Shar Pei, perro de raza

Shar Pei

El Shar Pei, perro chino de piel arrugada y lengua azul: carácter, cuidados de sus pliegues, salud, educación, alimentación e historia de la raza.

OrigenChina (sur de China)
Grupo FCIGrupo 2 (molosoides, tipo dogo)
TamañoMediano
Altura44-51 cm
Peso18-25 kg
Esperanza de vida8-12 años
EnergíaMedia
PelajeCorto y áspero (de cepillo)
Función originalGuardián de propiedad y hogar
LealIndependienteTranquiloTerritorialInteligente

El Shar Pei es uno de los perros más reconocibles del mundo: esa piel arrugada, la cara de aire serio y la lengua azulada lo hacen inconfundible. Bajo ese aspecto tan peculiar hay un perro de origen chino, antiguo, independiente y profundamente leal a su familia. Antes de enamorarte de sus pliegues conviene saber cómo es de verdad el Shar Pei, qué necesita y por qué su salud merece atención especial.

¿Es el Shar Pei para ti?

El Shar Pei no es un perro para cualquiera. Es tranquilo dentro de casa y muy apegado a los suyos, pero también testarudo, reservado con los extraños y con una lista de problemas de salud que conviene tener muy presente antes de decidirse. Antes de seguir, este resumen honesto te ayudará a saber si encajáis.

A favor

  • Limpio, tranquilo y poco ladrador dentro de casa.
  • Muy leal y vinculado a su familia; gran compañero de hogar.
  • Excelente guardián natural, atento y vigilante sin ser nervioso.
  • Necesidades de ejercicio moderadas: se adapta bien a un piso.
  • Pelaje cortísimo y fácil de mantener con un cepillado mínimo.

A tener en cuenta

  • Independiente y terco: la educación exige paciencia y constancia.
  • Reservado o desconfiado con desconocidos y otros perros.
  • Salud delicada: piel, ojos, oídos y la fiebre familiar del Shar Pei.
  • Los pliegues necesitan secado e higiene regular para evitar infecciones.
  • Mal tolerante al calor por su construcción y sus arrugas.

Carácter y temperamento

Shar Pei adulto con sus característicos pliegues en la cara y el cuello
Shar Pei. Foto: Luis Miguel Bugallo Sánchez, CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons

El Shar Pei tiene un carácter que sorprende a quien solo se fija en su aspecto. No es un perro efusivo ni payaso: es sereno, observador y digno, con una independencia que recuerda más a la de un gato que a la de un perro pegajoso. Esa calma, sin embargo, esconde un vínculo enorme con su familia. Dentro de casa busca estar cerca de los suyos, los sigue de habitación en habitación y se muestra cariñoso, aunque a su manera, sin agobiar.

Con los desconocidos cambia el registro. El Shar Pei es naturalmente reservado y desconfiado, fruto de siglos de trabajo como guardián. No suele ser un perro que se lance a saludar a todo el mundo; observa, evalúa y mantiene las distancias hasta que decide que alguien es de fiar. Esa actitud lo convierte en un guardián excelente y discreto: avisa cuando algo no encaja, pero no es un ladrador compulsivo.

Es un perro inteligente y con criterio propio, lo que se traduce en una notable terquedad. El Shar Pei piensa antes de obedecer y decide si la orden le conviene, así que no esperes la docilidad inmediata de un retriever. Bien socializado es equilibrado y seguro de sí mismo; mal socializado puede volverse territorial o demasiado receloso. Por eso su temperamento se construye, en gran parte, en los primeros meses de vida.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

  • Con niños: puede ser un buen compañero para familias con hijos mayores que entiendan que no es un perro de manoseo constante. Tolera mejor el trato respetuoso y tranquilo; conviene supervisar siempre la relación con niños pequeños.
  • Con otros perros: tiende a ser dominante y poco tolerante con perros del mismo sexo. Una socialización temprana y abundante es clave para que conviva con otros canes sin tensiones.
  • Con otras mascotas: si crece con gatos u otros animales suele aceptarlos, pero su instinto territorial y de presa aconseja presentaciones graduales y bien gestionadas.
  • En piso: se adapta muy bien a la vida en apartamento. Es limpio, tranquilo y poco ladrador, siempre que cubra sus paseos diarios.
  • Ante la soledad: es más independiente que muchas razas y tolera quedarse solo periodos razonables, pero no debe pasar el día entero aislado: necesita formar parte de la vida familiar.

