El Coonhound Inglés Americano (American English Coonhound) es un sabueso estadounidense de tamaño mediano, criado en el sur de Estados Unidos para cazar mapaches de noche y zorros de día. Nariz prodigiosa, voz potente y un carácter tranquilo en casa pero incansable en el campo lo convierten en un perro de caza excepcional y, cada vez más, en un compañero leal para quien pueda seguirle el ritmo.
¿Es el Coonhound Inglés Americano para ti?

Antes de enamorarte de su mirada dulce y sus orejas de terciopelo, conviene ser sincero: el Coonhound Inglés Americano es, ante todo, un cazador. Está diseñado para pasar horas siguiendo un rastro a campo abierto, y esa energía y esa independencia no desaparecen porque viva en un sofá. Es un perro maravilloso para la persona adecuada y una fuente de frustración para quien busca un compañero tranquilo de ciudad.
A favor
- Sociable, leal y muy apegado a su familia.
- Excelente con los niños y con otros perros.
- Olfato extraordinario: ideal para deportes de rastreo.
- Pelaje corto, muy fácil de mantener.
- Raza rústica y, por lo general, sana.
- Tranquilo y afable dentro de casa cuando ha hecho ejercicio.
A tener en cuenta
- Necesita mucho ejercicio diario; no apto para vida sedentaria.
- Voz potente: aúlla y ladra, mal aliado de los vecinos.
- Alta pulsión de presa hacia gatos y animales pequeños.
- Cuando capta un olor, la llamada deja de existir.
- Lleva mal la soledad prolongada.
- Conviene espacio y, a poder ser, jardín vallado.
Carácter y temperamento
La mejor forma de entender a esta raza es imaginar dos perros en uno. En casa, el Coonhound Inglés Americano es sosegado, cariñoso y bastante tranquilo: le gusta tumbarse cerca de su gente y disfrutar de la compañía sin demandar atención de forma agobiante. Pero en cuanto detecta un rastro interesante, se transforma en un atleta enfocado y tenaz, capaz de tirar del olor durante horas sin apenas distraerse.
Es un perro de jauría hasta la médula, lo que se traduce en una sociabilidad notable. Disfruta de la compañía de otros perros y rara vez muestra agresividad; de hecho, según el estándar del UKC, tanto la timidez como la agresividad se consideran defectos. Hacia las personas es leal y deseoso de agradar, una combinación que lo hace agradecido en la convivencia, siempre que sus necesidades de movimiento y estímulo estén cubiertas.
Su otra gran característica es la voz. Los aficionados a la caza distinguen perfectamente sus aullidos melodiosos y prolongados de sus ladridos cortos y explosivos cuando la pieza está acorralada. Esa expresividad lo convierte en un buen perro de aviso, pero también en un animal que se hace oír, algo que hay que valorar muy en serio antes de llevarlo a vivir a un piso.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños. Es uno de sus puntos fuertes. Paciente, tolerante y juguetón, suele integrarse de maravilla en familias con niños, a los que trata con cariño. Como con cualquier perro grande y enérgico, conviene supervisar el juego con los más pequeños para evitar empujones accidentales.
Con otros perros. Excelente. Su pasado de jauría le da una gran tolerancia social canina, y muchos ejemplares conviven encantados con otros perros del hogar.

Con gatos y mascotas pequeñas. Aquí toca la cautela. Su instinto de caza es muy fuerte y tiende a perseguir todo lo que corre. Si crece desde cachorro junto a un gato puede aprender a respetarlo, pero no es la raza que recomendaríamos para un hogar con roedores, conejos o gatos nerviosos.
Piso y soledad. No es su escenario ideal. Necesita espacio, salidas frecuentes y, sobre todo, no pasar largas jornadas solo: el aburrimiento y la soledad disparan los aullidos y las conductas destructivas. Un jardín vallado (mejor que se vea libre de huecos por donde escapar siguiendo un olor) es un gran aliado, aunque nunca sustituye al ejercicio ni a la compañía.
Educación y adiestramiento
El Coonhound Inglés Americano es inteligente y aprende rápido, pero también independiente y profundamente guiado por su olfato. Esto significa que, cuando capta un rastro, puede “desconectar” del entorno y de su guía con una facilidad pasmosa. No es terquedad: es para lo que fue criado durante siglos.
La clave está en empezar pronto. Los cachorros son curiosos y, como buenos sabuesos jóvenes, pueden ser inquietos y algo destructivos si no se les canaliza. Una socialización temprana y unas sesiones de obediencia básicas desde los primeros meses marcan la diferencia. Funciona muy bien el refuerzo positivo, con premios apetitosos y sesiones cortas y dinámicas; los métodos duros, en cambio, solo consiguen un perro desconfiado.
