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Cómo limpiar las orejas de tu perro (y prevenir otitis)

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Cómo limpiar las orejas de tu perro (y prevenir otitis)

Si alguna vez has visto a tu perro sacudir la cabeza sin parar o rascarse la oreja contra el sofá, ya sabes que ahí dentro pasa algo. Limpiar las orejas de tu perro correctamente es una de esas rutinas que marcan la diferencia entre un perro cómodo y uno que acaba en el veterinario con una otitis dolorosa. La buena noticia: se tarda cinco minutos, no hace falta material caro y, una vez le pilles el truco, tu perro lo tolerará sin drama. En esta guía te contamos cómo hacerlo paso a paso, con qué productos, cada cuánto y qué errores evitar, siguiendo las recomendaciones de fuentes veterinarias como la Universidad de Cornell, VCA Animal Hospitals y el Manual Veterinario Merck.

Por qué es importante limpiar las orejas de tu perro

El oído del perro no es como el nuestro. Su canal auditivo tiene forma de L: primero baja en vertical y luego gira en horizontal hacia el tímpano. Ese diseño protege muy bien el oído interno, pero también convierte el canal en una trampa donde se acumulan cera, humedad, pelo y suciedad. Si a eso le sumas poca ventilación (especialmente en perros de orejas caídas), tienes el escenario ideal para que levaduras y bacterias, que viven de forma natural en la piel, se multipliquen sin control.

Ese sobrecrecimiento es lo que conocemos como otitis externa, la inflamación del canal auditivo externo y uno de los motivos de consulta veterinaria más frecuentes en perros. Según el Manual Veterinario Merck, detrás de muchas otitis hay factores primarios como alergias (alimentarias o ambientales), parásitos como los ácaros, cuerpos extraños (las temidas espigas en verano) o exceso de humedad tras baños y chapuzones.

Una limpieza periódica y bien hecha te permite tres cosas: retirar el exceso de cera antes de que fermente el problema, mantener el canal seco y ventilado, y —quizá lo más valioso— revisar las orejas con frecuencia para detectar una infección cuando aún es leve y fácil de tratar.

Cada cuánto hay que limpiar las orejas de tu perro

Aquí va la respuesta que sorprende a mucha gente: no todos los perros necesitan limpiezas regulares. Un exceso de celo es contraproducente, porque limpiar en exceso irrita el canal y altera su equilibrio natural, favoreciendo justo las infecciones que quieres evitar. La frecuencia correcta depende de cada perro:

  • Perro con orejas sanas y limpias: solo cuando veas cera o suciedad visible. Puede ser una vez al mes o incluso menos. Si al mirar dentro la piel está rosada y no huele, no toques nada.
  • Perros propensos (orejas caídas, alergias, otitis previas): una limpieza de mantenimiento cada 1-2 semanas, siempre con la pauta que te indique tu veterinario.
  • Después de nadar o del baño: conviene limpiar y secar las orejas ese mismo día. La humedad retenida en el canal es uno de los grandes desencadenantes de otitis, sobre todo en perros nadadores como el Labrador Retriever o el Golden Retriever.
  • Durante un tratamiento de otitis: tu veterinario puede pautarte limpiezas diarias al principio, que se van espaciando a medida que mejora. Sigue su pauta exacta, no la de internet.

Un buen hábito es revisar las orejas una vez por semana (mirar y oler, sin limpiar) y actuar solo cuando haga falta. Convierte esa revisión en parte de la rutina de caricias y a tu perro ni le molestará.

Qué necesitas (y qué no debes usar jamás)

La lista de material es corta y barata:

  • Limpiador ótico veterinario: una solución específica para perros, de venta en clínicas y tiendas especializadas. Hay fórmulas para disolver cera, otras secantes para nadadores y otras de mantenimiento. Si tu perro tiene historial de otitis, pide a tu veterinario que te recomiende la más adecuada.
  • Discos de algodón o gasas: para retirar la suciedad que la solución arrastra hacia fuera.
  • Una toalla: porque tu perro va a sacudir la cabeza y el limpiador saldrá volando. Mejor hacerlo en el baño o en el jardín.
  • Premios: el ingrediente secreto. Asociar la limpieza con algo rico convierte una pelea en un trámite.

