El Bedlington Terrier es un terrier inglés inconfundible: con su pelaje rizado y recortado y su cabeza acabada en punta, recuerda tanto a un corderito que cuesta creer que dentro late el corazón de un cazador incansable. Nacido en las minas del noreste de Inglaterra, combina un aspecto dulce con un temperamento valiente, ágil y sorprendentemente atlético. En esta guía completa encontrarás todo lo que necesitas saber sobre el Bedlington Terrier antes de compartir tu vida con uno.
¿Es el Bedlington Terrier para ti?
El Bedlington Terrier es una raza de doble cara: por fuera parece un peluche apacible y por dentro conserva los instintos de un terrier de trabajo. Esa mezcla lo hace fascinante, pero también pide un dueño que entienda con qué perro está tratando. Antes de decidirte, repasa los puntos a favor y en contra.
A favor
- Suelta muy poco pelo y se considera una raza hipoalergénica, ideal para personas sensibles.
- Apego y cariño enormes con su familia; el AKC y la ASPCA lo describen como suave y bueno con los niños.
- Tamaño mediano y manejable, cómodo tanto en casa con jardín como en piso.
- Atlético y resistente: disfruta del ejercicio, el agua e incluso la nieve.
- Larga esperanza de vida en comparación con razas de tamaño parecido.
- Inteligente y con poco olor corporal cuando se mantiene bien.
A tener en cuenta
- Su pelaje exige peluquería periódica; mantener el “corte de exposición” es difícil y caro.
- Fuerte instinto de caza: puede salir disparado tras gatos, conejos o pequeños roedores.
- Cabezota y tenaz; necesita educación con paciencia y constancia.
- Puede ser celoso o pendenciero con perros de carácter dominante.
- Predisposición genética a la toxicosis por cobre, una enfermedad hepática grave.
- Es excitable y nervioso si no se le da actividad suficiente.
Carácter y temperamento

Decir que el Bedlington Terrier es “un lobo con piel de cordero” no es solo una frase bonita: describe con bastante precisión su carácter. Su apariencia tierna esconde a un terrier despierto, valiente e intrépido, capaz de enfrentarse a presas mucho mayores que él sin un ápice de miedo. Los antiguos criadores lo resumían diciendo que tiene “el corazón de un león en el cuerpo de un cordero”.
En el día a día, sin embargo, es un compañero cariñoso y demostrativo. Con su gente se muestra leal, sociable y tranquilo dentro de casa; tanto el American Kennel Club como la ASPCA lo califican de raza suave y gentil, recomendable para convivir con niños. Es juguetón y alegre, pero también puede ser excitable y un punto nervioso si no recibe el estímulo que necesita.
Su lado terrier aflora cuando hay algo que perseguir. Conserva un marcado instinto de caza hacia los animales pequeños y, por la sangre de Whippet que corre por sus venas, tiende a lanzarse a la carrera. Es además tenaz hasta la cabezonería: una vez que se mete en una idea, “preferiría morir antes que ceder”. Con otros perros suele llevarse bien, pero conviene vigilarlo ante ejemplares de temperamento dominante, porque si se siente desafiado puede transformarse en un luchador feroz. En cuanto a inteligencia, ocupa un meritorio puesto 40 en la conocida clasificación de Stanley Coren.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
- Con niños: es una de sus mejores facetas. Cariñoso, paciente y juguetón, suele ser un excelente compañero para los más pequeños, siempre con la supervisión y el respeto mutuo que requiere cualquier perro.
- Con otros perros: en general se entiende bien, pero puede mostrar celos y no tolera bien a los perros dominantes. La socialización temprana es clave para evitar conflictos.
- Con gatos y animales pequeños: dentro de casa puede aprender a aceptar a otros miembros de la familia si crece con ellos, pero su instinto de caza se dispara en el exterior, así que cuidado con gatos ajenos, conejos o roedores.
- En piso: su tamaño mediano y su buen comportamiento dentro de casa lo hacen apto para vivir en un apartamento, siempre que se cubra a diario su necesidad de ejercicio.
- Ante la soledad: es un perro muy apegado a su familia. Tolera mejor los ratos a solas si tiene rutinas de ejercicio y estímulo, pero no es una raza para dejar abandonada muchas horas.
