El Sabueso italiano (Segugio Italiano) es el perro de caza por excelencia de Italia: un rastreador nato, incansable, de olfato prodigioso y una voz que resuena por el monte cuando sigue un rastro. De silueta casi cuadrada y elegante, combina la nariz de un sabueso con la ligereza y el fondo físico de un lebrel. Fuera del campo es un compañero noble y afectuoso, pero conviene conocerlo bien antes de dejarse enamorar por su mirada dulce: sigue siendo, ante todo, un cazador de raza.
¿Es el Sabueso italiano para ti?

El Sabueso italiano es una raza magnífica, pero muy específica. Brilla con una familia activa que salga al campo, que entienda su instinto de rastreo y que no espere de él la obediencia inmediata de un perro de pastor. Si buscas un perro tranquilo de sofá o un principiante fácil de manejar en ciudad, probablemente esta no sea tu raza. Antes de seguir, contrasta lo bueno y lo exigente:
A favor
- Olfato y resistencia excepcionales: un rastreador infatigable.
- Noble, dulce y equilibrado con su familia.
- Rústico, sano y de mantenimiento sencillo.
- Tamaño mediano y manejable, no es un perro pesado.
- Poco ladrador en casa (aunque muy vocal en el rastro).
- Buen convividor con otros perros, acostumbrado a la jauría.
A tener en cuenta
- Instinto de caza muy fuerte: se lanza tras cualquier rastro.
- Terco e independiente; la obediencia le cuesta.
- Necesita muchísimo ejercicio y estímulo mental a diario.
- La suelta sin control puede acabar en fugas persiguiendo presas.
- No es ideal para pisos pequeños ni vida sedentaria.
- Puede aullar y “cantar” siguiendo su naturaleza sabuesa.
Carácter y temperamento
El carácter del Sabueso italiano es el de un cazador tenaz envuelto en un envoltorio dulce. Con su gente es cariñoso, tranquilo y equilibrado; rara vez muestra agresividad y suele llevarse bien con desconocidos. Pero por debajo de esa nobleza vive un motor de caza que nunca se apaga del todo. En cuanto capta un olor interesante, su cerebro cambia de canal: baja la nariz, se concentra y sigue el rastro con una dedicación de un solo objetivo, muy parecida a la del Bloodhound. La diferencia es que el Sabueso italiano no se limita a seguir la pista: también persigue, captura y da caza a la presa.
Esa mezcla de olfato de sabueso y físico de lebrel define su personalidad. Es independiente y obstinado, un perro que fue criado durante siglos para trabajar por su cuenta lejos del cazador, tomando decisiones sin esperar órdenes. De ahí que no busque agradar de forma servil como un Golden o un Border Collie: te quiere, pero decide por sí mismo. Con paciencia y respeto se gana su colaboración; con imposiciones o dureza, se cierra en banda. Es sensible, y responde mucho mejor al refuerzo positivo que a la firmeza excesiva.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: el Sabueso italiano es paciente y de buen fondo, un buen perro de familia que tolera bien el trato de los más pequeños siempre que se respeten sus tiempos de descanso. Como con cualquier raza, la supervisión con niños muy pequeños es obligada, y conviene enseñar a los niños a interactuar con calma.
Con otros perros: es una de sus grandes virtudes. Habituado a cazar en jauría, suele ser muy sociable y tolerante con sus congéneres. La vida en grupo forma parte de su ADN.
Con gatos y pequeñas mascotas: aquí hay que ser realista. Su potente instinto de caza lo hace poco fiable con conejos, roedores, aves e incluso gatos que no conozca. Si convive con un gato desde cachorro puede aprender a respetarlo dentro de casa, pero fuera cualquier animal pequeño que corra despertará su impulso de persecución.
En piso y en soledad: no es un perro de apartamento reducido. Puede vivir en piso si se le garantiza muchísimo ejercicio diario, pero disfruta enormemente de un jardín vallado (bien vallado: es un escapista cuando huele algo). Tolera la soledad razonablemente si está bien ejercitado, aunque un sabueso aburrido y sin gastar energía puede volverse vocal y buscar entretenimiento por su cuenta.
