Pointer, perro de raza

Pointer

Guía completa del Pointer Inglés: carácter, cuidados, ejercicio, salud, educación, aspecto e historia del perro de muestra inglés por excelencia.

OrigenInglaterra (Reino Unido)
Grupo FCIGrupo 7, Sección 2.1 (perros de muestra)
TamañoGrande
AlturaMachos 63-69 cm; hembras 61-66 cm
PesoMachos 25-30 kg; hembras 20-25 kg
Esperanza de vida13-14 años
EnergíaAlta
PelajeCorto, fino, duro y liso; bicolor (blanco con limón, naranja, hígado o negro)
Función originalPerro de muestra: localiza y señala la caza
Enu00e9rgicoNobleCariu00f1osoInteligenteIndependiente

El Pointer Inglés es el perro de muestra por excelencia: un atleta elegante, de olfato finísimo y galope incansable, criado en Inglaterra para localizar la caza y señalarla con su famosa “pose” inmóvil. Bajo esa estampa de cazador puro vive un compañero noble, equilibrado y sorprendentemente cariñoso en casa. Eso sí, es un perro de mucha energía que necesita ejercicio de verdad. En esta guía completa te contamos cómo es de carácter, qué cuidados pide, su salud, su historia y todo lo que debes saber antes de compartir tu vida con un Pointer Inglés.

¿Es el Pointer Inglés para ti?

El Pointer Inglés brilla con personas activas que disfrutan del aire libre y que quieren un perro deportivo, sano y de mantenimiento sencillo. No es la raza ideal para una vida sedentaria: por mucho que en el sofá sea un caballero tranquilo, su motor está hecho para correr durante horas. Antes de decidirte, sopesa estos puntos a favor y en contra.

A favor

  • Atleta resistente y elegante, perfecto para deporte y vida al aire libre.
  • Pelo muy corto: apenas necesita cepillado y cuidados mínimos.
  • Noble, equilibrado y cariñoso con su familia.
  • Raza generalmente sana y longeva (13-14 años de media).
  • Poco ladrador y nada agresivo; mal candidato a perro guardián, gran candidato a compañero.

A tener en cuenta

  • Necesita mucho ejercicio diario; sin él se aburre y se frustra.
  • Su pelo fino le hace sufrir el frío, la lluvia y la humedad.
  • Instinto de muestra y olfato muy marcados: puede “desconectar” tras un rastro.
  • Carácter algo independiente; pide constancia y motivación en la educación.
  • No encaja bien en pisos pequeños ni con dueños que pasan muchas horas fuera.

Carácter y temperamento

Hablar del Pointer Inglés es hablar de un perro de doble cara, y ambas igual de agradables. En el campo es un cazador apasionado, veloz e incansable, con un olfato finísimo capaz de detectar el más leve olor incluso en terrenos secos y cálidos. Trabaja con un estilo inconfundible: galopa amplio, levanta la cabeza para “leer” el viento y, en cuanto capta la pieza, se queda clavado en su famosa muestra, firme, erguida y expresiva. Es ese instinto, refinado durante siglos, lo que define gran parte de su comportamiento.

En casa, el panorama cambia. El Pointer es un perro de temperamento estable y adaptable, obediente y nada conflictivo. Se le describe como fiel, noble y muy cariñoso con su gente. Comparado con otros perros de caza, resulta algo más reservado e independiente, con una necesidad de contacto humano algo menor: una herencia probable del Greyhound que corre por sus venas. Esto no significa que sea distante; simplemente es un perro que sabe estar solo un rato sin dramatizar, siempre que haya gastado energía antes. Las líneas de trabajo suelen ser bastante más activas y nerviosas que las de exposición, algo a valorar según el estilo de vida de cada familia.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Bien socializado y con sus necesidades de ejercicio cubiertas, el Pointer Inglés es un conviviente cómodo y agradable. Estos son los puntos clave de su día a día:

  • Con niños: es tolerante, juguetón y de buen carácter. Su tamaño y entusiasmo aconsejan supervisar el juego con los más pequeños para evitar empujones involuntarios.
  • Con otros perros: suele llevarse bien y disfruta de la compañía canina, sobre todo si se ha criado en jauría o con otros perros desde cachorro.
  • Con otras mascotas: aquí manda el instinto. Su fuerte impulso de caza puede hacer que persiga gatos, conejos o aves; la convivencia es posible con socialización temprana, pero conviene ser prudente.
  • En piso: no es su entorno ideal. Puede adaptarse si recibe varias salidas largas y exigentes al día, pero un hogar con jardín o acceso fácil al campo le sienta mucho mejor.
  • Soledad: tolera ratos a solas mejor que otras razas de caza, pero no soporta el abandono ni la falta de actividad. Un Pointer aburrido es un Pointer destructivo.

Educación y adiestramiento

El Pointer es inteligente y deseoso de colaborar, pero su carácter algo independiente y su olfato omnipresente hacen que la educación pida método y paciencia. La clave es empezar pronto, con sesiones cortas, divertidas y siempre en positivo: el refuerzo con premios y juego funciona infinitamente mejor que la dureza, que solo consigue bloquear a un perro tan sensible.

