El Bull Terrier es uno de los perros más reconocibles del mundo: su inconfundible cabeza con forma de huevo y sus ojos pequeños y triangulares no se parecen a los de ninguna otra raza. Originario de Inglaterra y miembro de la familia de los terriers, es un perro fuerte, musculoso y profundamente apegado a su gente. Tiene fama de payaso valiente y testarudo, una combinación que lo hace adorable para quien lo entiende y exigente para quien lo subestima. En esta guía repasamos a fondo el carácter, la convivencia, los cuidados, la salud y la historia del Bull Terrier.
¿Es el Bull Terrier para ti?
El Bull Terrier no es un perro para todo el mundo, y eso conviene tenerlo claro antes de enamorarse de su carita. Es cariñoso hasta el extremo, divertido y leal, pero también fuerte, tozudo y muy demandante de compañía y ejercicio. No está recomendado para personas que se inician en la tenencia de perros. Antes de decidirte, sopesa lo bueno y lo que te va a exigir.
A favor
- Extremadamente cariñoso y apegado a su familia.
- Carácter alegre, juguetón y con mucho sentido del humor.
- Valiente, leal y con un fuerte vínculo con su dueño.
- Pelaje corto, muy fácil de mantener.
- Robusto y atlético, ideal para gente activa.
- Buen perro guardián por su oído fino y su presencia.
A tener en cuenta
- Muy testarudo: necesita educación constante y paciente.
- No apto para principiantes ni para quien pase poco en casa.
- Lleva mal la soledad y puede ser destructivo si se aburre.
- Mucha energía: requiere bastante más ejercicio que la media.
- Glotón; tiende al sobrepeso si no se controla la ración.
- Predisposición a la sordera (sobre todo ejemplares blancos) y a problemas de piel.
- En varios países figura como raza potencialmente peligrosa (PPP).
Carácter y temperamento

Si tuviéramos que resumir al Bull Terrier en una frase sería “un payaso musculoso con corazón de niño”. El estándar de la raza lo describe como un perro de carácter equilibrado, que debe ser dócil con las personas pese a su obstinación, lleno de coraje pero a la vez dulce. Quien convive con uno lo confirma: son tremendamente cariñosos, divertidos y eternos cachorros, con una capacidad para hacer el tonto que pocas razas igualan.
Esa parte juguetona convive con una personalidad fuerte y muy decidida. El Bull Terrier es valiente, terco y bastante independiente; sabe lo que quiere y, si le dejas, intentará salirse con la suya. No es agresividad gratuita, sino determinación. Por eso la socialización temprana es innegociable: un Bull Terrier bien socializado de cachorro se lleva bien con personas y con otros animales, mientras que uno criado sin pautas puede volverse difícil de manejar dada su fuerza.
Es, ante todo, un perro de familia. Se apega muchísimo a su gente y necesita formar parte del día a día del hogar; no es un perro de jardín al que se deja aparte. Es leal, protector y muy sensible al estado de ánimo de sus dueños. Un dato curioso que confirma su carácter equilibrado: un estudio realizado en Alemania en 2008 no encontró diferencias significativas de temperamento entre el Bull Terrier y el Golden Retriever, una raza considerada de las más amables.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
El Bull Terrier puede ser un compañero familiar excepcional, pero su físico y su carácter imponen algunas reglas de convivencia. Punto por punto:
- Con niños: es cariñoso y juguetón con los peques de la casa, pero su enorme fuerza física obliga a supervisar siempre el juego. No por mala intención, sino porque un empujón entusiasta puede tumbar a un niño pequeño. Nunca debe quedarse desatendido con menores.
- Con otras mascotas: con una buena socialización desde cachorro puede convivir con otros perros y animales. Sin ese trabajo, su instinto terrier y su carácter dominante pueden generar tensiones, especialmente entre machos. La esterilización ayuda a rebajar la territorialidad.
- En piso: puede vivir en piso perfectamente siempre que cubras sus necesidades de ejercicio diario. Es un perro de interior que quiere estar con su gente, no encerrado en un patio.
- Ante la soledad: es su gran talón de Aquiles. El Bull Terrier lleva fatal quedarse solo muchas horas. El aburrimiento, el estrés y la ansiedad por separación pueden llevarle a comportamientos destructivos —y con sus potentes mandíbulas el destrozo puede ser considerable—. No es la raza ideal si pasas el día entero fuera de casa.
