Icelandic Sheepdog, perro de raza

Icelandic Sheepdog

El Pastor islandés es la única raza autóctona de Islandia: spitz nórdico alegre, sociable y enérgico. Guía completa de carácter, cuidados, salud e historia.

OrigenIslandia
Grupo FCIGrupo 5 (perros tipo spitz y primitivos)
TamañoMediano
AlturaMachos ~45 cm; hembras algo menos
Peso9-14 kg
Esperanza de vida12-15 años
EnergíaAlta
PelajeDoble manto denso, variedad de pelo corto y largo; leonado, negro, chocolate o gris con marcas blancas
Función originalPastoreo de ovejas y caballos
AlegreSociableLadradorInteligenteEnu00e9rgico

El Pastor islandés (en islandés Íslenskur fjárhundur) es la única raza de perro autóctona de Islandia y uno de los poquísimos perros cuyo origen antiguo está probado por documentos y arqueología. Es un spitz nórdico de tamaño mediano-pequeño, alegre, resistente y tremendamente sociable, criado durante más de mil años para reunir ovejas y caballos en el duro paisaje islandés. Si buscas un compañero cariñoso, ladrador y lleno de energía que quiera estar contigo a todas horas, el Pastor islandés merece que lo conozcas a fondo.

¿Es el Pastor islandés para ti?

Antes de enamorarte de su cara de zorro y su cola en rosca, conviene ser honesto: el Pastor islandés es un perro de pastoreo con mucha energía y una necesidad casi física de compañía. No es un perro de adorno ni un candidato ideal para quien pasa el día fuera de casa. A cambio, es de los compañeros más leales, dulces y adaptables que existen. Estas cajas resumen dónde brilla y dónde puede darte guerra.

Pastor islandés de capa rojiza y blanca sentado
Pastor islandés. Foto: Alan Levine, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

A favor

  • Carácter alegre, afectuoso y muy apegado a su familia.
  • Excelente con niños y sociable con otros perros.
  • Inteligente y ansioso por aprender: fácil de motivar.
  • Tamaño manejable (9-14 kg) y muy resistente al frío.
  • Sano y longevo, con 12-15 años de esperanza de vida.
  • Perro de trabajo versátil: pastoreo, agility, obediencia.

A tener en cuenta

  • Ladra bastante: es su forma natural de avisar y trabajar.
  • Necesita ejercicio diario y estímulo mental; se aburre pronto.
  • Sufre con la soledad: no lleva bien pasar horas solo.
  • Pierde pelo, con dos mudas intensas al año.
  • Raza rara fuera de los países nórdicos: poca disponibilidad.
  • Su instinto de pastoreo puede llevarle a perseguir cosas en movimiento.

Carácter y temperamento

El Pastor islandés es, ante todo, un perro optimista. Su expresión facial siempre parece sonriente y esa impresión no engaña: es una raza equilibrada, curiosa y llena de vida, sin rastro de agresividad ni de timidez. Los criadores islandeses seleccionaron durante siglos perros que trabajasen codo con codo con el pastor, y ese vínculo estrecho se ha convertido en el rasgo más definitorio del carácter de la raza: quiere estar contigo, participar en lo que hagas y ganarse tu aprobación.

Es un perro alerta y expresivo. Ladra con facilidad, no por nerviosismo sino porque el ladrido formaba parte de su trabajo: avisaba de la llegada de aves rapaces que amenazaban a los corderos y ayudaba a mover el rebaño. Ese instinto sigue vivo, así que tendrás un vigilante entusiasta que anuncia cualquier novedad. No es, sin embargo, un perro guardián en sentido clásico: es demasiado amistoso con los desconocidos como para intimidar a nadie.

Con su familia se muestra cariñoso hasta el empalago, muy tolerante y con una paciencia notable. Es sensible al tono de voz y a las emociones de las personas, lo que lo convierte en un compañero atento pero también en un perro que no responde bien a métodos duros. Trátalo con amabilidad y firmeza tranquila y tendrás un perro que hará casi cualquier cosa por complacerte.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: es una de sus grandes virtudes. El Pastor islandés es paciente, juguetón y robusto, un compañero de juegos ideal para familias con niños. Como con cualquier perro, conviene enseñar a los pequeños a respetar sus tiempos de descanso y supervisar los primeros contactos, pero su temperamento equilibrado hace que la convivencia suela ser magnífica.

