Dachshund, perro de raza

Dachshund

El Teckel o perro salchicha: carácter, cuidados, salud, educación y origen de esta raza alemana de patas cortas. Todo lo que debes saber antes de adoptarlo.

OrigenAlemania
Grupo FCIGrupo 4 (Teckels / Dachshunds)
TamañoPequeño
AlturaEstándar ~20-27 cm; Miniatura ~13-18 cm a la cruz (aprox.)
PesoEstándar 7,5-15 kg; Miniatura hasta ~5 kg; Kaninchen 3-5 kg
Esperanza de vida12-16 años
EnergíaMedia
PelajeTres variedades: corto (liso), largo y duro. Colores: rojo, crema, marrón, negro y fuego, chocolate, arlequín, atigrado y pío
Función originalCaza en madriguera (tejón, zorro, conejo) y rastro de sangre de caza mayor
ValienteTestarudoCariu00f1osoJuguetu00f3nAlerta

El Teckel (Dachshund, también llamado perro salchicha) es un perro de origen alemán inconfundible: cuerpo alargado, patas cortas y un carácter que no cabe en su tamaño. Nació para meterse en madrigueras y enfrentarse a tejones y zorros, y ese pasado cazador explica casi todo lo que hace hoy en el sofá de casa. Valiente, tozudo y muy apegado a su familia, es a la vez un compañero divertido y un perro con necesidades muy concretas que conviene conocer antes de adoptarlo.

¿Es el Teckel para ti?

El Teckel es una raza con mucha personalidad, y eso significa que encaja de maravilla con unos hogares y muy mal con otros. Antes de dejarte llevar por lo adorable que resulta su silueta, repasa con sinceridad los pros y los contras.

A favor

  • Tamaño pequeño: vive bien en piso y se adapta a espacios reducidos.
  • Muy cariñoso y apegado a su gente; excelente perro de compañía.
  • Juguetón y divertido a cualquier edad, con un punto payaso.
  • Valiente y alerta: avisa de cualquier novedad como un buen guardián de bolsillo.
  • Inteligente y con un olfato excelente heredado de su pasado cazador.
  • Larga esperanza de vida en comparación con otras razas.

A tener en cuenta

  • Tendencia a problemas de espalda (hernias discales): hay que cuidar saltos y escaleras.
  • Tozudo: la educación exige paciencia y constancia.
  • Puede ladrar bastante y ser desconfiado con los extraños.
  • Lleva fatal la soledad prolongada; sufre ansiedad por separación.
  • Instinto de caza y de cavar muy marcado.
  • Propenso a engordar, y el sobrepeso le castiga directamente la columna.

Carácter y temperamento

Teckel de pelo corto de frente, con su hocico alargado y orejas caidas
Teckel de pelo corto de frente. Foto: Sillerkiil, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Si tuviéramos que resumir al Teckel en una frase sería esta: un perro grande atrapado en un cuerpo pequeño. Fue criado para entrar solo en una madriguera y plantar cara a un tejón en la oscuridad, así que la valentía y la determinación forman parte de su esencia. No le tiembla el pulso ante perros mucho mayores y a menudo parece ignorar por completo su tamaño real.

Esa misma firmeza se traduce en casa en una cabezonería legendaria. El Teckel sabe lo que quiere y no siempre coincide con lo que tú quieres. No es que sea poco inteligente —al contrario, aprende rápido—, sino que tiene criterio propio y decide si le compensa obedecer. Con su familia, sin embargo, es tremendamente cariñoso, sociable y juguetón, y disfruta pasando el tiempo a tu lado sin importar la edad que tenga.

Es un perro despierto y alerta, con un ladrido sorprendentemente potente para su tamaño, lo que lo convierte en un buen avisador. Con los desconocidos puede mostrarse reservado o distante hasta tomarles la medida. Bien socializado desde cachorro, ese recelo se mantiene a raya y queda solo lo mejor: un compañero leal, expresivo y con un sentido del humor que engancha.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

  • Con niños: es juguetón y afectuoso, pero su espalda es delicada. Hay que enseñar a los más pequeños a cogerlo bien (sujetando bien el tren trasero) y a no tratarlo como un juguete. Mejor en familias con niños que ya entiendan cómo manejar a un perro.
  • Con otras mascotas: convive sin problemas con otros perros, sobre todo si crece con ellos. Con animales pequeños (roedores, conejos, aves) el instinto de caza puede dispararse, así que conviene supervisar.
  • En piso: es de las razas pequeñas que mejor se adapta a vivir en apartamento gracias a su tamaño y a su buen temperamento doméstico. Eso sí, vigila las escaleras: subirlas y bajarlas a diario carga la columna.
  • Soledad: es su gran punto débil. El Teckel es muy apegado y, si se queda solo demasiadas horas, puede desarrollar ansiedad por separación, dejar de comer, ponerse triste o destrozar muebles y objetos. No es un perro para casas donde no haya nadie en todo el día.

