El Dachsbracke de Westfalia es un sabueso alemán de patas cortas, pequeño y de olfato prodigioso, criado durante siglos en la región de Westfalia para rastrear caza a ras de suelo. Es una raza rara, poco conocida fuera de Alemania y Escandinavia, pero con un carácter equilibrado y trabajador que lo convierte en un perro de rastro fiable y en un compañero de familia sorprendentemente apacible. Si buscas un perro pequeño-mediano, resistente, con instinto de caza marcado y una nariz difícil de igualar, el Dachsbracke de Westfalia merece que lo conozcas a fondo.
¿Es el Dachsbracke de Westfalia para ti?
Antes de enamorarte de su estampa de sabueso en miniatura, conviene ser honesto: el Dachsbracke de Westfalia es, ante todo, un perro de caza por rastro. Ese instinto no se apaga cuando entra en casa. A cambio te da un compañero robusto, sano, cariñoso y con muchas menos exigencias de espacio que otros sabuesos. Aquí tienes el resumen sin adornos.
Puntos a favor
- Tamaño pequeño-mediano: cabe en pisos amplios si se le da ejercicio.
- Raza rústica y sana, con pocas enfermedades hereditarias documentadas.
- Pelaje corto: mantenimiento mínimo, sin peluquería.
- Temperamento equilibrado, sociable y afable con su familia.
- Olfato excepcional y gran resistencia para el trabajo de rastro.
- Longevo y de constitución fuerte pese a sus patas cortas.
Puntos en contra
- Instinto de caza muy fuerte: tiende a seguir rastros e ignorar la llamada.
- Puede ladrar y “cantar” al rastrear, algo a tener en cuenta con vecinos.
- Raza muy rara: difícil de encontrar y con pocos criadores serios.
- No es un perro de sofá: necesita olfatear y ejercitarse a diario.
- Suelto sin valla o correa larga puede desaparecer tras un olor.
- Poca literatura y clubes: hay que documentarse bien antes de comprar.
Carácter y temperamento

El Dachsbracke de Westfalia hereda el temperamento típico de los Bracken alemanes: perros de rastro serenos, tenaces y de trato agradable. En el campo es incansable, metódico y muy vocal cuando sigue una pista; en casa suele mostrarse tranquilo, afectuoso y equilibrado, sin la hiperactividad de otras razas de caza. No es un perro nervioso ni desconfiado por naturaleza, sino un sabueso trabajador que sabe desconectar cuando no hay trabajo.
Es inteligente, pero con una inteligencia orientada al olfato y a la resolución autónoma de problemas: durante siglos ha sido criado para trabajar por su cuenta siguiendo un rastro, a menudo lejos del cazador. Eso se traduce en un perro con criterio propio, que colabora encantado cuando entiende qué se le pide, pero que puede parecer “cabezota” cuando un olor interesante compite con tus órdenes. Comprender esa independencia es la clave para vivir bien con él.
Con su familia es leal y cariñoso, y disfruta de la compañía humana. No es un guardián en sentido estricto —su ladrido avisa, pero no destaca por su desconfianza—, aunque su voz potente puede sorprender a quien no espera semejante volumen en un perro tan pequeño.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: su carácter afable y su tamaño manejable lo hacen un buen compañero para familias con niños que sepan tratar al perro con respeto. Es paciente y sociable, aunque, como con cualquier perro, conviene supervisar el juego con los más pequeños.
Con otras mascotas: criado en jaurías, el Dachsbracke de Westfalia suele llevarse bien con otros perros. Con gatos y pequeños animales la historia cambia: su fortísimo instinto de presa y de rastro hace que ratones, conejos o gatos sean vistos como caza. La convivencia con gatos es posible con socialización desde cachorro, pero nunca hay garantías totales.
En piso: por tamaño podría vivir en un apartamento amplio, pero necesita salidas largas y estimulación olfativa diaria. Su tendencia a ladrar y “cantar” es un factor a considerar si tienes vecinos cercanos. Una casa con jardín bien vallado es su entorno ideal, siempre que la valla sea sólida: es capaz de escarbar y de escaparse siguiendo un olor.
Soledad: tolera quedarse solo periodos moderados si se le ha educado para ello y ha gastado energía antes, pero es un perro sociable que no lleva bien el aislamiento prolongado. El aburrimiento puede derivar en ladridos o en conductas de escape.
Educación y adiestramiento
Adiestrar a un Dachsbracke de Westfalia es un ejercicio de paciencia y de motivación bien elegida. No es un perro difícil por terquedad malintencionada, sino por su independencia natural y por lo poderoso que es su olfato: cuando una pista compite con tu orden, la pista casi siempre gana si no has trabajado antes la obediencia.
Funciona mucho mejor con refuerzo positivo —premios de comida de alto valor y juego— que con métodos duros, que solo consiguen que se cierre. Conviene empezar la socialización y la educación desde cachorro, trabajando especialmente:
- La llamada (recall): es la asignatura crítica. Refuérzala en entornos controlados antes de soltarlo, y asume que un recall perfecto con un rastro fresco delante es casi imposible.
