El Berger Picard —también llamado Pastor de Picardía— es un perro de pastor francés de aspecto rústico y desgreñado, inteligente, leal y enormemente vital. Reconocible por sus orejas erguidas, sus cejas pobladas y su expresión risueña, es una raza rara que estuvo a punto de desaparecer en el siglo XX y que hoy enamora a quien busca un compañero activo, sensible y con muchsima personalidad. Si te planteas compartir tu vida con un Berger Picard, aquí tienes la guía completa.
¿Es el Berger Picard para ti?

El Berger Picard no es un perro para todo el mundo, y precisamente por eso conviene ser honesto antes de elegirlo. Es un perro de trabajo en cuerpo y alma: necesita ejercicio, estimulación mental y, sobre todo, formar parte de la vida diaria de su familia. A cambio ofrece una lealtad sin fisuras, un carácter alegre y una inteligencia que sorprende. Estas cajas resumen para quién encaja y para quién no.
Encaja contigo si…
- Llevas una vida activa y quieres un perro para correr, pasear largo, hacer agility o pastoreo.
- Puedes dedicarle tiempo y compañía: no soporta bien la soledad prolongada.
- Buscas un perro inteligente, sensible y con sentido del humor.
- Vas a socializarlo a fondo durante sus dos primeros años.
- Te gusta un guardián natural, atento pero sin agresividad.
Mejor otra raza si…
- Pasas muchas horas fuera y el perro se quedaría solo a diario.
- Buscas un perro tranquilo y sedentario de baja energía.
- Es tu primer perro y no quieres invertir en educación y socialización.
- Te molesta un perro testarudo o que necesita mucha actividad mental.
- Quieres una raza común y fácil de encontrar cerca de casa.
Carácter y temperamento
El temperamento es, junto a su aspecto, lo que mejor define al Berger Picard. Es un perro vivaz, despierto e inteligente, con una sensibilidad notable y una firmeza de carácter que le viene de su pasado como pastor independiente. Responde con rapidez al adiestramiento en obediencia, pero no es un autómata: piensa, decide y a veces opina. Esa mezcla de viveza y criterio propio lo hace fascinante para quien disfruta de un perro con personalidad.
Con los suyos es afectuoso, demostrativo y muy apegado; con los extraños tiende a ser reservado y prudente, una herencia directa de su instinto de guardián. No es un ladrador excesivo: avisa cuando hace falta, pero no vive alterado. Tiene fama de poseer un sentido del humor muy marcado —hace payasadas, juega y arranca sonrisas— lo que lo convierte en un compañero entrañable. Eso sí: es un perro emocional, que sufre con la dureza y florece con el cariño y la coherencia.
Convivencia: niños, otras mascotas, piso y soledad

Con niños: bien socializado, el Berger Picard es un excelente perro de familia, paciente y juguetón con los niños de casa. Su energía y robustez lo hacen ideal para chavales activos, aunque conviene enseñar a los más pequeños a respetar sus tiempos de descanso.
Con otras mascotas: suele convivir bien con otros perros y animales, sobre todo si crece con ellos. Como buen perro de pastoreo, puede mostrar tendencia a controlar el movimiento —perseguir o reagrupar—, algo que se canaliza con educación y juego.
Piso y soledad: puede vivir en piso si recibe muchsimo ejercicio fuera, pero lo que de verdad necesita no es espacio, sino compañía. Es un perro que reclama a su familia y que lleva mal quedarse solo durante muchas horas; la soledad prolongada le genera estrés y puede derivar en conductas destructivas. Tolera el frío y la intemperie sin problema gracias a su manto rústico.
Educación y adiestramiento
El Berger Picard es inteligente y aprende rápido, lo que facilita el adiestramiento… siempre que se haga bien. Su sensibilidad exige un enfoque en positivo: refuerzo con premios, juego y voz amable, sesiones cortas, variadas y con sentido. La repetición monótona lo aburre y los métodos coercitivos lo bloquean o lo vuelven desconfiado. Necesita un guía tranquilo, seguro y coherente que le marque límites con calma.
La gran prioridad no es la obediencia formal, sino la socialización. Esta raza requiere una exposición amplia y positiva a personas, perros, ruidos y entornos durante sus dos primeros años de vida. Un Picard bien socializado es equilibrado y sociable; uno que no lo ha sido puede volverse excesivamente reservado o reactivo. Invertir en esos primeros meses marca la diferencia para toda la vida del perro.
Ejercicio y actividad
Aquí no hay atajos: el Berger Picard es un perro enérgico, trabajador e incansable que necesita gastar cuerpo y cabeza a diario. Una o dos horas largas de actividad —paseos exigentes, carrera, juego— son el mínimo. Disfruta acompañando a quien hace footing, monta en bici o va a caballo, y agradece tanto el ejercicio físico como los retos mentales.
