El Perro de Agua Portugués es un perro de trabajo nacido en las costas del Algarve, criado durante siglos para meterse en el mar junto a los pescadores. Inteligente, atlético y profundamente apegado a su familia, combina un pelaje rizado u ondulado que apenas suelta pelo con una energía que necesita salida diaria. Si buscas un compañero activo, despierto y pegado a ti, el Perro de Agua Portugués tiene muchísimo que ofrecer, pero conviene saber en qué te metes antes de dar el paso.
¿Es el Perro de Agua Portugués para ti?
Antes de enamorarte de su melena rizada conviene ser honesto: el Perro de Agua Portugués es un perro de trabajo que disfruta teniendo una tarea. Encaja de maravilla en hogares activos y se complica en casas donde pasaría muchas horas solo y sin estímulo. Estas dos cajas resumen lo bueno y lo que debes valorar con calma.
A favor
- Muy inteligente y con una memoria excelente: aprende órdenes complejas con rapidez.
- Pelaje de una sola capa que prácticamente no muda, una ventaja para quien odia los pelos por casa.
- Apego intenso a su familia; suele elegir a una persona de referencia y la sigue a todas partes.
- Adora el agua y la actividad; es un compañero ideal para nadar, hacer agility o pasar el día fuera.
- Versátil como perro de asistencia: sirve de oído para personas sordas, de apoyo a la movilidad o de perro de terapia.
- Sociable y, por lo general, amable con los desconocidos.
A tener en cuenta
- Necesita ejercicio físico intenso y retos mentales a diario; el aburrimiento lo vuelve destructor.
- No lleva bien la soledad prolongada: no es un perro para dejar muchas horas solo.
- El pelo crece de forma indefinida y exige peluquería cada pocas semanas, además de cepillado frecuente.
- Su fuerte instinto cobrador se traduce a veces en mordisqueo, tirones y manía de saltar a saludar.
- Es una raza poco común, así que encontrar criadores serios puede llevar tiempo.
- Conviene exigir las pruebas genéticas de salud propias de la raza antes de comprar un cachorro.
Carácter y temperamento
Definir al Perro de Agua Portugués en una palabra es difícil, pero si hubiera que elegir sería “trabajador”. Estamos ante un perro despierto, cariñoso e independiente a partes iguales, que disfruta colaborando con su dueño y esperando instrucciones a su lado. Aprende muy deprisa, parece pasarlo bien durante el adiestramiento y retiene durante mucho tiempo los nombres de los objetos, una señal clara de su inteligencia.
Es un perro que tiende a quedarse cerca de los suyos, tanto dentro como fuera de casa. Aunque sea muy sociable, suele crear un vínculo especialmente fuerte con un miembro de la familia. Hay quien lo achaca a su origen: en las pequeñas barcas de pesca trabajaba pegado al pescador, no alejándose como hacen los perros de pastoreo. Ese rasgo se mantiene hoy y explica por qué prefiere estar siempre a la vista de su persona de referencia.
Tiene una voz curiosa, de varios tonos, y aunque es un perro más bien tranquilo, avisa cuando alguien se acerca a casa con un ladrido potente y reconocible. También “habla” a su manera: emite un jadeo expresivo, una especie de “ja-ja-ja”, para invitar a jugar o reclamar algo. Su instinto cobrador es marcado, de modo que muchos ejemplares tiran de las cosas, las mordisquean o saltan a modo de saludo. Algunos incluso caminan o “bailan” sobre las patas traseras cuando se emocionan, y no es raro que se apoyen en encimeras y mesas si huelen comida por encima de su cabeza.
Convivencia: niños, mascotas, piso y soledad
El Perro de Agua Portugués es un perro familiar que se adapta a distintos entornos siempre que se cubran sus necesidades. Estos son los puntos clave de la convivencia:
- Con niños: es gentil y paciente, y disfruta del juego y la actividad compartida, lo que lo convierte en buen compañero para familias dinámicas. Su tendencia a saltar al saludar conviene reconducirla pronto para evitar empujones con los más pequeños.
- Con otras mascotas: al ser sociable suele llevarse bien con otros perros. Su fuerte instinto cobrador hace recomendable presentar con cabeza a animales pequeños y supervisar las primeras convivencias.
- En piso: puede vivir perfectamente en un apartamento siempre que reciba salidas y ejercicio suficientes. No es un perro para tener encerrado: la falta de actividad le pasa factura en forma de conductas destructivas.