Educación y adiestramiento

Educar a un Shar Pei es un ejercicio de paciencia y coherencia. Es inteligente y aprende rápido lo que le interesa, pero su independencia hace que cuestione las órdenes que no le aportan nada. Los métodos basados en el refuerzo positivo —premios, juego, voz amable— funcionan infinitamente mejor que la dureza, que con esta raza solo genera bloqueo o desconfianza.

La prioridad absoluta es la socialización temprana. Un cachorro de Shar Pei debe conocer personas, perros, ruidos, entornos y situaciones variadas desde que llega a casa, porque su tendencia natural a la reserva y la territorialidad se modera mucho con buenas experiencias tempranas. Las sesiones de adiestramiento deben ser cortas, motivadoras y rematadas siempre en positivo: aburrir a un Shar Pei es la forma más segura de que desconecte.

Conviene establecer normas claras y estables desde el primer día. Esta raza respeta a quien le transmite seguridad y liderazgo sereno, no a quien grita. Trabaja la atención, la llamada y el control de impulsos, y refuerza la tolerancia a la manipulación: como tendrás que limpiarle los pliegues y revisarle ojos y oídos, acostumbrarlo desde cachorro a que lo toquen te facilitará la vida.

Ejercicio y actividad

El Shar Pei tiene unas necesidades de ejercicio moderadas. No es un perro hiperactivo ni un atleta de resistencia: le bastan un par de paseos diarios de buena duración y algo de juego para mantenerse en forma y mentalmente satisfecho. Esa moderación es precisamente lo que lo hace tan compatible con la vida urbana y los pisos.

Hay que tener mucho cuidado con el calor. Su cuerpo compacto, el hocico relativamente corto y la abundante piel hacen que regule mal la temperatura, así que en verano los paseos deben ser a primera y última hora del día, evitando las horas centrales. El sobreesfuerzo bajo el sol es peligroso para esta raza.

Más allá del ejercicio físico, agradece la estimulación mental: juegos de olfato, juguetes interactivos y pequeños retos de obediencia mantienen su mente activa. Un Shar Pei aburrido puede volverse cabezota o desarrollar conductas no deseadas, mientras que uno bien estimulado es un compañero equilibrado y relajado.

Cuidados: pelaje e higiene

Shar Pei de tipo occidental visto de perfil en una exposición canina
Shar Pei. Foto: Svenska Mässan from Sweden, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

El pelaje del Shar Pei es de los más fáciles de mantener: muy corto, áspero y pegado al cuerpo. De hecho, su nombre significa “piel de arena” precisamente por esa textura rasposa. Un cepillado semanal con guante o cepillo de cerdas basta para retirar el pelo muerto; suelta poco en comparación con otras razas y no necesita peluquería. El pelo nunca debe cortarse.

El verdadero trabajo está en los pliegues. Las arrugas de la cara, el cuello y la cruz acumulan humedad, suciedad y restos que pueden derivar en irritaciones, mal olor e infecciones por hongos o bacterias. Hay que revisarlas y secarlas con regularidad, sobre todo después del baño o de que el perro se moje, prestando especial atención a los pliegues más profundos.

Los baños deben ser ocasionales y, siempre, con un secado minucioso de cada pliegue. Los oídos merecen una vigilancia constante: el canal auditivo del Shar Pei es muy estrecho y se ventila mal, lo que lo hace propenso a otitis, así que conviene revisarlos y limpiarlos a menudo. Completan la rutina el corte de uñas y una buena higiene dental.

Alimentación

El Shar Pei necesita una alimentación de calidad y bien ajustada a su edad, peso y nivel de actividad. Al ser un perro de tamaño mediano con tendencia a engordar si se descuida, conviene controlar las raciones y evitar el sobrepeso, que castiga sus articulaciones y agrava cualquier problema de salud.