- El autocontrol y la espera, para que aprenda a “desconectar” del rastro cuando se lo pides.
- La marcha con correa, ya que su nariz tiende a tirar hacia cualquier olor del suelo.
Los juegos de olfato (búsqueda de premios, mantrailing, rastros deportivos) son oro para esta raza: canalizan su instinto, lo cansan mentalmente y refuerzan vuestro vínculo. Un Dachsbracke que rastrea a diario es un Dachsbracke feliz y mucho más obediente.
Ejercicio y actividad

Que sea pequeño no engaña a nadie: este es un sabueso de trabajo con una resistencia enorme para su tamaño. Necesita ejercicio diario de verdad, no un paseo corto de compromiso. Lo ideal son varias salidas largas donde pueda olfatear a gusto, además de actividad mental.
Piensa en 60-90 minutos diarios repartidos, combinando marcha, exploración olfativa y algo de juego. Le encantan las caminatas por el campo y el monte, donde puede seguir olores a sus anchas (siempre con correa larga o en zona segura). Actividades como el mantrailing, el rastreo deportivo o los recorridos de olfato encajan perfectamente con su naturaleza y son la mejor manera de tener un perro equilibrado en casa. Un Dachsbracke de Westfalia sin suficiente ejercicio y estímulo se aburre, engorda y puede volverse ladrador o destructor.
Cuidados: pelaje e higiene
Aquí la raza es agradecida. El manto es corto, denso y pegado al cuerpo, diseñado para el trabajo en el campo, y su mantenimiento es de los más sencillos que existen. Con un cepillado semanal para retirar el pelo muerto basta la mayor parte del año; en las mudas de primavera y otoño conviene cepillar más a menudo.
No necesita peluquería ni cortes. Los baños, solo cuando esté realmente sucio, porque su pelaje se ensucia poco. Como en todo perro de orejas caídas, hay que revisar y limpiar las orejas con regularidad para prevenir infecciones, ya que la caída del pabellón reduce la ventilación. Completa la rutina con el corte de uñas cuando haga falta, una buena higiene dental y la revisión de las almohadillas tras las salidas al campo.
Alimentación
El Dachsbracke de Westfalia no tiene necesidades dietéticas exóticas, pero sí conviene cuidar dos cosas: la cantidad y su espalda larga. Al ser un perro de cuerpo alargado y patas cortas, el sobrepeso carga la columna y las articulaciones, así que mantenerlo en su peso ideal es una prioridad de salud, no solo estética.
Ofrécele un pienso o dieta de calidad, adecuado a su edad, tamaño y nivel real de actividad. Un perro que rastrea y camina mucho necesita más energía que uno sedentario; ajusta las raciones a su trabajo. Reparte la comida en dos tomas diarias, controla los premios (fáciles de abusar cuando se adiestra con comida) y ten siempre agua fresca disponible. Ante cualquier duda sobre cantidades o dietas específicas, tu veterinario es la mejor referencia.
Salud y esperanza de vida
Es una raza rústica y, en conjunto, sana. Al proceder de líneas de trabajo y no haber pasado por la cría intensiva de razas populares, no arrastra la larga lista de problemas hereditarios de otras razas. No obstante, hay puntos que todo propietario debe vigilar:
- La espalda: por su morfología alargada y patas cortas, conviene evitar el sobrepeso y los saltos bruscos desde altura para proteger la columna.
- Las orejas: las orejas caídas requieren limpieza periódica para prevenir otitis.
- El peso: con su apetito de sabueso, engordar es fácil; el control del peso es clave.
Como en cualquier raza minoritaria, es fundamental acudir a criadores serios que trabajen con perros sanos y documentados, ya que la escasez de ejemplares aumenta el riesgo de cría poco controlada. Con cuidados básicos, buena alimentación y ejercicio, es un perro longevo que suele acompañar a su familia entre 12 y 14 años.
Aspecto físico

El Dachsbracke de Westfalia es, en esencia, una versión reducida y de patas cortas del Deutsche Bracke (sabueso alemán), muy parecida en tamaño y aspecto al Drever sueco. Mide aproximadamente entre 30 y 38 cm a la cruz, con un cuerpo alargado y compacto, pecho más estrecho y patas algo más largas que las del Teckel.
Luce orejas de longitud media, caídas, y una cola larga de inserción alta que lleva erguida. El pelaje es corto y suele ser tricolor: base de rojo a amarillo con una “silla” negra sobre el lomo, adornada con las características marcas blancas de los Bracken (las llamadas marcas de sabueso): hocico, pecho, patas, collar y punta de la cola blancos, más una lista blanca en la cabeza. El conjunto transmite lo que es: un perro pequeño pero fuerte, funcional y sin exageraciones, construido para trabajar largas jornadas en el campo.
Origen e historia
La raza toma su nombre de Westfalia, región del oeste de Alemania donde se desarrolló como sabueso de patas cortas para la caza por rastro. El término Dachsbracke combina Dachs (tejón, en alemán) y Bracke (sabueso), un nombre que refleja tanto su uso en la caza de piezas a ras de suelo como su origen: Bracken de patas largas cruzados con perros bajos para reducir su tamaño y adaptarlos al trabajo en terreno cerrado.
