El Schapendoes es un perro pastor holandés de talla media, pelaje largo y desgreñado y un temperamento tan alegre como incansable. Nacido para reunir ovejas en los brezales y turberas de Drente y la Veluwe, hoy brilla en agility, flyball y como compañero deportista de familias activas. Si buscas un perro rústico, listo, cariñoso y con muchísima energía —y no te asusta el cepillo—, el Schapendoes tiene muchas papeletas para enamorarte.
¿Es el Schapendoes para ti?
Antes de dejarte llevar por esa carita peluda y esos ojos vivarachos que asoman entre el flequillo, conviene ser honesto: el Schapendoes es un perro de trabajo con alma de acróbata. Necesita moverse, pensar y estar contigo. No es un perro de sofá ni un adorno; es un compañero de aventuras que devuelve con creces todo lo que le das. Aquí tienes un resumen rápido para ubicarte.
A favor
- Muy inteligente y fácil de motivar: aprende rápido y disfruta trabajando contigo.
- Alegre, cariñoso y muy apegado a su familia.
- Ágil y atlético: una estrella natural del agility y los deportes caninos.
- Tamaño medio manejable, cómodo en muchos hogares.
- Rústico y sano, con pocos problemas hereditarios graves.
- Bueno con los niños y sociable si se educa bien.
A tener en cuenta
- Energía alta: exige ejercicio diario y estimulación mental de verdad.
- El pelaje largo se enreda: hay que cepillarlo con constancia.
- Se aburre con facilidad y puede ladrar o “inventar” travesuras si lo dejan solo demasiado.
- Instinto pastor: tiende a controlar el movimiento (niños, otros perros).
- Raza poco común: no siempre es fácil encontrar criadores.
- No es un perro para quien busca tranquilidad y bajo mantenimiento.

Carácter y temperamento
Si tuviéramos que definir al Schapendoes con una sola palabra, sería vivaz. Es un perro despierto, valiente y de buen humor, que encara la vida con un optimismo contagioso. En su tierra lo describen como un pastor “que trabaja pensando”: no era un perro que esperaba órdenes, sino uno que resolvía por su cuenta cómo mover el rebaño por terrenos difíciles. Esa independencia inteligente sigue muy presente.
Con su familia es afectuoso, leal y muy sociable. Le encanta participar en todo lo que pasa en casa y detesta quedarse al margen. No es un perro dominante ni conflictivo; al contrario, tiende a llevarse bien con casi todo el mundo. Pero esa alegría tiene contrapartida: aburrido o desatendido, el Schapendoes canaliza su energía como puede, y ahí aparecen los ladridos, las carreras y las trastadas. Un Schapendoes bien ejercitado y estimulado es un perro equilibrado y encantador.
Es también un perro sensible: responde mucho mejor al juego, la voz cariñosa y el refuerzo positivo que a la dureza. Un trato brusco lo apaga o lo pone nervioso, mientras que un dueño paciente y divertido saca lo mejor de él.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad
Con niños: el Schapendoes suele ser un compañero de juegos excelente. Su energía y su carácter tolerante encajan bien con niños activos que sepan tratar a un perro con respeto. Como buen pastor, puede tender a “reunir” o perseguir a los pequeños cuando corren; nada grave, pero conviene enseñarle desde cachorro que las personas no son ovejas.
Con otras mascotas: bien socializado, convive sin problemas con otros perros y suele aceptar a los gatos de casa. Su instinto de pastoreo es de control del movimiento, no de caza intensa, así que la convivencia multiespecie es factible con presentaciones tranquilas.
En piso: puede vivir en un apartamento siempre que se le dé el ejercicio que necesita. No es un perro que se conforme con tres paseos cortos. Un Schapendoes de piso feliz es un Schapendoes que sale a correr, entrena y se cansa de verdad cada día.
Ante la soledad: aquí está su talón de Aquiles. Es un perro muy apegado que lleva mal las ausencias largas. Si pasa muchas horas solo puede desarrollar ansiedad por separación, ladridos y conductas destructivas. Necesita compañía, rutina y, si te ausentas, alguien que lo atienda.

Educación y adiestramiento
Adiestrar a un Schapendoes es, en general, un placer: es listo, quiere agradar y aprende con rapidez. Pero su inteligencia viene acompañada de esa vena independiente del perro de trabajo, así que no esperes obediencia robótica. Funciona mucho mejor si entiende por qué hace las cosas y si el entrenamiento tiene ritmo y diversión.