Educación y adiestramiento

Se dice mucho que el Teckel es imposible de educar, y es una exageración. La realidad es más matizada: es un perro inteligente que aprende deprisa, pero también independiente y con voluntad propia, herencia directa de un animal criado para trabajar solo bajo tierra sin órdenes constantes.

La clave está en el refuerzo positivo, las sesiones cortas y la constancia. Castigar o forzar solo consigue que se cierre en banda. Funciona mucho mejor motivarlo con premios, juego y comida, y convertir el aprendizaje en algo que le apetezca hacer. Buena parte de su fama de cabezón viene, además, de un exceso de consentimiento: por ser pequeño y simpático se le perdonan caprichos que en otra raza no se tolerarían, y así se refuerzan los malos hábitos.

Prioriza desde cachorro la socialización (personas, perros, ruidos, entornos), el control del ladrido y la tolerancia gradual a quedarse solo. Una vez que comprende las normas de convivencia, el Teckel es un perro cariñoso, colaborador y mucho más obediente de lo que su reputación sugiere.

Ejercicio y actividad

Teckel saltando desde un tronco, demostrando su agilidad
Teckel saltando. Foto: Dan Bennett, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

Por sus patas cortas no es un perro veloz, pero que no te engañe: el Teckel es ágil, de reflejos excepcionales y con una resistencia notable cuando sigue un rastro. Necesita ejercicio diario para quemar energía y mantenerse en su peso, factor crítico para proteger su columna.

Lo ideal son varios paseos al día a buen ritmo y ratos de juego y olfateo, que es donde más disfruta gracias a su olfato privilegiado. Los juegos de buscar, los rastros de comida y los retos mentales lo mantienen estimulado y feliz. Si dispone de espacios seguros donde correr y explorar libremente, mucho mejor.

Importante: hay que moderar los saltos —dentro y fuera del coche, del sofá o la cama— y evitar las escaleras siempre que se pueda, porque el impacto repetido sobre una espalda tan larga aumenta el riesgo de lesión. Ejercicio sí, pero del tipo adecuado.

Cuidados: pelaje e higiene

El mantenimiento del Teckel depende sobre todo de su tipo de pelo, ya que existen tres variedades:

  • Pelo corto (liso): es la variedad más fácil. Pelo brillante, denso y pegado al cuerpo que apenas necesita un cepillado semanal para mantenerse limpio y sin pelo muerto.
  • Pelo largo: manto sedoso con flecos en orejas, patas y bajo el cuerpo, y bandera en la cola. Requiere cepillados más frecuentes para evitar nudos, especialmente en las zonas de pelo más largo.
  • Pelo duro: capa externa áspera y dura con subpelo, barba marcada y cejas pobladas. Necesita cepillado regular y, periódicamente, un arreglo del manto (stripping) para conservar su textura característica.

Más allá del cepillado, el cuidado básico es el de cualquier perro: revisar y limpiar las orejas caídas (que retienen humedad y suciedad), controlar las uñas, cuidar la higiene dental y bañarlo solo cuando sea necesario. Sus orejas largas, por cierto, no son un capricho estético: se seleccionaron para impedir que tierra y semillas entraran en el canal auditivo mientras cavaba.

Alimentación

La alimentación es un asunto serio en esta raza, porque el sobrepeso es su peor enemigo. Un Teckel con kilos de más tiene dificultades de movilidad y, sobre todo, somete su larga columna a una tensión que deriva en dolores de espalda y, con los años, en problemas discales graves. Mantenerlo delgado no es estética: es prevención.