Los dos grandes retos son la llamada con distracciones y el autocontrol frente a los olores. Conviene asumir que la recuperación al cien por cien en zona abierta sin correa es difícil de garantizar en una raza con esta nariz, así que muchos guías optan por trabajar con largas de seguimiento y espacios vallados. Canalizar su instinto en juegos de olfato y deportes de rastreo es, además, la mejor manera de tener un perro mentalmente satisfecho.
Ejercicio y actividad
Si hay una palabra que define las necesidades de esta raza es resistencia. Fue criada para correr y rastrear durante horas en terrenos exigentes, así que un par de paseos cortos no bastan ni de lejos. Lo razonable es ofrecerle entre una y dos horas diarias de actividad de calidad: caminatas largas, carrera, y muy especialmente trabajo de olfato que ponga su cerebro a funcionar.
Los deportes de rastreo y las pruebas de caza son su elemento natural, pero también disfruta del senderismo o de acompañar a alguien que corra o vaya en bici. Un perro que gasta bien su energía es un perro tranquilo y educado en casa; un Coonhound aburrido, por el contrario, encuentra sus propias diversiones, casi siempre ruidosas o destructivas.
Cuidados: pelaje e higiene

En el apartado de mantenimiento, la raza es un alivio. Su pelo es corto, áspero y resistente, y se conforma con un cepillado semanal para retirar el pelo muerto y repartir la grasa natural del manto. Los baños solo son necesarios de vez en cuando o tras una jornada de campo especialmente sucia.
El punto de atención real son las orejas. Largas, caídas y pegadas a la cabeza, retienen humedad, cera y restos vegetales, así que hay que revisarlas y limpiarlas con frecuencia para prevenir infecciones, sobre todo si el perro sale a menudo al monte. Completa la rutina el cuidado básico de cualquier perro: corte de uñas, higiene dental y revisión de las almohadillas tras las salidas.
Alimentación
Como sabueso activo, el Coonhound Inglés Americano necesita una dieta de calidad y bien ajustada a su nivel real de actividad, que puede variar muchísimo entre un ejemplar de caza en plena temporada y un perro de compañía. Lo sensato es repartir la ración diaria en dos comidas en lugar de una sola y evitar el ejercicio intenso justo antes o después de comer.
Esta recomendación no es un capricho: por su tamaño y su pecho profundo, la raza tiene cierta predisposición a la torsión gástrica (bloat), un cuadro grave. Fraccionar las comidas, no dejar que coma con ansia y respetar el reposo en torno a la comida son medidas de prudencia sencillas. Vigilar el peso es igualmente importante, porque un perro de caza fuera de temporada engorda con facilidad si se mantiene la misma ración.
Salud y esperanza de vida
Es una raza rústica y, en líneas generales, sana, con una esperanza de vida que ronda los 11 o 12 años. Aun así, hay varios aspectos que conviene tener en el radar. El más serio es la ya mencionada torsión gástrica, favorecida por su tórax profundo. Los criadores responsables también revisan a sus reproductores frente a la displasia de cadera y de codo, así como ante posibles trastornos oculares.
Sus orejas caídas requieren control para evitar otitis, y en climas cálidos hay que prestar atención al golpe de calor: durante las cacerías de verano en el sur de Estados Unidos, estos perros pueden sobrecalentarse si no se gestionan bien los descansos y la hidratación. Con revisiones veterinarias periódicas, vacunación y desparasitación al día, la mayoría de los ejemplares disfruta de una vida larga y activa.
Aspecto físico
El Coonhound Inglés Americano es un perro de tamaño mediano a grande, atlético y bien proporcionado, con una construcción pensada para la velocidad y la resistencia más que para la potencia bruta. Los machos miden entre 56 y 69 cm a la cruz, y las hembras, algo más pequeñas, entre 53 y 64 cm. El estándar no fija un peso concreto: pide simplemente que sea proporcional a la altura, de modo que la mayoría de los ejemplares se mueve en un rango orientativo de unos 20 a 30 kg.
Su manto es corto y duro, y precisamente el color es uno de sus rasgos más llamativos, porque admite mucha variedad. Las capas más típicas son el moteado rojo (redtick) y el moteado azul (bluetick), pero el estándar acepta también el tricolor con moteado, el rojo y blanco y el blanco y negro. Es habitual que en una misma camada nazcan cachorros de colores muy distintos, señal de la gran diversidad genética de la raza. Completan la estampa unas orejas largas y colgantes, un cráneo de líneas limpias y una expresión amable y atenta.
Origen e historia
La historia de la raza se remonta a los foxhounds que los colonos europeos llevaron a Norteamérica durante los siglos XVII y XVIII. Comparte ascendencia con casi todos los demás coonhounds (con la excepción del Plott Hound) y desciende en concreto de los llamados Virginia Hounds, perros desarrollados a partir de ejemplares importados por figuras como Robert Brooke, Thomas Walker y el primer presidente de Estados Unidos, George Washington.