La socialización temprana es fundamental para que aprenda a gestionar estímulos, otros animales y entornos nuevos. La llamada (el “aquí”) merece un trabajo especial y constante, porque cuando un Pointer capta un rastro interesante puede “irse” mentalmente y dejar de atender. Conviene reforzar la obediencia básica en lugares con distracciones crecientes y, si es posible, canalizar su instinto natural con juegos de olfato, búsquedas o actividades de muestra. Un Pointer que entiende cuál es su “trabajo” es un perro mucho más feliz y equilibrado.

Ejercicio y actividad

Este es, sin duda, el apartado más importante de la raza. El Pointer Inglés fue diseñado para galopar durante horas peinando el terreno, y esa necesidad sigue intacta aunque viva en una ciudad. No le basta con un par de paseos cortos: necesita correr, explorar y oler. Hablamos de varias salidas diarias y, idealmente, de ratos sueltos en zonas seguras donde pueda desplegar su zancada.

El running, el ciclismo (canicross y bikejoring), las largas caminatas por el campo, el mantrailing o las búsquedas de olor son actividades que le encantan y que cubren su doble necesidad, física y mental. Un Pointer que gasta su energía es tranquilo, sociable y obediente en casa; uno que no la gasta desarrolla ansiedad, conductas destructivas y nerviosismo. Si no puedes garantizarle un buen nivel de ejercicio diario, esta no es tu raza.

Cuidados: pelaje e higiene

En el plano del aseo, el Pointer es de los perros más agradecidos que existen. Su pelo es corto, fino, duro, liso y lustroso, sin subpelo lanoso, así que el mantenimiento es mínimo: un cepillado semanal con guante o cepillo de cerda blanda basta para retirar el pelo muerto y mantener el manto brillante. Suelta pelo de forma moderada y solo necesita baños ocasionales, cuando se ensucia de verdad.

El gran “pero” de ese pelo tan corto es la termorregulación: el Pointer pasa frío con facilidad y es sensible a la lluvia y a los climas húmedos. En invierno conviene protegerlo con un abrigo impermeable para las salidas y evitar dejarlo a la intemperie. Como en cualquier perro, completa la rutina revisando y limpiando las orejas (caídas y pegadas a la cara), cortando las uñas cuando hagan falta y cuidando la higiene dental con cepillados regulares.

Alimentación

Al tratarse de un perro atlético y de alto gasto energético, el Pointer Inglés necesita una dieta completa y de calidad, ajustada a su nivel de actividad real, su edad y su peso. Un ejemplar deportivo o de trabajo quemará muchas más calorías que uno con una vida más tranquila, y la ración debe reflejarlo para mantenerlo en su peso óptimo, musculado y sin sobrepeso.

Como es un perro de pecho profundo, conviene tomar precauciones frente a la torsión gástrica: reparte la comida en dos tomas diarias, evita que coma de forma ansiosa y no le hagas ejercicio intenso justo antes ni después de comer. Ten siempre agua fresca disponible, sobre todo en los días de actividad, y consulta con tu veterinario la cantidad y el tipo de alimento más adecuados en cada etapa de su vida.

Salud y esperanza de vida

El Pointer Inglés está considerado una raza generalmente sana y robusta, con una esperanza de vida en torno a los 13 a 14 años, una cifra notable para un perro de su tamaño. Aun así, como toda raza, presenta algunas predisposiciones hereditarias que conviene conocer y vigilar.

Entre las afecciones que se han descrito en la raza figuran la displasia de cadera y de codo, la luxación de rótula, la neuropatía sensorial hereditaria, la atrofia muscular espinal, la ataxia cerebelosa ligada al cromosoma X y la sordera. De forma más puntual, puede mostrar predisposiciones menores al hipotiroidismo, la demodicosis, las cataratas, la displasia de retina y la distrofia corneal. La mejor prevención pasa por acudir a criadores responsables que realicen pruebas a los reproductores, y por mantener las revisiones veterinarias, la vacunación y la desparasitación al día a lo largo de toda su vida.

Aspecto físico

El Pointer es un perro de tamaño mediano-grande, atlético y armónico, construido a partes iguales para la resistencia y la velocidad. Según el estándar, los machos miden entre 63 y 69 cm a la cruz y las hembras entre 61 y 66 cm, con un peso que ronda los 25-30 kg en los machos y los 20-25 kg en las hembras. Su silueta, de líneas limpias y vientre recogido, recuerda en parte a la del Greyhound, fruto de los cruces que afinaron la raza.

Tiene una cabeza muy característica, con el hocico ligeramente cóncavo, la trufa elevada y los orificios nasales amplios; las orejas son caídas, de inserción alta y pegadas a la cara. El cuello es largo y musculoso, el pecho amplio, las extremidades rectas y bien aplomadas, los pies ovalados y la cola de longitud media, gruesa en la base y afinándose hacia la punta, que lleva a la altura del cuerpo. El manto, corto y fino, suele ser bicolor: blanco con manchas limón, naranja, hígado (marrón) o negro, aunque también existen ejemplares tricolores o de un solo color, mucho más raros.