Muchos ejemplares de esta raza tienen piel sensible y propensión a alergias y dermatitis, por lo que las dietas de calidad, con proteínas bien definidas y sin exceso de aditivos, suelen sentarles mejor. Si aparecen problemas cutáneos recurrentes, vale la pena valorar con el veterinario una dieta específica o hipoalergénica. El aporte adecuado de ácidos grasos también ayuda a mantener la piel y el manto en buen estado.

Reparte la comida en dos tomas diarias, asegura agua fresca siempre disponible y evita el ejercicio intenso justo después de comer. Cualquier cambio de dieta debe hacerse de forma gradual para no alterar su digestión.

Salud y esperanza de vida

La salud es el punto más delicado del Shar Pei y el aspecto que más debe pesar antes de adoptar uno. Su esperanza de vida ronda los 8 a 12 años; un estudio británico de 2024 situó la media en torno a 10,6 años, algo por debajo de la media de los perros de raza. Buena parte de sus problemas derivan, precisamente, de las características que lo hacen tan singular.

La afección más característica es la fiebre familiar del Shar Pei (FSF), un trastorno hereditario que cursa con episodios recurrentes de fiebre e inflamación, sobre todo de los corvejones. Su mayor peligro es que puede desembocar en amiloidosis, un acúmulo de proteína amiloide en riñones e hígado que llega a provocar insuficiencia renal o hepática. Es una condición que requiere seguimiento veterinario.

Los problemas oculares son frecuentes, en especial el entropión: el exceso de piel hace que los párpados se curven hacia dentro y las pestañas rocen el ojo, causando irritación y, sin tratamiento, daños graves; suele corregirse con cirugía. La raza también es propensa al glaucoma. En la piel destacan la dermatitis atópica, la mucinosis cutánea, la demodicosis y las irritaciones en los pliegues. A esto se suman las otitis crónicas por sus estrechos canales auditivos, el hipotiroidismo, el déficit de vitamina B12, la displasia de codo y la hernia de hiato. Elegir un criador serio que realice pruebas de salud reduce mucho estos riesgos.

Aspecto físico

Shar Pei de tipo tradicional bone-mouth con menos pliegues
Shar Pei tradicional. Foto: Inuyasya1106, Dominio público, vía Wikimedia Commons

El Shar Pei es un perro de tamaño mediano, compacto y de aspecto cuadrado, que mide entre 44 y 51 cm a la cruz y pesa, según la línea, en torno a 18 a 25 kg. Su silueta transmite fuerza y equilibrio, con un pecho ancho, una espalda recta y una cola gruesa en la base que se enrolla en alto sobre la grupa, un rasgo típico de los perros de tipo spitz con los que está emparentado.

Sus tres señas de identidad son inconfundibles: la piel arrugada, la cabeza ancha con su “cara de abuela” y hocico abultado, y la lengua azul-negra. Los pliegues son muy abundantes en el cachorro, que parece literalmente envuelto en piel de más; al crecer, la piel se estira y lo canónico es que en el adulto las arrugas se concentren en la cabeza, el cuello y la cruz. Las orejas son muy pequeñas, triangulares y pegadas a la cabeza, y los ojos quedan hundidos entre los pliegues.

El pelaje es muy corto y áspero, “de cepillo”, y se admiten todos los colores sólidos salvo el blanco; los más comunes son el negro, el rojo, el leonado y el crema. Existen dos tipos reconocibles: el occidental o “meat-mouth”, de hocico más carnoso y arrugas marcadas, y el tradicional o “bone-mouth”, más estilizado y con menos piel, que se conserva sobre todo en Hong Kong. El llamado “minipei” no es una variedad oficial, sino el resultado de ejemplares mal desarrollados.

Origen e historia

El Shar Pei procede del sur de China y es una raza antiquísima: hay referencias a perros muy similares desde la época de la dinastía Han, hace más de dos mil años. Estudios genéticos lo señalan como una raza basal, anterior a la mayoría de las razas modernas, y lo emparentan estrechamente con el Chow Chow, con el que comparte esa singular lengua azulada. Tradicionalmente se empleó como guardián de propiedades y tumbas, perro de granja y de defensa, y también en peleas, antes de convertirse en el compañero de hogar que conocemos hoy.

