El Hovawart es un perro alemán de tamaño mediano-grande, guardián por naturaleza y de una lealtad extraordinaria hacia su familia. Con su pelaje largo negro, negro y fuego o rubio, une la elegancia de un perro de montaña con la cabeza fría de un trabajador nato. Si buscas un compañero equilibrado, protector y con carácter, el Hovawart es una raza que merece que la conozcas a fondo antes de decidirte.
¿Es el Hovawart para ti?

El Hovawart no es un perro para todo el mundo. Es un guardián de trabajo que necesita un dueño implicado, con tiempo para educarlo y actividad diaria que ofrecerle. A cambio, entrega una fidelidad y un equilibrio difíciles de igualar. Antes de enamorarte de su estampa, contrasta sus luces y sus sombras.
A favor
- Guardián natural, protector y territorial sin ser agresivo por defecto.
- Muy leal y apegado a su familia; disfruta estando con su gente.
- Inteligente y polivalente: brilla en rastreo, obediencia y búsqueda y rescate.
- Equilibrado y de nervios templados cuando está bien socializado.
- Bueno con los niños de la casa y resistente físicamente.
A tener en cuenta
- Madura despacio y tiene carácter independiente: exige constancia.
- Necesita ejercicio y estimulación mental a diario; se aburre fácil.
- No es la mejor opción para dueños primerizos o sedentarios.
- Su instinto guardián requiere socialización temprana y seria.
- Raza poco común: puede costar encontrar criadores responsables.
Carácter y temperamento
El temperamento del Hovawart gira en torno a una palabra: equilibrio. Es un perro seguro de sí mismo, tranquilo en casa y atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Su nombre lo dice todo: procede del alto alemán medio hova (“granja, patio”) y wart (“guardián”), es decir, “guardián de la granja”. Ese instinto de vigilancia sigue muy presente: observa, evalúa y decide, y solo actúa cuando cree que hay motivo.
Con su familia es cariñoso, leal y sorprendentemente sensible; percibe el estado de ánimo de las personas y busca su compañía. Con los extraños se muestra reservado pero no nervioso: no es un perro que ladre por cualquier cosa, sino que mantiene la distancia hasta que valora la situación. Esta combinación de dulzura hacia los suyos y firmeza frente a lo desconocido es la esencia de la raza.
Es también un perro independiente y con criterio propio. No obedece por sumisión ciega, sino porque confía en su guía. Por eso funciona tan bien con dueños coherentes y falla con quien improvisa o es duro. Su madurez llega tarde, a veces cerca de los tres años, así que hay que tener paciencia con el “cachorro grande” que sigue siendo durante bastante tiempo.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños. El Hovawart suele ser un compañero excelente para los más pequeños de la casa. Es paciente, cuidadoso y desarrolla un fuerte sentido de protección hacia ellos. Como con cualquier perro grande, conviene supervisar el juego con niños muy pequeños y enseñarles a respetar sus tiempos de descanso.
Con otras mascotas. Si crece con otros perros o gatos, la convivencia es tranquila. Su instinto guardián se dirige más a las personas que a los animales de casa. Algunos machos pueden mostrarse dominantes con otros perros del mismo sexo, algo que una buena socialización desde cachorro suaviza mucho.
En piso. Puede vivir en piso si se compensa con ejercicio abundante y no se le deja demasiado solo. Aun así, se siente más pleno en una casa con jardín donde patrullar su territorio. Lo importante no es el tamaño de la vivienda, sino el tiempo que le dedicas.
Soledad. Es un perro de vínculos fuertes que no lleva bien la soledad prolongada. Pasar muchas horas solo a diario puede derivar en ansiedad, ladridos o conductas destructivas. Necesita formar parte activa de la vida familiar, no quedarse relegado en un patio.
Educación y adiestramiento
El Hovawart es inteligente y aprende rápido, pero su carácter independiente hace que la educación pida método y constancia más que rapidez. Responde de maravilla al refuerzo positivo (premios, juego, voz amable) y muy mal a la dureza o los gritos, que solo consiguen que se cierre o desconfíe. La clave es ganarse su respeto siendo coherente, no imponiéndose por la fuerza.
La socialización temprana es innegociable en esta raza. Un cachorro que conoce personas, ruidos, otros perros y entornos variados en sus primeros meses se convierte en un adulto seguro que sabe distinguir una amenaza real de un simple visitante. Descuidar esta etapa, en un perro con tanto instinto guardián, puede producir un adulto excesivamente desconfiado.
Conviene establecer normas claras desde el principio y mantenerlas. Como madura despacio, hay que dosificar la paciencia y no esperar de un Hovawart de un año la cabeza de un adulto. Las disciplinas donde más disfruta y mejor canaliza su energía son la obediencia, el rastreo y las actividades de búsqueda; ahí demuestra por qué es un perro de trabajo de primer nivel.
