.
- Tendencia a manchas de lágrima alrededor de los ojos.
- Mal lleva la soledad: puede sufrir ansiedad por separación.
- Es frágil: no es el mejor perro para niños muy pequeños.
- Riesgo de “síndrome del perro pequeño” si no se educa.
- Propenso a luxación de rótula y a problemas dentales.
Carácter y temperamento

El Bichón Maltés es ante todo un perro faldero, en el mejor sentido de la palabra. Es vivaz, despierto y profundamente cariñoso, con esa eterna expresión de cachorro que conserva toda la vida. Le encanta estar en compañía, participar en lo que hace la familia y, si puede, dormir encima de ti. Detrás de su aspecto delicado hay un perro alegre, curioso y bastante seguro de sí mismo.
A pesar de su tamaño, tiene buen instinto de vigilancia: avisa con ladridos de cualquier ruido o visita, lo que lo convierte en un eficaz perro de alarma, igual que el Yorkshire Terrier o el Chihuahua. Es inteligente y muy receptivo al juego: aprende trucos con facilidad y disfruta de los retos mentales. En la clasificación de inteligencia canina de Stanley Coren ocupa un lugar intermedio (puesto 59), pero eso refleja más su independencia que su capacidad real de aprender.
El reverso de tanto apego es que necesita límites desde cachorro. Un Maltés sobreprotegido y nunca corregido puede volverse mandón, ladrador y caprichoso, lo que se conoce popularmente como “síndrome del perro pequeño”. No es culpa de la raza, sino de tratarlo como un peluche en lugar de como un perro.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
- Con niños: se lleva muy bien con niños mayores y adolescentes que sepan tratarlo con respeto. Por su fragilidad (huesos finos, pocos kilos), no es la mejor opción con niños muy pequeños que puedan cogerlo o caerle encima sin querer.
- Con otras mascotas: bien socializado convive sin problemas con otros perros y gatos. Conviene presentarlo pronto a otros animales para que no se vuelva nervioso o reactivo.
- En piso: es uno de los perros de apartamento por excelencia. Su tamaño y su carácter doméstico hacen que se adapte perfectamente a vivir en espacios pequeños, siempre con sus paseos diarios.
- Ante la soledad: es su punto débil. Está hecho para vivir acompañado y lleva mal quedarse muchas horas solo; puede desarrollar ansiedad por separación, ladridos y conductas destructivas. No es la raza ideal si pasas el día entero fuera de casa.
Educación y adiestramiento
El Bichón Maltés es un perro listo que responde muy bien al refuerzo positivo: premios, caricias y juego. Olvídate de los métodos duros; con un perro tan sensible son contraproducentes. La constancia y la paciencia dan mejores resultados que la fuerza.
Dos prioridades en su educación. La primera, la socialización temprana: exponerlo desde cachorro a personas, ruidos, otros perros y situaciones distintas para que crezca equilibrado y no miedoso. La segunda, marcar normas claras desde el principio para evitar el exceso de ladridos y los caprichos; que sea pequeño no significa que pueda saltarse las reglas.
Es muy hábil para los trucos: puede aprender a hacer piruetas o a sostenerse sobre las patas traseras, porque su naturaleza juguetona lo empuja a colaborar. El punto más delicado suele ser el aprendizaje del baño: como muchos perros toy, puede costarle más el control de esfínteres, así que conviene una rutina de higiene firme y mucha paciencia.
Ejercicio y actividad
Aquí el Maltés es muy cómodo. Al ser tan pequeño, no necesita grandes dosis de ejercicio: con uno o dos paseos diarios y ratos de juego en casa cubre de sobra sus necesidades. Eso lo convierte en un compañero perfecto para personas mayores o para quien no puede dar largas caminatas.
Ahora bien, “poco ejercicio” no es “ningún ejercicio”. Los paseos no solo le sirven para moverse, sino también para socializar, olfatear y estimularse mentalmente, algo clave en su equilibrio. Le encanta el aire libre pese a su carácter casero. Un buen plan combina paseo tranquilo, algún juego de buscar y trucos sencillos que lo hagan pensar.