El terreno de Virginia era mucho más áspero que el de origen de aquellos perros, así que la selección fue moldeándolos para adaptarse a las nuevas condiciones. El resultado fue un sabueso versátil que cazaba mapaches de noche y zorros rojos de día. El United Kennel Club lo reconoció ya en 1905 bajo el nombre de English Fox and Coonhound. Con el tiempo, de ese tronco común se separaron otras razas: el Treeing Walker Coonhound en 1945 y el Bluetick Coonhound al año siguiente.
El reconocimiento del American Kennel Club llegó más tarde. La raza entró en su Foundation Stock Service en 1995 con el nombre de American English Coonhound, pasó a la clase Miscellaneous en 2010 y, finalmente, el 30 de junio de 2011 fue reconocida de pleno derecho como la raza número 171 del club, dentro del grupo de los sabuesos. Ese reconocimiento le abrió las puertas a las grandes exposiciones, desde el National Dog Show hasta el certamen del Westminster Kennel Club.
Curiosidades
- Recibe varios nombres: además de American English Coonhound, se lo conoce como English Coonhound o Redtick Coonhound.
- Su olfato es tan potente que se ha empleado para rastrear no solo mapaches, sino también pumas y osos.
- El “treeing” es su especialidad: obliga a la presa a trepar a un árbol y la mantiene acorralada, ladrando, hasta que llega el cazador.
- Es tal su concentración cazando que a veces se planta bajo un árbol convencido de que la pieza sigue arriba, aunque ya no esté.
- La enorme variedad de colores dentro de una misma camada refleja una diversidad genética poco común entre las razas puras.
Si te atrae este sabueso pero quieres comparar opciones, échale un vistazo a otros rastreadores y perros de caza con los que comparte aire de familia: el incansable Beagle, el inconfundible Bloodhound, el campechano Basset Hound y el elegante Pointer. Todos ellos comparten con el Coonhound Inglés Americano esa pasión por el olfato y el trabajo en el campo.
Preguntas frecuentes sobre el Coonhound Inglés Americano
¿El Coonhound Inglés Americano es un buen perro de familia?
Sí. Es un perro sociable, equilibrado y muy apegado a su gente, criado durante generaciones para convivir en jauría y colaborar con el cazador. Suele llevarse muy bien con los niños y se muestra leal y deseoso de agradar. La condición es darle suficiente ejercicio y compañía: un Coonhound Inglés Americano que se aburre o pasa demasiadas horas solo puede volverse ruidoso y destructor.
¿Se lleva bien con gatos y otras mascotas pequeñas?
Con cautela. Tiene una pulsión de presa muy alta y tiende a perseguir a cualquier animal pequeño que se mueva, gatos incluidos. Si se cría desde cachorro junto a otras mascotas y se socializa bien, puede convivir con ellas, pero no es la raza más recomendable para hogares con conejos, hurones o gatos asustadizos. Con otros perros, en cambio, suele entenderse estupendamente.
¿Cuánto ejercicio necesita al día?
Bastante. Es un sabueso de caza con muchísimo fondo, así que necesita como mínimo una o dos horas diarias de actividad real: paseos largos, carrera y, sobre todo, oportunidades para usar el olfato. No es un perro para personas sedentarias ni para quien solo puede ofrecer una vuelta corta a la manzana.
¿Ladra o aúlla mucho?
Sí. Su voz es una de sus señas de identidad: aullidos melodiosos y prolongados (bawl) combinados con ladridos cortos y explosivos (chop) cuando sigue un rastro. Es un perro vocal por naturaleza, lo que lo hace buen avisador pero poco indicado para pisos con vecinos sensibles al ruido.
¿Es fácil de adiestrar?
Es inteligente y aprende rápido, pero también independiente y muy guiado por su nariz: cuando capta un olor interesante puede desconectar de las órdenes. Responde bien al refuerzo positivo, a las sesiones cortas y motivadoras y a empezar pronto. La llamada con distracciones y el autocontrol son los puntos que más hay que trabajar.
¿Cuánto vive el Coonhound Inglés Americano?
Su esperanza de vida ronda los 11 o 12 años. Es una raza por lo general sana y rústica; con buena alimentación, ejercicio adecuado y revisiones veterinarias suele mantenerse activo hasta edades avanzadas.
¿Está reconocido por la FCI?
No. La FCI no reconoce la raza. Sus referencias oficiales son estadounidenses: el United Kennel Club la registró ya en 1905 (como English Fox and Coonhound) y el American Kennel Club la reconoció plenamente en 2011, dentro del grupo de los sabuesos (hound group).
¿Necesita muchos cuidados de pelaje?
No. Su manto es corto, áspero y muy fácil de mantener: basta un cepillado semanal y algún baño puntual. Lo que sí conviene vigilar de cerca son sus orejas largas y caídas, que retienen humedad y cera, y su tendencia a acumular suciedad tras las salidas al campo.