Schipperke, perro de raza

Schipperke

El Schipperke, el "pequeño barquero" belga: perro negro, compacto y enérgico, guardián incansable y cazador de ratones. Guía completa de carácter, cuidados y salud.

OrigenBélgica (Flandes)
Grupo FCIGrupo 1 (perros de pastor y boyeros)
TamañoPequeño
Altura31-33 cm
Peso3-9 kg
Esperanza de vida13-15 años
EnergíaAlta
PelajeDoble capa, denso; negro (raramente crema o hígado)
Función originalGuardián de barcazas y cazador de roedores; pequeño pastor
AlertaEnu00e9rgicoCuriosoLealIndependiente

El Schipperke es un perro belga pequeño, compacto y de color negro azabache que parece un zorrito con esmoquin. Detrás de esa figura menuda hay un guardián incansable, un cazador de roedores nato y un compañero con una energía y una curiosidad casi inagotables. Si buscas un perro grande metido en un cuerpo diminuto, el Schipperke encaja a la perfección.

¿Es el Schipperke para ti?

Antes de enamorarte de su carita, conviene saber a qué te enfrentas. El Schipperke no es un perro de regazo: es un trabajador en miniatura con opiniones propias. Aquí tienes lo bueno y lo no tan cómodo, sin adornos.

A favor

  • Tamaño pequeño que cabe en casi cualquier casa.
  • Muy sano y longevo: con frecuencia llega a los 13-15 años o más.
  • Guardián excelente: avisa de todo lo que pasa.
  • Inteligente, despierto y fácil de motivar.
  • Pelaje sin grandes complicaciones, sin necesidad de peluquería.
  • Resistente, deportista y siempre dispuesto a la aventura.

En contra

  • Ladra. Y bastante: es un avisador convencido.
  • Mucha energía mental y física que hay que canalizar.
  • Terco e independiente; no obedece “porque sí”.
  • Instinto cazador: puede salir disparado tras un gato o un roedor.
  • Suelta pelo, sobre todo en las mudas estacionales.
  • Tiende a escaparse si encuentra un hueco: es un pequeño Houdini.

Carácter y temperamento

Schipperke negro con su característica melena y cabeza zorruna
Schipperke negro mostrando su melena y cabeza zorruna. Foto: Canarian, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Si tuviera que resumir el carácter del Schipperke en una palabra, sería “intensidad”. Es un perro alegre, activo y permanentemente atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Nada se le escapa: cada ruido, cada visita y cada movimiento extraño merecen su inspección inmediata y, casi siempre, un comentario ladrado.

Esa vigilancia constante viene de fábrica. Durante siglos su trabajo fue patrullar barcazas y talleres, así que lleva grabado en los genes el papel de centinela. Es desconfiado con los desconocidos sin llegar a ser agresivo, y profundamente leal con su familia, a la que sigue de habitación en habitación como una sombra negra.

También es curioso hasta el extremo. Quiere saber qué hay dentro de cada caja, detrás de cada puerta y al final de cada olor. Esa mente inquieta es maravillosa, pero exige estímulo: un Schipperke aburrido se inventa sus propios entretenimientos, y rara vez te van a gustar. A todo esto se le suma un detalle entrañable: le encanta el agua, una herencia de sus días junto a los canales de Flandes.

Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

El Schipperke es adaptable, pero su intensidad condiciona cómo encaja en cada hogar. Punto por punto:

  • Con niños: se lleva bien con niños que ya saben respetar a un perro y le siguen el ritmo en el juego. Con bebés o críos muy pequeños conviene supervisar, porque no tolera bien los tirones bruscos y puede protestar.
  • Con otros perros: suele convivir sin problemas, sobre todo si crece socializado. Su carácter decidido hace que no se achante ante perros mucho mayores, algo a vigilar en el parque.
  • Con gatos y mascotas pequeñas: si se crían juntos, conviven. Pero su instinto de cazador de roedores está muy vivo, así que hámsteres, conejos o pájaros sueltos no son buena idea.
  • En piso: por tamaño encaja perfecto en un apartamento, con una salvedad importante: hay que gestionar los ladridos para no acabar enemistado con los vecinos.
  • Ante la soledad: es muy apegado y no lleva bien las ausencias largas. Si pasa demasiadas horas solo y sin estímulo, aparecen ladridos, destrozos y conductas de escape.

Educación y adiestramiento

Aquí está la cara y la cruz del Schipperke. Es muy inteligente y aprende rápido, pero también es independiente y testarudo, así que no esperes la obediencia complaciente de un Labrador. Trabaja para ti cuando le compensa, no por agradar sin más.

La clave es el refuerzo positivo y las sesiones cortas y divertidas. Premios, juego y entusiasmo funcionan; la dureza y la repetición monótona solo consiguen que desconecte. Como es muy listo, se aburre enseguida de repetir lo mismo: hay que variar y plantearle pequeños retos.

Prioriza tres frentes desde cachorro. Primero, la socialización temprana y amplia, para suavizar su desconfianza natural. Segundo, el control del ladrido, enseñándole una orden de “silencio” y premiando la calma antes de que el hábito se instale. Y tercero, una llamada sólida, porque su instinto cazador y su afición a explorar pueden con él si detecta una presa o una rendija abierta.