Educación y adiestramiento

Adiestrar a un Sabueso italiano es un ejercicio de humildad y paciencia. Es inteligente, pero su inteligencia está orientada a resolver problemas de caza, no a repetir obediencias. La tradición cinológica italiana ya avisa: de carácter obstinado y tozudo, debe educarse desde muy pequeño para corregirle las malas costumbres, y como es muy independiente, su educación ha de ser constante.
Algunas claves que funcionan con esta raza:
- Empieza pronto. La socialización y las normas básicas se asientan mucho mejor de cachorro, antes de que el instinto de caza tome el mando.
- Refuerzo positivo y comida. Es goloso y sensible; premia, no castigues. La dureza solo lo bloquea.
- Sesiones cortas y variadas. Se aburre de la repetición; mantén el entrenamiento breve, divertido y con motivación alta.
- La llamada, tu gran reto. Cuando sigue un rastro, deja de oírte. Trabaja la llamada desde cachorro, en entornos controlados, y asume que la suelta total solo será segura en zonas cerradas.
- Canaliza el olfato. Los juegos de rastreo y búsqueda son oro puro: le dan el trabajo mental que su cabeza pide.
Ejercicio y actividad
Si hay un punto que no admite negociación, es este. El Sabueso italiano es un atleta de fondo criado para pasar hasta doce horas en el campo sin descanso. Un paseo corto alrededor de la manzana no le sirve de nada. Necesita ejercicio abundante y diario: caminatas largas, carrera, senderismo, exploración en terrenos amplios donde pueda usar la nariz.
Tan importante como el ejercicio físico es el estímulo mental. Un sabueso que solo corre sigue teniendo la cabeza inquieta; los juegos de olfato, las pistas de rastro y las actividades que imiten la caza lo cansan de verdad y lo dejan satisfecho. Deportes como el mantrailing o el rastreo deportivo encajan como un guante. Un Sabueso italiano bien ejercitado, física y mentalmente, es un perro tranquilo y encantador en casa; uno aburrido es una fuente inagotable de problemas.
Cuidados: pelaje e higiene

En cuidados, el Sabueso italiano es de lo más agradecido. Existen dos variedades según el pelo:
- Pelo raso (corto): pelo liso y corto por todo el cuerpo. Mantenimiento mínimo, un cepillado semanal basta para retirar el pelo muerto.
- Pelo duro (pelo forte): pelo áspero y duro, de no más de 5 cm, más adecuado para la caza en zonas frías y de montaña. Requiere algo más de atención y, según el ejemplar, algún stripping ocasional.
Más allá del cepillado, la higiene sigue la rutina de cualquier sabueso trabajador. Presta atención especial a las orejas: son largas, caídas y de inserción baja, así que retienen humedad y suciedad; revísalas y límpialas con regularidad para prevenir otitis, sobre todo si sale al campo. Baños solo cuando haga falta, y no olvides las uñas, los dientes y una revisión de la piel tras las jornadas en el monte para descartar garrapatas o heridas.
Alimentación
Como buen perro de trabajo rústico, el Sabueso italiano no es especialmente delicado con la comida, pero su alto gasto energético manda. Un ejemplar activo o que sale a cazar necesita un pienso de calidad, con buen aporte de proteína y grasa, ajustado a su nivel de actividad real: no come lo mismo en plena temporada de caza que en un mes tranquilo.
Recomendaciones prácticas:
- Reparte la ración en dos tomas diarias en el adulto para un aporte de energía más estable.
- Vigila el peso. Es goloso; entre eso y su uso constante de premios en el adiestramiento, es fácil pasarse. Ajusta la ración y no abuses de las chuches.
- Evita el ejercicio intenso justo antes o después de comer, una precaución sensata en perros de pecho profundo.
- Agua siempre disponible, especialmente tras las largas jornadas de campo.