Origen e historia

El origen del Pointer Inglés se remonta a la Inglaterra de los siglos XVII y XVIII, cuando empezó a popularizarse la caza con escopeta y se buscaban perros capaces de localizar la pieza y “marcarla” para que el cazador pudiera disparar. La teoría más extendida sostiene que la raza desciende del antiguo Pointer español (Old Spanish Pointer), llevado a Inglaterra a comienzos del siglo XVIII —se suele citar 1713, tras la Paz de Utrecht— por soldados que regresaban de la península. Otras fuentes apuntan también a perros de muestra portugueses, italianos o franceses como parte de su árbol genealógico.

Ya en suelo inglés, aquellos perros se cruzaron con razas locales para mejorar sus aptitudes: setters, sabuesos (bloodhound) y foxhounds, e incluso bull terriers y bulldogs según algunas crónicas. Los primeros Pointers eran animales pesados y reposados, capaces de mantener una muestra firme mientras el cazador preparaba el arma. Con el perfeccionamiento de las armas de fuego durante los siglos XVIII y XIX se buscaron perros más rápidos y ágiles, y se introdujo sangre de Greyhound, que aportó velocidad y ese aire estilizado que distingue al Pointer moderno. El estándar de la raza se fijó oficialmente en 1936 y apenas ha cambiado desde entonces. Hoy es el perro de muestra más utilizado y premiado en las pruebas de campo del Reino Unido y Estados Unidos.

Curiosidades

  • Su nombre lo dice todo. “Pointer” viene del inglés to point (“señalar”): la raza toma su nombre de la pose inmóvil que adopta para indicar dónde está la pieza escondida.
  • Señala, pero no cobra. A diferencia de los perros de muestra continentales (los llamados “hunt-point-retrieve”), el Pointer clásico se especializa en localizar y señalar; del cobro suelen encargarse perros recuperadores.
  • “Bird dog”. En Estados Unidos, sobre todo en el sur, se usa el término bird dog para referirse en concreto al Pointer.
  • Sangre de galgo. Si comparas grabados del Pointer del siglo XIX con uno actual, verás un perro mucho más fino y estilizado: el resultado de los cruces con Greyhound.
  • Un héroe de guerra. Judy, una perra Pointer, fue la única animal reconocida oficialmente como prisionera de guerra y recibió la medalla Dickin por su valor durante la Segunda Guerra Mundial.
  • También en cetrería. Su capacidad para localizar y levantar la pieza lo convierte en un aliado de halconeros y cazadores con aves de presa.

Si te atrae el mundo de los perros de muestra y de los deportivos de caza, te interesará comparar al Pointer Inglés con razas de su misma familia. Échale un vistazo al Braco Alemán de pelo corto, un versátil cazador “todoterreno”; al elegante Weimaraner, con su característico manto plateado; al enérgico y cariñoso Vizsla húngaro; y al espectacular Setter Inglés, otro clásico británico de las jornadas de campo. Son perros con necesidades de ejercicio parecidas y un encanto difícil de resistir.

Preguntas frecuentes sobre el Pointer Inglés

¿El Pointer Inglés es un buen perro de familia?

Sí. Es noble, equilibrado, cariñoso y poco conflictivo, lo que lo convierte en un excelente compañero para familias activas. Su único requisito innegociable es el ejercicio: si recibe la actividad que necesita, en casa es tranquilo y agradable.

¿Cuánto ejercicio necesita un Pointer Inglés?

Mucho. Necesita varias salidas diarias y, a ser posible, ratos sueltos en zonas seguras donde pueda correr y oler. Actividades como el running, el canicross, el senderismo o los juegos de olfato son ideales para cubrir su gran demanda física y mental.

¿El Pointer Inglés se adapta a vivir en un piso?

No es su entorno ideal, pero puede adaptarse si se le garantizan varias salidas largas y exigentes al día. Un hogar con jardín o acceso fácil al campo le sienta mucho mejor que un piso pequeño.

¿El Pointer Inglés pierde mucho pelo?

Su pelo es corto y fino, y la muda es moderada. Con un cepillado semanal basta para mantenerlo limpio y brillante. Eso sí, al tener tan poco pelo es sensible al frío y a la humedad, y conviene abrigarlo en invierno.

¿Es fácil de educar el Pointer Inglés?

Es inteligente y colaborador, pero algo independiente y muy sensible a los olores, así que pide constancia y refuerzo positivo. Conviene trabajar bien la llamada desde cachorro, porque al captar un rastro puede desconectar y dejar de atender.

¿Cuánto vive un Pointer Inglés?

Su esperanza de vida ronda los 13 a 14 años. Es una raza generalmente sana; mantener las revisiones veterinarias, una buena alimentación y el ejercicio adecuado ayuda a que llegue a mayor en plena forma.

¿El Pointer Inglés puede vivir con niños y otras mascotas?

Con niños suele ser tolerante y juguetón, aunque conviene supervisar el juego por su tamaño y energía. Con otros perros se entiende bien; con gatos o pequeños animales hay que ser prudente, porque su instinto de caza puede llevarle a perseguirlos.