Ejercicio y actividad

Schipperke jugando con un frisbee al aire libre
Schipperke en plena acción con un frisbee. Foto: Cinvic, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

No te dejes engañar por su tamaño: el Schipperke tiene energía de perro grande. Necesita actividad diaria de verdad, no un par de salidas para hacer sus necesidades. Un mínimo razonable son dos buenos paseos al día más ratos de juego, y agradecerá cualquier extra.

Donde brilla de verdad es en el ejercicio que combina cuerpo y cabeza. El agility le va como anillo al dedo por su agilidad y rapidez, igual que el obedience, los juegos de buscar objetos o el trabajo de olfato en casa. También es un compañero excelente de excursiones y caminatas: aguanta kilómetros sin despeinarse.

Quema su energía o lo pagarás. Un Schipperke con suficiente ejercicio físico y mental es tranquilo y equilibrado en casa; uno que se aburre se convierte en una máquina de ladrar, escarbar y poner a prueba las puertas. La estimulación mental cuenta tanto como la física.

Cuidados: pelaje e higiene

El Schipperke luce un pelaje doble muy particular: un subpelo suave y lanoso que aísla, cubierto por una capa externa algo más áspera y larga. Ese manto forma una melena abundante alrededor del cuello, una especie de “chorrera” en el pecho y un pantalón de pelo más largo en las patas traseras, las llamadas culottes, que le dan su silueta tan reconocible.

La buena noticia es que no necesita peluquería ni cortes: su pelo es de mantenimiento sencillo. Con un cepillado semanal basta la mayor parte del año para mantenerlo limpio y sin enredos. La mala noticia llega con las mudas estacionales, en las que suelta el subpelo de golpe (“blowing coat”): durante esas semanas tocará cepillar a diario para controlar la lluvia de pelo por casa.

El resto de la higiene es la rutina habitual: baños solo cuando se ensucie de verdad, revisión y limpieza de oídos, corte de uñas cuando suenen al andar y, muy importante, cuidado dental regular, ya que las razas pequeñas son propensas al sarro.

Alimentación

El Schipperke no es especialmente delicado para comer, pero sí hay que vigilar las cantidades. Al ser un perro pequeño y muy activo, necesita un alimento completo y de calidad ajustado a su talla y a su nivel de actividad, repartido en dos tomas diarias mejor que en una sola.

Su gran enemigo es el sobrepeso. Como buen comilón oportunista, engorda con facilidad si se le sobrealimenta o se abusa de los premios, y los kilos de más castigan directamente sus articulaciones y su corazón. Mide las raciones, descuenta los premios del total diario y revisa periódicamente que se le note la cintura y se le palpen las costillas sin esfuerzo. Agua fresca siempre disponible y, ante cualquier duda sobre cantidades o cambios de dieta, consulta con tu veterinario.

Salud y esperanza de vida

El Schipperke es una de las razas más sanas y longevas que existen. Bien cuidado, su esperanza de vida ronda los 13-15 años, y no es raro que algunos ejemplares superen los 15 e incluso lleguen a los 17 o 18. Su rusticidad es una de sus grandes bazas.

Dicho esto, conviene conocer las patologías a las que la raza es más propensa:

  • Luxación de rótula, un problema articular frecuente en perros pequeños.
  • Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, una alteración de la cadera.
  • Epilepsia en algunos individuos, con base genética.
  • MPS IIIB (mucopolisacaridosis tipo IIIB), una enfermedad genética rara y exclusiva de esta raza. Existe un test de ADN (desarrollado por la Universidad de Pensilvania) que permite a los criadores responsables descartar a los reproductores portadores.

El mayor riesgo cotidiano, sin embargo, no es genético sino de manejo: la inactividad y la sobrealimentación. Un Schipperke gordo y sedentario desarrolla problemas articulares, dentales, cardíacos y digestivos que un perro activo y en su peso evita por completo. Comprar a un criador serio que haga pruebas de salud y mantener al perro delgado y en movimiento son las dos mejores inversiones en su longevidad.

Aspecto físico

Schipperke de cuerpo entero con silueta compacta y cola corta
Schipperke de cuerpo entero: silueta compacta y cola corta. Foto: Томасина, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

El Schipperke es un perro pequeño, robusto y rechoncho, de líneas cuadradas y aspecto inconfundiblemente spitz. Mide alrededor de 31-33 cm a la cruz y suele pesar entre 3 y 9 kg, situándose la mayoría en una franja media de unos 4 a 7 kg.

Su rasgo más característico es la cabeza, de expresión zorruna, con un cráneo ligeramente redondeado, hocico afilado, ojos pequeños, oscuros y vivaces, y unas orejas pequeñas, triangulares y siempre tiesas. Esa expresión alerta y curiosa es la firma de la raza.

El cuerpo es compacto y bien proporcionado, con el pecho marcado y una línea superior firme. La cola es muy corta o casi inexistente, un rasgo que históricamente se conseguía por amputación pero que en muchos ejemplares aparece de forma natural. El color por excelencia es el negro sólido y brillante; en raras ocasiones aparecen ejemplares de tonos crema o rubio, e incluso, muy excepcionalmente, de color hígado.