Conviene darle una dieta equilibrada y de calidad, rica en proteínas, ajustando las cantidades a su tamaño, edad y nivel de actividad. Es preferible repartir la ración en varias tomas y medir con báscula antes que llenar el cuenco a ojo. Cuidado con el exceso de premios y con la comida de la mesa, que es la vía más rápida para que engorde sin que te des cuenta. Como tentempié saludable, a muchos Teckels les encantan la zanahoria, la manzana o el pepino, opciones bajas en calorías. Ante cualquier duda sobre la pauta concreta, lo mejor es consultar con el veterinario.

Salud y esperanza de vida

El Teckel es, en general, un perro robusto y longevo: su esperanza de vida ronda los 12 a 16 años con los cuidados adecuados, una de las más altas entre las razas caninas. Pero su anatomía tan particular lo predispone a algunos problemas concretos que todo dueño debe conocer.

El más importante es la enfermedad del disco intervertebral (IVDD), es decir, las hernias discales. Su columna extremadamente larga y sus costillas cortas hacen que la espalda sea su punto frágil; se estima que un porcentaje notable de la raza desarrolla algún grado de este problema a lo largo de su vida, y hay un fuerte componente hereditario. El riesgo empeora con el sobrepeso, los saltos, el manejo brusco y el ejercicio intenso, por eso insistimos tanto en controlar el peso y moderar los impactos.

Otras afecciones a vigilar son la luxación de rótula, la osteogénesis imperfecta (sobre todo en la variedad de pelo duro), distintos problemas oculares y, en los ejemplares de doble arlequín (double dapple), un mayor riesgo de sordera y problemas de visión por motivos genéticos. Los criadores responsables trabajan precisamente en reducir estas predisposiciones mediante una selección cuidadosa. Revisiones veterinarias periódicas, peso a raya y prudencia con la espalda son la mejor receta para que tu Teckel llegue sano a una edad avanzada.

Aspecto físico

Teckel de pelo corto paseando por la calle, mostrando su cuerpo alargado y patas cortas
Teckel paseando. Foto: Slyronit, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

La silueta del Teckel es de las más reconocibles del mundo canino: cuerpo largo y bajo, pecho profundo, hocico alargado, orejas grandes y caídas, cola larga ligeramente curvada y, por encima de todo, esas patas cortas que dieron lugar al apodo de perro salchicha. Esa morfología no es un capricho: procede de una mutación genética (bassetismo) que se seleccionó a propósito para que pudiera trabajar dentro de las madrigueras. Sus patas delanteras, anchas y en forma de pala, son perfectas para cavar, y su piel suelta evita desgarros al moverse por túneles estrechos.

La raza se divide por tamaños en tres variedades: estándar, miniatura y kaninchen (palabra alemana para “conejo”), siendo esta última la más pequeña y no reconocida por todos los clubes. La clasificación suele basarse en la circunferencia torácica además del peso. A grandes rasgos, el estándar pesa en torno a 7,5–15 kg, el miniatura se mueve por debajo de unos 5 kg y el kaninchen ronda los 3–5 kg.

En cuanto al manto, hay tres tipos —corto, largo y duro— y una enorme variedad de colores y patrones: rojo (el más común), crema, marrón, negro y fuego, chocolate y fuego, además de patrones como el arlequín (dapple/merle), el atigrado (brindle) y el pío (piebald). En la variedad de pelo duro aparece también el color jabalí.

Origen e historia

El Teckel es una creación de los criadores alemanes, y su propio nombre lo cuenta todo: Dachshund significa literalmente “perro tejonero” (de Dachs, tejón, y Hund, perro). Fue desarrollado para rastrear, perseguir y desalojar tejones, zorros y otros animales de madriguera, mientras que la variedad miniatura se crió para piezas más pequeñas como el conejo. En su gestación se mezclaron elementos de sabuesos y terriers de origen alemán, francés e inglés.

Las primeras referencias verificables a la raza aparecen en libros de principios del siglo XVIII, aunque hay menciones anteriores a “perros tejoneros”. Los Teckel originales eran más grandes que los actuales. La variedad de pelo corto es la más antigua, y a partir de ella se desarrollaron después las de pelo largo y, ya a finales del siglo XIX, la de pelo duro. El primer club de la raza se fundó en Alemania en 1888, cuando se redactó el primer estándar.