Se describió por primera vez como una variedad del sabueso alemán en 1886, y fue reconocida oficialmente por el club canino alemán (VDH) en 1935 con su nombre actual. La Federación Cinológica Internacional (FCI) la registra con el número 100, dentro del Grupo 6 (perros tipo sabueso y de rastro), sección de sabuesos pequeños. En el mundo anglosajón solo el United Kennel Club estadounidense la reconoce.
Su huella más importante en la cinología es, curiosamente, indirecta: el Dachsbracke de Westfalia fue llevado a Suecia, donde sirvió de base para crear el Drever, hoy un sabueso muy popular en Escandinavia. De hecho, el Drever se registró inicialmente en Suecia en 1910 con el nombre de “Westfälische Dachsbracke”, y no cambió de denominación hasta 1947. El uso cinegético del Dachsbracke de Westfalia ha quedado en gran parte desplazado por el Drever, y hoy es una raza rara, poco vista incluso en su Alemania natal.
Curiosidades
- Padre de una raza más famosa que él: el popular Drever escandinavo desciende directamente del Dachsbracke de Westfalia, que durante décadas llevó incluso el mismo nombre en Suecia.
- Un “tejonero” que no es Teckel: pese a que Dachs significa tejón, no es un Dachshund; su pecho es más estrecho y sus patas algo más largas que las del Teckel.
- Marcas de sabueso: las manchas blancas en hocico, pecho, patas, cuello y punta de la cola tienen nombre propio en alemán, las Bracken, y son un sello de familia de estos sabuesos.
- Voz de sabueso en cuerpo pequeño: cuando rastrea, “canta” con una voz sorprendentemente potente para su tamaño, una herencia directa de su trabajo en jauría.
- Rareza real: es tan escaso que los expertos advierten de que quien compre un ejemplar debe investigar bien su procedencia, dada la abundancia de registros menores poco rigurosos.
Si te atrae el perfil del Dachsbracke de Westfalia, es muy probable que también te interesen otras razas de olfato y trabajo con carácter parecido. Echa un vistazo al Teckel (Dachshund), con quien comparte silueta baja y alargada; al Beagle, sabueso pequeño de nariz incansable y carácter sociable; al veterano Basset Hound, otro rastreador de patas cortas y orejas largas; y al Bloodhound, la referencia mundial del rastro por excelencia.
Preguntas frecuentes sobre el Dachsbracke de Westfalia
¿El Dachsbracke de Westfalia es un buen perro de familia?
Sí. Es afable, equilibrado y cariñoso con su familia, y su tamaño manejable lo hace apto para hogares con niños que respeten al perro. La condición es cubrir sus necesidades de ejercicio y olfato; un Dachsbracke bien ejercitado es un compañero tranquilo en casa.
¿Es lo mismo que un Teckel (Dachshund)?
No. Aunque Dachs significa tejón en ambos nombres y comparten la silueta baja, son razas distintas. El Dachsbracke de Westfalia es un sabueso derivado del Deutsche Bracke, con el pecho más estrecho y las patas algo más largas que el Teckel, y es mucho más raro.
¿Cuánto mide y cuánto pesa?
Mide entre 30 y 38 cm a la cruz, con un cuerpo alargado de patas cortas. Es un perro pequeño-mediano; su peso acompaña esa talla y depende de la constitución del ejemplar. Por su espalda larga, conviene mantenerlo siempre en su peso ideal.
¿Puede vivir en un piso?
Puede, si el piso es amplio y le garantizas salidas largas y estimulación olfativa a diario. Ten en cuenta su tendencia a ladrar y “cantar”, que puede molestar a los vecinos. Su entorno ideal es una casa con jardín bien vallado.
¿Se lleva bien con gatos y otras mascotas?
Con otros perros suele convivir bien, pues procede de la caza en jauría. Con gatos y animales pequeños es más delicado: su fuerte instinto de rastro y presa hace que los vea como caza. La convivencia con gatos es posible socializándolo desde cachorro, pero sin garantías absolutas.
¿Es fácil de adiestrar?
Es inteligente pero independiente. Aprende bien con refuerzo positivo, aunque su olfato lo distrae con facilidad. La llamada es la asignatura más difícil: cuando hay un rastro fresco, casi cualquier orden pierde. Los juegos de olfato ayudan mucho a canalizar su instinto y mejorar la obediencia.
¿Cuánto vive el Dachsbracke de Westfalia?
Es una raza rústica y longeva. Con buenos cuidados, alimentación adecuada y control del peso, suele acompañar a su familia entre 12 y 14 años, con pocas enfermedades hereditarias documentadas.
¿Dónde puedo conseguir uno?
Es una raza muy rara, casi restringida a Alemania y algunas zonas de Escandinavia, con pocos criadores. Es fundamental acudir a criadores serios y verificar la procedencia del perro, ya que existen registros menores poco rigurosos que aceptan ejemplares con escasa documentación.