- Ante la soledad: es su talón de Aquiles. Está pensado para trabajar y vivir junto a las personas, así que no encaja en hogares donde pase muchas horas solo. Si trabajas fuera todo el día, valora alternativas como guardería canina, paseador o la compañía de otro animal.
- Con desconocidos: es por lo general amistoso y le gusta que lo acaricien, así que no destaca como perro de guarda, aunque sí avisa de las visitas.
Educación y adiestramiento
Pocas razas son tan agradecidas de educar como esta. El Perro de Agua Portugués combina una inteligencia notable con auténticas ganas de cooperar, lo que lo hace destacar en obediencia y agility. Aprende rapidísimo y, además, parece disfrutar del proceso: para él una sesión de entrenamiento es otra forma de pasar tiempo con su persona favorita.
La clave está en el refuerzo positivo y en mantener las sesiones variadas y estimulantes. Como tiene tan buena memoria para los nombres de los objetos, los juegos de búsqueda y de discriminación le encantan y lo mantienen mentalmente ocupado. Conviene canalizar desde cachorro su instinto cobrador y su costumbre de saltar a saludar, además de enseñarle pronto a quedarse solo en periodos cortos para prevenir la ansiedad por separación.
Su disposición a vocalizar y a buscar después a su dueño cuando ocurre algo lo hace idóneo como perro señal para personas sordas: se le puede entrenar para ladrar cuando suena el teléfono y luego avisar a su dueño. Esa misma biddabilidad, su gran inteligencia y su pelaje que no suelta pelo explican su éxito como perro de asistencia y de terapia.
Ejercicio y actividad
Que no te engañe su aire de peluche: este es un perro de trabajo y necesita gastar energía de verdad. Requiere ejercicio físico intenso de forma regular y, tan importante como eso, desafíos mentales que mantengan ocupada su cabeza. Un Perro de Agua Portugués aburrido encuentra sus propios entretenimientos, y rara vez te van a gustar.
El agua es su elemento natural. Nadar es probablemente la actividad que más disfruta, y sus patas con membranas interdigitales lo convierten en un nadador excelente. Si tienes acceso a una playa, un lago o un río seguro, aprovéchalo: para él es una recompensa y un ejercicio completo a la vez. A esto se suman paseos diarios de calidad, juegos de cobro, agility y cualquier deporte canino que combine cuerpo y mente. No es un perro de sofá, así que planifica su rutina pensando en una jornada activa.
Cuidados: pelaje e higiene
El mayor distintivo del Perro de Agua Portugués es su pelaje, y también su principal exigencia de cuidado. Tiene una sola capa de pelo que no muda, rizado u ondulado según el ejemplar, y que sigue creciendo de forma indefinida si no se interviene. Eso obliga a un mantenimiento constante: si se descuida, el pelo de alrededor de los ojos puede llegar a estorbar la vista y el del cuerpo se apelmaza, provocando irritaciones en la piel.
En la práctica esto significa cepillarlo cada dos días y llevarlo a la peluquería más o menos cada dos meses. Existen dos cortes clásicos. El corte de león es el tradicional de los perros pescadores: se rapan el tercio posterior, el hocico y la base de la cola (dejando un mechón a modo de bandera) y se mantiene largo el resto del cuerpo. Servía para amortiguar el golpe de frío al saltar al agua, abrigar los órganos vitales y, al rapar los cuartos traseros, dar libertad de movimiento a las patas y a esa cola en forma de timón. El corte de cobrador es más moderno: deja el pelo de unos dos centímetros y medio repartido de manera uniforme por todo el cuerpo, y es el más habitual hoy en día. En verano muchos dueños optan por raparlo aún más corto.
Por lo demás, mantén una higiene básica: revisa y limpia las orejas (sobre todo si nada a menudo), cuida la higiene dental y vigila las uñas. Un buen cepillado regular no solo evita nudos, también es el mejor momento para detectar parásitos como pulgas o garrapatas.
Alimentación
Al tratarse de un perro de talla media, musculoso y muy activo, el Perro de Agua Portugués necesita una alimentación de calidad que sostenga su nivel de actividad sin pasarse de aporte calórico. Lo sensato es ofrecer un pienso o dieta completa y equilibrada, ajustando la ración a su edad, peso, condición física y, sobre todo, al ejercicio real que haga cada día.
Reparte la comida en dos tomas diarias en lugar de una sola y evita el sobrepeso, que castiga especialmente las articulaciones en una raza con cierta predisposición a la displasia de cadera. Ten en cuenta su afición a vigilar las encimeras y mesas en busca de comida: la mejor defensa es no dejar alimentos a su alcance y no premiar ese comportamiento. Como siempre, ante dudas concretas sobre cantidades o dietas especiales, lo mejor es consultar con el veterinario.
