El Chow Chow es uno de los perros más reconocibles del mundo: una cabeza ancha enmarcada por una melena leonina, un andar rígido y, sobre todo, esa lengua azul-violácea que no tiene ninguna otra raza. Detrás de su aire de peluche se esconde un perro milenario originario del norte de China, digno, independiente y profundamente leal a su gente. En esta guía completa repasamos su carácter, su convivencia, sus cuidados y todo lo que debes saber antes de compartir tu vida con un Chow Chow.
¿Es el Chow Chow para ti?
El Chow Chow no es un perro para todo el mundo, y conviene saberlo antes de enamorarse de su aspecto. Es un compañero tranquilo, limpio y poco ladrador, pero también testarudo, reservado con los extraños y nada complaciente: no vive para agradarte, vive contigo en sus propios términos. Si buscas un perro fácil, sociable con cualquiera y siempre dispuesto a jugar, probablemente esta no sea tu raza. Si en cambio valoras un perro sereno, fiel a una sola familia y con personalidad propia, el Chow Chow puede ser un acierto.

A favor
- Tranquilo y poco activo en casa: encaja bien en pisos.
- Muy limpio, casi felino, y poco dado a ladrar sin motivo.
- Leal y protector con su familia; excelente guardián natural.
- Independiente: tolera bien sus ratos a solas.
- Aspecto inconfundible y porte elegante y digno.
A tener en cuenta
- Testarudo y poco obediente: la educación cuesta.
- Reservado o desconfiado con desconocidos; necesita socialización temprana.
- Pelaje denso que exige cepillado frecuente y suelta mucho en las mudas.
- Sensible al calor por su doble capa abundante.
- Predisposición a varios problemas articulares y oculares.
Carácter y temperamento
El Chow Chow tiene fama de “perro gato”, y la comparación es acertada. Es digno, independiente y selectivo con su afecto: suele elegir a una o dos personas de la casa, con las que establece un vínculo intenso, mientras mantiene una distancia educada con el resto. No es el perro que recibe a las visitas moviendo la cola; más bien las observa con calma desde un segundo plano, evaluando si merecen su confianza.
Esta reserva no debe confundirse con agresividad. Un Chow Chow bien criado y socializado desde cachorro es estable, equilibrado y nada nervioso. La timidez y la agresión no son rasgos propios de la raza cuando el perro se ha educado bien; sí lo es, en cambio, un marcado instinto territorial. Defenderá su casa y a su familia con determinación, y por eso históricamente se ha valorado como guardián.
En el día a día es un perro sereno, silencioso y poco demandante de atención. Disfruta de la compañía de los suyos sin necesidad de estar pegado a ellos, y conserva siempre un punto de orgullo e independencia que conviene respetar. Forzarlo o tratarlo con dureza solo consigue que se cierre en banda.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
- Con niños: tolera bien a los niños de la familia con los que ha crecido, pero no es un perro especialmente juguetón ni paciente con tirones y juegos bruscos. La convivencia funciona mejor con niños mayores que sepan respetar su espacio y sus tiempos.
- Con otras mascotas: puede convivir perfectamente con otros animales si se ha socializado desde muy temprano. Una buena selección del cachorro y una socialización cuidadosa son la clave; introducido de adulto con otros perros, su carácter territorial puede generar roces.
- En piso: es una de sus grandes ventajas. No es una raza muy activa y se adapta sin problema a la vida en apartamento, siempre que se cubran sus paseos diarios. Su escasa tendencia a ladrar lo hace además un buen vecino.
- Ante la soledad: su independencia juega a favor. Tolera quedarse solo mejor que muchas razas, sin caer fácilmente en la ansiedad por separación, aunque como todo perro necesita rutinas y compañía suficiente.

Educación y adiestramiento
Educar a un Chow Chow es un ejercicio de paciencia y constancia. Es inteligente, pero su independencia y su terquedad hacen que rara vez obedezca solo por complacer. Necesita motivos: entiende para qué sirve una orden y decide si le compensa cumplirla. Por eso funciona mejor el refuerzo positivo —premios, calma y rutinas claras— que cualquier método basado en la imposición, que con esta raza resulta contraproducente.
