Calendario de vacunas del perro: cuáles, cuándo y por qué
Acabas de llegar a casa con un cachorro que huele a nuevo y no para de mordisquearte los cordones, o quizá acoges a un adulto del que no sabes casi nada. En ambos casos aparece la misma pregunta: ¿qué vacunas para perros necesita, cuándo se las pongo y cuáles son realmente imprescindibles? Es normal perderse, porque cada folleto de clínica dice una cosa y cada vecino, otra. Aquí tienes el calendario claro, con las edades exactas, qué protege cada pinchazo y en qué momento conviene reforzar, todo apoyado en las guías veterinarias internacionales más usadas.
Vacunar bien no es pinchar por pinchar: es proteger a tu perro de enfermedades que todavía matan y, de paso, cuidar la salud pública (la rabia, sin ir más lejos, es un asunto de todos). Vamos por partes, de lo más importante a lo secundario.
Vacunas esenciales y no esenciales: la diferencia clave
Las guías de referencia (la WSAVA, de alcance mundial, y la AAHA en Norteamérica) dividen las vacunas en dos grupos, y entender esta distinción te ahorra confusiones para siempre.
- Esenciales (core): las que debería llevar cualquier perro, viva donde viva, por proteger frente a enfermedades graves, muy contagiosas o transmisibles a personas. Son el moquillo, el parvovirus, la hepatitis infecciosa (adenovirus) y la rabia.
- No esenciales (no core): se recomiendan según el riesgo real de cada perro: dónde vive, si va a residencias caninas, si pasea por el campo o hay flebotomos en tu zona. Aquí entran la leptospirosis, la tos de las perreras, la leishmania o la enfermedad de Lyme.
La idea moderna es sencilla: proteger a todos de lo esencial y personalizar el resto. No es “más vacunas, mejor”, sino “las que este perro concreto necesita”.
Calendario de vacunas del cachorro paso a paso
El cachorro nace con anticuerpos que le pasa su madre a través del calostro. Esa protección es una bendición… y un problema: mientras dura, puede bloquear el efecto de la vacuna, pero no sabemos con exactitud cuándo desaparece en cada animal. Por eso no se pone una sola dosis, sino una serie de dosis separadas unas semanas, para “atrapar” el momento en que el cachorro ya puede responder.
El esquema que recomiendan las guías WSAVA y AAHA es este:
- 6-8 semanas: primera dosis de la trivalente esencial (moquillo, parvovirus y adenovirus/hepatitis), la que verás abreviada como DHP o DHPP.
- 10-12 semanas: segunda dosis, con 3-4 semanas de separación respecto a la anterior.
- 14-16 semanas: tercera dosis. Y aquí está el punto crítico: la última dosis de la serie debe ponerse con 16 semanas de edad o más. Si el cachorro recibe su última vacuna antes de esa edad, una parte de los perros se queda sin protección completa porque los anticuerpos maternos todavía interferían.
Ese detalle de las 16 semanas es la corrección más importante que las guías han insistido en los últimos años, así que si tu cachorro terminó la pauta a las 12 semanas, coméntalo con tu veterinario: puede recomendarte una dosis extra.
La rabia suele administrarse a partir de las 12 semanas, normalmente en una única dosis inicial que después se refuerza. En España es habitual ponerla junto con la última dosis de la serie o en la primovacunación, según la normativa de tu comunidad (lo vemos más abajo).
El refuerzo del primer año, el gran olvidado
Terminar la serie de cachorro no es el final. Las guías recomiendan un refuerzo entre los 6 y los 12 meses de edad (muchas clínicas lo ponen al año justo). Este recordatorio “sella” la inmunidad y garantiza que los perros que no respondieron del todo de cachorros queden protegidos. Sáltatelo y dejas un hueco en la defensa.
Perro adulto: refuerzos y cada cuánto
Aquí llega la buena noticia para quien temía pinchar a su perro cada año. Para las vacunas esenciales víricas (moquillo, parvovirus y adenovirus), la evidencia demuestra que la inmunidad dura años. Por eso las guías internacionales recomiendan revacunar no más de una vez cada 3 años una vez completado el refuerzo del primer año.