Educación y adiestramiento
Adiestrar a un Bull Terrier es un ejercicio de paciencia y constancia. Es un perro inteligente que aprende las cosas con facilidad, pero también se distrae con la misma rapidez con la que aprende, así que las sesiones cortas, variadas y motivadoras funcionan mucho mejor que las largas y repetitivas. Su terquedad hace que no sea de los que obedecen “porque sí”: tienes que darle motivos.
El refuerzo positivo es el camino. Premia y elogia cada buen comportamiento y evita los métodos duros, que con esta raza resultan contraproducentes y deterioran el vínculo. La socialización debe empezar pronto, en cuanto el cachorro llega a casa, exponiéndolo de forma gradual y agradable a personas, perros, ruidos y entornos distintos.
La etapa clave va desde las pocas semanas de vida hasta los cuatro u ocho meses, cuando alcanza la madurez sexual y se fijan los rasgos de dominio. Es ahí donde se construye —o se pierde— la base de la convivencia. Dado que requiere tiempo, dedicación y mano firme pero amable, no es una raza recomendable para dueños primerizos.
Ejercicio y actividad

El Bull Terrier tiene una cantidad de energía enorme y necesita quemarla. Requiere bastante más actividad que la media de las razas: paseos largos, juego intenso, carreras y juegos de buscar y traer le sientan de maravilla. Un Bull Terrier que hace ejercicio suficiente es un perro equilibrado y feliz; uno que se aburre se vuelve nervioso, destructivo y propenso al sobrepeso.
Hay un matiz importante: no conviene sobreexigirlo físicamente cuando es joven. Un ejercicio excesivo durante el crecimiento puede provocar problemas musculares y articulares e incluso impedir que alcance su desarrollo óptimo. La clave es dosificar: actividad regular y adaptada a la edad, sin pasarse en los cachorros.
Además del ejercicio físico, agradece el estímulo mental. Juegos de olfato, juguetes interactivos y pequeños retos de obediencia ayudan a mantener ocupada esa mente despierta y a canalizar su energía de forma sana.
Cuidados: pelaje e higiene
En el apartado de pelaje, el Bull Terrier es de mantenimiento bajo. Su pelo es corto, plano, áspero al tacto y brillante, con la piel bien pegada al cuerpo. Un cepillado frecuente —un par de veces por semana— basta para mantenerlo en condiciones casi perfectas y para repartir la grasa natural que le da brillo. Muda el pelo dos veces al año, momentos en los que conviene cepillar con algo más de frecuencia.
Los baños deben ser ocasionales, solo cuando esté realmente sucio y siempre con un champú específico para perros para no irritar su piel. Más importante que el baño es la revisión rutinaria: presta especial atención a las orejas, manteniéndolas limpias y secas para prevenir infecciones y ácaros. Completa la higiene con el corte regular de uñas —sin pasarte— y el cuidado dental para evitar el sarro.
Conviene vigilar su piel de cerca, porque es una raza con tendencia a las alergias cutáneas. Si aparecen rojeces, picor o ronchas, lo mejor es acudir al veterinario para identificar la causa, que muchas veces está en picaduras de insectos o en la alimentación.
Alimentación
El Bull Terrier es famoso por ser glotón, así que el control de la ración es fundamental. Tiende a comer más de lo que necesita y, combinado con su musculatura, eso se traduce fácilmente en sobrepeso si le dejas. Ofrécele una dieta de calidad, ajustada a su edad, peso y nivel de actividad, y reparte la comida en raciones medidas en lugar de dejar el cuenco lleno todo el día.
El agua fresca y abundante no puede faltar: es un perro activo que se acalora con facilidad y necesita hidratarse bien. En ejemplares mayores, que se mueven menos y más despacio, hay que ajustar las cantidades para evitar que engorden, y adaptar la dieta a sus necesidades.
Como esta raza es propensa a alergias, en algunos casos las molestias cutáneas mejoran cambiando la alimentación. Hay quien obtiene buenos resultados con dietas basadas en pescado y libres de pollo y cereales, pero cualquier cambio dietético por motivos de salud conviene consultarlo antes con el veterinario.