Las claves con esta raza son constancia, sesiones cortas y variadas, y refuerzo positivo. Los premios, el juego y el elogio obran maravillas; los métodos duros, al revés, generan un perro apagado o receloso. La socialización temprana —personas, ruidos, otros animales, entornos— es fundamental para que su sensibilidad no derive en timidez.
Como buen pastor, brilla cuando le das un “trabajo”: rutinas de obediencia, trucos, búsqueda de objetos, deportes caninos. Un Schapendoes con la mente ocupada es un perro fácil; uno aburrido, un pequeño torbellino.
Ejercicio y actividad
Este es un punto innegociable. El Schapendoes fue criado para pasar el día en movimiento por terrenos exigentes, y su cuerpo ágil y sus reflejos lo delatan. Necesita como mínimo una a dos horas diarias de actividad de calidad: paseos largos, carreras, juego intenso y, muy importante, ejercicio mental.
Es una de las razas donde el agility parece hecho a medida: salta con elegancia, gira en un palmo y disfruta de verdad de los circuitos. También destaca en flyball, obediencia y pastoreo deportivo. Si te gusta el senderismo, el running o cualquier actividad al aire libre, tendrás en él un compañero infatigable. Lo que no tolera es el sedentarismo: sin salida a su energía, la buscará él por su cuenta.
Cuidados: pelaje e higiene
El manto largo, denso y ligeramente ondulado del Schapendoes es su seña de identidad… y su principal exigencia de mantenimiento. Es un pelo que tiende a enredarse y a formar nudos con facilidad, sobre todo detrás de las orejas, en las axilas y en las patas. Un cepillado a fondo una o dos veces por semana (más si el perro sale al campo) mantiene el manto sano y sin fieltros.
No es una raza de peluquería de tijera: se trabaja sobre todo con cepillo y peine, deshaciendo nudos con paciencia. Los baños serán solo cuando de verdad haga falta, con champús suaves, secando bien para evitar que la humedad reblandezca la piel bajo tanto pelo. Revisa periódicamente ojos (el flequillo los tapa), orejas y almohadillas. Con dientes y uñas, la rutina habitual: cepillado dental frecuente y corte de uñas cuando lo necesite.
Alimentación
Al ser un perro activo y atlético, el Schapendoes agradece una alimentación completa y equilibrada, ajustada a su nivel real de ejercicio. Un ejemplar deportivo que entrena a diario necesita más aporte energético que uno más tranquilo; la clave es adaptar la ración a cada perro y vigilar su condición corporal.
Reparte la comida en dos tomas diarias, respeta las cantidades recomendadas para su peso y evita el exceso de premios (fácil de olvidar cuando entrenas mucho con comida). Agua fresca siempre disponible, sobre todo tras el ejercicio. Ante cualquier duda sobre dieta, cantidades o cambios de alimento, tu veterinario es la mejor guía.
Salud y esperanza de vida
El Schapendoes es una raza rústica y, en conjunto, bastante sana, fruto de su origen como perro de trabajo funcional. Su esperanza de vida ronda los 12 a 15 años, cifras muy buenas para un perro de su tamaño. Aun así, ninguna raza está libre de predisposiciones, y en su caso conviene tener en cuenta problemas oculares (como la atrofia progresiva de retina) y, como en muchos perros medianos, la displasia de cadera.
La mejor prevención pasa por acudir a criadores responsables que realicen las pruebas de salud pertinentes, mantener las revisiones veterinarias y las vacunas al día, cuidar el peso y no descuidar la higiene ocular y de oídos bajo ese abundante pelo. Un Schapendoes bien atendido tiene todas las papeletas para acompañarte muchos años en plena forma.

Aspecto físico
El Schapendoes es un perro de talla media, de aspecto peludo y desaliñado que esconde un cuerpo ligero, ágil y bien proporcionado. Da la impresión de estar siempre listo para saltar, y así es. La altura a la cruz llega hasta unos 50 cm, con un peso que suele moverse entre los 12 y 20 kg (los machos pueden alcanzar los 25 kg).
Su rasgo más llamativo es el manto largo, abundante y ligeramente ondulado, que cubre cuerpo, patas, cola y cara. Luce bigote y barba característicos, y las orejas, pequeñas y colgantes, quedan casi ocultas bajo el pelo. Bajo el flequillo asoman unos ojos grandes, redondos y muy expresivos. El estándar admite cualquier color, aunque son muy típicos los ejemplares en tonos gris azulado, negro y combinaciones con blanco. El conjunto transmite exactamente lo que es: un perro rústico, alegre y en constante movimiento.