Su historia reciente es dramática. La agitación política en la China del siglo XX, que veía a los animales de compañía como un lujo burgués, llevó al Shar Pei al borde de la extinción. En 1973, el empresario hongkonés Matgo Law lanzó un llamamiento internacional para salvar la raza, y en 1978 el Libro Guinness de los Récords lo catalogó como el perro más raro del mundo, con apenas unos 60 ejemplares censados.

Aquella alerta disparó la demanda en Estados Unidos y permitió recuperar la población a partir de los pocos ejemplares que se sacaron de China. El American Kennel Club reconoció oficialmente la raza en 1992. Según la FCI, el Shar Pei se clasifica en el Grupo 2 (perros de tipo molosoide), bajo el estándar número 309.

Curiosidades

  • Su nombre, “shar pei”, significa literalmente “piel de arena”, por la textura áspera y rasposa de su pelaje cortísimo.
  • Comparte con el Chow Chow la rarísima lengua azul-negra, un rasgo que los emparenta y que está presente en muy pocas razas del mundo.
  • Para la tradición china, las arrugas de la frente recuerdan al carácter de la longevidad y se comparan con la garra de un dragón.
  • El estándar chino describe la raza con metáforas poéticas: cara de abuela, hocico de boca de rana, cuello de búfalo de agua, grupa de caballo y cola de alambre.
  • Llegó a ostentar oficialmente el récord Guinness de raza canina más rara del planeta a finales de los años 70.
  • Los cachorros tienen muchísimas más arrugas que los adultos: la piel “sobrante” se va estirando con el crecimiento.

Si te atrae el Shar Pei por su origen oriental y su carácter independiente, quizá te interesen otras razas con las que comparte familia o historia. Su pariente más cercano es el Chow Chow, con quien comparte la lengua azulada; también pertenecen a su mismo grupo genético spitz el elegante Shiba Inu, el imponente Akita y el resistente Alaskan Malamute. Comparar sus caracteres te ayudará a decidir qué perro encaja mejor contigo.

Preguntas frecuentes sobre el Shar Pei

¿El Shar Pei es un perro agresivo?

No es agresivo por naturaleza, pero sí reservado y territorial. Bien socializado desde cachorro es equilibrado y tranquilo con su familia; sin socialización puede volverse desconfiado con extraños y poco tolerante con otros perros del mismo sexo.

¿Cuánto vive un Shar Pei?

Su esperanza de vida ronda los 8 a 12 años. Un estudio británico de 2024 situó la media en torno a 10,6 años, algo por debajo de la media del resto de razas, en buena parte por sus problemas de salud característicos.

¿El Shar Pei suelta mucho pelo?

Suelta poco pelo en comparación con otras razas. Su manto es muy corto y áspero, y con un cepillado semanal basta para mantenerlo. El trabajo de higiene se concentra más en los pliegues que en el pelo.

¿Es buena raza para familias con niños?

Puede serlo en familias con niños mayores y respetuosos, ya que no tolera bien el manoseo continuo. La relación con niños pequeños siempre debe supervisarse y conviene enseñar a los niños a tratarlo con calma.

¿Qué es la fiebre familiar del Shar Pei?

Es un trastorno hereditario propio de la raza que provoca episodios recurrentes de fiebre e inflamación de los corvejones. Su mayor riesgo es derivar en amiloidosis, con posible insuficiencia renal o hepática, por lo que exige seguimiento veterinario.

¿Cuánto ejercicio necesita un Shar Pei?

Tiene necesidades moderadas: un par de paseos diarios y algo de juego son suficientes. Hay que evitar el ejercicio en las horas de calor, porque regula mal la temperatura y es sensible a los golpes de calor.

¿Existe el Shar Pei mini o toy?

No es una variedad oficial. El llamado “minipei” suele ser fruto de ejemplares mal desarrollados o de cruces selectivos no reconocidos por los estándares. La raza es de tamaño mediano.

¿Por qué el Shar Pei tiene la lengua azul?

Es un rasgo genético de la raza, que comparte con su pariente cercano el Chow Chow. La lengua azul-negra forma parte del estándar y es una de sus señas de identidad más curiosas.

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