Ejercicio y actividad
Como buen perro de trabajo, el Hovawart tiene una energía media-alta que hay que gastar todos los días. No basta con un paseo corto a la manzana: necesita entre una y dos horas de actividad diaria, combinando caminatas largas, carrera controlada, juego y, sobre todo, estimulación mental. Un Hovawart cansado de cuerpo pero con la mente ociosa sigue siendo un problema.
Es un perro que destaca de forma excepcional en búsqueda y rescate, rastreo y actividades de trabajo. Aprovechar ese talento con juegos de olfato, mantrailing o deportes caninos no solo lo mantiene en forma, también refuerza vuestro vínculo y previene el aburrimiento, principal causa de sus conductas indeseadas. Es un compañero ideal para personas activas a las que les guste el senderismo o el deporte al aire libre.
Cuidados: pelaje e higiene

El manto del Hovawart es de pelo largo, pegado al cuerpo, ligeramente ondulado y con muy poca capa interna, más abundante en el pecho, el vientre y la parte posterior de las patas. Esta estructura hace que su mantenimiento sea relativamente sencillo para un perro de pelo largo: con un cepillado dos veces por semana basta para evitar nudos y retirar el pelo muerto. En las mudas de primavera y otoño conviene aumentar la frecuencia.
Los baños deben ser ocasionales, solo cuando esté realmente sucio, para no dañar la grasa natural que protege su piel. Como en todas las razas, hay que revisar y limpiar las orejas con regularidad, vigilar el estado de los dientes con cepillado o mordedores adecuados y recortar las uñas cuando no se desgasten solas. Poco más: es un perro rústico que no exige peluquería ni cuidados sofisticados.
Alimentación
El Hovawart necesita una dieta de calidad y equilibrada, adaptada a su tamaño mediano-grande, su edad y su nivel de actividad. Un pienso completo de buena gama o una ración bien formulada, repartida en dos comidas diarias en el adulto, cubre sin problema sus necesidades. Los cachorros de razas grandes deben crecer sin prisa: un exceso de energía o de calcio acelera el crecimiento y perjudica el desarrollo de las articulaciones.
Como perro de pecho profundo, conviene evitar el ejercicio intenso justo antes y después de comer y no ofrecerle grandes cantidades de comida de una sola vez, como medida de prudencia frente a los problemas digestivos que pueden afectar a los perros de este formato. Vigilar el peso es fundamental: unos kilos de más sobrecargan las articulaciones y acortan su vida. Ajusta siempre la cantidad al gasto real del perro y consulta con tu veterinario ante cualquier duda.
Salud y esperanza de vida
El Hovawart es, en conjunto, una raza rústica y sana, fruto de un programa de recuperación cuidadoso en el siglo XX. Su esperanza de vida suele situarse entre los 10 y los 14 años, una cifra buena para un perro de su tamaño. Aun así, como todas las razas grandes de trabajo, no está libre de ciertas predisposiciones que conviene conocer.
La más relevante es la displasia de cadera, un problema articular frecuente en perros grandes que los criadores serios controlan mediante radiografías de los reproductores. También conviene mantener un peso adecuado y evitar el sobreesfuerzo durante el crecimiento para proteger sus articulaciones. Un chequeo veterinario anual, la vacunación y la desparasitación al día, y una buena alimentación son la mejor receta para que llegue sano a la vejez. Adquirir el cachorro a un criador responsable, que seleccione por salud y temperamento, marca una diferencia enorme.
Aspecto físico
El Hovawart es un perro de trabajo musculoso, de tamaño mediano-grande y silueta ligeramente alargada: su longitud está entre el 110 y el 115 % de la altura a la cruz. Los machos miden entre 63 y 70 cm a la cruz y las hembras entre 58 y 65 cm, con un peso proporcionado que oscila, según sexo y talla, en torno a los 30-40 kg. Su porte transmite fuerza y armonía a partes iguales.
La cabeza es potente, con la caña nasal recta y un hocico de longitud similar a la del cráneo. Los ojos son ovalados, de color castaño de medio a oscuro, y las orejas triangulares y colgantes, que llegan aproximadamente a la altura de la comisura de la boca. La pigmentación de la cara es negra. La cola, bien poblada, alcanza los corvejones sin llegar al suelo.
Su seña de identidad es el manto: largo, pegado al cuerpo y con escasa capa interna. El estándar reconoce tres variedades de color igual de válidas: negro, negro y fuego (negro con marcas doradas bien definidas) y rubio (dorado uniforme). Sea cual sea la capa, el conjunto resulta elegante y funcional, propio de un perro pensado para trabajar.
Origen e historia
El Hovawart es una raza alemana con raíces muy antiguas: se remonta al menos al siglo XIII, cuando ya se mencionaban perros guardianes de granja con este nombre en la región de la Selva Negra, en el suroeste de Alemania. Durante la Edad Media fue un apreciado perro de guarda de fincas y ganado, pero tras aquel periodo su popularidad decayó. Razas más modernas, como el Pastor Alemán, lo fueron desplazando poco a poco hasta llevarlo casi a la extinción a comienzos del siglo XX.