Educación y adiestramiento
El Bedlington Terrier es inteligente y aprende con rapidez, pero su carácter independiente y testarudo puede poner a prueba la paciencia. La fórmula que funciona es la del refuerzo positivo: premios, juego y sesiones cortas y motivadoras que mantengan su interés. Los métodos duros o repetitivos solo consiguen que se cierre en banda.
La socialización temprana es la mejor inversión. Exponerlo de cachorro a personas, otros perros, ruidos y entornos variados ayuda a moderar su nerviosismo natural y a que conviva mejor con otros animales. Trabajar la llamada y el control de impulsos es especialmente importante en una raza tan dada a salir corriendo tras un estímulo: por su herencia de Whippet, un Bedlington puede ignorar tu voz si algo interesante se mueve a lo lejos.
Aprovecha su mente despierta proponiéndole retos: juegos de olfato, juguetes interactivos, obediencia divertida o deportes caninos. Un Bedlington con la cabeza ocupada es un Bedlington feliz y mucho menos propenso a desarrollar conductas molestas por aburrimiento.
Ejercicio y actividad

Que no te engañe su pinta de peluche: el Bedlington es un atleta nato. Es rápido, resistente y se decía que era capaz de “mantener el ritmo de un caballo al trote”. Necesita ejercicio diario de calidad para canalizar su energía y mantenerse equilibrado.
Le encantan los paseos largos, las carreras y los juegos que pongan a prueba su velocidad. Es además un nadador excelente, con una pericia en el agua comparable a la de perros acuáticos como el Newfoundland, así que disfrutará de los baños siempre que sea seguro. También adora la nieve, donde puede alcanzar una velocidad sorprendente.
Combina el desgaste físico con el mental: el olfateo, los juegos de búsqueda y las actividades que despierten su instinto de terrier lo dejarán satisfecho de verdad. Un par de buenas salidas al día, con momentos de carrera libre en zonas seguras y valladas, suelen ser suficientes para tener a un Bedlington contento. Recuerda mantenerlo con correa o en recinto cerrado en presencia de presas potenciales: su tendencia a salir disparado es real.
Cuidados: pelaje e higiene
El pelaje es, sin duda, el capítulo más exigente de la raza. El manto del Bedlington es lanudo, áspero y de tacto “afelpado”, una mezcla característica de pelos duros y suaves que le ha valido el apodo de “terrier de pelo de pelusa”. No suelta apenas pelo y desprende muy poco olor, lo que lo sitúa entre las razas consideradas hipoalergénicas, pero a cambio reclama mantenimiento constante.
Necesita un cepillado semanal para retirar el pelo muerto y evitar enredos, además de visitas regulares a la peluquería canina cada pocas semanas. El recorte que le da su silueta de cordero no es fácil de mantener: incluso para profesionales resulta complicado conservar la forma correcta, y si se descuida, el aspecto del manto se deteriora rápidamente. La mayoría de las familias optan por un “corte de mascota” más sencillo y cómodo que el estricto corte de exposición, en el que el pelo no puede sobresalir más de 2,5 cm del cuerpo.
El resto de cuidados son los habituales: revisar y limpiar las orejas para prevenir infecciones, cepillar los dientes con frecuencia, cortar las uñas cuando haga falta y vigilar los ojos. Por suerte, el Bedlington suele llevar bien la peluquería y se deja manipular con docilidad.
Alimentación
El Bedlington Terrier no tiene necesidades dietéticas exóticas, pero sí conviene cuidar la calidad y la cantidad de su comida. Una alimentación completa y equilibrada, adaptada a su tamaño mediano, a su edad y a su nivel de actividad, es la base para mantenerlo en forma. Al ser un perro atlético, agradece un aporte proteico adecuado que sostenga su musculatura.
Reparte la ración diaria en dos tomas y ajústala según su gasto energético: un Bedlington que hace mucho ejercicio necesitará algo más que uno más sedentario. Controla su peso con regularidad, ya que el exceso de kilos sobrecarga sus articulaciones y su salud general. Usa los premios con cabeza, sobre todo durante el adiestramiento, para que no se conviertan en calorías de más.