Salud y esperanza de vida
El Perro de Agua Portugués es un perro robusto, pero como toda raza pura con un acervo genético limitado arrastra algunas patologías hereditarias que conviene conocer. La buena noticia es que la comunidad de criadores serios lleva años trabajando con pruebas genéticas para reducirlas al mínimo, así que la mejor garantía de salud es elegir un cachorro de padres testados.
Estas son las principales afecciones asociadas a la raza:
- Displasia de cadera: problema congénito y de desarrollo de la articulación de la cadera. El riesgo se reduce mucho revisando los certificados de salud de ambos progenitores.
- Cataratas y atrofia progresiva de retina (APR): dos enfermedades oculares de la raza. La APR provoca ceguera nocturna y puede acabar en ceguera total; es de gen recesivo y existe una prueba de ADN (el llamado test Optigen) para identificar a los portadores.
- Distiquiasis: pestañas que crecen hacia dentro y rozan el ojo. No es muy frecuente en la raza y, si se atiende, tiene fácil solución quirúrgica.
- Enfermedad por almacenamiento de GM1 (gangliosidosis): trastorno recesivo y mortal que suele manifestarse hacia los seis meses de edad. Gracias a las pruebas de ADN se ha logrado prácticamente eliminar de la raza.
- Miocardiopatía dilatada juvenil: afección cardiaca mortal de origen recesivo que afecta a cachorros muy jóvenes. También dispone de un test genético que permite evitar cruzar a dos portadores.
Las fuentes oficiales consultadas no fijan una cifra concreta de esperanza de vida para la raza. Lo que sí está claro es que un Perro de Agua Portugués procedente de líneas testadas, bien alimentado, en su peso y con revisiones veterinarias periódicas tiene por delante una vida larga y plena como compañero activo.
Aspecto físico
El Perro de Agua Portugués es un perro de talla media de construcción sólida y musculada, con hueso fuerte y bien desarrollado, ni fino ni basto. Su silueta es ligeramente más larga que alta. Los machos miden en torno a 50-57 cm a la cruz y pesan aproximadamente entre 19 y 25 kg, mientras que las hembras rondan los 43-52 cm y entre 16 y 22 kg. Los ojos son negros o de distintos tonos de marrón.
Su pelaje admite dos texturas, ambas de una única capa que no suelta pelo. El rizado forma rizos cilíndricos y compactos, algo apagados de brillo; el ondulado cae en ondas suaves, con un ligero lustre. No es raro encontrar ejemplares con pelo mixto: rizado por el cuerpo y ondulado en cola y orejas. En cuanto a colores, los hay negros, marrones, negros y blancos, y marrones y blancos, además de ejemplares con puntas plateadas. Es habitual ver manchas blancas en el pecho o en las patas; de hecho, el negro con marcas blancas en el mentón (el llamado “mentón de leche”) y el pecho es el patrón más común, mientras que el blanco es el color menos frecuente. El estándar portugués no admite más de un 30 % de marcas blancas.
Origen e historia
El Perro de Agua Portugués nació en la región del Algarve, en el sur de Portugal, y desde allí se extendió por toda la costa del país. Su trabajo era inseparable del mar: se le enseñaba a conducir los peces hacia las redes de los pescadores, a recuperar aparejos perdidos o redes rotas y a hacer de correo entre barcos, o entre el barco y la orilla. Llegó incluso a embarcar en los pesqueros que faenaban desde aguas portuguesas hasta las costas de Islandia en busca de bacalao. De ahí sus otros nombres: cão de água algarvio (perro de agua del Algarve) o cão pescador português (perro pescador portugués).
El Perro de Agua Portugués y el Caniche parecen proceder de un mismo y antiguo tronco genético; los criadores señalan también al Kerry Blue Terrier y al Perro de Agua Irlandés entre sus posibles ancestros. Con el declive de la pesca tradicional, la raza estuvo al borde de la extinción. En los años 30, el adinerado naviero portugués Vasco Bensaude empezó a buscar perros entre los pescadores para montar un programa de cría y rescatar la raza. De su perrera, Algarbiorum, salió su perro más célebre, Leão (1931-1942), un semental tan representativo del tipo que cerca de la mitad de los Perros de Agua Portugueses con pedigrí descienden de él.