Esto no significa que tu perro deje de ir al veterinario: la revisión anual sigue siendo imprescindible. En esa visita el veterinario decide qué toca ese año concreto, porque no todas las vacunas duran lo mismo:
- Moquillo, parvovirus, adenovirus: cada 3 años (tras el refuerzo del primer año).
- Rabia: según producto y normativa, cada 1 o cada 2-3 años (en España manda la comunidad autónoma).
- Leptospirosis, tos de las perreras, leishmania: revacunación anual, porque su protección es más corta.
Una alternativa cada vez más usada para las víricas esenciales son las pruebas de títulos de anticuerpos (serología): un análisis que mide si el perro sigue protegido. Si el título es suficiente, puede posponerse la revacunación. Es una herramienta útil, aunque tiene coste y no sustituye a la rabia obligatoria. Coméntala con tu veterinario si te preocupa sobrevacunar.
La rabia en España: obligatoria y con reglas propias
España está oficialmente libre de rabia terrestre, pero la vacuna sigue siendo un pilar de salud pública y es la única legalmente obligatoria en la mayor parte del país. El problema es que no hay una norma única: cada comunidad autónoma decide.
- Obligatoria: en la mayoría de comunidades (Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Murcia, Extremadura, La Rioja, Ceuta y Melilla, entre otras).
- Recomendada pero no obligatoria: tradicionalmente en Cataluña, Galicia, País Vasco, Asturias, Navarra y Cantabria.
- Frecuencia: anual en bastantes comunidades y cada dos años en otras. Además, es obligatoria en todos los casos si viajas con tu perro fuera de España (pasaporte europeo de mascota).
Como las normas cambian, confirma siempre con tu veterinario qué aplica en tu región este año. Y ojo: razas potencialmente peligrosas como el Rottweiler, el Dogo Argentino o el Cane Corso tienen requisitos legales adicionales (seguro, licencia) donde la vacunación al día es aún más innegociable.
Vacunas opcionales según estilo de vida
Estas no las necesita todo el mundo, pero para ciertos perros marcan la diferencia. Tu veterinario valorará el riesgo real.
Leptospirosis
Bacteria que se transmite por agua estancada, barro y orina de roedores, y que puede afectar también a las personas. Interesa a perros que beben en charcos, se bañan en ríos o pasean por el campo, como muchos Labrador Retriever o perros de caza y rastreo. Requiere dos dosis iniciales separadas 2-4 semanas y refuerzo anual. Las guías más recientes tienden a recomendarla de forma amplia por su gravedad.
Tos de las perreras (Bordetella y parainfluenza)
Es el equivalente canino a un resfriado muy contagioso. Imprescindible si tu perro va a residencias, guarderías caninas, concursos o clases de adiestramiento en grupo. Suele administrarse intranasal u oral y su protección es anual. Perros muy sociables como el Golden Retriever o razas braquicéfalas con vías respiratorias sensibles como el Bulldog Francés se benefician especialmente.
Leishmaniosis
Enfermedad grave transmitida por la picadura del flebotomo (un mosquito diminuto), muy presente en amplias zonas de España, sobre todo en el Mediterráneo y el sur. La vacuna se pone a partir de los 6 meses, en una dosis anual, y no sustituye a las medidas antiparasitarias (collares y pipetas repelentes): se combinan. Reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad clínica, pero no ofrece protección total, así que la prevención integral sigue siendo clave si vives en zona endémica.
Tabla resumen del calendario
| Vacuna | Tipo | Primovacunación | Refuerzo |
|---|---|---|---|
| Moquillo, parvovirus, adenovirus (DHP) | Esencial | 6-8, 10-12 y 14-16 sem. (última con 16+ sem.) | Al año y luego cada 3 años |
| Rabia | Esencial / obligatoria | Desde las 12 semanas | Cada 1-3 años segun comunidad |
| Leptospirosis | No esencial (recomendada) | 2 dosis desde 8-9 sem. | Anual |
| Tos de las perreras | No esencial | Segun producto, desde 3-8 sem. | Anual |
| Leishmaniosis | No esencial (zonas endemicas) | 1 dosis desde los 6 meses | Anual |
Es una guía general: las edades exactas y los productos concretos dependen de la marca de vacuna y del criterio de tu veterinario, que adapta el calendario a tu perro.