Salud y esperanza de vida
El Sabueso italiano es una raza rústica y sana, forjada por siglos de trabajo real en el campo más que por la moda de los concursos. Esa selección funcional le ha dado una constitución robusta y pocas enfermedades hereditarias graves en comparación con otras razas. Su esperanza de vida se sitúa habitualmente en torno a los 10 a 14 años, buena para un perro de tamaño mediano.
Aun así, conviene tener en el radar los puntos típicos de un sabueso deportivo:
- Orejas: por su forma caída y de inserción baja, es propenso a otitis si no se revisan con frecuencia.
- Articulaciones: como en cualquier raza atlética, mantener un peso adecuado protege caderas y codos a largo plazo.
- Lesiones de campo: cortes, espigas, garrapatas y golpes son gajes del oficio en un perro que trabaja el monte; la revisión tras cada salida es clave.
Con revisiones veterinarias periódicas, desparasitación al día, vacunas y un buen manejo del ejercicio y el peso, el Sabueso italiano suele disfrutar de una vida larga y activa.
Aspecto físico
El Sabueso italiano es un perro de tamaño mediano y silueta casi cuadrada: la longitud del cuerpo es aproximadamente igual a su altura a la cruz, de modo que visto de perfil parece inscribirse en un cuadrado. Es un animal elegante, seco y musculado, sin un gramo de sobra.
Tamaño. En la variedad de pelo raso los machos miden unos 50-58 cm a la cruz y las hembras unos 2 cm menos; en la de pelo duro los machos alcanzan 52-60 cm. El peso ronda los 20-28 kg en ambas variedades y sexos. (Los estándares antiguos citaban tallas algo menores, en torno a 45-52 cm.)
Cabeza y expresión. Muestra rasgos claros de sabueso: cráneo estrecho y alargado, hocico largo y afilado con labios finos que no cuelgan, y las características orejas largas, caídas y de inserción baja. La mirada es dulce y dócil.
Cuerpo de lebrel. Aquí asoma su otra mitad: patas largas, vientre recogido y una línea dorsal ligeramente convexa (roached), típicos de un galgo. La cola es larga, fina y afilada, y suele llevarla en alto cuando caza, lo que ayuda a localizarlo entre la vegetación.
Capa. Se admiten dos colores: el leonado (fulvo) en todas sus tonalidades, desde el rojo zorro intenso hasta un tono muy pálido, y el negro y fuego. Se toleran pequeñas manchas blancas en la cara y el pecho.
Origen e historia
El Sabueso italiano es una de las razas más antiguas de Italia, aunque sus orígenes exactos se pierden en el tiempo. Se le considera de linaje muy remoto: algunas fuentes lo hacen descender de sabuesos ancestrales del Egipto prerromano. Perros de tipo muy similar aparecen ya en la estatuaria de la Antigua Roma, donde Diana cazadora se representa acompañada de un perro de caza que recuerda al Segugio moderno; hay ejemplos en los Museos Vaticanos de Roma y en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. En Povegliano (provincia de Verona) se describieron además dos esqueletos de perros tipo sabueso o lebrel de una necrópolis lombarda del siglo VII, morfológicamente parecidos al Segugio actual, aunque más altos.
Durante el Renacimiento italiano, perros de este tipo protagonizaron grandes cacerías con numeroso séquito montado a caballo. En 1886 se exhibieron en Milán ejemplares de pelo liso y de pelo duro, todavía sin una distinción clara de raza. La organización llegó en el siglo XX: en 1920 se fundó en Lodi la Società Italiana Amatori del Segugio e del Cane da Tana y se redactó un primer estándar, pero la sociedad se disolvió en 1939 y, tras la Segunda Guerra Mundial, la raza estuvo al borde de la desaparición.
En 1947 nació la Società Italiana Pro Segugio con apenas 69 ejemplares registrados; el cinólogo Giuseppe Solaro revisó el estándar y la raza comenzó a recuperarse. La Federación Cinológica Internacional (FCI) reconoció plenamente la variedad de pelo duro en 1956 y la de pelo raso en 1993. Hoy el Sabueso italiano, encuadrado en el Grupo 6 de la FCI (perros tipo sabueso), es una de las razas más numerosas de Italia gracias a su rendimiento en la caza.