El testigo lo recogieron figuras como Conchita Cintron de Castelo Branco y António Cabral, fundador de la perrera Alvalade, que registró su primer ejemplar en 1954 y dejó como sello la “marca de Cabral”, un triángulo de pelo de color o textura distintos cerca de la base de la cola. La llegada a Estados Unidos se debe sobre todo a Deyanne Miller, que en 1972 fundó junto a otras catorce personas el Portuguese Water Dog Club of America. Entre los primeros criadores estadounidenses figura, curiosamente, el actor Raymond Burr.
Hoy es una raza poco común. Por dar una idea, en la prestigiosa exposición Crufts del Reino Unido de 2013 solo se inscribieron 36 ejemplares. En lo que respecta a su clasificación, la FCI lo encuadra en el Grupo 8 (perros cobradores, perros levantadores y perros de agua), sección de perros de agua, con el estándar número 37.
Curiosidades
- El perro de la Casa Blanca: fue la raza elegida por el presidente Barack Obama, que tuvo dos, Bo y Sunny. La familia se decidió por ella en parte por su pelo que no suelta; Bo fue un regalo del senador Ted Kennedy.
- Patas de nadador: tiene membranas interdigitales entre los dedos, una adaptación natural que lo convierte en un nadador formidable.
- “Counter surfing”: su costumbre de erguirse sobre las patas traseras para inspeccionar encimeras y mesas es tan típica que tiene nombre propio en inglés.
- ¿Hipoalergénico? A menudo se le cuelga esa etiqueta por no mudar el pelo, pero no existe evidencia científica de que ninguna raza sea realmente hipoalergénica.
- Parientes acuáticos: comparte raíces con el Caniche y un origen común con el Perro de Agua Español.
- Cola timón: el corte de león tradicional dejaba la potente cola al descubierto precisamente porque le servía de timón en el agua.
Si te atrae este perro acuático y trabajador, quizá te interesen otras razas de aire o función parecidos. El pariente más cercano del Perro de Agua Portugués es el Caniche (Poodle), con el que comparte tronco genético y ese pelo rizado que no muda. Otro perro de agua que merece la pena conocer es el Lagotto Romagnolo, hoy famoso buscador de trufas. Y si lo que te engancha es su pasión por el cobro en el agua, échale un ojo al resistente Chesapeake Bay Retriever y al siempre versátil Labrador Retriever.
Preguntas frecuentes sobre el Perro de Agua Portugués
¿El Perro de Agua Portugués suelta mucho pelo?
No. Tiene un pelaje de una sola capa que prácticamente no muda, por eso se tolera bien entre muchas personas con alergias. A cambio, ese pelo crece de forma indefinida y necesita cepillado frecuente y peluquería cada pocas semanas.
¿Es un perro hipoalergénico?
Se le atribuye esa fama por no soltar pelo, pero no hay evidencia científica que demuestre que exista ninguna raza realmente hipoalergénica. Lo que sí es cierto es que su pelaje genera menos pelo suelto por casa.
¿Cuánto ejercicio necesita?
Bastante. Es un perro de trabajo que requiere ejercicio físico intenso y diario, además de retos mentales. La natación es su actividad favorita, y le vienen de maravilla los juegos de cobro y los deportes caninos como el agility.
¿Se puede dejar solo muchas horas?
No es lo ideal. Está criado para vivir y trabajar junto a las personas y se apega mucho a su familia, así que la soledad prolongada le sienta mal y puede derivar en conductas destructivas. Conviene acostumbrarlo poco a poco a quedarse solo en periodos cortos.
¿Es bueno con los niños?
Sí. Es gentil, paciente y juguetón, lo que lo hace buen compañero para familias activas. Solo conviene enseñarle pronto a no saltar al saludar para evitar empujones a los más pequeños.
¿Es fácil de adiestrar?
Mucho. Es muy inteligente, tiene gran memoria y ganas de cooperar, así que destaca en obediencia y agility. Responde estupendamente al refuerzo positivo y disfruta de las sesiones de trabajo con su dueño.
¿Qué tamaño alcanza?
Es un perro de talla media. Los machos miden unos 50-57 cm a la cruz y pesan en torno a 19-25 kg; las hembras rondan los 43-52 cm y los 16-22 kg.
¿Qué problemas de salud tiene la raza?
Las afecciones hereditarias más relevantes son la displasia de cadera, las cataratas y la atrofia progresiva de retina, la enfermedad por almacenamiento de GM1 y la miocardiopatía dilatada juvenil. Existen pruebas genéticas para varias de ellas, así que lo mejor es elegir un cachorro de padres testados.