Su salvación llegó hacia 1915, cuando un grupo de aficionados, con el zoólogo Kurt Friedrich König a la cabeza, decidió recuperar la raza. Empezaron buscando perros en las granjas de la Selva Negra y König puso en marcha un cuidadoso programa de cría, cruzando aquellos ejemplares con Kuvasz, Terranova, Pastor Alemán, Leonberger, un Boyero de Berna y un perro de caza africano. El esfuerzo dio fruto en 1922, cuando la primera camada de Hovawart quedó inscrita en el registro alemán de razas.
El trabajo continuó y en 1937 el Club Canino Alemán reconoció oficialmente la raza. La Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de arruinarlo todo: muchos Hovawart fueron utilizados en el esfuerzo bélico y perecieron, de modo que en 1945 apenas quedaban unos pocos. En 1947, Otto Schramm y otros entusiastas fundaron en Coburgo un nuevo club, que sigue existiendo hoy. Finalmente, en 1964 el Club Canino Alemán reconoció al Hovawart como la séptima raza de trabajo del país.
Curiosidades
- Su nombre significa literalmente “guardián de la granja”, de las palabras del alto alemán medio hova (granja) y wart (guardián).
- Estuvo al borde de la extinción a principios del siglo XX y se recuperó gracias a un programa de cría iniciado hacia 1915 a partir de perros de granja de la Selva Negra.
- En su reconstrucción intervinieron razas tan variadas como el Kuvasz, el Terranova, el Leonberger, el Pastor Alemán y el Boyero de Berna.
- Destaca de forma excepcional en búsqueda y rescate, rastreo y trabajos caninos, donde su olfato y su temple lucen al máximo.
- Es una raza relativamente rara fuera de Alemania, así que ver un Hovawart por la calle no es nada frecuente.
- Madura muy despacio: puede comportarse como un cachorro hasta cerca de los tres años.
Si te atrae el perfil del Hovawart como guardián equilibrado y perro de trabajo, quizá también te interesen otras razas de líneas parecidas. Descubre al Pastor Alemán, el gran trabajador que casi le hizo desaparecer; al robusto Rottweiler, otro guardián de origen alemán; al imponente Terranova, presente en su árbol genealógico; o al versátil Dóberman, defensor por excelencia.
Preguntas frecuentes sobre el Hovawart
¿El Hovawart es un buen perro de familia?
Sí. El Hovawart es un perro de familia excelente siempre que se le socialice y eduque bien desde cachorro. Es leal, equilibrado y muy apegado a su gente, con un fuerte instinto protector que lo convierte en un guardián natural del hogar. No es un perro para atar en un jardín: necesita convivir dentro del núcleo familiar.
¿Cuánto vive un Hovawart?
La esperanza de vida del Hovawart se sitúa habitualmente entre los 10 y los 14 años, una longevidad buena para un perro de su tamaño. Una alimentación adecuada, ejercicio regular, controles veterinarios y un peso correcto ayudan a que llegue sano al final de su vida.
¿El Hovawart necesita mucho ejercicio?
Sí, es un perro de trabajo con energía media-alta. Necesita como mínimo una o dos horas diarias de actividad repartidas entre paseos largos, juego y estimulación mental. Le encantan el rastreo, la obediencia y las actividades de búsqueda; un Hovawart aburrido puede volverse destructivo o ladrador.
¿Es difícil de educar el Hovawart?
No es difícil, pero sí exigente. Es inteligente y aprende rápido, aunque tiene carácter independiente y madura despacio. Responde muy mal a métodos duros: hay que trabajar en positivo, con constancia, límites claros y mucha socialización temprana. No es el perro ideal para alguien que nunca ha tenido perro.
¿De qué colores puede ser el Hovawart?
El estándar reconoce tres variedades de capa: negro, negro y fuego (negro con marcas doradas) y rubio (dorado uniforme). Las tres son igual de válidas y el pelaje es largo, ligeramente ondulado y con poca capa interna.
¿El Hovawart se lleva bien con niños y otros perros?
En general sí. Con los niños de la familia suele ser paciente, cuidadoso y protector. Con otros perros la convivencia es buena si se ha socializado, aunque algunos machos pueden mostrarse dominantes. Su instinto protector hace que valore bien quién entra en casa.
¿El Hovawart puede vivir en un piso?
Puede adaptarse a un piso si recibe suficiente ejercicio diario y no se le deja solo demasiadas horas, pero está más cómodo en una casa con jardín donde pueda vigilar su territorio. Lo determinante no son los metros cuadrados, sino el tiempo y la actividad que se le dedican.
¿El Hovawart suelta mucho pelo?
Suelta pelo de forma moderada durante todo el año y de manera más intensa en las mudas de primavera y otoño. Su pelo largo con poca capa interna se mantiene bien con un cepillado un par de veces por semana, que evita nudos y reduce el pelo por la casa.