Con otras mascotas: su naturaleza sociable se extiende a otros perros, con los que suele llevarse muy bien. Al ser un perro de pastoreo y no de caza, su instinto depredador hacia gatos u otros animales pequeños es moderado; criándolo desde cachorro junto a ellos, la convivencia es perfectamente viable. Ojo con su tendencia a “arrear” lo que se mueve: puede intentar pastorear al gato o a los niños corriendo.

En piso: por tamaño podría vivir en un apartamento, pero su energía y, sobre todo, su tendencia a ladrar son un factor a considerar en un edificio con vecinos. Es perfectamente feliz en un piso siempre que reciba el ejercicio y la estimulación que necesita y que se trabaje el control del ladrido desde cachorro. Donde de verdad disfruta es en una casa con jardín o terreno.

Ante la soledad: aquí está su punto más delicado. El Pastor islandés fue criado para trabajar pegado a las personas y necesita compañía. Pasar muchas horas solo a diario le genera aburrimiento, ansiedad y ladridos, y puede derivar en conductas destructivas. Es una raza para hogares donde haya alguien buena parte del día, o donde se organicen paseos, guarderías caninas o compañía de otro perro.

Educación y adiestramiento

Es un perro inteligente, atento y deseoso de agradar, una combinación que lo hace relativamente fácil de educar para un dueño constante. Aprende rápido y disfruta genuinamente de las sesiones de trabajo, sobre todo si las planteas como un juego. Responde de maravilla al refuerzo positivo: premios, caricias y voz alegre. Los métodos coercitivos, en cambio, lo bloquean y dañan su confianza.

Dos prioridades desde cachorro. La primera, la socialización: aunque es naturalmente amistoso, exponerlo pronto a personas, perros, ruidos y entornos diversos consolida su equilibrio. La segunda, el control del ladrido: como ladrar le sale solo, conviene enseñarle desde el principio una orden de “silencio” y no reforzar sin querer los ladridos con atención. También ayuda canalizar su instinto de pastoreo en actividades permitidas.

Por su energía y cabeza, el Pastor islandés destaca en deportes caninos: agility, obediencia, rally, flyball y, por supuesto, el pastoreo. Darle un “trabajo” no es un lujo, es la mejor forma de tener un perro tranquilo y feliz en casa.

Ejercicio y actividad

Estamos ante un perro de pastoreo de las tierras altas islandesas, capaz de moverse con soltura por terreno abrupto durante horas. Traducido a la vida doméstica: necesita ejercicio diario de verdad, no un paseo corto de compromiso. Cuenta con al menos una hora larga de actividad repartida en varias salidas, combinando paseo, carrera y juego.

Pero tan importante como el ejercicio físico es el estímulo mental. Un Pastor islandés que solo camina y no piensa se aburre; un Pastor islandés que resuelve juegos de olfato, aprende trucos o practica un deporte llega a casa satisfecho. Los juguetes interactivos, el trabajo de nariz y las sesiones cortas de adiestramiento son grandes aliados para cansar esa mente despierta.

Es, además, un excelente compañero de aventuras al aire libre: senderismo, excursiones, correr o simplemente explorar el campo. Su capa lo hace especialmente disfrutón en climas fríos y con nieve, aunque tolera bien el clima templado si no se le fuerza en pleno calor.

Cuidados: pelaje e higiene

El Pastor islandés tiene un doble manto denso y resistente al clima, en dos variedades: pelo corto y pelo largo. Ambas son de mantenimiento razonable pero requieren constancia. Un cepillado semanal mantiene el pelo sano y sin nudos durante casi todo el año; en la variedad de pelo largo conviene cepillar un par de veces por semana.

Pastor islandés de pelo largo de perfil mostrando la cola en rosca
Pastor islandés. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

La gran diferencia llega con las dos mudas anuales, en primavera y otoño, cuando el perro suelta el subpelo de forma intensa durante unas semanas. En esas temporadas necesitarás cepillarlo a diario para retirar el pelo muerto y evitar que acabe por toda la casa. Fuera de las mudas, la pérdida de pelo es moderada pero constante: no es una raza hipoalergénica.

El resto de la higiene es la habitual: baño solo cuando esté realmente sucio (su manto tiene cierta capacidad autolimpiante), revisión y limpieza de oídos, corte de uñas cada pocas semanas y una buena rutina de higiene dental. Presta atención a los espolones: el estándar de la raza aprecia especialmente los espolones dobles en las patas traseras, un rasgo tradicional que se procura conservar.