Salud y esperanza de vida
En cuanto a longevidad, los datos varían según el estudio. Un estudio británico de 2024 sitúa la esperanza de vida media de la raza en torno a los 12 años, mientras que encuestas anteriores en el Reino Unido daban una mediana de unos 10 años y una media de 9, con bastantes ejemplares que llegan a los 10-15 años. En conjunto, hablamos de un perro de longevidad ligeramente por debajo de la media.
El Bull Terrier es una raza robusta, pero arrastra varias predisposiciones genéticas que conviene conocer:
- Sordera: es el problema más característico. Afecta a alrededor del 20% de los Bull Terrier completamente blancos y a un 1,3% de los de color. Por eso todos los cachorros deberían pasar la prueba BAER hacia las cinco semanas; un perro con sordera unilateral puede llevar una vida normal.
- Acrodermatitis letal: enfermedad genética hereditaria, exclusiva de ejemplares blancos, ligada a un defecto en el metabolismo del zinc. Es grave y suele ser mortal en los primeros años.
- Problemas de piel: alergias y dermatitis frecuentes, con picor, ronchas y, en casos crónicos, pérdida de pelo.
- Problemas renales: incluyendo insuficiencia renal y enfermedad poliquística (PKD).
- Problemas cardíacos: sobre todo estenosis aórtica y displasia de la válvula mitral.
- Problemas oculares: destaca la luxación primaria del cristalino (PLL).
- Luxación de rótula y conductas compulsivas como perseguirse la cola, que pueden derivar en automutilación.
Adquirir el cachorro en un criador responsable que realice las pruebas de salud (BAER, controles renales, cardíacos y oculares) reduce mucho el riesgo. Las revisiones veterinarias periódicas hacen el resto.
Aspecto físico

El rasgo que define al Bull Terrier es, sin discusión, su cabeza. Vista de frente tiene forma de huevo, con la parte superior del cráneo casi plana de oreja a oreja. De perfil, el contorno desciende suavemente en una curva continua desde lo alto del cráneo hasta la punta de la nariz, que es negra y se inclina hacia abajo. Los ojos son únicos en el mundo canino: pequeños, oscuros, hundidos y de forma triangular. Las orejas son pequeñas, finas, juntas y se mantienen erguidas.
El cuerpo es compacto, redondo y muy musculado, con un pecho ancho y profundo, hombros fuertes y una caja torácica bien arqueada. La cola es corta, gruesa en la base, se afina hacia la punta y se lleva en horizontal. El conjunto transmite potencia, agilidad y solidez a partes iguales.
El pelaje es corto, plano y áspero. En cuanto al color, se admiten el blanco (con manchas permitidas solo en la cabeza), el atigrado, el rojo, el leonado, el negro y el tricolor; en el estándar inglés el atigrado es el color preferente. Curiosamente, la raza no tiene límites oficiales de altura ni de peso en su estándar: lo que se valora es la máxima sustancia y armonía posibles para el tamaño y el sexo del ejemplar. En la práctica son perros medianos que rondan los 45-55 cm a la cruz y pueden alcanzar los 35 kg. Existe además la variedad Bull Terrier Miniatura, idéntica salvo en la alzada, que no debe superar los 35,5 cm.
Origen e historia
La historia del Bull Terrier arranca en la Inglaterra del siglo XIX. A comienzos de ese siglo se desarrollaron los perros llamados “bull and terrier”, cruces entre el ya extinto Bulldog Inglés antiguo y distintos terriers, buscados para el control de alimañas y, lamentablemente, para los sangrientos espectáculos de peleas de la época. Esa mezcla unía la tenacidad del bulldog con la velocidad y agilidad de los terriers. Con el tiempo, ese tronco común se dividió en los antepasados del Bull Terrier y del Staffordshire Bull Terrier.
El verdadero padre de la raza fue James Hinks, criador de Birmingham que, hacia mediados del siglo XIX, cruzó los bull and terrier con el English White Terrier (también extinto hoy) buscando un perro de aspecto más limpio, mejores patas y una cabeza más elegante. En 1862 presentó en una exposición en Chelsea a una perra llamada “Puss”, hija de su bulldog blanco “Madman”. Aquellos primeros ejemplares aún no tenían la característica cabeza de huevo. Para refinar la raza se recurrió a aportes de Dálmata, Pointer y Whippet (para ganar elegancia y agilidad) y de Borzoi y Collie (para suavizar el stop). El primer Bull Terrier moderno reconocido fue “Lord Gladiator”, de 1917, el primero sin stop alguno.