La socialización temprana es, sin duda, el aspecto más importante de su educación. Exponerlo de cachorro a personas, ruidos, otros perros y situaciones variadas marca la diferencia entre un adulto equilibrado y uno desconfiado o reactivo. Las normas de convivencia deben establecerse pronto y mantenerse con coherencia: el Chow Chow respeta a quien le ofrece liderazgo sereno, no a quien grita.
No esperes de él la obediencia entusiasta de un Labrador o un Border Collie. Aprende lo necesario, pero a su ritmo y con cierta independencia de criterio. Sesiones cortas, positivas y respetuosas darán mejores resultados que las largas y repetitivas.
Ejercicio y actividad
El Chow Chow es un perro de energía moderada-baja: pasa buena parte del día tranquilo y no necesita grandes dosis de ejercicio. Eso no significa que pueda quedarse sin actividad. Para mantener un temperamento estable y un peso saludable le vienen muy bien dos paseos diarios, de unos 30 minutos cada uno, que le permitan explorar su entorno y estimularse mentalmente.
Conviene adaptar el ejercicio a su anatomía y a su pelaje. Su marcha rígida y su tendencia a problemas articulares desaconsejan los esfuerzos intensos y los saltos repetidos, sobre todo en cachorros en crecimiento. Y por su doble capa tan densa es muy sensible al calor: en verano hay que pasearlo en las horas frescas y evitar la actividad bajo el sol, ya que tolera mal las altas temperaturas.
Cuidados: pelaje e higiene
El manto es la seña de identidad del Chow Chow y también su cuidado más exigente. Posee una doble capa muy densa que existe en dos variedades: la de pelo largo o áspero (rough), la más conocida, con esa melena espectacular alrededor del cuello, y la de pelo corto o suave (smooth), menos común pero igual de tupida. En ambos casos el subpelo es abundante y requiere mantenimiento.
Lo ideal es cepillarlo a fondo varias veces por semana —y a diario durante las mudas estacionales, cuando suelta una gran cantidad de pelo— para evitar nudos y enredos, especialmente en el cuello, detrás de las orejas y en la parte trasera. Un cepillado regular mantiene el manto sano y reduce el pelo por la casa. No conviene rapar al Chow Chow, ya que su doble capa lo protege tanto del frío como del calor.
El resto de la higiene es la habitual: revisar y limpiar los ojos (sus párpados son una zona delicada), mantener las orejas secas y limpias, cuidar la higiene dental y cortar las uñas con regularidad. Los baños deben ser ocasionales, asegurándose siempre de secar muy bien el subpelo para evitar problemas de piel.
Alimentación
El Chow Chow necesita una alimentación de calidad y, sobre todo, bien medida. Al ser un perro de actividad moderada tiene tendencia a ganar peso si se le sobrealimenta, y el exceso de kilos es especialmente dañino para una raza con predisposición a problemas articulares. Conviene ajustar las raciones a su edad, peso y nivel de ejercicio, y repartir la comida en dos tomas diarias en lugar de una sola.
Un pienso completo y equilibrado, o una dieta formulada por un veterinario, debe cubrir sus necesidades sin excesos. Es recomendable vigilar el aporte adecuado de proteína de calidad y de ácidos grasos que ayuden a mantener su denso manto en buen estado. Como en todo perro de pecho relativamente profundo, repartir las comidas y evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer son medidas prudentes. Ten siempre agua fresca disponible, sobre todo en épocas de calor.
Salud y esperanza de vida
La esperanza de vida media del Chow Chow ronda los 12 años —un amplio estudio británico la situó en 12,1 años—, y muchos ejemplares bien cuidados se mueven en una horquilla de entre 9 y 15 años. Es una raza generalmente robusta, pero con algunas predisposiciones bien documentadas que conviene conocer y prevenir con revisiones veterinarias.