Alimentación

El Pastor islandés no tiene necesidades dietéticas exóticas: le va bien una alimentación completa y de calidad adecuada a su tamaño, edad y, sobre todo, a su nivel de actividad. Un ejemplar deportista que hace agility o pastoreo gastará más energía que un perro de compañía urbano, y la ración debe ajustarse a ello.

Como perro mediano-pequeño y de complexión atlética, conviene vigilar el peso: la obesidad sobrecarga sus articulaciones y acorta la vida. Mide las raciones, controla los premios (muy útiles en el adiestramiento, pero hay que descontarlos del total diario) y ajusta la comida según veas su condición corporal. Reparte la comida en dos tomas al día y ten siempre agua fresca disponible, especialmente tras el ejercicio.

Ante cualquier duda sobre el tipo de dieta, las cantidades o suplementos, lo sensato es consultar con tu veterinario, que valorará las necesidades concretas de tu perro.

Salud y esperanza de vida

En conjunto, el Pastor islandés es un perro rústico, sano y longevo, con una esperanza de vida de aproximadamente 12 a 15 años. Su origen como raza de trabajo en un entorno exigente ha favorecido un perro funcional y resistente. Dicho esto, es una raza que estuvo al borde de la extinción y que hoy se cría a partir de una base genética reducida, por lo que los programas de cría responsable y la variedad genética son especialmente importantes.

Como en muchas razas, existen algunas afecciones a vigilar, entre ellas problemas ortopédicos como la displasia de cadera y de codo, así como afecciones oculares como la cataratas y la atrofia progresiva de retina. Un criador serio realiza las pruebas de salud recomendadas a los reproductores. Con revisiones veterinarias periódicas, vacunación, desparasitación, buena alimentación y ejercicio adecuado, la mayoría de estos perros disfruta de una vida larga y activa.

Aspecto físico

El Pastor islandés es un spitz nórdico de tamaño mediano-pequeño, musculoso y bien proporcionado, ligeramente más largo que alto. Los machos miden en torno a 45 cm a la cruz y las hembras unos pocos centímetros menos; el peso habitual se sitúa entre los 9 y 14 kg. Su aspecto general transmite agilidad, dureza y una expresión amable y despierta.

La cabeza tiene forma triangular, con un cráneo algo abombado, hocico bien desarrollado y unas orejas erectas y móviles muy expresivas, que reflejan su estado de ánimo. Los ojos, de tamaño medio y color oscuro (más claros en ejemplares de capa clara), refuerzan esa mirada cálida y alerta. La cola es alta, tupida y se enrosca sobre el dorso, uno de los rasgos más característicos del tipo spitz.

El manto, doble y de textura resistente al clima, se presenta en dos variedades, corto y largo, ambas con abundante subpelo. La gama de colores es amplia: tonos leonados que van del casi blanco y crema al marrón rojizo, además de negro, chocolate y gris. Casi siempre lucen marcas blancas, a menudo extensas, y los ejemplares claros pueden llevar una máscara negra en la cara. Un detalle apreciado por el estándar son los espolones dobles en las patas traseras.

Origen e historia

Pocas razas pueden presumir de un origen tan bien documentado. El Pastor islandés desciende de los perros que los colonos vikingos llevaron a Islandia a partir del año 874, procedentes del mismo tronco ancestral que dio lugar al Buhund noruego y al Vallhund sueco. Durante más de un milenio, aislado en la isla, se especializó en reunir y conducir ovejas y caballos por un terreno accidentado, convirtiéndose en pieza clave de la vida rural islandesa.

Gracias al comercio medieval, el “perro de Islandia” llegó a ser conocido en Europa. Aparece descrito ya en 1492, lo menciona el naturalista John Caius en 1570 e incluso William Shakespeare lo cita en Enrique V, hacia 1599. En 1755 fue ilustrado en la Histoire Naturelle del Conde de Buffon como Chien d’Islande, y en 1788 Johann Friedrich Gmelin llegó a clasificarlo como especie con el nombre Canis islandicus.