Hinks quería sus perros blancos y crió específicamente para ello. Pero la cría exclusivamente blanca trajo problemas de salud, así que a comienzos del siglo XX criadores como Ted Lyon reintrodujeron el color cruzando con Staffordshire Bull Terrier. Las variedades de color se reconocieron oficialmente (al menos por el AKC) en 1936. Las peleas de perros se prohibieron, y el Bull Terrier dejó atrás su pasado de luchador para convertirse en lo que es hoy: un perro de compañía. Conviene aclarar una confusión habitual: pese al nombre, el Bull Terrier no es lo mismo que el pit bull, aunque comparten ascendencia.
Curiosidades
- El Bull Terrier es uno de los poquísimos perros del mundo con ojos de forma triangular, un rasgo que no comparte casi ninguna otra raza.
- El general estadounidense George S. Patton tuvo un Bull Terrier llamado Willie, que había pertenecido a un piloto británico fallecido y al que compró en Inglaterra en 1944.
- El presidente Theodore Roosevelt tuvo entre sus muchas mascotas un Bull Terrier llamado Pete, célebre por morder a un funcionario y perseguir al embajador francés.
- “Bullseye”, el perro mascota de la cadena estadounidense Target, es un Bull Terrier Miniatura; y “Spuds MacKenzie”, icono publicitario de los años 80, también era un Bull Terrier.
- Patsy Ann, una Bull Terrier sorda que vivió en Juneau (Alaska) en los años 30, se hizo famosa por “predecir” la llegada de los barcos al puerto; hoy una estatua de bronce la recuerda allí.
- La forma de huevo de su cabeza no es casual: se fue acentuando con la selección a lo largo de décadas hasta convertirse en la seña de identidad de la raza.
Si te interesa el Bull Terrier, quizá quieras comparar su carácter y físico con otras razas afines. Echa un vistazo al Staffordshire Bull Terrier, su pariente más cercano dentro de los terrier tipo bull; al American Staffordshire Terrier, de la misma familia y a menudo confundido con él; al Boxer, otro atleta musculoso y juguetón de origen europeo; y al Bulldog, presente en la ascendencia de toda la familia bull.
Comparativa con razas similares
El Bull Terrier se compara con el Staffordshire Bull Terrier y el American Staffordshire Terrier en términos de temperamento y necesidades de ejercicio. Sin embargo, el Bull Terrier es más grande y requiere más espacio para moverse.
Diferencias clave en el temperamento
- El Bull Terrier es conocido por su personalidad juguetona y alegre, mientras que el Staffordshire Bull Terrier es más reservado y puede ser más desconfiado con los extraños.
- El American Staffordshire Terrier es similar al Bull Terrier en términos de energía y necesidad de ejercicio, pero puede ser más propenso a la agresividad si no se entrena adecuadamente.
En cuanto a las necesidades de ejercicio, el Bull Terrier requiere un mínimo de 30 minutos de actividad física al día, que puede incluir paseos, juegos y entrenamiento. El Staffordshire Bull Terrier y el American Staffordshire Terrier también necesitan ejercicio regular, pero pueden adaptarse mejor a vivir en apartamentos pequeños si se les proporciona suficiente atención y estimulación mental.
| Raza | Tamaño promedio | Necesidades de ejercicio |
|---|---|---|
| Bull Terrier | 50-85 cm / 20-40 kg | 30 minutos/día |
| Staffordshire Bull Terrier | 36-41 cm / 11-17 kg | 20-30 minutos/día |
| American Staffordshire Terrier | 43-48 cm / 25-32 kg | 30-45 minutos/día |
En resumen, aunque el Bull Terrier comparte algunas similitudes con el Staffordshire Bull Terrier y el American Staffordshire Terrier, su tamaño, temperamento y necesidades de ejercicio son únicos. Es importante investigar y entender las necesidades específicas de cada raza antes de tomar la decisión de traer un perro a tu hogar.
Consejos para dueños potenciales
Si estás considerando llevar a casa un Bull Terrier, asegúrate de:
- Tener suficiente espacio en tu hogar para que el perro se mueva libremente.
- Poder proporcionar al menos 30 minutos de ejercicio y atención al día.
- Investigar y entender las necesidades específicas de la raza en términos de alimentación, salud y cuidado.