Errores comunes que conviene evitar
- Sacar al cachorro a la calle antes de tiempo. Hasta 1-2 semanas después de la última dosis (a partir de las 16 semanas) no está protegido del todo. Pero tampoco lo aísles del mundo: la socialización es vital. La solución es exponerlo a estímulos de forma controlada (brazos, entornos seguros, perros vacunados y sanos), sobre todo en razas sensibles al miedo si se socializan mal.
- Terminar la serie demasiado pronto. Si la última dosis fue antes de las 16 semanas, puede quedar desprotegido. Revísalo.
- Olvidar el refuerzo del año. Es el que consolida la inmunidad de por vida para las víricas.
- Vacunar a un perro enfermo o muy estresado. Si tiene fiebre, diarrea o está convaleciente, se pospone. Díselo al veterinario.
- Pensar que “una vez vacunado, para siempre”. Sin revisiones ni refuerzos, la protección se resiente. Y las razas pequeñas suelen ser longevas y vivir muchos años: hay que mantener el calendario toda la vida.
- No adaptar el calendario al estilo de vida. Un perro urbano de piso y uno de campo no necesitan lo mismo.
Sobre la seguridad: las vacunas modernas tienen un perfil muy bueno y las reacciones graves son raras. Lo habitual es, como mucho, algo de decaimiento o un bultito en el punto de inyección durante uno o dos días. El riesgo de las enfermedades que previenen es incomparablemente mayor. Si detectas hinchazón facial, vómitos o dificultad para respirar tras vacunar (reacción alérgica poco frecuente), acude de inmediato al veterinario.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas vacunas necesita un cachorro en total?
Normalmente 3 dosis de la trivalente esencial (a las 6-8, 10-12 y 14-16 semanas), más la rabia desde las 12 semanas y, según el caso, leptospirosis y otras. Luego llega el refuerzo entre los 6 y 12 meses. Tu veterinario ajustará el número según la edad a la que empieces y el riesgo de tu zona.
¿Puedo sacar a mi cachorro a la calle antes de completar las vacunas?
No debe pisar zonas de mucho tránsito canino ni tener contacto con perros desconocidos hasta 1-2 semanas después de la última dosis de la serie (a partir de las 16 semanas). Pero sí conviene socializarlo de forma controlada y segura durante ese tiempo: en brazos, en casa de confianza o con perros vacunados y sanos.
¿Hay que revacunar de todo cada año?
No. Las vacunas víricas esenciales (moquillo, parvovirus, adenovirus) se refuerzan cada 3 años tras el primer año. La leptospirosis, la tos de las perreras y la leishmania sí son anuales. La rabia depende de tu comunidad autónoma. Por eso es tan importante la revisión anual, aunque no toque pinchar todo.
¿Es obligatoria la vacuna de la rabia en España?
Depende de la comunidad autónoma: es obligatoria en la mayoría (Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Castilla y León y muchas más) y solo recomendada en algunas como Cataluña o Galicia. En todo caso es obligatoria si viajas con tu perro fuera de España. Confirma la norma vigente de tu región con tu veterinario.
¿Qué pasa si mi perro adulto no tiene el historial de vacunas?
No hay problema: se le trata como si empezara de cero. El veterinario suele poner una o dos dosis de las esenciales con unas semanas de separación y luego sigue el calendario normal de adulto. Si es rescatado o de origen desconocido, es lo más habitual y seguro.
¿Las vacunas tienen efectos secundarios?
Casi siempre son leves y pasajeros: algo de sueño, menos apetito o un pequeño bulto donde se pinchó, durante uno o dos días. Las reacciones alérgicas graves son muy poco frecuentes. Si notas hinchazón de la cara, vómitos o dificultad para respirar tras vacunar, acude al veterinario cuanto antes.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta veterinaria. El calendario de vacunas debe individualizarse: tu veterinario es quien mejor conoce a tu perro, tu zona y la normativa aplicable.