Origen e historia
El Schapendoes procede de los Países Bajos, concretamente del tipo de perro de granja y pastoreo que durante siglos trabajó en la provincia de Drente y en la Veluwe, una comarca de bosques y turberas. De hecho, se cree que “does” remite a un término dialectal para “pantano”, en referencia a esas tierras húmedas donde faenaba. Estos perros no formaban aún una raza definida: eran los perros de trabajo locales, adaptados a la gente, al terreno y a las tareas del día a día. En las primeras exposiciones caninas, hacia la década de 1870, se mostraban simplemente como “perros domésticos de pastoreo”.
La historia moderna del Schapendoes tiene un capítulo dramático: la Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de borrarlo del mapa, y la raza actual desciende de un puñado de supervivientes. Fue el trabajo de aficionados holandeses, encabezado por el estudioso P. M. C. Toepoel, el que lo rescató. El club neerlandés Raad van Beheer reconoció la raza en 1952, y el primer estándar se redactó en 1954.
La Fédération Cynologique Internationale lo reconoció en 1971 con el número 313, dentro del Grupo 1 (perros de pastor y boyeros), Sección 1: perros de pastor. Exportado a Norteamérica, figura en el Canadian Kennel Club como Dutch Sheepdog y en el United Kennel Club estadounidense en sus grupos de pastoreo; el American Kennel Club lo incluye en su Foundation Stock Service, primer paso hacia el reconocimiento pleno.
Curiosidades
- Su nombre en neerlandés significa, literalmente, algo así como “perro lanudo de ovejas” (schaap, oveja).
- Estuvo al borde de la extinción tras la Segunda Guerra Mundial: toda la población actual desciende de unos pocos ejemplares.
- Es pariente de todo un club de “peludos pastores”: el Bearded Collie, el Puli, el Bobtail, el Bergamasco, el Pastor de Brie o el Pastor Polaco de Llanura comparten con él ese aire desgreñado.
- En Canadá se le conoce oficialmente como Dutch Sheepdog (perro pastor holandés).
- Pese a su tamaño medio, es un saltador excepcional: en agility desafía a perros mucho más grandes.
- Sigue siendo una raza poco común fuera de los Países Bajos, lo que lo convierte en una rareza encantadora en cualquier parque.
Si el carácter alegre y trabajador del Schapendoes te ha conquistado, quizá te interesen otras razas de pastoreo con ese punto atlético y despierto. Echa un vistazo al Border Collie, referencia absoluta de la inteligencia y el trabajo con rebaño; al Pastor Australiano, otro atleta versátil y muy familiar; al peludo y sociable Collie; o al alegre Pastor de las Shetland, un pequeño pastor tan listo como cariñoso.
Preguntas frecuentes sobre el Schapendoes
¿El Schapendoes es un buen perro para familias?
Sí. Es cariñoso, sociable y suele llevarse muy bien con los niños, siempre que se le socialice desde cachorro y se le dé el ejercicio que necesita. Su energía encaja de maravilla con familias activas.
¿Cuánto ejercicio necesita al día?
Bastante: de una a dos horas diarias entre paseos, carreras y juego, más estimulación mental. No es un perro que se conforme con salidas cortas; sin actividad, se aburre y aparecen ladridos y travesuras.
¿Es difícil de cepillar y cuidar el pelo?
Su manto largo se enreda con facilidad y necesita cepillado a fondo una o dos veces por semana para evitar nudos. No requiere corte de tijera, pero sí constancia con cepillo y peine.
¿Puede vivir en un piso?
Sí, siempre que se le proporcione ejercicio diario suficiente. El tamaño no es el problema; el problema sería no darle salida a su energía. Un Schapendoes bien cansado se adapta a la vida en apartamento.
¿Aguanta bien quedarse solo?
Es su punto débil. Muy apegado a su familia, lleva mal las ausencias largas y puede desarrollar ansiedad por separación. Necesita compañía y, si te ausentas muchas horas, alguien que lo atienda.
¿Cuánto vive un Schapendoes?
Su esperanza de vida ronda los 12 a 15 años. Es una raza rústica y sana; con buenos cuidados, revisiones veterinarias y un peso adecuado, suele disfrutar de una vida larga.
¿Es fácil de adiestrar?
Es inteligente y aprende rápido, pero tiene una vena independiente de perro de trabajo. Responde de maravilla al refuerzo positivo, el juego y las sesiones cortas y divertidas; los métodos duros lo apagan.
¿De dónde es originario el Schapendoes?
De los Países Bajos, donde trabajó como perro pastor en las regiones de Drente y la Veluwe. Casi se extinguió tras la Segunda Guerra Mundial y fue recuperado por criadores holandeses a mediados del siglo XX.