Cuidados: pelaje e higiene

El pelaje es el gran reto de esta raza y el motivo por el que mucha gente subestima su mantenimiento. El Maltés tiene un pelo largo, liso y sedoso, sin subpelo, que tiende a enredarse si se descuida. Para mantenerlo sano hay que cepillarlo a diario o casi, deshaciendo nudos con un peine adecuado y evitando que el pelo se apelmace contra la piel.
Muchos dueños optan por el llamado “corte cachorro”, que deja el pelo corto, es fácil de mantener y le da ese aire eterno de cría. Quienes lo lucen con el manto largo (sobre todo en exposiciones) recurren incluso a técnicas de empaquetado del pelo para protegerlo. En cualquier caso, necesita visitar la peluquería canina más o menos cada mes y medio.
El baño no debe ser excesivo: cada cierto tiempo es suficiente, siempre con productos específicos y secándolo bien para evitar nudos. Atención especial a los ojos y los lagrimales: el lagrimeo deja manchas marrón-rojizas en el pelo blanco de la cara, así que conviene limpiar la zona a diario. Completa la rutina la higiene dental (los toy son propensos al sarro), la limpieza de orejas y el corte de uñas.
Alimentación
Como perro pequeño y de poco peso, el Maltés necesita una alimentación de buena calidad y bien ajustada en cantidad. Sirve un pienso premium adaptado a razas mini o una dieta natural casera bien formulada, siempre con la proporción correcta de proteínas, grasas e hidratos; ten presente que sus necesidades no son las de una persona.
La clave es vigilar las raciones: en un perro tan menudo, unos pocos gramos de más se notan, y el sobrepeso agrava problemas como la luxación de rótula. Reparte la comida en varias tomas, mejor que un solo plato grande. Algunos ejemplares presentan alergias alimentarias que mejoran ajustando la dieta. Y recuerda los alimentos prohibidos para cualquier perro: chocolate, uvas y pasas, cebolla y ajo, entre otros.
Salud y esperanza de vida
El Bichón Maltés es, en general, un perro robusto y longevo para su tamaño. Su esperanza de vida ronda los 12 o 13 años, e incluso más con buenos cuidados: estudios recientes en el Reino Unido sitúan la media en torno a los 13 años, por encima de muchos perros de talla similar. Aun así, comparte algunas predisposiciones típicas de las razas pequeñas que conviene conocer:
- Luxación de rótula: la rótula se desplaza de su sitio; es frecuente en perros mini y empeora con el sobrepeso.
- Problemas oculares y lagrimeo: el tipo de pelo puede irritar el ojo y favorecer conjuntivitis y manchas de lágrima.
- Problemas dentales: acumulación de sarro y pérdida de piezas, habitual en las razas toy.
- Cardiopatías y conducto arterioso persistente (PDA): entre las afecciones del corazón a vigilar en la raza.
- Problemas hepáticos: descritos también en algunos ejemplares.
Las principales causas de muerte registradas en encuestas de salud incluyen el cáncer, la vejez, las enfermedades cardiacas y la insuficiencia renal. Revisiones veterinarias periódicas, control de peso e higiene dental son la mejor prevención.
Aspecto físico

El Maltés es un perro de talla pequeña, de cuerpo compacto y aspecto elegante. Los machos miden entre 21 y 25 cm a la cruz y las hembras entre 20 y 23 cm, con un peso habitual de 3 a 4 kilos. La línea americana, que incluye los llamados “Maltés Toy”, es aún más diminuta, con ejemplares de entre 1,2 y 2,8 kilos.
Su rasgo distintivo es el manto blanco puro (se admite un ligero tono marfil), largo, fino y sedoso, sin rizos ni capa interna, que cae a ambos lados del cuerpo desde una raya que recorre el lomo y llega casi al suelo. La cabeza es de tamaño medio con cráneo redondeado, la nariz negra y los ojos grandes, ovalados y de color marrón oscuro, con expresión atenta y dulce. Las orejas son largas, caídas y cubiertas de pelo, pegadas a la cabeza. La cola, elegante y poblada, se curva sobre el dorso. Patas cortas y rectas completan su silueta.
Origen e historia
Pocas razas presumen de una historia tan antigua. El Bichón Maltés surgió en el Mediterráneo central y su nombre se asocia tradicionalmente a la isla de Malta, aunque algunos autores clásicos lo vinculan más bien a la isla adriática de Mljet (Melita en latín). La propia FCI recuerda que el término podría derivar de la palabra semítica màlat (“refugio” o “puerto”), raíz de muchos topónimos, así que el origen exacto sigue siendo objeto de debate.