Y ahora lo importante, lo que nunca debes usar:

  • Bastoncillos de algodón: empujan la cera hacia el fondo del canal, pueden lesionarlo e incluso perforar el tímpano. Prohibidos dentro del canal auditivo, sin excepciones.
  • Agua oxigenada y alcohol: las principales fuentes veterinarias (Cornell, VCA, AKC) desaconsejan ambos. Irritan el tejido del canal, escuecen muchísimo si hay inflamación y resecan la piel. Que sean baratos no los convierte en buena idea.
  • Agua sola: no limpia bien la cera (que es grasa) y deja humedad dentro. Justo lo contrario de lo que buscas.
  • Remedios caseros sin aval veterinario: vinagre, aceites, infusiones… El canal auditivo es tejido delicado y, si el tímpano está dañado, cualquier líquido inadecuado puede llegar al oído medio y causar daños serios.

Cómo limpiar las orejas paso a paso

Este es el protocolo que recomiendan los hospitales veterinarios VCA y la facultad de veterinaria de Cornell. Con la práctica no te llevará más de cinco minutos por oreja:

  1. Elige un momento tranquilo. Después del paseo, con el perro relajado. Ten los premios a mano y deja que huela el bote de limpiador antes de empezar.
  2. Levanta la oreja y examina. Sujeta el pabellón (la parte flexible) hacia arriba para enderezar el canal y mira dentro: la piel debe estar rosada, sin mal olor ni secreción oscura. Si ves enrojecimiento intenso, heridas o hay dolor, para y llama al veterinario.
  3. Rellena el canal con el limpiador. Aplica la solución hasta llenar el canal auditivo, sin miedo: sobra la que sobre, saldrá al sacudirse. Eso sí, no introduzcas la punta del bote dentro del canal; si la punta toca la oreja, límpiala con alcohol antes de usarla en la otra (para no pasar microbios de un oído a otro).
  4. Masajea la base de la oreja unos 30 segundos. Notarás (y oirás) un chapoteo: es el líquido despegando la cera del fondo. A la mayoría de los perros este masaje les encanta.
  5. Deja que sacuda la cabeza. Apártate un poco. La sacudida es parte del proceso: expulsa hacia fuera el limpiador con la suciedad disuelta.
  6. Retira la suciedad con un disco de algodón o gasa. Envuélvelo en tu dedo y limpia el pabellón y la entrada del canal, solo hasta donde llegue tu dedo sin forzar (aproximadamente una falange). Nunca más adentro.
  7. Premio, fiesta y a por la otra oreja. Termina siempre con algo positivo. Así la próxima vez tu perro acudirá en vez de esconderse.

Si tu perro no tolera que le llenes el canal directamente, hay un plan B aceptado por Cornell: empapa bien un disco de algodón con el limpiador y exprímelo en la entrada del canal mientras masajeas. Es menos profundo, pero mucho mejor que nada.

Señales de otitis: cuándo ir al veterinario

La limpieza es mantenimiento, no tratamiento. Si tu perro ya tiene una infección, limpiarle en casa sin diagnóstico puede empeorar el cuadro (y si el tímpano está perforado, algunos productos están contraindicados). Pide cita con tu veterinario si observas:

  • Sacudidas de cabeza frecuentes o cabeza ladeada.
  • Rascado insistente de una o ambas orejas.
  • Mal olor (a levadura, dulzón o pútrido) saliendo del oído.
  • Secreción marrón oscura, amarillenta o negruzca.
  • Enrojecimiento, inflamación o piel engrosada en el canal.
  • Dolor al tocar la oreja, o un perro que de repente no se deja tocar la cabeza.
  • Costras, heridas por rascado o pérdida de pelo alrededor de la oreja.

La otitis no suele curarse sola. Cuanto más se cronifica, más se engrosa y estrecha el canal, más difícil es el tratamiento y más probable es la recaída. Detectarla en la primera semana es la diferencia entre unas gotas durante unos días y meses de lucha. Y si las otitis se repiten una y otra vez, insiste a tu veterinario en buscar la causa de fondo: en muchísimos casos hay una alergia (ambiental o alimentaria) detrás.