Curiosidades
- Dos perros en uno. Reúne el olfato de un sabueso y el cuerpo atlético de un lebrel, una combinación poco habitual.
- Sabueso que sí caza. A diferencia del Bloodhound, no se limita a rastrear: persigue, captura y da caza a la presa.
- Diana lo tenía a su lado. La diosa romana de la caza aparece en esculturas antiguas con un perro que recuerda a esta raza.
- Estuvo a punto de desaparecer. Tras la Segunda Guerra Mundial quedaban muy pocos ejemplares registrados; un puñado de aficionados lo salvó.
- Cola-antena. Cuando caza levanta la cola bien alta para que el cazador lo localice entre la maleza.
- Genéticamente casi gemelos. Las variedades de pelo raso y pelo duro son prácticamente indistinguibles a nivel genético.
Si te atrae el Sabueso italiano por su nariz portentosa y su temperamento noble, quizá te interesen otras razas de sabueso y perros de caza con las que comparte virtudes. Descubre al legendario rastreador Bloodhound, al popular y olfativo Beagle, al inconfundible Basset Hound y, entre los perros de muestra italianos de gran nariz, al elegante Vizsla.
Preguntas frecuentes sobre el Sabueso italiano
¿El Sabueso italiano es buen perro de familia?
Sí, con la familia adecuada. Es noble, dulce, equilibrado y paciente con los niños, y muy sociable con otros perros. La condición es que se le dé muchísimo ejercicio y estímulo mental: no es un perro sedentario ni de piso pequeño.
¿Se puede tener un Sabueso italiano en un piso?
Puede vivir en piso si se le garantizan largas salidas y actividad diaria intensa, pero no es lo ideal. Disfruta mucho más con acceso a un jardín bien vallado y espacio para moverse. Un sabueso sin gastar energía tiende a aburrirse y a volverse vocal.
¿Es difícil de adiestrar el Sabueso italiano?
Es inteligente pero terco e independiente, criado para trabajar por su cuenta, así que la obediencia le cuesta. Responde bien al refuerzo positivo, a las sesiones cortas y a empezar pronto. La llamada es su punto débil: cuando sigue un rastro, deja de escuchar.
¿Cuánto ejercicio necesita?
Mucho. Es un atleta de fondo capaz de trabajar hasta doce horas en el campo. Necesita ejercicio abundante a diario (caminatas largas, carrera, senderismo) más estímulo mental con juegos de olfato y rastreo. Un paseo corto no le basta.
¿Se lleva bien con gatos y otros animales pequeños?
Con otros perros, muy bien: está hecho a la jauría. Con gatos y pequeñas mascotas, cuidado: su fuerte instinto de caza lo hace poco fiable. Convivir con un gato desde cachorro ayuda, pero cualquier animal que corra fuera despertará su impulso de persecución.
¿Cuánto vive un Sabueso italiano?
Su esperanza de vida se sitúa habitualmente entre los 10 y los 14 años. Es una raza rústica y sana, con pocas enfermedades hereditarias graves, aunque conviene vigilar las orejas (propensas a otitis) y mantener un peso adecuado.
¿Qué diferencia hay entre el pelo raso y el pelo duro?
Básicamente el manto. El pelo raso tiene pelo corto y liso; el pelo duro (pelo forte) lo tiene áspero y duro, de hasta 5 cm, más apto para la montaña y el frío. La variedad de pelo duro es ligeramente más grande. Genéticamente son casi idénticas.
¿El Sabueso italiano ladra o aúlla mucho?
En casa suele ser tranquilo y poco ladrador. Pero es un sabueso, y cuando sigue un rastro “canta”: ladra y aúlla con fuerza al perseguir la presa. Un ejemplar aburrido o sin ejercicio también puede volverse más vocal.