Su popularidad debe mucho a las casas reales europeas: la reina Victoria fue una entusiasta declarada de la raza. La Federación Cinológica Internacional (FCI) le dedicó un grupo propio, el Grupo 4, en exclusiva, porque a pesar de ser un perro de madriguera su carácter y constitución se alejan de los basset hounds. Dentro de ese grupo, los Teckel se subdividen según el tipo de pelo y el tamaño.

Curiosidades

  • El Teckel se ha visto tradicionalmente como un símbolo de Alemania, hasta el punto de que los caricaturistas políticos lo usaban para representar al país.
  • Durante la Primera Guerra Mundial su popularidad cayó en picado en Estados Unidos por esa asociación, y allí pasaron a llamarse “liberty hounds” (sabuesos de la libertad).
  • Fue la primera mascota oficial de unos Juegos Olímpicos: el Teckel Waldi representó a los Juegos de Múnich 1972.
  • Sus orejas caídas y su cola curvada fueron seleccionadas a propósito: las orejas protegen el oído de tierra y semillas, y la cola servía para localizarlo entre la hierba alta y para ayudar a sacarlo si quedaba atascado en una madriguera.
  • Personajes históricos como el káiser Guillermo II o el mariscal Erwin Rommel fueron conocidos por tener Teckels, y artistas como Picasso (con su perro Lump) o Andy Warhol también cayeron rendidos a la raza.
  • En Estados Unidos se celebran famosas carreras de Teckels (las “Wiener Nationals”), aunque el propio club de la raza no las ve con buenos ojos por el riesgo para sus espaldas.

Si te atrae el Teckel, puede que también te interesen otras razas que comparten con él rasgos de cazador, silueta peculiar o tamaño compacto. Échale un vistazo al Beagle, otro sabueso de olfato extraordinario; al Basset Hound, con quien comparte las patas cortas y el cuerpo bajo; al enérgico Jack Russell Terrier, otro experto en madrigueras; o al Pembroke Welsh Corgi, que también luce esa característica figura alargada sobre patas cortas.

Preguntas frecuentes sobre el Teckel

¿El Teckel es un buen perro para vivir en piso?

Sí. Su pequeño tamaño y su buen temperamento doméstico lo convierten en una de las razas que mejor se adaptan a un apartamento. La única precaución importante son las escaleras: subirlas y bajarlas a diario carga su columna, así que conviene cogerlo en brazos o usar rampas siempre que sea posible.

¿Cuánto vive un Teckel?

Es una raza longeva: su esperanza de vida ronda los 12 a 16 años con los cuidados adecuados, una alimentación equilibrada y un buen control del peso. Es una de las esperanzas de vida más altas entre los perros.

¿Por qué los Teckel tienen problemas de espalda?

Por su anatomía: una columna vertebral muy larga combinada con costillas cortas los predispone a la enfermedad del disco intervertebral (hernias discales). El riesgo aumenta con el sobrepeso, los saltos, el ejercicio intenso y el manejo brusco, y tiene además un componente hereditario.

¿El Teckel es difícil de educar?

Es inteligente y aprende rápido, pero también independiente y tozudo, herencia de un perro criado para trabajar solo bajo tierra. Con refuerzo positivo, sesiones cortas y constancia se educa perfectamente; los castigos solo consiguen que se cierre en banda.

¿Cuántos tipos de Teckel hay?

Se clasifican por tamaño en estándar, miniatura y kaninchen (el más pequeño), y por tipo de pelo en corto (liso), largo y duro. Combinando ambos criterios, la FCI llega a reconocer varias variedades distintas dentro de la misma raza.

¿El Teckel ladra mucho?

Tiene un ladrido potente para su tamaño y es muy alerta, lo que lo convierte en un buen avisador. Algunos ejemplares ladran bastante, sobre todo ante ruidos o desconocidos, por lo que conviene trabajar el control del ladrido desde cachorro.

¿El Teckel se lleva bien con los niños?

Sí, es juguetón y cariñoso, pero su espalda es delicada. Hay que enseñar a los niños a cogerlo correctamente sujetando el tren trasero y a no tratarlo como un juguete. Funciona mejor con niños que ya saben cómo manejar a un perro.

¿Cuánto ejercicio necesita un Teckel?

Necesita ejercicio diario: varios paseos a buen ritmo y ratos de juego y olfateo, que es donde más disfruta. No es veloz, pero sí resistente y ágil. Eso sí, hay que moderar los saltos y evitar las escaleras para proteger su columna.

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