Razas con más riesgo de otitis

Cualquier perro puede sufrir una otitis, pero la anatomía manda. Las orejas caídas y pesadas tapan el canal y reducen la ventilación; el pelo abundante dentro del canal retiene cera y humedad; y los canales estrechos drenan peor. Algunos ejemplos claros:

Raza Factor de riesgo Qué vigilar
Cocker Spaniel Orejas largas, caídas y con mucho pelo; predisposición clásica a otitis crónicas Revisión semanal y secado a fondo tras baños
Basset Hound Orejas enormes que sellan el canal y arrastran suciedad del suelo Ventilar las orejas y limpiar la cara interna del pabellón
Labrador Retriever Nadador entusiasta: humedad frecuente en el canal Limpieza con solución secante tras cada baño en agua
Caniche (Poodle) Pelo que crece dentro del canal auditivo Pedir consejo al veterinario o peluquero sobre el manejo de ese pelo
Shar Pei Canales auditivos especialmente estrechos Cualquier síntoma va al veterinario pronto: se obstruyen rápido

En el extremo contrario, los perros de orejas erguidas y bien ventiladas, como el Pastor Alemán, suelen dar menos problemas… lo cual no significa cero problemas: las alergias y los ácaros no entienden de anatomías.

Errores comunes que debes evitar

  • Usar bastoncillos “con cuidado”. No existe el bastoncillo seguro dentro del canal de un perro. Compactan la cera al fondo y pueden dañar el tímpano.
  • Limpiar demasiado a menudo. Un canal sano se autorregula. Limpiar orejas limpias “por si acaso” cada dos días irrita la piel y abre la puerta a infecciones.
  • Usar productos de humanos o remedios caseros. Agua oxigenada, alcohol, vinagre… El pH y la sensibilidad del oído canino no son los nuestros.
  • Escatimar limpiador. Echar tres gotas no sirve: el líquido tiene que llegar al fondo del canal (recuerda la forma de L) para disolver la cera. Llena el canal y deja que la sacudida expulse el sobrante.
  • Limpiar una otitis en vez de tratarla. Si hay olor, dolor o secreción abundante, el limpiador no va a arreglarlo. Necesitas diagnóstico: no es lo mismo una infección por levaduras que por bacterias o unos ácaros.
  • Forzar al perro a lo bruto. Sujetar a la fuerza a un perro con miedo solo garantiza que la próxima vez sea peor. Ve poco a poco, sesiones cortas, premios, y si no puedes, pide a tu veterinario que te enseñe en consulta.
  • Olvidarse de las orejas en verano. Época de baños, calor, humedad y espigas. Si tu perro corre por el campo, revisa orejas (y patas) después de cada paseo.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tengo que limpiar las orejas de mi perro?

Depende del perro. Si sus orejas están sanas y limpias, solo cuando veas cera o suciedad (a veces una vez al mes o menos). Los perros propensos a otitis, con orejas caídas o alergias pueden necesitar limpiezas cada 1-2 semanas, y los nadadores, después de cada baño. Limpiar en exceso irrita el canal, así que ante la duda, pregunta a tu veterinario.

¿Puedo usar agua oxigenada o alcohol para limpiar las orejas de mi perro?

No. Las principales fuentes veterinarias (Cornell, VCA, AKC) desaconsejan ambos productos: irritan el tejido del canal auditivo, escuecen si hay inflamación y resecan la piel. Usa siempre un limpiador ótico específico para perros.

¿Se pueden usar bastoncillos de algodón?

Dentro del canal auditivo, nunca. Empujan la cera y la suciedad hacia el fondo y pueden lesionar el canal o perforar el tímpano. Para retirar la suciedad usa discos de algodón o gasas envueltos en el dedo, solo hasta donde este llegue sin forzar.

¿Cómo sé si mi perro tiene otitis?

Las señales típicas son sacudidas de cabeza, rascado insistente, mal olor en el oído, secreción oscura o amarillenta, enrojecimiento y dolor al tocar la oreja. Si ves cualquiera de ellas, acude al veterinario: la otitis no suele curarse sola y cuanto antes se trate, más sencillo es.

¿Qué hago si mi perro no se deja limpiar las orejas?

Ve por fases: primero premia que se deje tocar las orejas, luego que tolere el bote cerca, después una limpieza breve. Sesiones cortas y siempre con premios. Como alternativa, empapa un disco de algodón con limpiador y aplícalo en la entrada del canal. Si hay dolor o miedo intenso, pide ayuda a tu veterinario: puede haber una otitis detrás.

¿Hay que quitar el pelo que crece dentro del oído?

Es un tema con debate. En razas con mucho pelo en el canal, como el Caniche, algunos veterinarios recomiendan recortarlo o depilarlo si retiene cera y humedad, pero hacerlo de forma rutinaria y agresiva puede inflamar el canal. Consúltalo con tu veterinario para el caso concreto de tu perro.

Razas mencionadas en este artículo

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