Ten siempre agua fresca a su disposición y consulta con tu veterinario ante cualquier duda, especialmente si tu perro tiene predisposición a problemas hepáticos: en esos casos puede ser recomendable vigilar determinados aportes de la dieta.
Salud y esperanza de vida
En conjunto, el Bedlington Terrier es una raza bastante sana y longeva. Los estudios británicos sitúan su esperanza de vida en torno a los 13,5-13,7 años, por encima de la media de los perros de raza y de la mayoría de razas de tamaño similar; algunos ejemplares han superado holgadamente los 18 años. Las principales causas de muerte registradas son la vejez, los problemas urológicos y las afecciones hepáticas.
La enfermedad más característica y preocupante de la raza es la toxicosis por cobre (también llamada enfermedad por almacenamiento de cobre), un trastorno hereditario autosómico recesivo, emparentado con la enfermedad de Wilson humana, en el que el cobre se acumula en el hígado hasta dañarlo. El Bedlington es la raza más propensa a este problema. Existe en forma asintomática, crónica o fulminante, y la buena noticia es que los criadores responsables realizan pruebas de ADN a sus camadas y no crían con ejemplares portadores, lo que ha reducido mucho su incidencia.
Otros problemas a vigilar son los renales, los oculares (epífora, displasia retinal y cataratas, a los que parecen más predispuestos que otras razas), los soplos cardíacos y ciertos trastornos reproductivos. Adquirir el cachorro a un criador serio que haga las pruebas de salud pertinentes y mantener revisiones veterinarias periódicas es la mejor garantía de una vida larga y sana.
Aspecto físico
El Bedlington Terrier es un perro de tamaño mediano y silueta inconfundible. Los machos miden alrededor de 42 cm a la cruz (con un rango admitido de 41 a 44 cm) y las hembras unos 39 cm (entre 38 y 42 cm). El peso de ambos sexos se sitúa entre los 7,7 y los 10 kg. Su cuerpo es ligeramente más largo que alto, con el lomo arqueado y una marcha ligera y elástica que delata su agilidad.
La cabeza es su rasgo más llamativo: redondeada y sin stop (sin la depresión naso-frontal marcada), con ojos pequeños y almendrados y labios bien ajustados. El pelo de la parte superior del cráneo forma el característico “copete” o topknot que, junto con el recorte del manto, le da ese inconfundible aire de cordero. No en vano se le ha comparado también con una versión en miniatura del lebrel escocés (Scottish Deerhound).
El manto puede presentarse en tres colores: azul (gris azulado), hígado (marrón) y arena, cualquiera de ellos con posibles marcas de fuego (tan points). Los Bedlington portan el gen dominante del agrisamiento: los cachorros nacen con el pelo oscuro, casi negro o marrón intenso, y van aclarándose hasta su tono adulto a medida que maduran.
Origen e historia
El Bedlington Terrier toma su nombre de Bedlington, un pueblo minero del condado de Northumberland, en el noreste de Inglaterra, donde fue descrito como “el compañero favorito de los mineros del norte”. Antes de llamarse así se le conoció como Rothbury o Rodbury Terrier (por el cariño que les tenía Lord Rothbury) e incluso como “perro gitano”, pues gitanos y cazadores furtivos lo empleaban para cazar. La primera mención del nombre Bedlington data de 1825, aunque algunos pedigríes se rastrean hasta 1782.
Fue criado para cazar alimañas: ratas en las minas, conejos, nutrias, hurones, zorros y hasta tejones. El perro que dio nombre a la raza fue Young Piper, propiedad de Joseph Ainsley, célebre por su valor; empezó a enfrentarse a tejones con apenas ocho meses, siguió cazando hasta quedarse ciego e incluso salvó a un niño de un cerdo manteniendo al animal a raya hasta que llegó ayuda. También se usó, lamentablemente, en las brutales peleas de perros de la época y en carreras, hasta que el Whippet le tomó el relevo como perro de carreras.