Origen e historia

El Schipperke es originario de Bélgica, concretamente de la región de Flandes, y sus raíces se remontan al menos al siglo XVII. Su antepasado fue el Leuvenaar, un perro pastor negro de mayor tamaño (en torno a los 18 kg) de la zona de Lovaina, que también dio origen al pastor belga negro, el Groenendael. Por eso, en su país, al Schipperke se le considera literalmente un pequeño perro de pastor.

Su nombre, en flamenco, se traduce popularmente como “pequeño barquero”, en referencia a los perros que vivían en las barcazas de los canales, donde cazaban ratas y montaban guardia. Curiosamente, los expertos señalan que el término “scheper” (pastor) suena muy parecido a “schipper” (barquero), y que la traducción más fiel a sus orígenes sería en realidad “pequeño pastor”. Antes de fijarse el nombre actual, también se le conoció como “Spits”, “Spitzke” o “Moorke” (el pequeño negro).

Hay registros que sitúan a perros muy parecidos en el Bruselas de finales del siglo XVII, especialmente entre los zapateros de la ciudad, que organizaban llamativos concursos donde lucían a sus perros con collares de latón hechos a mano. La raza se reconoció formalmente en la década de 1880 y su primer estándar se redactó en 1889, lo que la convierte en una de las razas con estándar más antiguas. Buena parte de lo que sabemos de sus orígenes procede de los artículos de la revista Chasse et Pêche. Los estudios de ADN modernos confirman su estrecho parentesco con la familia de los spitz, y muy en particular con el Pomerania.

Curiosidades

  • Pequeños héroes de guerra: durante la Segunda Guerra Mundial, la Resistencia belga utilizó Schipperkes para llevar mensajes entre escondites sin que las fuerzas de ocupación nazis sospecharan de ellos.
  • La leyenda de la cola: cuenta la tradición que un zapatero, furioso por perder un concurso, le cortó la cola al perro ganador. Lejos de afearlo, el resultado gustó tanto que empezó a imitarse en toda la raza.
  • Mal apodado: en Estados Unidos se le llama a menudo “perro de las barcazas belgas”, un nombre pegadizo pero históricamente inexacto, ya que su función principal nunca fue exclusivamente naval.
  • Primo del Pomerania: aunque parezca un perro de pastor en miniatura, su ADN lo emparenta más de cerca con el Pomerania que con el pastor belga.
  • Pequeño Houdini: su inteligencia y curiosidad lo convierten en un escapista consumado; un jardín mal vallado es una invitación a la aventura.

Si te atrae el carácter despierto y la estampa spitz del Schipperke, quizá te interesen otras razas de la misma familia o con un perfil parecido. Su pariente genético más cercano es el Pomerania, otro pequeño spitz lleno de energía. Si te llama su lado pastor belga, descubre al elegante pastor belga (Groenendael), con el que comparte antepasado. Y entre los spitz de tamaño medio destacan el sociable Keeshond y el vivaz Spitz finlandés.

Preguntas frecuentes sobre el Schipperke

¿El Schipperke ladra mucho?

Sí. Es un avisador nato y tiende a ladrar ante cualquier ruido o visita. Con entrenamiento temprano para controlar el ladrido y suficiente ejercicio se puede gestionar, pero conviene asumir que es una raza “habladora”.

¿Es un buen perro para piso o apartamento?

Por su tamaño pequeño se adapta muy bien a vivir en piso. La única gran condición es trabajar el control del ladrido y darle ejercicio diario suficiente para que no descargue su energía dentro de casa.

¿Suelta mucho pelo?

El resto del año es moderado y se controla con un cepillado semanal. Pero en las mudas estacionales suelta el subpelo de forma abundante durante varias semanas, en las que necesitará cepillado casi diario.

¿Cuánto vive un Schipperke?

Es una raza muy longeva: su esperanza de vida ronda los 13-15 años, y no es raro que algunos ejemplares lleguen a los 17 o incluso 18 años con buenos cuidados.

¿Es bueno con los niños?

Sí con niños que ya saben tratar a un perro y le siguen el ritmo de juego. Con bebés o niños muy pequeños conviene supervisar siempre, porque no tolera bien los manejos bruscos.

¿Necesita mucho ejercicio?

Más del que parece por su tamaño. Necesita actividad física diaria y, sobre todo, estimulación mental. Sin ella se aburre y aparecen los ladridos, los destrozos y los intentos de fuga.

¿Por qué muchos Schipperke no tienen cola?

Tradicionalmente se les amputaba la cola, una costumbre que nació, según la leyenda, de un concurso de la raza. Además, muchos ejemplares nacen con cola muy corta de forma natural. Hoy el corte de cola está prohibido en numerosos países.

¿Es fácil de adiestrar?

Es muy inteligente y aprende rápido, pero también independiente y testarudo. Responde estupendamente al refuerzo positivo y a las sesiones cortas y variadas, no a la repetición ni a la dureza.