Es una raza que brilla en los deportes caninos: agility, pastoreo, rastreo, obediencia, flyball, lure coursing, ring francés y Schutzhund. Canalizar su energía en una de estas disciplinas no es un lujo, sino casi una necesidad: un Picard estimulado es feliz y equilibrado; uno aburrido busca su propia diversión, casi siempre en forma de travesuras. Si quieres un perro de sofá, esta no es tu raza.
Cuidados: pelaje e higiene
Una buena noticia para una raza tan activa: su mantenimiento es sencillo. El manto del Berger Picard es áspero, semilargo (unos 5-6 cm) y con poco subpelo, diseñado para resistir el clima. Basta con un cepillado a fondo cada una o dos semanas para retirar el pelo muerto y evitar enredos; la muda es moderada. No conviene esquilarlo ni recortarlo: ese pelo rústico es su abrigo natural frente al frío, la lluvia y la suciedad, y la suciedad superficial tiende a desprenderse sola al secarse.
El resto de cuidados es el habitual de cualquier perro: revisar y limpiar las orejas (erguidas y bien ventiladas, lo que ayuda), cortar las uñas cuando haga falta, mantener la higiene dental y bañarlo solo cuando esté realmente sucio para no resecar su piel. Presta atención a sus ojos, que sus cejas pobladas no deben tapar.
Alimentación
El Berger Picard necesita una alimentación completa y de calidad, ajustada a su tamaño mediano y a su elevado nivel de actividad. Un perro deportivo gasta más energía que uno sedentario, así que la ración debe adaptarse a su ejercicio real, a su edad y a su estado físico para mantenerlo musculado y sin sobrepeso, factor importante para cuidar sus articulaciones.
Conviene saber que algunos ejemplares son comedores caprichosos: pueden mostrarse selectivos o desganados ante la comida. No es motivo de alarma por sí mismo, pero ayuda mantener rutinas estables, evitar el exceso de premios y no convertir cada comida en una negociación. Reparte la ración diaria en dos tomas y ten siempre agua fresca a su disposición. Ante dudas de peso o dieta, lo mejor es consultar con el veterinario.
Salud y esperanza de vida
El Berger Picard es una raza rústica y, en conjunto, relativamente sana, con una esperanza de vida de aproximadamente 12 a 14 años. Su origen campesino y la ausencia de modas que fuercen rasgos extremos juegan a su favor. Aun así, como toda raza, tiene predisposiciones hereditarias que conviene conocer.
Las dos afecciones más relevantes son la displasia de cadera y la atrofia progresiva de retina (APR), una enfermedad ocular que conduce a la pérdida de visión. Por eso es fundamental acudir a un criador responsable que realice y aporte por escrito las pruebas de cadera (radiografías) y la certificación oftalmológica de los reproductores. Revisiones veterinarias periódicas, control del peso, ejercicio adecuado y vacunación y desparasitación al día completan el cuidado de su salud.
Aspecto físico
El Berger Picard es un perro de talla mediana, bien musculado y algo más largo que alto, con un aire a la vez rústico y elegante. Los machos miden entre 60 y 65 cm a la cruz y las hembras entre 55 y 60 cm, con un peso que ronda los 23 a 32 kg según sexo y constitución.
Su sello de identidad son las orejas erguidas de forma natural, altas y anchas en la base —es el único perro de pastor francés que las lleva así sin intervención—, junto con sus cejas pobladas que no llegan a cubrir unos ojos oscuros y francos, su barba y bigote, y esa expresión que muchos describen como una sonrisa. El pelo es áspero y crujiente al tacto, de longitud media, lo que da al conjunto su característico aspecto desgreñado. La cola, natural, llega hasta el corvejón y termina en una ligera curva en forma de J. El manto se presenta en dos colores: leonado (fauve) y atigrado (bringé), con variaciones de matiz.
Origen e historia
El Berger Picard toma su nombre de la Picardía, región del noreste de Francia donde se forjó como perro de las pequeñas granjas: pastoreaba ovejas y vacas y guardaba los modestos bienes de la familia. Hubo incluso quien lo empleó como perro de contrabando entre Francia y Bélgica, aprovechando su resistencia y su desconfianza natural hacia los extraños. Algunos autores creen que sus antepasados llegaron al norte de Francia con los francos, y se le relaciona con razas como el Briard y el Beauceron, o con los pastores holandeses y belgas.