Errores comunes del dueño novato
Los dueños novatos de Bull Terrier a menudo cometen errores que pueden afectar negativamente la salud y el bienestar de su mascota. Uno de los errores más comunes es no proporcionar suficiente ejercicio y estimulación mental, lo que puede llevar a problemas de comportamiento como destrucción de propiedades, ladridos excesivos y ansiedad.
Otro error frecuente es no subestimar la importancia de la socialización temprana para prevenir agresividad hacia otros perros. Los Bull Terrier son conocidos por su temperamento fuerte y pueden ser propensos a la agresividad si no se les socializa adecuadamente desde una edad temprana.
Errores comunes en el entrenamiento
- No establecer límites claros y consistentes, lo que puede llevar a que el perro se vuelva demasiado dominante o desobediente.
- No utilizar técnicas de entrenamiento positivas, como recompensas y elogios, lo que puede llevar a que el perro se sienta frustrado o ansioso.
- No proporcionar suficiente ejercicio y estimulación mental durante las sesiones de entrenamiento, lo que puede llevar a que el perro se aburra o pierda la concentración.
Es importante recordar que los Bull Terrier son perros muy inteligentes y necesitan un entrenamiento estructurado y consistente para desarrollar buenos hábitos y evitar problemas de comportamiento. Un dueño novato debe estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en el entrenamiento y la socialización de su mascota para asegurarse de que se convierta en un perro bien adaptado y feliz.
| Edad | Actividades recomendadas |
|---|---|
| 8-12 semanas | Socialización temprana, entrenamiento básico de obediencia |
| 3-6 meses | Entrenamiento avanzado de obediencia, ejercicio físico moderado |
| 6-12 meses | Entrenamiento de especialización, ejercicio físico intenso |
En resumen, los dueños novatos de Bull Terrier deben estar conscientes de los errores comunes que pueden cometer y tomar medidas para evitarlos. Con un entrenamiento estructurado, socialización temprana y suficiente ejercicio y estimulación mental, es posible criar a un Bull Terrier feliz, saludable y bien adaptado.
Presupuesto y costes
El presupuesto anual para un Bull Terrier puede variar entre 500-1000 euros, dependiendo de factores como la alimentación, los cuidados veterinarios y los juguetes y accesorios. Es importante considerar estos costes antes de decidir adoptar a un Bull Terrier.
En cuanto a la alimentación, es fundamental proporcionar a tu Bull Terrier una dieta equilibrada y nutritiva. El costo de la comida puede variar entre 50-100 euros al mes, dependiendo de la calidad y la cantidad de alimento que se necesite. Es recomendable elegir una comida de alta calidad que se adapte a las necesidades específicas de tu Bull Terrier.
Costes veterinarios
Los costes veterinarios pueden variar dependiendo de la edad y el estado de salud de tu Bull Terrier. Es importante considerar los costes de las vacunas, los chequeos regulares y cualquier tratamiento médico que se necesite. A continuación, se presentan algunos costes veterinarios estimados para un Bull Terrier:
| Coste | Descripción | Precio estimado |
|---|---|---|
| Vacunas | Vacunas anuales para enfermedades comunes | 50-100 euros |
| Chequeos regulares | Chequeos veterinarios regulares para monitorear la salud de tu Bull Terrier | 20-50 euros |
| Tratamiento médico | Tratamiento médico para enfermedades o lesiones específicas | 100-500 euros |
Además de los costes veterinarios, es importante considerar los costes de los juguetes y accesorios para tu Bull Terrier. Los juguetes y accesorios pueden variar en precio dependiendo de la calidad y la durabilidad. A continuación, se presentan algunos ejemplos de juguetes y accesorios para un Bull Terrier:
- Juguetes de goma: 5-10 euros
- Juguetes de cuerda: 5-10 euros
- Collares y correas: 10-20 euros
- Hamaquitos y camas: 20-50 euros
En resumen, el presupuesto anual para un Bull Terrier puede variar entre 500-1000 euros, dependiendo de factores como la alimentación, los cuidados veterinarios y los juguetes y accesorios. Es importante considerar estos costes antes de decidir adoptar a un Bull Terrier y asegurarse de que se puede proporcionar el mejor cuidado posible para tu mascota.