El punto más característico son las articulaciones. El Chow Chow es la raza con mayor prevalencia de displasia de codo: distintos estudios han hallado que cerca de la mitad de los ejemplares mayores de dos años la presentan en algún grado. También es más propenso que la media a la displasia de cadera, a la rotura del ligamento cruzado y a la luxación de rótula. Por eso es tan importante controlar su peso y cuidar el ejercicio durante el crecimiento.
En el plano ocular destacan el entropión y el ectropión (alteraciones en la posición de los párpados, favorecidas por sus ojos hundidos y sus pliegues faciales) y una elevada predisposición al glaucoma. La piel es otro frente a vigilar: la raza tiende a la dermatitis atópica, al pénfigo foliáceo y a la alopecia X. Se le asocian además trastornos de tiroides, riesgo de enfermedades autoinmunes, insuficiencia pancreática exocrina y, en las hembras, una mayor incidencia de piometra. Un criador responsable debe aportar el historial sanitario de los padres y las pruebas de salud correspondientes.

Aspecto físico
El Chow Chow es un perro de talla mediana, de cuerpo robusto y compacto, casi cuadrado de perfil. Según el estándar de la FCI, los machos miden entre 48 y 56 cm a la cruz y las hembras entre 46 y 51 cm, con un peso que suele situarse en torno a los 20-32 kg. Su construcción es sólida y maciza, con cráneo ancho, hocico amplio y mandíbula fuerte.
La cabeza es uno de sus rasgos más llamativos: orejas pequeñas, triangulares, erguidas y ligeramente redondeadas en la punta, inclinadas hacia delante, lo que le da esa expresión ceñuda y digna. Los ojos son pequeños, almendrados, oscuros y bastante hundidos. La cola, de pelo espeso, se enrosca sobre el lomo.
El manto, denso y doble, puede ser de color rojo (el más popular), negro, azul, canela o leonado y crema; no existen los Chow Chow manchados ni multicolores. Y luego está su sello más famoso: la lengua azul-negruzca o morada, un color que se extiende también a los labios y al interior de la boca. Es el único perro con esa pigmentación azulada en labios y cavidad oral. Por último, su andar es inconfundible: las patas traseras, muy rectas y con poca angulación, le imprimen una marcha rígida, “de zancos”, que junta los apoyos en paralelo.
Origen e historia
El Chow Chow es una raza antiquísima, originaria del norte de China y considerada una de las razas basales, es decir, anterior a la mayoría de las razas modernas surgidas en el siglo XIX. Los estudios genéticos lo sitúan entre los perros más antiguos que existen, con raíces que se remontan a varios miles de años en China central; algunas fuentes hablan de 2.000 a 3.000 años de historia documentada.
En su tierra de origen fue un perro polivalente: guardián de hogares y templos, perro de caza, tirador de trineos por terrenos pantanosos —algo que ya mencionó Marco Polo— y, en épocas de necesidad, fuente de carne y de piel. Se cree, además, que sirvió de modelo para los leones de Fu, los guardianes de piedra que custodian las entradas de templos y palacios budistas, lo que explica su porte aleonado.
Su nombre, curiosamente, no es chino. “Chow chow” procede del inglés comercial del siglo XVIII: los marineros británicos usaban esa expresión para referirse de forma genérica a la mercancía variada que traían de Oriente (porcelanas, marfiles, curiosidades…), y acabó aplicándose a los perros que importaban entre esos cargamentos. En chino la raza se conoce como 松狮犬 (sōng shī quǎn), literalmente “perro león”. A finales del siglo XIX llegó a Occidente, donde su exotismo lo convirtió pronto en un perro muy apreciado.
Curiosidades
- Lengua azul única: es el único perro con la lengua, los labios y la cavidad oral de color azul-violáceo. El gen que la produce es dominante, por eso muchos mestizos de Chow conservan ese rasgo. El Shar Pei es la otra raza que puede presentar lengua azulada.
- El perro de Freud: Sigmund Freud tenía una Chow Chow llamada Jofi que asistía a sus sesiones de terapia. El psicoanalista estaba convencido de que la perra le ayudaba a evaluar el estado anímico de sus pacientes.
- Andar de zancos: sus patas traseras casi sin angulación le dan una marcha rígida y peculiar, como si caminara sobre zancos, distinta a la de cualquier otra raza.