Dos Pastores islandeses de capa leonada con expresión sonriente
Pastor islandés. Foto: Disarut, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

La historia estuvo cerca de acabar mal. A finales del siglo XIX, epidemias de moquillo y otras enfermedades acabaron con más del 75% de la población, hasta el punto de prohibirse la importación de perros a la isla. A finales del siglo XX la raza volvió a rozar la extinción. Su salvación llegó gracias al esfuerzo de criadores dentro y fuera de Islandia: el Kennel Club islandés se fundó en 1969, en 1994 el parlamento islandés (Alþingi) la declaró parte del patrimonio cultural del país, y en 1996 nació una cooperación internacional para protegerla.

La Federación Cinológica Internacional (FCI) aceptó definitivamente la raza en 1972, encuadrándola en el Grupo 5 (perros tipo spitz y primitivos), y el American Kennel Club la reconoció en 2010. Hoy sigue siendo una raza numéricamente escasa: hacia 2022 se estimaban unos 5.000 ejemplares registrados en todo el mundo.

Curiosidades

  • Es la única raza de perro autóctona de Islandia, un símbolo nacional protegido por ley desde 1994.
  • Su ladrido no es un defecto: formaba parte del trabajo, avisando de las aves rapaces que atacaban a los corderos.
  • Los criadores aprecian especialmente los espolones dobles en las patas traseras, un rasgo tradicional de la raza.
  • Está emparentado con otros spitz nórdicos como el Buhund noruego, el Vallhund sueco y guarda parecido con el Pastor de Shetland y el Corgi galés de Pembroke.
  • Aparece citado en la literatura clásica europea, nada menos que en una obra de Shakespeare.
  • Sobrevivió a dos episodios de casi extinción; que hoy exista es fruto de un rescate genético cuidadoso.

Si te atrae el Pastor islandés por su carácter alegre, su instinto de pastoreo y su tipo spitz nórdico, quizá te interesen otras razas afines. Descubre al Corgi Galés de Pembroke, otro pequeño pastor de raíces nórdicas; al Pastor de Shetland, pastor peludo de tamaño similar; al Samoyedo, un spitz blanco criado para el frío; o al veloz e inteligente Border Collie, otro gran perro de pastoreo.

Preguntas frecuentes sobre el Pastor islandés

¿El Pastor islandés ladra mucho?

Sí, es una raza bastante ladradora por naturaleza. Ladrar formaba parte de su trabajo de pastoreo (avisaba de aves rapaces y ayudaba a mover el rebaño), así que tiende a anunciar cualquier novedad. Con socialización y una orden de “silencio” desde cachorro, el ladrido se puede gestionar bien.

¿Es un buen perro para familias con niños?

Es excelente. Su carácter paciente, juguetón y equilibrado, unido a un tamaño manejable y una constitución robusta, lo convierten en un gran compañero para los niños, siempre con la supervisión y el respeto habituales hacia el perro.

¿Cuánto ejercicio necesita al día?

Bastante. Al menos una hora larga de actividad diaria repartida en varias salidas, combinando paseo, carrera y juego, además de estímulo mental. Es un perro de pastoreo enérgico que disfruta del senderismo y de los deportes caninos.

¿Puede vivir en un piso?

Puede, gracias a su tamaño mediano-pequeño, pero hay dos condiciones: cubrir su alta necesidad de ejercicio y trabajar el control del ladrido para no molestar a los vecinos. Es más feliz en una casa con jardín, pero se adapta al piso con la rutina adecuada.

¿Cuánto pelo suelta?

Tiene doble manto y pierde pelo de forma moderada durante el año, con dos mudas intensas (primavera y otoño) en las que suelta mucho subpelo. No es hipoalergénico. Un cepillado semanal, diario en época de muda, mantiene la situación bajo control.

¿Cuánto vive un Pastor islandés?

Su esperanza de vida es de aproximadamente 12 a 15 años. Es una raza rústica y longeva; con buena alimentación, ejercicio y revisiones veterinarias periódicas, suele disfrutar de una vida larga y activa.

¿Es una raza rara o difícil de encontrar?

Sí, es escasa. Estuvo dos veces cerca de la extinción y hoy se estiman apenas unos 5.000 ejemplares registrados en el mundo, concentrados sobre todo en los países nórdicos. Fuera de esa zona puede requerir paciencia y acudir a criadores especializados.

¿Se lleva bien con otros perros y mascotas?

Por lo general sí. Es muy sociable con otros perros y, al ser un perro de pastoreo y no de caza, su instinto hacia gatos y animales pequeños es moderado. Criándolo desde cachorro con ellos, la convivencia suele ser buena; solo hay que gestionar su tendencia a “arrear” lo que se mueve.