El primer concurso con una clase específica para la raza se celebró en 1870 en Bedlington, y el Bedlington Terrier Club se fundó en 1875. En aquellos primeros tiempos era habitual recortar y teñir a los perros para acercarlos al estándar. La raza está estrechamente emparentada con el Dandie Dinmont Terrier (llegaron a exhibirse dos hermanos de camada, uno como Dandie y otro como Bedlington), y también con el Kerry Blue Terrier, el Soft Coated Wheaten Terrier, el Whippet y el Otterhound. Su gran momento de gloria internacional llegó en 1948, cuando el campeón Rock Ridge Night Rocket se proclamó Best in Show en la prestigiosa exposición del Westminster Kennel Club.
Curiosidades
- Disfraz de cordero: su parecido con una oveja es tan célebre que se le ha llegado a llamar “el perro cordero”. El efecto se consigue combinando el copete y un recorte muy concreto del manto.
- Velocista acuático: nada tan rápido como corre, con una habilidad en el agua que rivaliza con la del Newfoundland.
- Amante de la nieve: sobre hielo o nieve profunda alcanza una velocidad casi propia de un Husky, usando el hocico a modo de arado.
- Cordero con corazón de león: bajo su aspecto dulce conserva el coraje de un terrier de trabajo dispuesto a todo.
- Estrella de portada: un descendiente del campeón Rock Ridge Night Rocket llegó a aparecer en la portada de la revista Sports Illustrated en 1960.
- Musa de artistas y cine: aparece en las pinturas del artista Craigie Aitchison y acompañó al protagonista del film Sisu (2022), un minero finlandés, guiño perfecto a sus orígenes mineros.
Si te atrae el Bedlington Terrier, quizá te interesen otras razas con las que comparte familia, historia o aire atlético. Por su parentesco directo no te pierdas el Kerry Blue Terrier y el Soft Coated Wheaten Terrier, ambos primos cercanos de pelaje peculiar. Si te seduce su lado veloz y corredor, echa un vistazo al Whippet, presente en su linaje, y si quieres otro terrier de trabajo con carácter, descubre el Lakeland Terrier.
Preguntas frecuentes sobre el Bedlington Terrier
¿El Bedlington Terrier es hipoalergénico?
Se considera una raza hipoalergénica porque apenas suelta pelo y desprende muy poco olor. Aun así, ninguna raza es 100% libre de alérgenos, y a cambio necesita cepillado semanal y peluquería periódica para mantener el manto en buen estado.
¿Suelta mucho pelo?
No. El Bedlington pierde muy poco pelo, una de las razones de su fama de raza apta para personas alérgicas. El pelo muerto se retira con el cepillado y la peluquería en lugar de caer por la casa.
¿Es bueno con los niños?
Sí. Tanto el American Kennel Club como la ASPCA lo describen como un perro suave y gentil, recomendable para convivir con niños. Cariñoso y juguetón, suele ser un gran compañero familiar siempre con la supervisión habitual.
¿Se lleva bien con otros perros y gatos?
Con otros perros suele entenderse bien, aunque puede mostrar celos y no tolera bien a los ejemplares dominantes. Con gatos y mascotas pequeñas conviene precaución: dentro de casa puede aceptarlos si crece con ellos, pero su instinto de caza se activa en el exterior.
¿Cuánto vive un Bedlington Terrier?
Su esperanza de vida ronda los 13,5-13,7 años según estudios británicos, por encima de la media de las razas de tamaño similar. Algunos ejemplares han superado incluso los 18 años.
¿Qué es la toxicosis por cobre?
Es una enfermedad hereditaria en la que el cobre se acumula en el hígado y lo daña; el Bedlington es la raza más propensa a sufrirla. Los criadores responsables hacen pruebas de ADN y no crían con portadores, lo que ha reducido notablemente su incidencia.
¿Necesita mucho ejercicio?
Sí. Pese a su aspecto de peluche es un perro atlético, rápido y resistente. Necesita paseos largos, momentos de carrera y estímulo mental a diario. Le encantan el agua y la nieve.
¿Por qué parece un cordero?
Por la combinación de su pelaje rizado y de tacto afelpado, el “copete” que se forma sobre la cabeza y el recorte característico del manto. Ese conjunto le da su inconfundible silueta ovina.