- Antepasado del Eurasier: el Eurasier, raza alemana del siglo XX, nació del cruce entre el Chow Chow, el Wolfspitz y el Samoyedo.
- Inspiración de los leones guardianes: su aspecto está ligado a los leones de Fu de la tradición budista china.
- Spitz milenario: pertenece al grupo de los spitz asiáticos y figura entre las razas caninas más antiguas del planeta.
Si te atrae el Chow Chow, quizá te interesen otras razas de origen asiático, de tipo spitz o con un carácter igualmente independiente y digno. Puedes comparar su perfil con el del Shar Pei, el otro perro chino de lengua azulada y pliegues característicos; con el Shiba Inu y el Akita, dos spitz japoneses de temperamento reservado y gran lealtad; o con el blanco y sonriente Samoyedo, pariente nórdico que contribuyó a crear razas emparentadas. Todos comparten con el Chow Chow esa mezcla de belleza, independencia y vínculo profundo con su familia.
Preguntas frecuentes sobre el Chow Chow
¿El Chow Chow es un perro agresivo o peligroso?
No por naturaleza. Un Chow Chow bien criado y socializado desde cachorro es estable y equilibrado; la timidez y la agresión no son rasgos propios de la raza. Sí es reservado con los extraños y muy territorial, por lo que la socialización temprana y una educación coherente son imprescindibles para que ese instinto protector se canalice bien.
¿Por qué el Chow Chow tiene la lengua azul o morada?
Es un rasgo genético distintivo de la raza: su lengua, labios e interior de la boca tienen una pigmentación azul-negruzca o violácea. El gen responsable es dominante, así que muchos perros mestizos descendientes de Chow Chow conservan ese color. Es el único perro con esa tonalidad en labios y cavidad oral, aunque el Shar Pei también puede presentarla.
¿Cuánto pelo suelta el Chow Chow y cuánto cepillado necesita?
Bastante, sobre todo en las mudas estacionales, porque tiene una doble capa muy densa. Lo ideal es cepillarlo a fondo varias veces por semana y a diario durante las mudas, prestando atención al cuello, detrás de las orejas y la zona trasera para evitar nudos. No conviene raparlo, ya que su manto lo protege del frío y del calor.
¿El Chow Chow se adapta bien a vivir en un piso?
Sí, es una de sus ventajas. No es una raza muy activa, es tranquila dentro de casa y ladra poco, por lo que encaja bien en apartamento siempre que se cubran sus dos paseos diarios. Eso sí, por su pelaje tan abundante hay que vigilar mucho el calor en pisos sin buena ventilación.
¿Es una buena raza para familias con niños?
Puede serlo si crece con ellos y se socializa pronto, pero no es un perro especialmente juguetón ni paciente con los tirones y los juegos bruscos. La convivencia suele funcionar mejor con niños mayores que sepan respetar su espacio y sus tiempos, y siempre bajo supervisión.
¿Cuánto ejercicio necesita un Chow Chow?
Moderado. Le bastan dos paseos diarios de unos 30 minutos para mantenerse sano y equilibrado. Conviene evitar el ejercicio intenso y los saltos repetidos por su tendencia a problemas articulares, y pasearlo en las horas frescas en verano, ya que tolera muy mal el calor.
¿Cuánto vive un Chow Chow y qué problemas de salud tiene?
Su esperanza de vida media ronda los 12 años, con ejemplares que viven entre 9 y 15. Sus predisposiciones más conocidas son la displasia de codo (es la raza con mayor prevalencia) y de cadera, problemas oculares como el entropión y el glaucoma, y afecciones de piel como la dermatitis atópica. Las revisiones veterinarias y el control del peso son clave para prevenirlas.
¿Es difícil de educar el Chow Chow?
Requiere paciencia. Es inteligente pero independiente y testarudo, y no obedece solo por complacer. Funciona mucho mejor con refuerzo positivo, sesiones cortas y normas coherentes desde cachorro que con cualquier método de imposición, que con esta raza resulta contraproducente.