Un estudio genético de 2018 aportó un dato revelador: antes de 1859, un perro de pastor europeo de amplia distribución dio origen al Berger Picard, al Pastor Alemán y a cinco razas pastoras italianas. El Picard apareció en las primeras exposiciones caninas francesas del siglo XIX, pero su aspecto rústico nunca lo hizo popular como perro de concurso. Su gran drama llegó con las guerras mundiales: al concentrarse su población en las granjas del noreste, la guerra de trincheras del Somme estuvo a punto de extinguir la raza. En los años 1940 y 1950, un grupo de aficionados la reconstruyó a partir de los pocos ejemplares supervivientes, y la FCI la reconoció en 1955. Hoy sigue siendo poco frecuente incluso en Francia, con poblaciones limitadas en Europa y Norteamérica.
Curiosidades
- Es el único perro de pastor francés con orejas erguidas naturales; sus parientes Briard, Beauceron y Pastor de los Pirineos las llevan caídas o plegadas.
- Se hizo famoso en el cine: protagonizó la película estadounidense Because of Winn-Dixie (2005), donde muchos espectadores creyeron que el perro era un mestizo callejero y no una rara raza pura francesa.
- En Alemania, un Berger Picard llamado Joker se convirtió en estrella televisiva al aparecer en seis comedias basadas en las novelas de Rita Falk.
- Comparte un antepasado común con el Pastor Alemán, según los estudios genéticos más recientes.
- Se le conoce también por su apodo berger Pikhaar y por su inconfundible «sonrisa».
Si te atrae el Berger Picard por su carácter de pastor inteligente y activo, quizá te interesen otras razas de pastoreo con un perfil afn. Descubre al Pastor Alemán, con quien comparte antepasado; al incansable Border Collie; al versátil Pastor Australiano; o al elegante Collie, todos ellos perros de trabajo con mucho que ofrecer.
Preguntas frecuentes sobre el Berger Picard
¿El Berger Picard es un buen perro de familia?
Sí. El Berger Picard es leal, equilibrado y muy apegado a su gente; disfruta participando en la vida del hogar y suele llevarse bien con los niños si se le socializa desde cachorro. No es un perro de adorno: necesita compañía, ejercicio y un dueño que le dedique tiempo. Bien integrado, es un compañero estable, divertido y protector sin ser agresivo.
¿Es una raza difícil de educar?
No es difícil, pero sí sensible. El Berger Picard aprende rápido y responde muy bien a la obediencia, aunque tiene carácter y se aburre con la repetición mecánica. Funciona con refuerzo positivo, sesiones cortas y variadas, y un guía calmado y coherente. Los métodos duros lo bloquean. La clave real está en una socialización intensa durante sus dos primeros años.
¿Cuánto ejercicio necesita al día?
Es un perro de pastoreo enérgico e incansable: necesita como mínimo una o dos horas diarias de actividad física y mental. Le encanta correr junto a quien hace footing, va en bici o monta a caballo, y brilla en agility, pastoreo o rastreo. Sin un desfogue suficiente puede volverse inquieto o destructor.
¿Suelta mucho pelo y es difícil de cuidar?
No. Su manto áspero, semilargo y de subpelo escaso es de mantenimiento sencillo: con un cepillado a fondo cada una o dos semanas suele bastar, y muda de forma moderada. No se recomienda recortarlo ni esquilarlo, porque ese pelo rústico lo protege del frío, la lluvia y la suciedad.
¿Puede vivir en un piso?
Puede, siempre que se le garantice mucho ejercicio diario fuera de casa. No es un perro de interior pasivo: lo que de verdad necesita no es metros cuadrados, sino actividad, estimulación y la compañía de su familia. Tolera bien el frío y disfruta del aire libre, pero no debe quedarse solo demasiadas horas.
¿Está sano? ¿Qué problemas de salud tiene?
Es una raza rústica y en general sana, con una esperanza de vida de unos 12 a 14 años. Las dolencias hereditarias a vigilar son la displasia de cadera y la atrofia progresiva de retina (APR). Conviene adquirirlo a un criador que aporte pruebas de cadera y certificación ocular de los progenitores.
¿Es una raza rara? ¿Por qué hay tan pocos?
Sí, sigue siendo poco frecuente. La raza estuvo al borde de la extinción tras la Primera y la Segunda Guerra Mundial, ya que su población se concentraba en las granjas del noreste de Francia, devastadas por las trincheras del Somme. Aún hoy su número es limitado incluso en Francia, lo que lo convierte en un perro tan singular como difícil de encontrar.
¿En qué se diferencia del Pastor Alemán?
Comparten un antepasado común: un estudio genético de 2018 situó antes de 1859 un perro de pastor europeo del que surgieron tanto el Berger Picard como el Pastor Alemán. Pero el Picard es más rústico y desgreñado, con pelo áspero, cejas pobladas y barba, mientras que el Pastor Alemán tiene pelo corto y una difusión mundial enorme frente a la rareza del Picard.