Trabajo y función tradicional
El Bull Terrier fue originalmente criado para luchar contra toros, pero hoy en día se utiliza como perro de compañía y deporte. Su trabajo tradicional implica ser un perro atlético y enérgico, por lo que necesita una rutina de ejercicio regular para mantenerse saludable y feliz.
En su función tradicional, el Bull Terrier era entrenado para participar en espectáculos de lucha contra toros, donde demostraba su valentía y agilidad. Sin embargo, con el tiempo, esta práctica fue prohibida debido a la crueldad hacia los animales, y el Bull Terrier comenzó a ser valorado como perro de compañía y deporte.
Características del trabajo tradicional
- Fuerza y agilidad: El Bull Terrier necesita desarrollar su fuerza y agilidad para realizar actividades físicas intensas.
- Resistencia: Debe tener resistencia para mantenerse activo durante períodos prolongados.
- Valentía: La valentía es una característica clave en el trabajo tradicional del Bull Terrier, ya que debe enfrentar desafíos y superar obstáculos.
Hoy en día, el Bull Terrier puede participar en various deportes caninos, como agilidad, obediencia y rally. Estas actividades permiten al perro desarrollar su instinto de trabajo y satisfacer sus necesidades físicas y mentales.
| Deporte | Descripción |
|---|---|
| Agilidad | El Bull Terrier debe navegar por un circuito de obstáculos, demostrando su velocidad y agilidad. |
| Obediencia | El perro debe seguir órdenes y realizar ejercicios de obediencia, demostrando su disciplina y capacidad de aprendizaje. |
| Rally | El Bull Terrier debe realizar un curso de conducción, siguiendo señales y órdenes del dueño. |
En resumen, el trabajo tradicional del Bull Terrier implica ser un perro atlético y enérgico, con una fuerte necesidad de ejercicio y estimulación mental. Con una rutina de entrenamiento adecuada y participación en deportes caninos, el Bull Terrier puede mantenerse saludable y feliz, y desarrollar su instinto de trabajo de manera positiva.
Preguntas frecuentes sobre el Bull Terrier
¿El Bull Terrier es un perro peligroso?
No es agresivo por naturaleza; de hecho un estudio alemán de 2008 no halló diferencias de temperamento con el Golden Retriever. Es muy fuerte y testarudo, así que mal educado puede dar problemas, y en varios países figura como raza potencialmente peligrosa (PPP). Con socialización y educación adecuadas es un perro de familia equilibrado y cariñoso.
¿El Bull Terrier es lo mismo que el pit bull?
No. Aunque el nombre confunde y comparten ascendencia común en los antiguos cruces bull and terrier, son razas distintas. El Bull Terrier se distingue por su inconfundible cabeza en forma de huevo y sus ojos triangulares.
¿Cuánto vive un Bull Terrier?
Su esperanza de vida ronda los 10-12 años. Un estudio británico de 2024 la situó en torno a los 12 años, mientras que encuestas anteriores daban una mediana de unos 10 años, con muchos ejemplares que llegan a los 10-15.
¿Por qué muchos Bull Terrier son sordos?
La sordera está ligada al color blanco del pelaje. Afecta a alrededor del 20% de los Bull Terrier completamente blancos y solo al 1,3% de los de color. Por eso se recomienda hacer la prueba auditiva BAER a los cachorros hacia las cinco semanas de edad.
¿El Bull Terrier es bueno con los niños?
Es cariñoso y juguetón con los niños de su familia, pero su gran fuerza física obliga a supervisar siempre el juego para evitar empujones accidentales. Nunca debe quedarse desatendido con niños pequeños.
¿Puede vivir en un piso?
Sí, siempre que cubras a diario sus elevadas necesidades de ejercicio. Es un perro que quiere estar dentro de casa con su gente. Lo que peor lleva es la soledad: dejarlo solo muchas horas puede provocar ansiedad y comportamientos destructivos.
¿Es difícil de adiestrar?
Es inteligente y aprende rápido, pero también se distrae con facilidad y es muy terco. Funciona mejor con sesiones cortas, refuerzo positivo y mucha constancia. Por su carácter y su fuerza no se recomienda a dueños primerizos.
¿Cuánto ejercicio necesita un Bull Terrier?
Bastante: tiene mucha energía y necesita más actividad que la media de las razas, entre paseos largos y juego intenso. Eso sí, en cachorros y perros jóvenes hay que dosificar para no forzar las articulaciones en pleno crecimiento.