Lo que está claro es que perros muy parecidos acompañaron al ser humano desde la Antigüedad. Se cree que los comerciantes fenicios difundieron a sus ancestros por el Mediterráneo hace más de 2.000 años, y aparecen representados en cerámica griega del siglo V a.C. junto a la palabra melitaie. Aristóteles ya mencionó hacia el 370 a.C. unos Melitaei Catelli, perritos diminutos muy apreciados como mascotas de regazo entre griegos y romanos.
El Maltés moderno, sin embargo, se fijó como raza en la época victoriana, cruzando y seleccionando variedades de perros pequeños emparentados con los bichones. Fue ganando premios en las exposiciones inglesas del siglo XIX y poco a poco se impuso el requisito del manto exclusivamente blanco. El American Kennel Club lo reconoció en 1888 y la FCI lo aceptó de forma definitiva bajo el patrocinio de Italia a mediados del siglo XX; el estándar vigente data de finales de los años ochenta. Hoy se clasifica en el Grupo 9 de la FCI (perros de compañía), Sección 1, Bichones.
Curiosidades
- Para Stanley Coren, el Maltés y su variedad antigua estuvieron quizá entre los primeros perros usados como compañía pura del ser humano.
- El filósofo cínico Diógenes de Sinope llegó a referirse a sí mismo como un “perro maltés”.
- En el siglo XVII y XVIII algunos criadores intentaron miniaturizarlo tanto que, según escribió Linneo, llegaron a ser del tamaño de una ardilla; la raza estuvo a punto de desaparecer.
- Apenas muda pelo y se considera en buena medida hipoalergénico, junto con sus parientes el Caniche y el Bichón Frisé.
- En 1837, el pintor Edwin Landseer retrató a un pequeño maltés blanco como regalo de la reina Victoria para su madre.
Si te atrae el mundo de los bichones y los pequeños perros de compañía de manto blanco, te interesará comparar al Maltés con sus parientes más cercanos: el alegre Bichón Frisé, el cubano Bichón Habanero, el suave Coton de Tulear y el peculiar Löwchen. Todos comparten ese aire faldero y sociable que define a esta encantadora familia canina.
Preguntas frecuentes sobre el Bichón Maltés
¿Cuánto vive un Bichón Maltés?
Suele vivir entre 12 y 13 años, y a veces más con buenos cuidados. Estudios recientes en el Reino Unido sitúan su media en torno a los 13 años, por encima de muchos perros de tamaño parecido.
¿El Bichón Maltés suelta mucho pelo?
No. Al tener una sola capa de pelo y carecer de subpelo, apenas muda. Por eso se le considera bastante hipoalergénico, aunque eso no exime del cepillado casi diario para evitar nudos.
¿Cuánto pesa y mide un Maltés?
Pesa entre 3 y 4 kilos. Los machos miden de 21 a 25 cm a la cruz y las hembras de 20 a 23 cm. La línea americana o “toy” es aún más pequeña, entre 1,2 y 2,8 kilos.
¿Es buena raza para vivir en piso?
Sí, es uno de los perros de apartamento por excelencia. Su tamaño mini y su carácter doméstico encajan en espacios pequeños, siempre que tenga sus paseos diarios y compañía.
¿Por qué se le manchan los ojos de marrón?
Son las manchas de lágrima, frecuentes en la raza. El lagrimeo tiñe de marrón-rojizo el pelo blanco de la cara. Se controlan limpiando la zona a diario y revisando posibles irritaciones o conjuntivitis.
¿Puede quedarse solo muchas horas?
No es lo ideal. Está hecho para vivir acompañado y lleva mal la soledad prolongada, pudiendo desarrollar ansiedad por separación, ladridos y conductas destructivas.
¿Es bueno con los niños?
Se entiende muy bien con niños mayores y respetuosos. Con niños muy pequeños hay que tener cuidado: es un perro frágil que puede lesionarse con manejos bruscos o caídas.
¿Cuánto ejercicio necesita?
Poco. Con uno o dos paseos diarios y ratos de juego en casa tiene suficiente, lo que lo hace ideal para personas mayores o poco activas. Aun así, los paseos son importantes para socializar y estimularlo.